Cinco años después de leer Un puente sobre el Drina, vuelvo a Ivo Andrić con esta novela escrita entre 1943 y 1945. La protagonista, Rajka Radaković, una adolescente de 15 años vive feliz en una casa acomodada de Sarajevo, pero la fortuna de su padre dedicado al comercio sufre una situación de ruina debido a la excesiva bondad del padre. Cuando está a punto de morir le hace prometer a su hija Rajka que se encargará de la familia en lugar de su madre. La promesa que le hace a su padre en el lecho de muerte marcará la vida de Rajka, la señorita.
Esta novela se centra en la personalidad de Rajka, en
este sentido es una novela de carácter. A través de las páginas de esta obra
iremos viendo como la señorita renunciará a todo con tal de que la ruina
no vuelva a aparecer en la casa familiar donde vive con la madre. Poco a poco
la avaricia se va adueñando de Rajka que hace del ahorro su principal fuente de
recursos junto con otros negocios previos a la I Guerra Mundial. Esta guerra
complicará mucho las cosas a la protagonista que tendrá que marchar de
Sarajevo.
Los acontecimientos históricos, especialmente la I
Guerra Mundial y el periodo de entreguerras con los efectos de la crisis de
1929, están escritos con gran maestría, así como el carácter de otros
personajes que van a pareciendo en Belgrado. La obsesión por los bienes
materiales va decantando la vida de la protagonista hacia el egoísmo, la
soledad y el aislamiento social.
Ivo Andrić recibió el Premio Nobel de Literatura en
1961.

