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miércoles, 8 de julio de 2020

Elena Ferrante, Un mal nombre. Las deudas del cuerpo. La niña perdida. Dos amigas II, III, IV

Leí el primer volumen (os dejo enlace) de esta tetralogía hace casi cuatro años.


En el comentario que hice de La amiga estupenda señalaba que el anonimato de la autora que se escondía tras el seudónimo de Elena Ferrante me llamaba la atención en un tiempo de sobreexposición mediática. Hoy parece ser que se ha desvelado la verdadera identidad de la escritora llamada Anita Raja pero sigue sin conocerse detalles de la autora. Me sigue sorprendiendo favorablemente este anonimato de la autora de esta famosa tetralogía. 

En el comentario del primer volumen dije también que no me había deslumbrado su lectura pero que tenía la intención de seguir leyendo los otros tres volúmenes. La verdad es que no me enganchó lo suficiente como para continuar su lectura inmediata, de hecho han pasado casi cuatro años hasta que he leído este segundo volumen. En esta ocasión sin embargo he leído seguidos los tres que me faltaban porque a partir del segundo han logrado captar mucho más mi atención la historia de las dos amigas.

Las grandes protagonistas de la historia son las dos amigas, Lila y Lenú, que fraguan su amistad en la infancia y en sus correrías por un barrio popular de Nápoles en los años cincuenta. En Un mal nombre continua la narración de la trayectoria de las dos mujeres que saltan de la adolescencia a la juventud trazando un gran fresco histórico y social de los años sesenta del siglo XX. En Las deudas del cuerpo las dos amigas sobrepasan la treintena, las dos tienen pareja e hijos/as pero parece que no acaban de encarrilar su vida y los conflictos personales se suceden. Conocen, especialmente Lenú el feminismo de los años sesenta/setenta y aparece un segundo libro en el que reflexiona sobre la situación de las mujeres. Sin embargo, son ideas que no acaban de ser integradas en su vida y el amor romántico vuelve a aparecer en la vida de Lenú, mientras Lila vive una relación sin sobresaltos.

Junto con las dos amigas hay otros muchos personajes interesantes de varias generaciones que van trazando ese fresco histórico, ya no tan condicionado por la II Guerra Mundial como en el primer volumen. 

Las dos amigas tomarán caminos muy diferentes, Lenú el camino del estudio (y el matrimonio) como forma de ascenso social y de huida de las calles de su popular barrio y Lila el matrimonio (y después el trabajo). Ambas amigas se unen y se distancian pero mantienen siempre un vínculo invisible que las une y que cuando se encuentran, retoman. 

Se trata de una literatura que entretiene, bien escrita y con un trasfondo social y urbano en el que la ciudad de Nápoles tiene un protagonismo destacado. Rescato una afirmación de Montaigne en Los ensayos que puse en un comentario mío en el comentario del primer volumen: 
«(…) sólo me gustan aquellos libros que son o amenos y fáciles, que me halagan, o aquellos que me consuelan y aconsejan para ordenar mi vida y mi muerte» ("La soledad", Libro I, cap. XXXVIII, 335).

viernes, 16 de septiembre de 2016

ELENA FERRANTE, La amiga estupenda. Dos amigas I

Varios factores han contribuido a que me lanzara finalmente a la lectura de esta tetralogía que no sé cuando acabaré. En primer lugar he leído reseñas en blogs en los que confío por su criterio lector y una compañera de trabajo también me habló bien de esta serie. Por otro lado me resulta intrigante el anonimato de la autora o autor, que en estos tiempos de exposición mediática no es nada habitual. Afirma en la solapa del libro que no se arrepiente del anonimato y que descubrir la personalidad de quien escribe a través de la escritura es un buen modo de leer. Y estoy de acuerdo. 

La realidad es que Ferrante ha tenido un gran éxito en novelas anteriores como las Crónicas del desamor donde se reunían tres novelas publicadas con anterioridad a 2010. Los críticos/as hablan de una voz extraordinaria que ha dado un vuelco a la narrativa de los últimos años. 
Con todos estos factores no he podido resistirme a leerla. 


¿Me ha deslumbrado esta primera novela? 

No, no lo ha hecho. 
Eso sí, me ha gustado lo suficiente como para seguir leyendo las tres novelas restantes. No estoy enganchada como tantas veces me habían dicho que lo estaría con esta historia, pero reconozco que el mundo de la niñez y adolescencia que describe Ferrante resulta interesante. Así mismo, los dos personajes centrales, las dos amigas, están muy bien construidos y tienen una fuerte personalidad, especialmente Lenú, para mi mucho más creíble que Lila. También está bien escrito y la trama está bien construida. 

¿De qué trata la novela? 

Trata de dos niñas completamente diferentes que se conocen en la escuela y en el barrio y que forjaran una gran amistad, una amistad en la que pone más (o eso me ha parecido) Lenú que la rebelde Lila. Las sesiones de la escuela o de las correrías por el barrio junto con otros muchos personajes nos dan una imagen de lo que era Nápoles en los años 50 del siglo XX. Tan protagonista como las amigas es el espacio: el barrio, la ciudad, Italia del sur. El espacio de la gente común, de la gente trabajadora, de la gente pobre que tiene que hacer mil y un trabajos y pillerías para sobrevivir. 

Y el trasfondo histórico, el recuerdo del fascismo de Mussolini, la guerra, quienes colaboraron y quienes se resistieron y lucharon. Ese recuerdo va emergiendo aquí y allí dando sentido a muchos odios y disputas en el barrio. 

(…) puso motivos concretos, caras comunes al clima de tensión abstracta que de niñas habíamos respirado en el barrio. El fascismo, el nazismo, la guerra, los aliados, la monarquía, la república, ella hizo que se convirtieran en calles, casas, caras (…) (158).
La amistad, verdadero protagonista 

Sí, esa amistad que cimientan las dos niñas y que sobrevive en la adolescencia, época de cambios en las que las amigas tomaran caminos diferentes que no sabemos dónde las conducirán. Aunque esta novela se inicia con la desaparición de una Lila ya sesentona y el relato que hace Lenú en primera persona para que su huella no desaparezca. Las emociones, de alegría y de tristeza, que unen a las dos amigas en su crecimiento hacia el mundo adulto resulta creíble y eso para mí tiene un gran valor. 

Mi fragmento favorito trata de calor y violencia
Con el calor, en el bar Solara, entre pérdidas en el juego y borracheras molestas, a menudo se llegaba a la desesperación (palabra que en dialecto significaba haber perdido toda esperanza, pero también, estar sin un céntimo) y a las manos. Silvio Solara, el propietario, corpulento, barriga imponente, ojos azules y frente anchísima, guardaba detrás del mostrador un bastón oscuro con el que no dudaba en repartir leña a quien no pagara las consumiciones, a quien había solicitado préstamos y a su vencimiento no quería devolverlos, a quien hacía pactos de algún tipo y los incumplía (…). Después, los hombres regresaban a casa exasperados por las pérdidas en el juego, el alcohol, las deudas, los vencimientos, las palizas y, a la primera palabra torcida, zurraban a sus familiares, una cadena de agravios que generaba agravios (82). 
Si queda alguien que no sepa nada de esta tetralogía, le convoco a darle una oportunidad pero rebajando expectativas.