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viernes, 11 de diciembre de 2015

PETER STAMM, Paisaje aproximado


Cuando leí la reseña que hizo de esta novela Marcelo Z. enseguida la busqué. Desde que estuve en Noruega (solo llegué hasta Trondheim) mi interés por este país no hace sino crecer y conservo la idea de llegar a Laponia y a Cabo Norte.

Trondheim

Esta novela de 185 páginas fue publicada en 2001 y dos años después traducida al castellano. Su título es para mí una incógnita, ninguna clave clara aparece en el transcurso de la narración, así que arriesgaré una interpretación personal. La novela nos sitúa en una localidad noruega del círculo polar, cerca de Hammerfest, por su latitud la oscuridad reina gran parte del año (noche polar) y aparece el sol de medianoche entre mayo y julio. La noche polar desdibuja los contornos y el paisaje no puede ser percibido sino de forma aproximada, la combinación de la nieve y la luz del sol crean condiciones de iluminación intensa que obligan a utilizar gafas, sobre todo para esquiar, entre febrero y abril-mayo. Pero el paisaje aproximado no se refiere solo, según mi parecer, a las condiciones climáticas y de iluminación sino al carácter de las personas que viven en una zona tan inhóspita, pero tan bella, entre otros motivos por las auroras boreales.
El aire era frío y diáfano. Las nubes llegaban y desaparecían, dejando ver de nuevo las estrellas. Entonces Kathrine vio la aurora boreal. Hacía tiempo que no la veía. Se extendía como una tenue cortina de un extremo al otro del horizonte. Kathrine, esperando, miraba cómo el ancho velo iba encogiéndose al tiempo que el destello cobraba fuerza. Luego, de un momento a otro, quedó reducido a una delgada franja, a una línea verde, espasmódica, una culebra que se retorcía convulsivamente en el firmamento (182).
Peter Stamm, escritor suizo nacido en 1963, estudió filología inglesa, informática y psicología, dedicándose a la literatura desde 1990. Ha vivido en París, Nueva York y los países escandinavos y es reconocido como una de las voces actuales más importantes de la narrativa en lengua alemana. Tengo que confesar que no lo conocía hasta que vi la reseña de Marcelo Z.



Katherine, una joven de veintiocho años, es la protagonista de una historia que discurre con cierta parsimonia, la que marca el ritmo de esta zona del polo norte, en la narración de su confusa vida privada. 


Casada dos veces con hombres que no ama, se debate entre llevar la vida reglamentada que le recomienda su madre y la búsqueda de una relación auténtica. Las mentiras juegan un papel crucial en su vida, que parece a la deriva. Sin embargo pronto queda clara una verdad concisa que planeará por toda la novela, la diferencia entre mentiras y secretos:
Las mentiras no son secretos (152).
Kathrine de origen lapón, por parte de padre, se debate entre el miedo y la búsqueda de la libertad y con ella, quizás, de la felicidad. La rodean diversos personajes menores que se van cruzando en su vida y con los que cree que puede reconducirla. Cansada de mentiras hará un viaje que la lleva al sur, hasta París, y a su vuelta resolverá cambiar de vida y afrontar la realidad. Una decisión que normalizará su vida. ¿Acertada decisión? Quién sabe, sobre todo si nos atenemos a las últimas líneas de la novela en las que el autor, con rapidez, nos explica esa vida ordenada en la que finalmente entrará su protagonista.

El estilo de Stamm es sencillo y claro, sus descripciones escuetas y breves, permiten a quien le lee imaginar los paisajes y el ambiente blanco y lleno de oscuridad de la zona polar. Sus personajes crecen en el transcurso de la historia (o decrecen) y sus emociones nos permiten hacernos una idea de quienes son a través de sus encuentros y desencuentros.