El libro lo compré por recomendación de alguien a quien aprecio mucho y con quien comento algunas novelas a través del correo cuando nos ponemos de acuerdo. En este caso así fue y, con su consentimiento, el comentario de la novela de VANN será el diálogo reproducido literalmente.
La novela tiene 210 páginas y la he leído en pocos días. El título hace referencia a la isla a la que se trasladan un padre y su hijo para pasar un año alejados de la civilización.
David Vann nació en la isla de Adak, Alaska, en 1966. En la actualidad vive en California y da clases en la Universidad de San Francisco. Sukkwan Island es su primera novela (2008), ha cosechado diversos premios y ha recibido muy buenas críticas.

La novela está dividida en dos partes pero no puedo desvelar la razón sin revelar algo importante de la novela. La trama se basa en la decisión de Jim, un hombre con dos matrimonios fracasados, y con una obsesión, confesada por él mismo, por las mujeres, de trasladarse, con su hijo de trece años, Roy, a vivir en una isla salvaje y solitaria de Alaska durante un año. Desde el principio de llegar a la isla las cosas salen mal y la relación con una naturaleza dura y agreste se desvela complicada. La relación entre padre e hijo tampoco se revela fácil.
Ante la propuesta de comentar la novela se estableció el diálogo siguiente...
ignasi
Sugiero:
- Fragmentar los comentarios, máximo un par de párrafos breves, para mantener el dinamismo.
- Esperar a la respuesta del otro para no tener varias líneas abiertas.
- A las 12.00h lo dejamos esté como esté.
Empiezas tú.
UVE
El lugar al que se trasladaban era una pequeña cabaña de cedro, con un tejado muy inclinado a dos aguas. Estaba metida en un fiordo, una pequeña ensenada en forma de dedo al sureste de Alaska, cerca del estrecho de de Tlevak, al noreste del Área Salvaje del Sur de la isla Príncipe de Gales, y a unos setenta y cinco kilómetros de Ketchikan. Solo se podía llegar por el agua, en hidroavión o en barco. No había vecinos. Una montaña de seiscientos metros de alto se alzaba justo detrás de ellos en forma de un gran túmulo y se unía a través de bajos collados a otras que había en la boca de la ensenada y más allá. La isla en la que estaban, Sukkwan, se extendía varios kilómetros por detrás…
La razón del título... ¿te recordó Alaska a Groenlandia por los paisajes? Yo veo un paralelismo entre la novela de PETER HOEG, La señorita Smila y su especial percepción de la nieve, y éste.
ignasi
Mmmmmmh poco, no las asocié en su momento y ahora tampoco.
Smila, pese a sus depresiones, tiene motivos para luchar e incluso amar. Aquí... no recuerdo otro libro que me haya impregnado tan hondamente de un sentimiento de desolación humana como este.
Utopía
La prosa, no la historia, de Vann es arisca, pura, fría. Me recuerda a la de Hoeg.
En el caso de Sukkwan, la historia también se va construyendo de forma afilada, seca y sin concesiones.
ignasi
Es mucho más parca. Hay frialdad, pero no los símiles ni la riqueza descriptiva y llena de inteligencia de Hoeg.
Pese a ello... te lanza dos puñetazos en el estómago (a mitad de libro y al final) que me dejaron sin aliento.
No recuerdo dos muertes más tristes y más inútiles que las de los dos personajes.
La segunda es especialmente siniestra, sin compasión, lo tiran como si fuera pesca desechada... y tiene ese momento de lucidez en su perturbada mente para darse cuenta de su irremediable muerte... angustioso.
Utopía
Quizás porque en el caso que hablamos se suma prosa e historia.
La historia te atrapa, te amilana, te acongoja... y te estalla en la cara sin posibilidad de amparo. No te puedes agarrar a nada, es cierto, son muertes inútiles, especialmente la del niño, llevado a un lugar tan inhóspito por la decisión del padre que pretende salir de sus problemas con una aventura tan insólita.
Seleccioné pocos fragmentos, éste es uno, es una reflexión de Roy, el hijo, nada más quedarse solo en la isla:
…percibió lo largo que podía ser el tiempo, como si pudiera hacerse de aire y se pudiera comprimir y detener”
Ese final es terrorífico.
ignasi
Pocas vidas más patéticas que la de ese padre errático y fracasado que solloza cada noche perturbando a su hijo.
Pero el autor narra tan lógicamente, tan limpio de adjetivos, tan sin artificio que te arrastra del cuello hasta hundirte en la cenagosa experiencia de desamparo y desolación que contiene.
En eso se parece a La carretera de Cormac McCarthy, pero con un final sin resquicio a la esperanza, implacable para con esos seres humanos.
Utopía
Sí, se me hizo odioso... ese llorar nocturno y luego parece que no pasaba nada. El hijo hubiera entendido algo si el padre le hubiera hablado de sus problemas emocionales.
Para ser su primera novela, tiene una prosa escalofriante. También me llamó la atención la relación con la desolada naturaleza de Alaska. Deja la naturaleza y la naturaleza humana al descubierto sin adornos, pura y dura.
ignasi
Cerré el libro en un estado de estupor que me duró minutos. Sentía una pesadumbre anímica, pero hasta físicamente me sentí extraño.
Es malsano.
Luego llegó la consciencia.
La consciencia de que mi situación, con todas las tristezas pasadas y preocupaciones por el futuro, era infinitamente mejor que la de esos dos seres humanos que ven derivar su existencia hacia un infierno en la tierra.
Empecé a recomendarlo, sólo a algunas personas, nada de estómagos delicados o amantes de la literatura histórica o de evasión (aunque me transportó a Alaska).
No creo que guste a todo el mundo, como no gusta el boxeo, los toros o un borracho vomitando en tu portal. Pero es un libro tre-men-do que me "alegro" haber leído.
Utopía
Es la hora.
Tengo en la mente alguna escena malsana, enfermiza... cuando acarrea a su hijo muerto...
No me alteró tanto, pero es como una bofetada... te deja noqueada. Que esté dividida en dos partes también es llamativo. En al segunda parte ya no hay esperanza alguna, ninguna posibilidad para Jim... y eso pesa cuando lees la novela.
ignasi
Es la hora.
Hemos comentado como si bebiéramos bourbon, tragos cortos, duros y secos. Lo que la novela merecía. Pese a lo desolador del argumento, me alegro de haberla comentado.
Y hacerlo contigo aún más.
Cuando leí esa novela reflexioné qué tal padre era...
Bueno, lo dejamos aquí.
Un beso!
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Y ahí se quedó el diálogo entre ambos porque era la hora y lo esencial estaba dicho.