BILBAO
Cuando alguien siente miedo de quien debería protegerle, su propio padre, y se desvincula de su lugar de origen porque lo identifica con su odiado progenitor, rompe con dos pilares del orden establecido que pueden provocar una liberación personal o el caos vital más desolador.Una infancia en manos de un padre dominante y violento es letal, lo veo y lo detecto en mi trabajo, además soy nieta de uno de ellos.
Vivir mitificando, y mixtificando, la propia patria, distancia y crea resentimientos. Si existe un trasfondo violento, el entorno se vuelve irrespirable.
CARLOS ZANÓN Y WILLY URIBE EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO
Willy Uribe es un hombre encantador, sonriente y accesible. Aunque no llevaba una de sus habituales camisas hawaianas sino de cuadros (tal y como él mismo confesó que acostumbra a hacer), tuve el privilegio de estar en la presentación del libro que comento en este post y de escuchar a Carlos Zanón que sí llevaba su sempiterna chaqueta negra. La presentación fue interesante, breve y divertida, acompañada de vino y mejillones en la librería “Negra y Criminal” en la Barceloneta.
Esta novela (2008), reeditada ahora por Los libros del lince, la compré por recomendación de la librería “Negra y Criminal”. La novela tiene 186 páginas y está encima de mi portátil, compañero de trabajo y de ocio. Además Uribe me escribió una bonita dedicatoria que todavía hace más apreciada esta novela.
El título hace referencia al desprecio que el padre sentía hacia el protagonista de la novela, Ismael, y lo iba diciendo en público sobre él: “Sé lo que mi padre decía en el bar de Luis: Si a mi hijo le dais un pico y le decís que cave, llega hasta Australia. Pero como no vayáis con él, se quedará allí, con el pico en las manos y cara de tonto” (p. 104).
Sé que mi padre decía fue Premio Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón, se trata de una novela negra ya que el trasfondo político, social e incluso urbano (Bilbao), ocupan un lugar protagonista en la novela. El autor dijo en la presentación que había algunos aspectos autobiográficos.
La novela gira en torno a un chantaje aparentemente sencillo que se ira complicando por el lastre que Ismael arrastra debido a la influencia negativa de su padre y la misteriosa muerte de su madre. El trasfondo político se colará en la novela a través de la intervención en el chantaje de un pistolero durmiente de ETA. La reconversión industrial que sufrió Bilbao en los años 80 tendrá también un lugar en la novela. Todos estos componentes irán tensionando la trama con elevadas dosis de violencia.
Uribe escribe muy bien, describe el paisaje urbano con nitidez y complejidad, define bien a sus personajes y recrea con habilidad un mundo condicionado por la violencia armada. Un mundo de sospechas, silencios, desconfianza, señas de identidad y purismo nacionalista. Él mismo afirma como referentes de su literatura:
“En novela negra me veo más cerca de Jim Thompson, pero mis referentes son distintos. Faulkner, Maugham, Conrad, Hemingway o Pinilla, por ejemplo. Cortázar y Vargas Llosa también, aunque nada tenga que ver con ellos. Como nada tengo que ver con Cela y Sender y me parecen escritores muy sólidos”.
(El País. Cultura, 21 marzo 1012).
Fragmento:
“Sabía bien de dónde provenían todos mis problemas; no tenía propiedades, ni ahorros, ni trabajo. La benevolencia que aplicaba a todos mis actos, incluso a la hora de juzgarme a mí mismo, era la causa. Y tan solo un motivo. Nada que ver con el vacío de la Legión, el tiempo que me había fumado y los muchos años que mi voluntad llevaba dormida. Me iba mal porque era una buena persona, así de sencillo. Y si lograba transformarme en un canalla, las cosas comenzarían a ir mejor. Estaba equivocado, por supuesto, pero convencido de ello” (p. 36).
RECOMENDACIÓN: os recomiendo su lectura pausada, escribe novela negra de calidad pero puede gustar a quienes no son seguidores de este género. Seguiré leyendo la obra de Uribe.