Mostrando entradas con la etiqueta HOSSEINI Khaled. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HOSSEINI Khaled. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de noviembre de 2011

KHALED HOSSEINI, Mil soles espléndidos



En relación con Mil soles espléndidos. me dio por pensar en lo importante que es que el ser humano tenga las posibilidades que otorga un cierto bienestar (trabajo, vivienda digna y ciertos recursos para poder leer, escuchar música y disfrutar de la cultura) y las dosis suficientes de libertad para poder asumir la responsabilidad de nuestras vidas y nuestros actos y tener criterio para poder afrontar la vida y las necesidades de nuestro mundo interior (¿de nuestra alma?). Disponiendo de esto nadie nos asegura la felicidad, ni el éxito en la vida sentimental y afectiva, ni la tranquilidad de espíritu para vivir con calma, eso depende de lo que seamos capaces, nosotros, de añadir en nuestro caminar vital (otra vez Kavafis y El viaje a Ítaca).

La novela relata unas vidas que no cuentan con la supervivencia asegurada ni la libertad, pero a pesar de ello nos permite soñar con la posibilidad de construir una buena vida interior.








KHALED HOSSEINI, Mil soles espléndidos.
La novela me la ha prestado, de nuevo, gtb. Está sobre una pequeña mesa que pongo al lado de mi butaca de lectura (no penséis en nada sofisticado… es de Ikea y bastante barata) junto con la taza de café y el lápiz. Normalmente leo ensayo (el que está debajo) y novela… a veces caigo en una ligera ensoñación pero no suelo dormirme.
La novela tiene 410 páginas y el título tiene relación con un poema de Saib-e-Tabrici (siglo XVII) sobre Kabul:


Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas, o los mil soles espléndidos que se ocultaban tras sus muros.

Entiendo que los mil soles son el consuelo para aquellas personas, sobre todo mujeres, que han de gastar toda su energía en sobrevivir.
El autor es un médico y novelista afgano-estadounidense nacido en la capital de Afganistán, Kabul, el 4 de marzo de 1965. Publicó en 2003 la novela Cometas en el cielo (que tiene versión cinematográfica). Su segunda novela, Mil soles espléndidos, fue publicada en 2007.
Su padre fue diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores de Afganistán y su madre enseñaba farsi e historia en un gran instituto en Kabul. En 1976, El Ministerio de Asuntos Exteriores envió a la familia a París. En 1980 estaban preparados para volver a Kabul pero para entonces Afganistán había sufrido la invasión soviética. Los Hosseini recibieron asilo político de Estados Unidos. En septiembre de 1980 se trasladaron a California, donde el autor realizó sus estudios de biología y medicina.

Hosseini es un narrador que nos atrapa en una historia con el trasfondo trágico de un país, Afganistán, y una ciudad, Kabul. Dos mujeres, Mariam y Laila, con una diferencia de edad de unos 18 años, acaban siendo las mujeres de un violento zapatero de Kabul. La historia de Mariam ya era trágica cuando se casa con Rashid puesto que era hija ilegítima de un rico comerciante y vivía marginada con su madre en una pobre vivienda a las afueras de Herat. Un suceso trágico acaba propiciando un matrimonio a los quince años con un hombre mucho mayor que ella y su marcha a Kabul. La falta de amor que había vivido en su infancia se prolongará en un sinfín de desgracias que aún en el convulso Afganistán parecen imposibles. La historia de Laila es diferente, se trata de una niña amada por su padre y por su amigo, que acabará siendo su amor, pero la guerra se cruza en su camino y acaba sola en la calle y recogida por Rashid.
El trato violento, de menosprecio y ninguneo hacia las mujeres en este país, muestra un panorama desolador que sólo es soportable por el afecto entre personas, que como mil soles, pueden hacer sobrellevar la dura lucha por la supervivencia. El trasfondo político de Afganistán tiene un lugar protagonista en la novela. Sabemos, y la novela lo recoge, que en la historia no siempre se avanza hacia delante como nos hicieron pensar los ilustrados del XVIII, llenos de optimismo en el avance de la humanidad en la línea del progreso. Las mujeres afganas lo saben bien y las de otros lugares del mundo, incluido occidente, también.
La pega de la novela es que siempre me ha acompañado la impresión de que el autor está escribiendo para el lector, mejor dicho la lectora, del mundo occidental y que le cuenta exactamente lo que quiere leer.
Al fin, la novela es un canto a la amistad entre dos mujeres que encuentran un espacio para ayudarse mutuamente, para valorarse como personas, para conversar y soñar. Este fragmento recoge el momento en que ambas son conscientes de la suerte de encontrarse.

Se sentaron en el patio en las sillas plegables y comieron halwa con los dedos del mismo cuenco. Tomaron una segunda taza de té y cuando Laila preguntó a Mariam si quería una tercera, ésta aceptó. Mientras oían los disparos que resonaban en las colinas, observaron las nubes que surcaban el cielo, ocultando la luna, y las últimas luciérnagas de la temporada trazando brillantes arcos amarillos en la oscuridad. Y cuando Aziza se despertó llorando y Rashid llamó a gritos a Laila para que subiera y la hiciera callar, las dos mujeres se miraron. Fue una mirada franca, cómplice. Y con aquel fugaz intercambio sin palabras, Laila comprendió que habían dejado de ser enemigas para siempre” (p. 248).

RECOMENDACIÓN: la novela es de fácil lectura y con claros signos de inverosimilitud que pretenden atraerse al lector/a del mundo occidental al que, por otro lado, pertenece el autor. Hay muchas lecturas más necesarias.