El libro de Arancha lo compré por Internet porque soy seguidora de su blog, Alice se perdió (clicar que os llevo) y me gustan mucho sus relatos y microrelatos.
El libro tiene 81 páginas y el título lo explica la misma autora en la contraportada, explica que Casandra “fue sacerdotisa de Apolo” y que el dios, “enamorado de su belleza, le ofreció el don de la profecía a cambio de sus favores, pero cuando Casandra obtuvo el poder de la adivinación, rechazó el amor del dios”. Apolo, enfadado, no le quitó el don pero la castigó, condenándola a que nadie creyese sus pronósticos y fuera tratada como una loca. Finalmente Casandra perdió la razón. Quizás si Casandra hubiera permanecido en silencio… ¿no se hubiera vuelto loca?

Arancha Ceada, Alice se perdió, es una mujer de 43 años que ha cumplido sus sueños de escribir y ver publicados sus relatos en esta primera obra. No la conozco apenas y no puedo deciros mucho de su biografía, sólo un par de cositas que percibo de sus comentarios, creo que es una mujer pasional que se toma muy en serio la vida, quizás demasiado, que eso le ha llevado a sufrir y que la escritura puede ser para ella un canal para liberar su sufrimiento. Es una mujer que recuerda muchas veces que, quizás, no ha agradecido suficientemente el cariño y el amor que ha recibido y que, quizás, ella no ha dado tanto como ha recibido. Espero no haber dicho nada equivocado o muy erróneo, pero si la autora quiere comentar algo su biografía y cuestionar lo dicho por mi, yo estaré encantada de rectificarlo.
La obra de Arancha Ceada está formada por diez relatos breves introducidos por un texto breve que la autora escribe en cursiva, ¿quizás son reflexiones personales de la autora? Todos los relatos tratan de mujeres, según la propia autora, “que tienen que enfrentarse a su destino desde el límite confuso de la cordura sabiendo que serán juzgadas por ello”. En alguno de esos relatos esa frontera de la locura es casi atravesada hacia la ciencia-ficción, como es el caso de “El rebaño”. Son relatos en que la presencia de la pareja y de los hijos es constante, en ese sentido creo que Ceada me comentó que era escritura femenina y que, quizás, a un hombre le costaría más identificarse con lo relatado. Creo sinceramente que no, que los hombres pueden entenderlos en su esencia profunda igual que las mujeres.
Los relatos están bien escritos y cuentan con brevedad, y con cierto humor suave, una verdadera historia. Reconozco que no suelo leer relatos breves, aunque en mi juventud adoraba los de Córtazar, pero me ha gustado esta obra que, a pesar de ser primeriza, está muy cuidada. Espero que Arancha siga escribiendo porque lo hace bien.
FRAGMENTOS:
--“La vida nos mató. Mató el coraje. Arrasó los campos que pisábamos para que no pudiéramos volver atrás.
Nos creímos más fuertes que la vida, capaces de escapar de la trampa que nos tendía, e ingenuos, en primavera, nos pusimos a cavar el agujero de nuestras tumbas.
No supimos dar gracias por lo mucho que teníamos, y creyéndonos merecedores de una segunda oportunidad, le presentamos a la vida nuestras manos vacías. Asumimos incluso que es justo que al insaciable se le niegue la felicidad” (p. 15).
-- “Me gusta el Norte sólo si hace sol y hay sequía. Por lo demás, la piedra lavada, las nubes grises, los prados oscuros y el mar encabritado, me transmiten una sensación de melancolía demasiado intensa para un carácter nostálgico como el mío” (p. 41).
-- “Un minuto después Jorge cayó víctima del sopor de la tarde de verano. Primero su respiración se tornó rítmica y sonora, después comenzaron los ronquidos suaves que desembocaron en auténticos estertores de ogro durmiendo en su guarida” (p. 76). Jajajaja… esté fragmento lo he puesto por lo bien, y con gracia, que describe algo que me suena bastante.
RECOMENDACIÓN: creo sinceramente que el libro merece la pena leerse y que Arancha Ceada tiene un futuro como escritora, espero que tenga mucha suerte en ese mundo difícil (pero cuál no lo es...) de la literatura.