Cuando leí la reseña que
hizo de esta novela Marcelo Z. enseguida la busqué. Desde que estuve en Noruega
(solo llegué hasta Trondheim) mi interés por este país no hace sino crecer
y conservo la idea de llegar a Laponia y a Cabo Norte.
Trondheim
Esta novela de 185 páginas
fue publicada en 2001 y dos años después traducida al castellano. Su título es
para mí una incógnita, ninguna clave clara aparece en el transcurso de la
narración, así que arriesgaré una interpretación personal. La novela nos sitúa
en una localidad noruega del círculo polar, cerca de Hammerfest, por su latitud
la oscuridad reina gran parte del año (noche polar) y aparece el sol de
medianoche entre mayo y julio. La noche polar desdibuja los contornos y el
paisaje no puede ser percibido sino de forma aproximada, la combinación de la
nieve y la luz del sol crean condiciones de iluminación intensa que obligan a utilizar
gafas, sobre todo para esquiar, entre febrero y abril-mayo. Pero el paisaje aproximado no se refiere solo, según mi parecer, a las condiciones
climáticas y de iluminación sino al carácter de las personas que viven en una
zona tan inhóspita, pero tan bella, entre otros motivos por las auroras
boreales.
El aire era frío y diáfano. Las nubes llegaban y desaparecían, dejando ver de nuevo las estrellas. Entonces Kathrine vio la aurora boreal. Hacía tiempo que no la veía. Se extendía como una tenue cortina de un extremo al otro del horizonte. Kathrine, esperando, miraba cómo el ancho velo iba encogiéndose al tiempo que el destello cobraba fuerza. Luego, de un momento a otro, quedó reducido a una delgada franja, a una línea verde, espasmódica, una culebra que se retorcía convulsivamente en el firmamento (182).
Peter Stamm, escritor suizo
nacido en 1963, estudió filología inglesa, informática y psicología,
dedicándose a la literatura desde 1990. Ha vivido en París, Nueva York y los
países escandinavos y es reconocido como una de las voces actuales más
importantes de la narrativa en lengua alemana. Tengo que confesar que no lo
conocía hasta que vi la reseña de Marcelo Z.
Katherine, una joven de
veintiocho años, es la protagonista de una historia que discurre con cierta
parsimonia, la que marca el ritmo de esta zona del polo norte, en la narración
de su confusa vida privada.
Casada dos veces con hombres que no ama, se debate
entre llevar la vida reglamentada que le recomienda su madre y la búsqueda de
una relación auténtica. Las mentiras juegan un papel crucial en su vida, que
parece a la deriva. Sin embargo pronto queda clara una verdad concisa que
planeará por toda la novela, la diferencia entre mentiras y secretos:
Las mentiras no son secretos (152).
Kathrine de origen lapón,
por parte de padre, se debate entre el miedo y la búsqueda de la libertad y con
ella, quizás, de la felicidad. La rodean diversos personajes menores que se van
cruzando en su vida y con los que cree que puede reconducirla. Cansada de
mentiras hará un viaje que la lleva al sur, hasta París, y a su vuelta
resolverá cambiar de vida y afrontar la realidad. Una decisión que normalizará
su vida. ¿Acertada decisión? Quién sabe, sobre todo si nos atenemos a las
últimas líneas de la novela en las que el autor, con rapidez, nos explica esa
vida ordenada en la que finalmente entrará su protagonista.
El estilo de Stamm es
sencillo y claro, sus descripciones escuetas y breves, permiten a quien le lee
imaginar los paisajes y el ambiente blanco y lleno de oscuridad de la zona
polar. Sus personajes crecen en el transcurso de la historia (o decrecen) y sus
emociones nos permiten hacernos una idea de quienes son a través de sus
encuentros y desencuentros.


