Un inesperado hallazgo, un tipo que no era factible que me interesara lo que tiene que decir a través de sus Diarios y, sin embargo, lo ha hecho.
¿Por qué digo que no era a priori alguien interesante? Uriarte no ha trabajado nunca, vive de una renta (según cuenta de un piso heredado) y de pequeños trabajos como crítico de literatura e incluso de alguna ayuda familiar (sus compañeras o esposas sí parece que trabajan). Es un bon vivant modesto por vocación.
Uriarte es un gran lector que adora a Montaigne, Stendhal, Pascal, Proust, también Baroja o Pla. Ese es un primer punto de afinidad que me ha permitido muchas veces aceptar a personas cuyas ideas o aficiones no me gustaban.
Escribe unos diarios, sin referencias cronológicas excepto el año, en los que va desgranando con sentido del humor, calma, escepticismo relativo y cariño, el nacionalismo vasco, la política, la amistad, el amor, la literatura, la salud, su gato y mil y un aspectos que sin saber por qué te van interesando, te van haciendo sonreír y empatizar con este peculiar rentista.
Hay gente que lleva sus rencores, envidias y resentimientos a flor de piel. Hay otros que los esconden y se esfuerzan por parecer que no los tienen, y de pronto les traicionan y surgen como serpientes o conejos entre la hierba (24). Se me acumulan los libros por leer como si fueran recados por hacer. Se amontonan. Me abruman (96).
Y la mejor caracterización que he leído nunca del nacionalismo:
Ese tío que depende de su jefe, el banco, su madre, su mujer, sus hijos y amigos, el inspector de hacienda, el alcalde, el PNV, el Lendakari, Arzalluz, la Comunidad europea, el gran capital financiero, el cristianismo, su poca inteligencia, su falta de sentido del humor, sus genes… ¿por qué le parece que lo más terrible es su dependencia de los españoles? ¿Por qué solo está dispuesto a armarla para liberarse de la opresión a que le tienen sometido los españoles? (129).
A Uriarte le gusta viajar a su ritmo especialmente por Francia e Italia, visitando recónditos lugares en los que han vivido o escrito o pintado aquellos a quienes admira. Pero sorprendentemente también le encanta Benidorm, de donde dice que siempre retorna a Bilbao (donde vive) mejor que cuando salió.
Me permito recomendaros a este tipo tan…, cada cual que le aplique el adjetivo (os) que considere oportuno tras leerlo.
