Hoy estoy entre dos afamados escritores que tenía ganas de leer. Mientras Salinger no ha acabado de interesarme por el tema, Cartarescu me ha entusiasmado. De ambos tengo intención de leer más obras, especialmente del segundo, ya que la brevedad del relato me ha dejado con ganas de leer alguna otra obra suya y confirmar mi extraordinaria impresión.
J. D. SALINGER, El guardián entre el centeno.
Me
parecía que no haber leído nada de Salinger era una ausencia que no me podía
permitir, así que compré ésta que es su novela más conocida.
El guardián entre el centeno tiene
279 páginas y su título en inglés (The
catcher in the rye) hace referencia a una reflexión que el protagonista
realiza en el libro sobre la letra de un poema, que trata sobre un catcher
(alguien que agarra o sujeta) que evita que “los niños caigan en el
precipicio”.
La
primera traducción al castellano de la obra, realizada en 1961 por Compañía
General Fabril Editora, fue titulada El cazador oculto. Posteriormente
una traducción española de 1978 tituló la obra como El guardián entre el
centeno. Ese título viene siendo criticado por escritores no españoles
desde hace tiempo. El guardián entre el centeno es estrictamente literal
porque responde a las cinco palabras del título en inglés, pero esa literalidad
no beneficia el sentido, más bien lo oscurece.
Jerome
David Salinger nació en Nueva York en 1919 y murió en 2010. Es considerado como
un importante representante de la literatura moderna estadounidense y esta
obra, escrita en 1951, un clásico casi desde el mismo momento de su
publicación. Tras su éxito, Salinger se apartó del mundo protegiendo
celosamente su intimidad, dedicándose, entre otras cosas, al estudio del
hinduismo.
La
historia de El guardián… es
narrada en primera persona por Holden Caulfield, un adolescente que es
expulsado del colegio privado en el que estudia por su elevado número de
suspensos. En lugar de esperar al día en que sus padres tendrían que recogerlo
decide marcharse unos días antes del colegio y vivir al margen de obligaciones
y tutelas familiares o escolares. Sus diálogos interiores van mostrando su
incomodidad y rebeldía con la sociedad en la que vive así como sus
contradicciones.
Ha sido considerada una de las novelas que mejor refleja las
contradicciones propias del mundo adolescente.
Ha sido un
libro criticado por su lenguaje y sus referencias a las drogas, el alcohol y la
prostitución, temas que Holden Caulfield trata con despreocupación y
naturalidad. El lenguaje fue considerado ofensivo en los primeros años de su
publicación. Particularmente encuentro repetitivo e innecesaria la coletilla,
constantemente utilizada, y eso, nada de eso.
La verdad
es que no ha conseguido interesarme el tema de este rebelde sin causa y,
aunque tiene fragmentos interesantes por su crítica a la sociedad
norteamericana y por bucear de una forma acertada en el mundo de la adolescencia, no ha conseguido atraerme lo suficiente. Mis expectativas eran,
quizás, excesivas respecto a lo que he encontrado al leerlo.
Un
fragmento que refleja la visión del mundo que tiene Caulfield:
Aún era pronto cuando llegué, así que me senté en
uno de los sofás de cuero que hay cerca del reloj en el vestíbulo y me puse a
mirar a las chicas. (…) Chicas con las piernas cruzadas, chicas con las piernas
sin cruzar, chicas con piernas fantásticas, chicas con piernas asquerosas,
chicas que parecían chicas estupendas y chicas que debían ser unas brujas si
llegabas a conocerlas. Era un panorama muy bonito, si entienden lo que quiero
decir. En cierto modo, era también bastante deprimente porque uno no podía
dejar de preguntarse qué sería de todas ellas. Quiero decir cuando salieran del
colegio y la universidad. Te imaginabas que la mayoría se casarían con unos
imbéciles. Con tíos de esos que siempre están hablando de cuántos kilómetros
pueden sacarle a un litro de gasolina en sus malditos coches. Tíos que se
enfadan como niños cuando les ganas al golf o hasta un juego tan estúpido como
el ping-pong. Tíos malos de verdad. Tíos que nunca leen libros. Tíos aburridos…
(pp 167-168).
No sé qué
pensar sobre que una obra tan consagrada y reconocida, no me haya acabado de
gustar…
MIRCEA CARTARESCU, El
Ruletista.

Este
breve relato tiene 47 páginas con un prólogo de Marian Ochoa de Eribe Urdinguio
de 7 páginas. El título hace referencia al protagonista del relato, un hombre
que protagoniza sesiones de ruleta rusa.
Mircea Cartarescu, Bucarest (1956), es poeta, narrador
y crítico literario. Doctor en Literatura Rumana por la Facultad de Letras de
la Universidad de Bucarest. Es considerado como uno de los más importantes
teóricos del posmodernismo rumano. Este relato formaba parte del volumen de
cuentos Nostalgia (1993).
El Ruletista lo escribe un
narrador que desde hace años duerme mal y sueña con un viejo que enloquece por culpa de la soledad. Únicamente el sueño
me refleja de forma realista. Me despierto llorando de soledad (…). Ya no puedo
soportar mi vida, pero el hecho de entrar hoy o mañana en una muerte infinita,
me obliga a intentar pensar (p. 16). De esta manera tan rotunda se sitúa el
autor, un escritor onirista que recurre al sueño, no como huida de la realidad,
sino como parte de la realidad trenzada
de forma inseparable con todo lo demás (prólogo, p. 13). Los sueños se
constituyen en la parte oculta de la realidad.
Otro aspecto destacable de este relato es la relación
de lo real y la ficción, la literatura sería un juego en el que la realidad
decide convertirse en ficción y el narrador acaba encerrado en el mundo de
ficción que él mismo construye, un mundo que bordea la locura:
Pero hay un lugar en el mundo donde lo imposible es
posible, se trata de la ficción, es decir, la literatura. Allí las leyes del
cálculo de probabilidades pueden ser infringidas, allí puede aparecer un hombre
más poderoso que el azar. El Ruletista no podía vivir en el mundo, lo cual es
en cierto modo una forma de decir que el mundo en el que él vivía era ficticio,
que era literatura. No tengo ninguna duda, el Ruletista es un personaje y aquí
no puedo evitar mostrarme exultante de alegría. Porque los personajes no mueren
jamás, viven siempre que su mundo es “leído” (pp. 57-58).
En medio de este juego onírico y de la literatura como
autopista entre la realidad y la ficción, una tremenda y escueta historia, un
personaje banal que se convierte en inmortal.
Muy recomendable.