Este plato es uno de los que más me gusta. Cuando llegué a Catalunya conocí algunos platos marineros (vivo en una localidad con mar) y éste fue de los que me gustó más. Pese a que es muy simple, no me salía. Así que una amiga, cuyo padre era pescador y su padre pescatera, me lo enseñó en directo en su casa. Por tanto esta fideuá es la que hacían (o hacen) los pescadores en la barca. Es muy simple, no lleva nada más que los fideos (en los restaurantes ponen gambas habitualmente). En la receta de mi amiga ni siquiera le ponen all i oli, que sí pongo yo y también en todos los restaurantes.
A partir del momento en que vi cómo se hacía, no hubo problema y se convirtió en un plato habitual en mi casa.
Fideos gruesos, del nº 2. En el recipiente de la foto con abundante aceite, ponemos los fideos y le damos vuelta hasta que se tuestan (tienen que tener color marronoso). Cuando ya tenemos los fideos tostados, quitamos bastante aceite y añadimos el caldo y la sal. Conforme se reduce el caldo se va añadiendo sin que deje de hervir. Al final los fideos se ponen tiesos. Se sirve y se pone all i oli por encima (opcional).
All i oli (=ajolio):Medio ajo (o entero si gusta muy ajado) lo majamos con una pizca de sal. Añadimos la yema de un huevo (el all i oli no lleva huevo, pero a mi no me sale sin la yema) y poco a poco (muy poco a poco) vamos añadiendo aceite y dándole vueltas con el mortero.
Caldo: se compra morralla de pescado y se pone en una sopera una cebolla entera cortada en trozos grandes, dos tomates maduros en trozos y un chorrito de vino blanco, se refríe en aceite y hacia la mitad se añade el pescado. Se refríe un poquito más y se añade agua. Cocer una media hora y listo. Yo hago mucho y lo congelo, este caldo se utiliza también para los arroces de pescado.
Y PARA SUBIR EL NIVEL Y NO QUEDARNOS EN LAS FRIVOLIDADES CULINARIAS (las llamo así porqué soy una cocinera por necesidad, no por vocación..., procuro hacer platos sencillos y sin complicaciones...)..., UNA NOVELA..., que hoy es viernes.
KATHERINE PANCOL, Los ojos amarillos de los cocodrilos.
La novela fue el regalo de una amiga para San Jordi, la única con la que intercambio libros ese día (ya dije, en otra ocasión, que no me gusta comprar libros ni rosas ese día…, soy asíiii…). Está acompañada de un punto de lectura que me regaló otra amiga, gtb, para mi cumpleaños. El punto de lectura reproduce la obra La lectora (1829) de Charles-Guillaume Steuben e iba acompañado del estupendo catálogo de la Exposición Heroínas.
La novela tiene 549 páginas y el título tiene múltiples lecturas. Metafórica, hay algunos personajes en la novela que son fríos y no les afecta nada, “porque tienen la piel de cocodrilo”, mientras otros lo ven todo, lo sienten todo, captan miles de detalles “como astillas que (…) despellejan viva” (p. 97). La lectura literal, un personaje de la novela se va a Kenia a criar cocodrilos, los observa y les ve esa mirada, como “pequeñas luciérnagas amarillas que flotan” (p. 166).

Katherine Pancol nació en Marruecos en 1954, ha sido colaboradora durante años de revistas como Paris Match o Cosmopolitan. Tras estudiar literatura creativa en EEUU publicó tres novelas que lograron cierto éxito dentro del mercado francés. En 2006 logró vender, con la novela que comento en este post, más de un millón de ejemplares y ganar el premio Maison de la Presse, siendo traducida a diez idiomas.
La novela que he leído corresponde a la 17 edición, podemos hablar, por tanto, de que estamos ante un best seller. En la contraportada dice que esta “novela es como la vida misma”, nada más alejado de la realidad desde mi punto de vista. La impresión que me ha dominado desde que inicié su lectura es que la mayoría de los personajes eran inverosímiles, es decir, falsos. Dos hermanas, una muy buena pero acobardada y aparentemente mediocre que resurgirá de sus cenizas cual Blancanieves y una hermana mala, fría y distante. Por si faltaba algo hay una madre igual de mala, que podía ser la madrastra del cuento (quien la haya leído me entenderá porque digo esto). Sólo me atrapó la relación de amistad entre la buena, Joséphine, y una estrafalaria vecina inglesa, Shirley, cuya historia cuando se desvela es de una estupidez digna de las revistas del corazón y que es el colmo de la inverosimilitud.
La novela está escrita correctamente. Me gustaron algunos FRAGMENTOS:
---“La felicidad, pensó, está hecha de pequeñas cosas. Siempre se la espera con mayúsculas, pero llega a nosotros de puntillas y puede pasar bajo nuestras narices sin darnos cuenta. Esta noche, la había agarrado y no la soltaba. Por la ventana, percibió las estrellas en el cielo y tendió su vaso hacia ellas” (p. 223).
---“Había llovido durante la noche. Sentía el olor a tierra mojada, el olor que intensifica todos los olores, los que exhalan el helecho, la madreselva, el musgo, las setas, las hojas muertas en un abánico de aromas… (p. 379).
RECOMENDACIÓN: supongo que se ha notado que no me ha dicho gran cosa. No la puedo recomendar, aunque cuando gusta a tantos lectores, entre ellos a mi amiga gtb, algún valor tendrá. Yo no lo he sabido encontrar.