JULIETTE TANG
Ya he hablado
en diversas ocasiones sobre lo mucho que me gusta este género y que llevo
muchos años leyendo novela negra. Uno
de los atractivos acostumbra a ser el detalle con el que se construyen los
personajes centrales, habitualmente un policía que investiga el caso en el que
se centra la novela. He visto investigadores de todo tipo, tengo predilección
por el anti-héroe, ese policía atípico, que actúa en solitario utilizando
criterios propios al margen de la cadena de mando, inteligente, que no usa
armas y cuya vida personal es un desastre. Un tipo de cierta edad, cuyas
reflexiones sobre la vida, y la sociedad que le rodea, son críticas y ácidas
para con el poder y los valores convencionales.
El comisario
Ricciardi es, desde luego, un solitario, siempre ensimismado y con cierta
tristeza. Su peculiaridad, que nadie conoce, la señaló él al presentarse en la
primera novela:
Si pudiera decirlo, lo diría así: me llamo Luigi
Alfredo Ricciardi, y veo a los muertos…
MAURIZIO DE
GIOVANNI, La primavera del comisario
Ricciardi.
La novela me la
recomendó mi amigo, y escritor, Jordi. Compartimos el gusto por la novela negra y, siempre que tenemos
oportunidad de hablar de lecturas, nos recomendamos los descubrimientos que
hemos hecho en materia literaria.
La obra tiene
380 páginas y su título puede tener una doble lectura, por un lado los hechos
que se narran tienen como trasfondo la llegada de la primavera a la que se hace
alusión en diversas ocasiones, por otro lado puede tener relación con el
despertar al amor del comisario Ricciardi.
La primavera llegó a Nápoles el 14 de abril de 1931,
poco después de las dos de la mañana.
Lo hizo con retraso y, como de costumbre, acompañada
de una ráfaga de viento nuevo del sur, tras un aguacero. Los perros fueron los
primeros en darse cuenta, en los patios delas heredades del Vomero y en las
callejuelas cerca del puerto; alzaron el morro, olisquearon el aire y, suspirando,
se echaron otra vez a dormir (p. 17).
Maurizio de
Giovanni nació en 1958 en Nápoles, ciudad en la que vive y trabaja. Parece ser
que el comisario Ricciardi nació como protagonista de un relato y tuvo tanto
éxito que el autor lo convirtió en protagonista de una serie de novelas con las
cuatro estaciones del año.
La muerte de
una anciana que vive en un piso miserable, Carmela Calise, pone en marcha la
investigación que enseguida revela que la mujer era vidente y usurera. La
búsqueda del culpable va incorporando diversos personajes de los barrios bajos
y altos de Nápoles que se entrecruzan con mucha habilidad. Recrea muy bien el
Nápoles de la época, sus calles, el ambiente de control y bullicio propio de
los barrios populares, el teatro, etc, todo puesto al servicio de hacer creíble
el caso.
El comisario
Ricciardi, un treintañero muy particular, procedente de una familia noble (el
barón de Malomonte) que no quiso vivir de su fortuna, estudió derecho e ingresó
en la policía. Solo tiene dos amigos, su fiel compañero, el sargento Rafaele
Maione, un cincuentón que admira y aprecia al comisario por motivos personales
y el médico forense, Bruno Modo, a punto de jubilarse.
Ya he destacado
que el comisario tiene la capacidad de ver a los muertos, “el Asunto”, y
escuchar las últimas palabras antes de morir, se trata de un aspecto que tiene
su relevancia pero no lo convierte en un asunto central y reiterativo.
Era raro que Ricciardi fuese voluntariamente al
encuentro del Asunto. Siempre conservaba en su fuero interno la desesperación,
algo del desmesurado sufrimiento de la separación, una especie de contagio. Se
hacía cargo en silencio, como siempre, encerrándose en una celda interior,
oscura y erizada de espinas (p. 289).
Destaca una trama
secundaria y personal: el amor del comisario, un amor poético y platónico hecho
a base de miradas y el desamor del sargento. La primavera pone en ebullición
las emociones y aportan a la novela otro elemento atractivo.
La novela
transcurre en la primavera de 1931, el fascismo, con Mussolini al frente, está
en el poder desde hace nueve años y el
autor va dibujando un retrato real de la miseria, trabajo infantil, moralismo y
falta de libertad impuesta por el régimen.
Recomiendo su
lectura, sin duda.


