Compré esta novela en una
librería de segunda mano por internet tras leer la reseña de Marcelo Z en su
blog, Libros en estéreo. Me pareció interesante el tema y el comentario de
Marcelo.
La novela es muy breve,
103 páginas, en una edición estupenda de Espasa. El título puede hacer
referencia al paso del tiempo:
Todas las mañanas del mundo son caminos sin retorno. Los años habían pasado (p. 94).
Pascal Quignard (1948) es
un escritor francés, indagador musical, violonchelista y fundador del Festival
de Ópera y Teatro Barroco de Versalles que dirigió. Además de la música (piano,
órgano, violonchelo, violín y alto) le interesó el estudio de las lenguas y la
literatura antiguas. Hizo estudios de filosofía en Nanterre entre 1966 y 1968. Comenzó
a escribir en 1969, pero fue a partir de 1994 cuando decidió abandonar todos
sus cargos y dedicarse exclusivamente a escribir.
Esta pequeña novela se
basa en la historia del señor de Sainte Colombe que, alejado de todos, en su
cabaña de madera, rememora los momentos felices vividos con su mujer que muere
joven.
El hombre no era frío como lo hemos descrito; era tosco en la expresión de sus emociones; no sabía hacer esos gestos acariciadores a los que tan aficionados son los niños; no era capaz de una conversación con nadie, salvo con los señores Baugin y Lancelot. (…) Su físico era el de un hombre alto, huesudo, muy flaco, amarillento como un membrillo, brusco. Mantenía la espalda asombrosamente recta, la mirada fija, los labios apretados. Aunque lleno de cortedad, era capaz de alegría (p. 12).
El verdadero arte no
nacía, según Sainte Colombe, de la fama ni la gloria, sino del dolor, de vivir
el dolor. La música era una manera de expresar ese dolor sin recurrir a las
palabras. Saint Colombe buscaba la soledad y el silencio, apartarse del ruido y
de la pompa de la Corte para perfeccionar su arte.
Para mí hay algo más que el arte, más que los dedos, más que el oído, más que la invención: es la vida apasionada que llevo (p. 63).
Pero en la novela no se
habla solo de él, Saint Colombe tenía dos hijas al quedar viudo, Madeleine más
sumisa y Toinette más rebelde ante la cólera del padre. Se cuenta también la
historia de Marin Marais, a quién acepta como alumno por su dolor, no por vuestro arte. La búsqueda
del éxito rápido de Marais es duramente censurado por Saint Colombe. La novela
trata de cómo Marais seduce a Madeleine y su enfermedad al ser abandonada.
Marais será reconocido
como mejor músico en la corte de Luis XIV pero seguirá pendiente de su maestro,
Saint Colombe, hasta que encuentra el secreto de la música y pueden tocar
juntos, a dos violas.
Recomendable.

