KATERINA LOMONOSO
Supongo que recordaréis el brutal atentado que se produjo el 22 de julio de 2011 en Oslo. Anders Breivik, terrorista de extrema derecha, fundamentalista cristiano, de ideología nacionalista y admirador del movimiento político estadounidense del Tea Party, provocó una explosión en el distrito gubernamental de Oslo y un tiroteo, dos horas después, en la Isla de Utoya, en el lago Tyrifjorden, donde había un campamento juvenil del Partido Laborista Noruego. El saldo de muertos fue de 77 personas, la mayoría jóvenes.
Siempre resulta sorprendente, entre los que vivimos al sur de Europa, esa violencia en un país nórdico. Nuestra visión distorsionada de un mundo feliz, progresista y acomodado, ha quedado sistemáticamente descubierto, analizado y denunciado desde la novela negra procedente de estos países.
Anne Holt no sabía nada de este atentado puesto que la novela que reseño es de 2009, pero tras su lectura si queda claro la existencia en Noruega del miedo, el racismo, la homofobia y la violencia ultraconservadora, que tiene un origen claro en la actitud de una parte de la población de estos países ante el nazismo durante la IIª Guerra Mundial (algo que conocía muy bien el sueco Stieg Larsson), elementos muy presentes en el atentado de hace dos años.
ANNE HOLT, Noche cerrada en Bergen.
Esta novela me la regaló una amiga hace dos años aproximadamente, entonces decidí leer otra que ya tenía en casa, Castigo. Ha pasado tiempo hasta que he decidido leerla, supongo que me ha llamado porque viajaré a Noruega dentro de unos días y Bergen será una de las ciudades que visitaré.
La obra tiene 428 páginas y su título hace referencia a uno de los escenarios de la novela, Bergen, que junto con Oslo es donde se desarrolla la trama de esta novela negra. Sobre la autora ya hice una referencia en la anterior reseña.
La novela está estructurada en tres partes, la primera transcurre en la navidad de 2008, la segunda, y es la parte más extensa, en enero de 2009 y hay un breve Epílogo/Prólogo que nos conduce a mayo de 1962. Esta parte final hace referencia a uno de los asesinatos el de la obispo de Bergen Eva Karin.
Una mujer miró a través de una ventana sin saber si podría volver a dormirse. Quizá ya estaba dormida. Todo era irreal y extraño, como si lo estuviese viendo en un sueño. Había nacido en esta casa, en este cuarto; había vivido siempre aquí y había observado a través de esta ventana con travesaños en cruz que dividían el paisaje en los cuatro rincones del mundo, tal como su padre le decía gastándole bromas cuando ella era pequeña y creía todo lo que él le contaba. Ahora todo estaba cambiado y distorsionado. Estaba acostumbrada a la lluvia en los vidrios, llovía en Bergen, y ella lloraba y no sabía lo que veía. La vida estaba hecha de pedazos. El paisaje que se descubría desde la casita ya no le pertenecía (p. 77).
Los protagonistas de la novela son, como en Castigo, la pareja formada por el detective Yngvar Stubo y la criminóloga Inger Johanne Vik. Su colaboración es un tanto peculiar ya que precisamente el hecho de ser pareja interfiere en esa posibilidad.
Se trata de novela negra puesto que hace una radiografía de la sociedad noruega tanto en la actualidad como en el pasado respecto al odio que generan los diferentes, en este caso homosexuales (tanto hombres como mujeres). Pero también se hace referencia a la crisis económica actual, a la preocupación por los niños/as (algo que comparte con Castigo), a los grupos religiosos o al miedo por la seguridad intimidada por diversas amenazas, algunas de ellas imprecisas.
El paisaje, la fisonomía de las ciudades y el clima siempre están presentes en los autores nórdicos de una forma especial:
El viento salado del fiordo soplaba a través de las calles mezclándose con el hedor del tabaco quemado, del aguardiente y de un perfume nauseabundo; el olor nocturno de la gran ciudad noruega cerca del día de Navidad (p. 12).
Dos anécdotas: en la novela, Inger Johanne Vik, lee The Road de Cormac McCarthy (p. 285), una de mis novelas favoritas. Y Yngvar Stubo, como yo, es un “adicto” a las patatas chips que son una obra del demonio (p. 375).
Es una buena novela negra.
Imágenes tomadas de google.


