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sábado, 14 de diciembre de 2013

“NOVELA NEGRA” Y MAURIZIO DE GIOVANNI…

JULIETTE TANG

Ya he hablado en diversas ocasiones sobre lo mucho que me gusta este género y que llevo muchos años leyendo novela negra. Uno de los atractivos acostumbra a ser el detalle con el que se construyen los personajes centrales, habitualmente un policía que investiga el caso en el que se centra la novela. He visto investigadores de todo tipo, tengo predilección por el anti-héroe, ese policía atípico, que actúa en solitario utilizando criterios propios al margen de la cadena de mando, inteligente, que no usa armas y cuya vida personal es un desastre. Un tipo de cierta edad, cuyas reflexiones sobre la vida, y la sociedad que le rodea, son críticas y ácidas para con el poder y los valores convencionales.
El comisario Ricciardi es, desde luego, un solitario, siempre ensimismado y con cierta tristeza. Su peculiaridad, que nadie conoce, la señaló él al presentarse en la primera novela:

Si pudiera decirlo, lo diría así: me llamo Luigi Alfredo Ricciardi, y veo a los muertos…

MAURIZIO DE GIOVANNI, La primavera del comisario Ricciardi.
La novela me la recomendó mi amigo, y escritor, Jordi. Compartimos el gusto por la novela negra y, siempre que tenemos oportunidad de hablar de lecturas, nos recomendamos los descubrimientos que hemos hecho en materia literaria.


La obra tiene 380 páginas y su título puede tener una doble lectura, por un lado los hechos que se narran tienen como trasfondo la llegada de la primavera a la que se hace alusión en diversas ocasiones, por otro lado puede tener relación con el despertar al amor del comisario Ricciardi.

La primavera llegó a Nápoles el 14 de abril de 1931, poco después de las dos de la mañana.
Lo hizo con retraso y, como de costumbre, acompañada de una ráfaga de viento nuevo del sur, tras un aguacero. Los perros fueron los primeros en darse cuenta, en los patios delas heredades del Vomero y en las callejuelas cerca del puerto; alzaron el morro, olisquearon el aire y, suspirando, se echaron otra vez a dormir (p. 17).

Maurizio de Giovanni nació en 1958 en Nápoles, ciudad en la que vive y trabaja. Parece ser que el comisario Ricciardi nació como protagonista de un relato y tuvo tanto éxito que el autor lo convirtió en protagonista de una serie de novelas con las cuatro estaciones del año.


La muerte de una anciana que vive en un piso miserable, Carmela Calise, pone en marcha la investigación que enseguida revela que la mujer era vidente y usurera. La búsqueda del culpable va incorporando diversos personajes de los barrios bajos y altos de Nápoles que se entrecruzan con mucha habilidad. Recrea muy bien el Nápoles de la época, sus calles, el ambiente de control y bullicio propio de los barrios populares, el teatro, etc, todo puesto al servicio de hacer creíble el caso.
El comisario Ricciardi, un treintañero muy particular, procedente de una familia noble (el barón de Malomonte) que no quiso vivir de su fortuna, estudió derecho e ingresó en la policía. Solo tiene dos amigos, su fiel compañero, el sargento Rafaele Maione, un cincuentón que admira y aprecia al comisario por motivos personales y el médico forense, Bruno Modo, a punto de jubilarse.
Ya he destacado que el comisario tiene la capacidad de ver a los muertos, “el Asunto”, y escuchar las últimas palabras antes de morir, se trata de un aspecto que tiene su relevancia pero no lo convierte en un asunto central y reiterativo.

Era raro que Ricciardi fuese voluntariamente al encuentro del Asunto. Siempre conservaba en su fuero interno la desesperación, algo del desmesurado sufrimiento de la separación, una especie de contagio. Se hacía cargo en silencio, como siempre, encerrándose en una celda interior, oscura y erizada de espinas (p. 289).

Destaca una trama secundaria y personal: el amor del comisario, un amor poético y platónico hecho a base de miradas y el desamor del sargento. La primavera pone en ebullición las emociones y aportan a la novela otro elemento atractivo.
La novela transcurre en la primavera de 1931, el fascismo, con Mussolini al frente, está en el poder desde  hace nueve años y el autor va dibujando un retrato real de la miseria, trabajo infantil, moralismo y falta de libertad impuesta por el régimen.


Recomiendo su lectura, sin duda.