martes, 18 de junio de 2019

ANDRÉS TRAPIELLO, El gato encerrado

No sabía que este escritor se había embarcado desde 1987 e escribir unos Diarios de los que se han publicado más de 20 volúmenes, con el título genérico de Salón de los pasos perdidos

Quise empezar por el primero, El gato encerrado, pero como no pretendo leer todos los iré leyendo según los encuentre, a poder ser en librerías de viejo como él hace. Como no habla de cuestiones concretas, ni de hechos de actualidad, el orden es indiferente. 


Trapiello habla sobre la vida común y corriente de un escritor, con sus rutinas, sus manías y sus momentos excepcionales. Sus reflexiones sobre cualquier tema resultan deliciosas, porque el autor escribe magníficamente bien. Literatura, viajes, paseos, encuentros (no da nombres reales), librerías de viejo, el Rastro, Madrid o un pequeño pueblo de Extremadura donde pasa los veranos, son temas que fluyen con facilidad.
Los libros van y vienen, asoman y desaparecen como esos trozos de madera que traen las olas. Uno busca un libro durante tres o cuatro semanas en los estantes de su biblioteca sin encontrarlo y de pronto, zas, en ese mismo lugar donde habíamos mirado cien veces, sólo que un año más tarde, aparece con cara de no haber roto un plato en su vida (38). 

¿A quién no le ha sucedido esto en alguna ocasión? 

A veces sus pensamientos son frases cortas y otras, reflexiones más largas. No escribe ni mucho menos cada día y no hay fechas más allá de las estaciones que aparecen con naturalidad en sus paseos u otras circunstancias. 

Muy recomendable.

sábado, 8 de junio de 2019

JULIÁN BARNES El ruido del tiempo

Hacía tiempo que quería leer algo de Barnes, este libro lo tenía en casa hacía meses (quizás más de un año) pero no me había decidido a empezarlo. Pero le llegó su momento y su lectura ha sido agradecida e interesante.


La historia parte de una escena extraña, con la que se cerrará la novela: un andén en plena II Guerra Mundial y unos pasajeros que descienden de un tren en una estación cualquiera porque el tren se detiene y comparte un vasito de vodka con un tullido que estaba en la estación. El fragmento en cursiva se cierra así: 
Cuando los dos viajeros ya habían vuelto a ocupar sus asientos, el que escuchaba casi había olvidado lo que había dicho. Pero el que recordaba sólo acababa de empezar a recordar (13). 
En enero de 1936, Stalin asiste a una representación de Lady Macbeth de Mtsensk del compositor Dmitri Shostakóvich. Dos días después aparece en el Pravda un editorial que acusa a su ópera de decadente. Shostakóvich sabe que el origen de la crítica es Stalin y el miedo se instala en su vida para siempre.

Fueron los años del terror stalinista, de la depuración del propio partido comunista ante el temor de Stalin a que cualquiera le pudiera hacer sombra, fueron los tiempos del culto a la personalidad y de la etapa totalitaria más dura de la dictadura comunista. ¿Cómo hacer compatible el arte con el poder absoluto y no morir en el intento? Parece que solo doblegarse o huir, permite salvar la vida y eso hizo Shostakóvich. 

Sombría, pesimista, realista, consciente de la magnitud del Poder totalitario.

Cuando decir la verdad se volvía imposible –porque conducía a una muerte inmediata- había que disfrazarla. En la música popular judía, la desesperación se disfraza de danza. Y, por ende, el disfraz de la verdad era la ironía. Pues el tirano rara vez tiene el oído afinado para oírla (98). 
Una buena lectura.

martes, 28 de mayo de 2019

MARGARET ATWOOD, La mujer comestible

He leído las novelas de Atwood desordenadas, primero leí La novia ladrona, luego El asesino ciego y El cuento de la criada (encontraréis reseña de esta última en su etiqueta). Es una autora que me gusta sin entusiasmarme, por eso voy leyendo sus novelas a ritmo pausado “pasando” de modas y excesivos entusiasmos desde mi parecer. La mujer comestible es de sus primeras novelas, si no la primera, la escribió en 1969 y hacía tiempo que la había comprado de segunda mano. 



Aunque su autora afirma que es una novela protofeminista, a mí no me encaja por la fecha puesto que la segunda oleada del feminismo ya estaba viva cuando ella escribe esta novela. Los famosos movimientos de 1968 ya se habían producido y el feminismo ya había aflorado en Europa y en EUA. 

Tiene también presente la contestación de la gente joven, sobre todo estudiantes, contra la sociedad de consumo en pleno auge en esos momentos de expansión económica. Este descontento y desorientación es perceptible en la novela. 

Marian, su protagonista, vive un malestar evidente en un trabajo que no le gusta, unas amigas y compañeras de trabajo con las que no se sienta a gusto y que representan, como ella misma, el estereotipo de género de la época. Además tiene en perspectiva dejar el trabajo para casarse con Peter, un joven abogado. 

En esta situación existencial conoce a un joven, Duncan, inadaptado, infantil, egoísta, que vive en un mundo irreal que le complace, y Marian se siente atraída hacia él. Paralelamente a esta incomprensible atracción (para ella misma), Marian siente que le repugna la comida y va dejando de comer.

Todo se precipita cuando afronta su disgusto ante una vida previsible y estereotipada en la cual ella es digerida, como un alimento cualquiera, para adaptarse a lo que se espera de ella como mujer. 

Confirmo mi opinión de que Atwood es una escritora buena, sobrevalorada en la actualidad a mi parecer, que construye historias que desvelan el mundo de las mujeres y lo hace con solvencia. Para mí a esta novela le sobran páginas que son reiterativas de la situación existencial de Marion. 

Bien sin más.

sábado, 18 de mayo de 2019

W.G. SEBALD, Austerlitz

Una novela peculiar como es habitual en Sebald, peculiar por el tema y peculiar por la forma: apenas utiliza el punto y aparte (y en algunos momentos, no utiliza el punto). Esta falta del punto y aparte, obliga a leer de forma continua, siendo a veces agobiante.



La historia de esta novela es dramática: Austerlitz, cuando era un niño de cuatro años abandonó todo su mundo y, gracias a ello, pudo salvar la vida. Su madre adoptó esta solución drástica ante la inminencia de la deportación.

Austerlitz salvó la vida pero se convirtió en un inadaptado cuyas motivaciones desconocía. Casi toda su vida se negó a indagar de donde venía, quién era, en definitiva. 

Las conversaciones que entabla con un joven desconocido sirven de guía a esta historia en la que va explicando su odisea de desarraigo que le conducirá finalmente a descubrir su pasado hasta que su madre le salvó la vida enviándolo a Gales con una familia, una lengua y unas costumbres totalmente desconocidas para él. 

Todo eso lo comprendí y, sin embargo, no lo comprendí, porque cada detalle que se me revelaba en mi recorrido por el museo, a mí, que había permanecido ignorante, como temía, por mi propia culpa, yendo y volviendo de una sala a otra, superaba con mucho mi capacidad de comprensión (200-201). 

Cuando se decide a conocer su pasado, las indagaciones le llevan a su país de origen, a Terezín, a Gurs y al horror de las desapariciones de su padre y de su madre deportadas y desaparecidas entre las cámaras de gas y los hornos crematorios. 

Austerlitz es una historia angustiosa, a veces te coge del cuello y te arrastra tras de sí sin dejarte casi ni respirar, no solo te cuenta algo, te arrastra a lo que siente y a lo que le emociona, sus objetivos eran ambiciosos y logra escribir una novela excelente.

miércoles, 8 de mayo de 2019

EMMANUEL CARRÈRE, El adversario

Una novela escalofriante. 


Una historia basada en hechos reales: en 1993, Jean Claude Romand mató a su mujer, sus dos hijos y sus padres e intento suicidarse sin lograrlo. En el proceso emergió una historia asombrosa y tenebrosa, Romand llevaba mintiendo desde los 18 años sobre su profesión, su empleo, sus recursos económicos, etc. Un hombre que vivía una vida paralela que nada tenía que ver con la realidad. Cuando tuvo la convicción que su vida quedaría al descubierto decidió matar a sus más allegados para evitar su juicio. 

Esta es la historia. Pero hay otra historia, las dudas del propio autor sobre Romand y sobre aquellas personas que intentan ayudar al asesino de alguna manera. 

Todo el conjunto construye un edificio (una novela) bien escrito y con formato de trama casi policíaca que capta la atención inmediatamente y que te ata a la novela.

La explicación del título: 
Deberían haber visto a Dios y en su lugar habían visto, adoptando los rasgos de su hijo bienamado, a aquel a quien la Biblia llama Satán, es decir, el adversario (22). 

Una notable novela.

domingo, 28 de abril de 2019

AHARON APPELFELD, Flores de sombra

Como bien sabemos el Holocausto no fue solo cosa de los nazis, jamás hubieran podido matar a tanta gente sin la colaboración activa o pasiva de millones de personas que lo hicieron posible. Algo que el protagonista de esta novela, Hugo, que tiene 11-12 años comprueba cuando vuelve a su ciudad tras la retirada alemana y comprueba que la vida ha continuado en su ausencia (y la de la comunidad judía) con bastante normalidad.


Esta novela de 2006, traducida seis años después, permite conocer a un autor para mi desconocido y que sufrió siendo un niño, en carne propia, la persecución por su condición de judío en la región de Bucovina, territorio de Rumanía entonces, y hoy de Ucrania. Esto no quiere decir que esta novela sea autobiográfica pero sí que, inevitablemente, está basada en lo vivido por Appelfeld. 

Flores de sombra cuenta la historia de Hugo, un niño que, junto a su familia (que regenta una farmacia), ha sido trasladado a un gueto. El padre de Hugo es deportado y la madre es consciente del futuro que les espera y trata de salvar a su hijo de la muerte buscando una familia campesina que lo acoja como hacen otras familias judías, pero no lo logra. Ante esa perspectiva, la madre desesperada lo lleva a casa de una amiga de la infancia, Mariana, que se dedica a la prostitución en un burdel.

Hugo vivirá durante más de un año en una fría y oscura recamara al lado de la habitación en la que Mariana recibe y sufre a los hombres, muchos de ellos soldados alemanes. Por las mañanas Hugo puede salir de su escondite y estar en la habitación de su protectora. El niño no acaba de entender dónde está, ni a qué se dedica Mariana pero el acercamiento entre ambos se va produciendo. Ella encuentra en Hugo a una persona que la quiere sinceramente, a una persona ingenua e inocente y Hugo encuentra a una mujer guapa, que lo protege y le da cariño despertando su incipiente sexualidad.

Mariana le explica a Hugo: 
El hombre es sólo carne y hueso y está esclavizado por el día a día y las necesidades cotidianas. Cuando no tiene casa ni comida ni a nadie, hace lo que yo he hecho. Pude ser lavandera o criada de los ricos, pero por alguna razón fui a parar a eso que llaman “casa de citas”. En una casa así tú no eres tú, eres un trozo de carne que bambolean, dan la vuelta, pellizcan o simplemente muerden. Al final de la noche estás golpeada, herida, y te entierras en el pozo del sueño (215). 

Hugo vivirá su iniciación a la vida adulta en un contexto terrible, sus sueños le sirven para sentirse vinculado a su familia y amigos. La realidad le acerca a la dureza de la vida, el final de la novela lo pondrá de manifiesto de forma trágica.

jueves, 18 de abril de 2019

JUAN GÓMEZ BÁRCENA, Kanada



El autor de Kanada arranca su novela  en el momento en que la II Guerra Mundial acaba (1945) y las víctimas de los campos de concentración, como es el caso del protagonista, regresan a sus casas y a sus ciudades de origen. Juan Gómez Bárcena construye una historia angustiosa alrededor del regreso de una persona a su casa donde nadie lo esperaba, salvo un vecino que afirmaba haber intentado proteger su vivienda. El Vecino creía que el protagonista de Kanada volvería a llevar una vida normal y le ayudó durante un tiempo. Conforme fue aceptando que no sería así, intentó rentabilizar su ayuda sacando provecho de la vivienda. 
(…) el paisaje de un hogar no está hecho de paredes ni cimientos sino de detalles, de olores, de una determinada disposición de los muebles y una narrativa tejida en torno a esos muebles, de una fotografía presidiendo la entrada al salón o un reloj de pesas manoseando con gravedad las horas, y en tu casa –en la casa- ya no queda nada de eso (15). 

El protagonista de la novela, sin nombre (igual que el resto de personajes), había sido profesor universitario antes de ser enviado a los campos por ser judío. Su regreso se convirtió para él mismo en un drama puesto que nada lo ligaba a la vida, una vida condicionada por lo vivido en los campos, entre otras cosas su sentimiento de culpabilidad por haber sobrevivido en Kanada (ordenando, cuantificando y aprovechándose de los bienes de las personas que morían en las cámaras de gas). 

Muy poco se dice en la novela de dicha experiencia salvo al final de la novela. Hasta ese momento solo aparecían pequeñas pinceladas sueltas sobre algún aspecto concreto que el protagonista recordaba mientras sobrevivía recluido en su despacho. 

Pero el autor no pone solo sobre el tapete el totalitarismo fascista, también emerge el comunista que se implanta en Hungría tras el fin de la Guerra. La novela se convierte así en una denuncia de cualquier sistema totalitario y en una denuncia de las graves consecuencias que tiene su existencia para las personas que lo sufren. 

La novela está bien escrita, el autor utiliza una manera de narrar escueta pero que trasluce la desesperanza de una época que parece repetirse en la actualidad.

lunes, 8 de abril de 2019

JEANNE BENAMEUR, Las retrasadas

Un relato muy breve, la historia es aparentemente muy simple pero lleva aparejada una carga de profundidad. Luce, cuya madre Varienne es retrasada, se ve incluida en el paquete y se la considera también retrasada.



Las dos mujeres, madre e hija, han logrado crear un microcosmos aislado basado en el afecto y el cariño. Pero Luce tiene que ir a la escuela y eso lo viven como un auténtico desgarro, así que la niña se negará a aprender pese a la obstinación de la maestra, Solange, que no entiende por qué Luce no va a poder tener derecho a la educación.

La lucha de la maestra por enseñar y de Luce por no aprender llegará a causar la enfermedad primero de una y luego de la otra. Sin embargo el relato plantea que no siempre se aprende a través de la palabra y que, a veces, las letras someten, normativizan la manera de ver el mundo. La experiencia y los afectos y emociones pueden ser, quizás, otro camino para el conocimiento.

Un relato muy hermoso. Siempre habrá un dolor y una felicidad intensas. Saber que alguien nos echa en falta y que echamos en falta a alguien (55). Algo tan simple y tan complejo como eso.

jueves, 28 de marzo de 2019

FRIEDRICH TORBERG, Mía es la venganza


En esta edición hay dos relatos breves, el que da título al libro y otro titulado El regreso del Golem. Sin dudarlo, Mía es la venganza, es superior al otro siendo un relato interesante el segundo. Me centraré, por tanto, en el que me ha impactado y me ha dejado desolada. Leo que es una de las primeras narraciones del Holocausto ya que fue escrita en 1943 en Estados Unidos. 

El título es una sentencia que aparece en la Biblia para indicar que a pesar de que las personas creyentes sean víctimas de injusticias, deben dejar la venganza en manos del Señor que Él castigará a los culpables cuando llegue el momento. 

El relato empieza cuando un hombre, el narrador, acude varios días al muelle de Nueva Jersey (en 1940) y se da cuenta de que un hombre día tras día vaga por el vestíbulo. Intrigado, se dirige al hombre y logrará que este le explique por qué va regularmente al muelle. Su relato empieza en el campo de concentración de Heidenburg, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, un campo “blando” hasta que llega Wagenseil, el nuevo Jefe del campo que cambiará por completo la vida en el campo para los prisioneros judíos. 

La crueldad de Wagenseil permitirá al narrador explicar muchos aspectos que siguen estando, hoy, en el centro de nuestra vida: ¿Podemos decidir cómo afrontar una situación límite como la que se producía en los campos de concentración? ¿Debemos confiar en que Dios decidirá por nosotros/as o debemos rebelarnos? Las creencias, religiosas o políticas, el libre albedrío, el optimismo o el pesimismo, las esperanzas, condicionan la manera en que las personas se enfrentan a situaciones extremas. Todo eso y mucho más aparece en este breve, y extraordinario, relato. 
(…) siempre estamos sujetos a la decisión, todos y cada uno de nosotros, en cualquier caso… (…) una y otra vez tenemos que decidir, lo contrario sería vano y ciego y absurdo (57). 
El regreso del Golem (1868), es un relato sobre qué es aquello que une la tradición y las leyendas judías con la historia de unos nazis a la caza de reliquias en una Praga ocupada por las tropas alemanas.

lunes, 18 de marzo de 2019

MARISA MADIERI, El claro del bosque


Desde que leí Verde agua  tenía ganas de leer esta otra novela, en realidad una fábula floral tan original como bella y deliciosa. Como en el caso de su otra novela el aspecto biográfico está presente, en ambas es patente que la escritura de Madieri es parca, natural, sencilla, y, a la vez rica en emociones. Dice en el posfacio Ernestina Pellegrini que, su estilo está desnudo, es resultado de una poda total y responde a dos reglas fundamentales: la ligereza y la precisión (118). Ya había hecho referencia a este hecho en la reseña del libro anterior. 

El claro del bosque es una comunidad vegetal organizada en la que se desarrolla el ciclo de la vida de una margarita, Dafne. El relato, aparentemente banal y estético, esconde líneas oscuras (amenazas, peligros, muerte, enfermedad, afán de resistencia y de lucha, etc.) tan realistas como las que se dan en la vida humana. El final es muy bello. 

Un fragmento:
En las novelas, en los relatos y en las poesías descubrió el reino de la libertad. Allí todo era posible, había lugar para el sueño y la esperanza. Se podía crear cualquier cosa de acuerdo con los propios deseos, exiliar el dolor (75). 
Un libro recomendable para disfrutar de la exquisita literatura de Madieri.

sábado, 9 de marzo de 2019

STUART TURTON, Las siete muertes de Evelyn Hardcastle


Esta novela no la elegí yo, me llegó de fuera y decidí adelantarla a las muchas que tenía en espera porque necesitaba algo entretenido y sin grandes pretensiones. 

Podríamos decir que es una novela policíaca pero no hay un policía protagonista que resuelva el caso. Hay un policía pero es solo una de las personas en que se encarna el protagonista: Aiden Bishop, no tiene un protagonismo especial en la resolución del misterioso asesinato de Evelyn Hardcastle. Se trata, por tanto, de un thriller de una novela de suspense en la que el misterio y la tensión se mantiene hasta la última página. No supe dilucidar el misterio pese a que hay pistas para hacerlo, por ejemplo, el plano de la vivienda y posesiones de Blackheath. Y es que en esta casa de campo decadente se produce una situación original, cada día se repite y con él los acontecimientos ocurridos, incluido el asesinato de Evelyn Hardcastle. Dicen que se nota que al autor le gustan los vídeo juegos, sea cierto o no, el ritmo que impone a la narración es trepidante y eso es una de las claves de su lectura. 

Me ha gustado la idea de que solo la bondad puede torcer un destino inmutable como era el bucle que se había producido en la gran mansión decadente. No he subrayado apenas, pero alguna joya hay dispersa por el libro: 
Solo puedo imaginarme cómo debe de ser estar tan preocupado por el futuro que eres ciego al presente (297). 
Algunos políticos/as en activo deberían aplicarse el “cuento”, que buena falta les hace.

jueves, 28 de febrero de 2019

PATRICK MODIANO, Trilogía de la ocupación


Patrick Modiano nació en Francia en 1945, fecha que marca el final de la II Guerra Mundial y que influyó decisivamente en su vida y en su literatura. Su padre, Albert Modiano, era descendiente de una familia de judíos italianos que se instaló en Salónica, desde donde emigraron a París y su madre era la actriz belga Louisa Colpijn. Se conocieron durante la ocupación alemana de Francia y por ello tuvieron que ocultarse, casándose en noviembre de 1944. Patrick fue su primer hijo y, aunque no vivió la guerra, la consideró como su prehistoria personal y un periodo confuso y vergonzoso de la historia de Francia, razón por la cual escribió sus tres primeras novelas, escritas entre 1968 y 1972, situadas en ese escenario y consideradas como una especie de trilogía de la ocupación. Las tres novelas que la componen son: El lugar de la estrella, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación

Estas circunstancias familiares, su mencionada prehistoria personal, están presentes de una manera directa y personal (especialmente la figura de su padre) o de una manera contextual. El colaboracionismo, la adaptación de una parte muy importante de la población francesa a la ocupación nazi y el antisemitismo tan arraigado en el pueblo francés, dieron lugar a una zona gris que Modiano no trata de ocultar y que juzga negativa. Las tres novelas se desenvuelven en esa zona gris. Hay personajes muy implicados con el nazismo y que se enriquecieron por su colaboracionismo y muchas más personas que no querían mirar lo que ocurría a su alrededor.
Vendíamos todos los objetos de los que nos incautábamos. Curiosa época. Me convirtió en un individuo . Chivato, saqueador, asesino quizá. Yo no era peor que otro cualquiera. Me dejé llevar por lo que hacían los demás, eso es todo (231).
No es la primera novela que leo de Modiano, en este espacio hay reseñas de otras dos novelas: Dora Bruder y En el café de la juventud perdida.

La lectura de estas dos novelas ya me había preparado para un estilo narrativo especial, modianiano, que sin resultar difícil, sí que obliga a prestar atención porque sus argumentos son peculiares. Es habitual que las tramas de sus novelas se vayan desgranando a través de retazos que van recomponiendo la vida de sus personajes principales, todo ese conglomerado de piezas va componiendo el puzle de sus vidas y de sus destinos, vidas plagadas de huidas.

lunes, 18 de febrero de 2019

JOSEPH ROTH, El Leviatán

El autor de este breve relato, a modo de parábola, es uno de mis autores preferidos. De Roth voy leyendo, y degustando, sus textos tranquilamente porque sé que siempre que recurra a él, encontraré una buena lectura.


El protagonista de este relato es el comerciante judío Nissen Piczenik. Es un enamorado de los corales que compra y vende ganándose la vida en una pequeña ciudad de Progrody. Pero Piczenik sueña en secreto con conocer el mar, allí donde vive el leviatán, mítico monstruo marino cuidador de los corales.

Piczenik es una persona honesta y leal a sí mismo en su actividad como comerciante de corales, sin embargo su obsesión con el Leviatán, que en términos religiosos es también la reencarnación del propio Satanás, le llevará a traicionarse a sí mismo vendiendo corales falsos mezclados con auténticos para competir con otro vendedor. Ese será el principio del fin de Piczenik. 

El relato de Roth es una parábola que afirma algo de plena actualidad hoy: que la traición a uno mismo, a nuestra propia moral, a nosotros mismos, es el camino para el fracaso como persona. Un libro, como digo de gran actualidad en un tiempo lleno de simulacros y falsificaciones.
(…) la pobreza es la más irresistible inductora al pecado. 

No es que los/las pobres sean pecadoras, sino que la pobreza las induce al pecado (entendamos aquí pecado en el sentido no religioso… aunque es difícil, lo sé), que es muy diferente. 

Muy recomendable este relato. Una joya.

viernes, 8 de febrero de 2019

MERCEDES MONMANY, Ya sabes que volveré. Tres grandes escritoras en Auschwitz: Irène Némirovsky, Gertrud Kolmar y Etty Hillesum.

La autora se centra en este libro en la literatura del Holocausto, para ello elige a tres autoras judías que murieron en Auschwitz. Unidas por un final trágico, su muerte en un campo de exterminio, Monmany describe la desaparición de la intelectualidad judía que se había convertido en un rasgo de la cultura europea.

Pese al final inhumano que les estaba reservado, ninguna de las tres se rindió, las tres siguieron valorando la vida y lucharon hasta el último suspiro para mantener su humanidad ya que hacerlo era salvarla de la barbarie del fascismo.



La introducción está dedicada a reflexionar sobre el Holocausto utilizando una amplia bibliografía que la autora va desgranando y comentando. Se analiza el sistema de exterminio no sólo de cuerpos sino también de almas que los nazis construyeron (17). También es relevante la unión contra el mal y la comunión en el sufrimiento de las víctimas para demostrar que la vida no se deja encerrar en un esquema preestablecido (18).

En el apartado sobre “Auschwitz o el Holocausto como cultura” la autora se interroga sobre el verdadero significado de este campo de exterminio. Auschwitz no afectó solo a los judíos, afectó a la civilización occidental en su conjunto, ya que lo inconcebible se produjo de una manera muy simple.

Después, la vida de tres mujeres: Irène Némirovsky, Gertrud Kolmar y Etty Hillesum, sirven de punto de partida para observar los puntos comunes de la vida de las tres mujeres, las tres escritoras, y también son perceptibles las diferencias, pese a que para los nazis, ser judío indicaba una identidad única. La simplificación de los mensajes políticos, la nula empatía con el otro, el totalitarismo, la intolerancia y la crueldad frente al adversario político, son otros tantos aspectos que definen el nazismo. 

Un libro bien escrito y una metodología que combina lo particular con lo general y lo individual con lo colectivo. Muy interesante.

lunes, 28 de enero de 2019

VIVIAN GORNICK, Apegos feroces

Sí, a veces, hay apegos que pueden llegar a ser feroces, el título es muy elocuente. La autora escribe unas memorias sui géneris puesto que no nos cuenta todo ni hay un orden cronológico estricto. La realidad es que la vida es así. Hay años que valen por media vida y otros que pasan huraños y rutinarios, las memorias merecen ser iguales.


Si hay una protagonista en estas memorias es la relación entre la autora y su madre (socialista y judía como se especifica en el libro). Una relación basada en el cariño, en el apego, pero un afecto que genera tensiones, discusiones y rechazo en muchas ocasiones, un apego, por tanto, feroz.

Gornick va desgranando en el libro aquellos aspectos que le interesan: vecinos/as (especialmente la apasionada Nettie), los/las habitantes de los barrios de Nueva York en que viven, las relaciones familiares, las relaciones amistosas y amorosas, y, por encima de todo, la relación materno-filial. 

Gornick busca tomar las riendas de su vida y tomar sus propias decisiones. Este objetivo de autonomía personal no le resulta nada sencillo. Su madre tiene algo que ver en sus dificultades. En todo caso es interesante seguirle los pasos y observar los tropiezos y dificultades que va encontrando en el camino. Su madre aporta algunas de estas dificultades.
La gente y sus enseres parecían evaporarse de un apartamento y otros ocupaban sin más su espacio. Qué pronto capté la naturaleza circunstancial de la mayoría de los apegos. Al fin y al cabo, ¿Qué más daba si al vecino de al lado lo llamábamos Roseman, Drucker o Zimmerman? Lo único que contaba es que hubiera un nuevo vecino. Nettie, sin embargo, marcaría la diferencia (42).

viernes, 18 de enero de 2019

ANNA SEGHERS, Tránsito.

Supe de esta novela porque aparece mencionada en la biografía que Laure Adler hace de Hannah Arendt. Como otros muchos libros que se mencionan en esta biografía, esta novela despertó mi interés, lo busqué, y lo encontré. 



La novela, que tiene una portada preciosa, se lee bien, la historia que narra resulta curiosa con algunos personajes interesantes (tanto personajes principales como secundarios). Sin embargo, no es lo más interesante de la novela las historias de encuentros y desencuentros entre gentes que se cruzan, por estar en tránsito, a la espera de embarcar y huir de Europa. 

Lo que me parece más logrado en esta novela es el trasfondo histórico en que se enmarcan las historias de sus personajes. Estamos en Marsella en el año 1940, los nazis hace poco que han ocupado Francia, consintiendo un gobierno colaboracionista en Vichy. Dentro de la llamada “zona libre” ocupa un lugar importante Marsella, hacia ella confluyen miles de personas que intentan huir de Francia (de Europa, de hecho). Sus esfuerzos, ilusiones, decepciones y fracasos son el centro de la trama de esta interesante novela. 

Este fragmento me gusta por las tres últimas líneas: 
Tomé un café amargo y luego paseé por la Belsunce, las redes estaban puestas a secar. Unas cuantas mujeres, que parecían completamente perdidas en la gigantesca plaza, remendaban las redes. Yo nunca lo había visto hacer, nunca había caminado tan temprano por la Belsunce. Seguro que nunca había visto lo más importante de la ciudad. Para ver de qué se trata hay que querer quedarse. Todas las ciudades se ocultan imperceptiblemente a aquellos que solo las utilizan para atravesarlas (230). 

Una novela interesante.

martes, 8 de enero de 2019

MAGDA SZABÓ, El corzo

Eszter vivió una infancia de terrible miseria, tuve que pagar por todo y el precio era siempre yo misma, dice en la pág. 240. No se sintió amada en su infancia ni aceptada por nadie tal como era. Esa carga da lugar a una persona maliciosa, desconfiada, celosa y que odia con todo su ser a Angéla. ¿Quién es Angéla? Una niña que conoce en su infancia y que es la contraposición de lo que ella fue, su deseo de herirla (incluso de matarla) es sobrecogedor.



El corzo es un monólogo de una mujer con la que es imposible empatizar en casi ningún momento, destila veneno, malos deseos para cualquiera que se cruce en su camino, soledad y pesimismo. Pese a que logra ser una reconocida actriz, Eszter no cambia de actitud y su vida continua siendo un suma y sigue de resentimiento, desamor y odio. 

La novela tiene una gran calidad literaria, su estilo conciso y escueto va desgranando la historia de la protagonista sin paños calientes, en un estilo intimista. La novela va combinando diferentes épocas sin dar muchas pistas de dichos cambios y nos permite adentrarnos en la mente obsesiva de Eszter. Hay también una crítica al régimen comunista húngaro que dio pocas facilidades a Szabó para desarrollar su carrera como escritora. 

Un fragmento: 
Lo más natural del mundo era que nadie me quisiera, por eso ni me extrañaba ni me ofendía. Es más, me sorprendía que alguien se sintiera atraído por mí; (…) (186).