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sábado, 20 de julio de 2013

JAZZ Y "LIBROS QUE ME LLAMAN"...GILLIAN FLYNN, Perdida.

THE JAZZ AT LINCOLN CENTER ORCHESTRA & WYNTON MARSALIS
Teatro Grec, 17 de julio, 22h



Y en una tórrida noche de verano, en primera fila, para disfrute de propios y ajenos, la orquesta que lidera Wynton Marsalis, y que celebra su 25 aniversario, fue desgranando piezas de Duke Ellington, origen lejano de esta orquesta, y de Count Basie. La orquesta está formada por cuatro trompetas, tres trombones, cinco vientos (me gustó especialmente el clarinetista y saxo tenor Victor Goines), Dan Nimmer al piano, Carlos Henriquez al bajo y Ali Jackson a la batería.



Pero yo sé que al final viene lo mejor (para mi gusto), cuando se quedan pocos componentes de la orquesta y Marsalis desgrana sus solos de trompeta, una de esas piezas (Joe Turner's blues si la memoria no me traiciona ahora) de mi desgastado Cd de Marsalis y Clapton, Play the blues.

Esta big band, que es considerada de las mejores del mundo, y que llenó el precioso Teatre Grec, convierte sus conciertos de jazz en una auténtica fiesta del placer de los sentidos. Es un jazz clásico que jamás defrauda, al menos a mi.

Y ahora sí os dejo con mi propuesta literaria...

GILLIAN FLYNN, Perdida.

NEIL CRAVER

Nunca he rechazado leer bestsellers (superventas) puesto que siempre he pensado que un libro muy vendido no es sinónimo de mala calidad o de falta de rigor académico, ahí están los libros del historiador Tony Judt para demostrarlo. También es cierto que los superventas, en algunas ocasiones, son malos libros, igual que los poco vendidos por otro lado. Confieso leer, o haber leído, a Dam Brown, Ken Follett, Mary Higgins Clark o Danielle Steel, entre otros. No he leído, pero leeré, Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James. 

Estoy convencida que leer estos superventas no me ha perjudicado en mi gusto y criterio lector, aunque tampoco me han debido aportar mucho salvo entretenimiento, algo a valorar siempre. ¿Por qué he leído estas obras? Me dejo llevar por las apetencias al leer, por eso será difícil que pueda formar parte de un club de lectura, los libros me llaman y nunca desatiendo esas voces (comprendo que resulta raro que alguien tan racional como yo diga eso pero es así y nunca me ha preocupado esa subjetividad lectora).




GILLIAN FLYNN, Perdida

El libro ha acabado en mi estantería por dos motivos, la lectura del comentario de Mike & Libros y la opinión de mi librero. Y porqué no reconocerlo, el libro me llamó.

La novela tiene 556 páginas y el título hace referencia a la desaparición de Amy, la protagonista de la novela junto con su marido Nick. Por cierto, así se quedan, a veces los libros encima de mis piernas cuando el sueño me vence...

La novela está estructurada en tres partes: Chico pierde chica, Chico conoce chica y la última, y más breve, Chico recupera chica (o viceversa).

Gillian Flynn (1971) nacida en Kansas es una escritora relativamente novel ya que Perdida es su tercera novela. Fue crítica de TV para Entertainment Weekly.  



Había leído en 2007 su primera novela Heridas abiertas, y tengo una breve anotación en mi libreta que dice: “Entretenida pero nada de particular”, no le dediqué más comentario. 


La trama de este thriller arranca con la desaparición de Amy, una treintañera pija de Nueva York, casada con Nick, periodista, de un pequeño pueblo, North Carthage, Missouri, al que se trasladan cuando pierden su empleo en Nueva York. El día de su quinto aniversario de bodas, Amy desaparece y entra en acción la policía que trata de encontrarla iniciando una investigación que, como es de rigor, parece apuntar al marido como causante de su desaparición. Por tanto la novela parte de los elementos tópicos de un thriller: la desaparición de una persona y la investigación policial. Pronto, sin embargo, nos damos cuenta que no se trata de un argumento al uso y la trama da un giro inesperado cuando se inicia la segunda parte de la novela. La tercera parte que debería ser la resolución del caso también es diferente y el final de la novela deja un interrogante sobre cómo puede seguir la relación matrimonial entre una pareja tan peculiar como la compuesta por Nick y Amy (o viceversa). 

En la novela se va desvelando el lado oscuro de una relación de pareja en la que el conocimiento mutuo va desgranando toda la perversión de la que pueden ser capaces dos personas que se conocen a la perfección.

 En apenas un par de años, la vieja Amy, la muchacha de risa bulliciosa y costumbres sencillas, se había desprendido literalmente de sí misma, dejando un montón de alma y piel en el suelo. De su interior había surgido aquella nueva Amy, frágil y amargada. Mi esposa ya no era mi esposa, sino un nudo de navajas que me desafiaba a que lo desenredara (…) Cuando le mostraba mis muñones ensangrentados, ella suspiraba y regresaba a su libreta mental secreta en la que llevaba la lista de todas mis deficiencias, eternamente anotando decepciones, flaquezas, defectos (…) (pp. 75-76). 

Por otro lado nos proporciona también una crítica feroz de los medios de comunicación y de su capacidad para manipular y manejar a la opinión pública.

La novela engancha aunque tiene momentos en que resulta monótona y repetitiva, desde mi punto de vista pierde fuelle en el tramo final de la segunda parte. Me parece muy buena la primera parte (descripción de los primeros días de la desaparición de Amy a través de fragmentos de su Diario y de cómo le va afectando a Nick a través de su relato) y el giro que se produce para dar paso a la segunda parte. La tercera parte es peculiar e inquietante.

La autora escribe bien y es capaz de hilar una trama original y con aspectos psicológicos que van articulando una reflexión sobre el matrimonio que, cuando menos, te hace pensar. Tiene, además, un ácido sentido del humor. No es mero entretenimiento, que también.

No estoy exactamente segura de cómo ser la Amy (…). Estoy intentando averiguar qué significa eso para mí, en qué convertirme durante los próximos meses. Cualquier cosa, salvo aquellas que ya he sido con anterioridad. La Asombrosa Amy. La Ochentera Dicharachera. La Campista Loca porel Frisbee. La Ingenua Sonrojante y Sofisticada Ingeniosa a lo Hepburn. La Irónica Cerebrito y Bohemia Buenorra (…). La Chica Enrollada, la Esposa Amada, la Esposa Desamada, la Esposa Burlada y la Esposa Vengativa (p. 326)

Siendo como es una novela tan peculiar recomiendo su lectura entre comillas. Yo la leí porque me inspiró curiosidad el tema y no me ha defraudado.

Ímagenes tomadas de google. Quiero agradecer a María el descubrimiento de Neil Craver.

viernes, 15 de julio de 2011

WYNTON MARSALIS Y JAVIER MARÍAS



Os preguntáreis que tienen que ver Marsalis y Marías, aparte de que sus apellidos empiezen por Mar. Supongo que no tienen nada que ver excepto que he decidido unirlos en esta entrada, pero nunca se sabe, las casualidades no existen..., ¿o sí?...




Ayer 14 de julio, a las 22 h, en el Teatre Grec de Barcelona tuve el placer de escuchar y ver a WYNTON MARSALIS & THE JAZZ AT LINCOLN CENTER ORCHESTRA, para algun@s la mejor big band del mundo, formada por quince solistas de jazz liderados por el trompetista W. Marsalis. El concierto fue un mezcla de jazz tradicional y de creaciones de jóvenes valores del jazz actual. La banda tocó durante una hora y media, pero lo mejor estaba por llegar en los bises cuando Marsalis salió con su trompeta, acompañado de un excelente pianista Dan Nimmer, un expléndido bajo, Carlos Herriquez, y el batería Ali Jackson.




Justo en la última pieza empezó a llover hasta diluviar en el trayecto de vuelta a casa.





Y acompañada de la excelente música de Marsalis, pasó a comentar una novela que quizás genere polémica, ya que las críticas son muy buenas y mi opinién difiere un tanto.

JAVIER MARÍAS, Los enamoramientos.




La novela es de gtb y está acompañada de piedritas para que no se levante la tapa. Ya he dicho alguna vez que me gustan mucho las piedras, conchas, vidrios y otros “despojos” sin valor. Los busco cuando paseo por la montaña o por la playa y los guardo.

La novela tiene 401 páginas y el título, aunque parece evidente, sorprende que esté en plural. Parece que la inspiración para el título puede venir de Los tres mosqueteros y de un pasaje en que Athos habla en tercera persona, explicándole a d’Artagnan, que se había casado a los veinticinco años, con una inocente y embriagadora chiquilla de dieciséis, “bella como los amores, o como los amoríos, o como los enamoramientos” (p. 266). Javier Marías en su novela menciona que hay una diferencia entre “el enamoramiento”, sustantivo (concepto) y el adjetivo, el estado, que es más conocido y habitual. Entiende “el enamoramiento”, que es muy raro, con “sentir debilidad, verdadera debilidad por alguien, y que nos la produzca, que nos haga débiles. Eso es lo determinante, que nos impida ser objetivos y nos desarme a perpetuidad y nos haga rendirnos en todos los pleitos (…)” (p. 308). En fin, un enamoramiento que si no es compartido, o desaparece la persona por quien se siente, es devastador.




Javier Marías Franco, nació en Madrid en 1951, es escritor, traductor y editor español. Es miembro de la Real Academia Española desde 2006 y ocupa el sillón R. Hijo del filósofo Julián Marías, pasó parte de su infancia junto con su familia en Estados Unidos, ya que a su padre, encarcelado y represaliado por ser republicano, se le prohibió tras su excarcelamiento impartir clases en la universidad española, por lo que entre 1948 y 1950 colaboró con José Ortega y Gasset en la creación del Instituto de Humanidades. Desde 1951 dio clases en universidades americanas y en 1964, una vez rehabilitado su prestigio público, ingresó en la Real Academia Española.
Javier Marías recibió una sólida educación liberal en el Colegio Estilo, heredero de la Institución Libre de Enseñanza. Se licenció en Filosofía y Letras (rama de Filología inglesa) por la Universidad Complutense de Madrid.

Sobrino y primo, respectivamente, de los cineastas Jesús Franco y Ricardo Franco, colaboró con ellos en su juventud traduciendo o escribiendo guiones, e incluso apareciendo como extra en algún largometraje.

En 1970 escribió su primera novela, Los dominios del lobo, que sería publicada al año siguiente. Entre la escritura de la obra y su publicación, conoció al escritor Juan Benet, al que le uniría a partir de entonces una gran amistad, y que fue una figura clave en su vida personal y literaria.

Su labor como articulista ha sido muy influyente tanto en España como en América Latina y ha aparecido en medios muy relevantes como los periódicos españoles El País, El Semanal (para el que dejó de trabajar después de un incidente en el que alegó que se le había censurado) y la revista mexicana Letras Libres.

Admiro mucho a Marías, tanto por su obra literaria, mi favorita es Corazón tan blanco, como por sus artículos periodísticos. Cuando supe que había publicado Los enamoramientos, enseguida la quise comprar, pero se adelantó gtb, que la leyó primero y le gustó. La “colé” de la fila de la “sala de espera” y empecé a leerla con ganas. Hacía el centenar de páginas, tuve que confesarme a mi misma, y se lo comente a mi amiga, que no me gustaba, que me aburría. Como soy persistente y, nunca dejo de leer una novela (excepto a Henry Miller… que no he podido acabar ninguna…), la he acabado, pero no he cambiado mi opinión al respecto.

La novela es una reflexión sobre el enamoramiento, en sustantivo (quien ha redactado la contraportada, me parece que no ha leído en profundidad la novela porque habla del adjetivo, el estado…) y las ruindades que puede llegar a provocar. Es una novela sobre una impunidad, un enamorado que se sale con la suya tras no respetar la amistad. La debilidad extrema que genera el enamoramiento arrastra al enamorado a lo peor. Es una novela que reflexiona también sobre la muerte y lo inconveniente que es permanecer ligado a un muerto, no digamos lo inconveniente que podría ser que un muerto volviera a la vida. Así mismo trata sobre la imposibilidad de saber la verdad con mayúsculas. Todos estos temas me interesan, y mucho, pero la trama de la novela no ha conseguido interesarme en ningún momento… y mira que estaba predispuesta a lo contrario.

Pese a que me ha gustado poco, Marías escribe muy bien.

FRAGMENTOS:

--- Sobre la muerte:
“Nada es nada. En realidad es incomprensible, porque supone tener certidumbre y eso está reñido con nuestra naturaleza: la de que alguien no va a venir más, ni a decir más, ni a dar un paso ya nunca –para acercarse ni para apartarse-, ni a mirarnos, ni a desviar la vista, No sé cómo lo resistimos, ni cómo nos recuperamos. No sé como nos olvidamos a ratos, cuando el tiempo ya ha pasado y nos ha alejado de ellos, que se quedaron quietos” (p. 12).
Me pone la carne de gallina ver tan bien explicado el terror que supone que alguien querido muera.
“Que alguien querido muera acaba siendo un inconveniente porque el que sufre una pérdida así, “los efectos le duran mucho más de lo que dura la paciencia de quienes se muestran dispuestos a escucharlo y acompañarlo, la incondicionalidad nunca es muy larga si se tiñe de monotonía” (p. 85).
“La gente acaba por dejar marchar a los muertos, por mucho apego que eles tenga, cuando nota que su propia supervivencia está en juego y que son un gran lastre (…)” (pp. 330-331).

---Sobre el enamoramiento… cuando lo está una mujer…
“(…) por lo general somos capaces de interesarnos por cualquier asunto que interese o del que nos hable el que amamos. (…), prestar verdadera atención y dejarnos contagiar de veras por lo que quiera que él sienta y transmita, entusiasmo, aversión, simpatía, temor, preocupación o hasta obsesión” (p. 177).
“(…) los vestigios de mi enamoramiento; éstos jamás terminan de golpe, ni se convierten instantáneamente en odio, desprecio, vergüenza o mero estupor, hay una larga travesía hasta llegar a esos sentimientos sustitutorios posibles, hay un accidentado periodo de intrusiones y mezcla, de hibrides y contaminación, y el enamoramiento nunca acaba del todo mientras no se pase por la indiferencia, o más bien por el hastío (…)” (pp. 356-357).

RECOMENDACIÓN: La novela no me ha interesado, trata temas que me interesan, está bien escrita, pero me ha aburrido tremendamente. No me atrevo a condenarla por lo que admiro al autor.