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sábado, 8 de junio de 2013

PASOLINI-ROMA Y KNUT HAMSUN...


Ya me conocéis..., suelo hacer extraños maridajes que no elijo yo sino las circunstancias. Ayer quise hacerme un regalo y me fui a ver la exposición sobre PASOLINI y ROMA.

El CCCB de Barcelona tiene ahora dos breves, pero interesantes, exposiciones, la de los archivos de Bolaño que ya comenté y ésta sobre Pasolini.



La exposición recoge los veinticinco años de vida de Pasolini en Roma siguiendo su trayectoria vital. La exposición reivindica su figura de forma apasionada, me emocionó el discurso de Alberto Moravia en el entierro de Pasolini al final de la exposición. Se puede extraer mucho jugo de sus palabras.

La relación de Pasolini con Roma es una inmersión en su mundo, un mundo rico, intenso, crítico con el poder, con la religión, con las convenciones sociales, con el sexo. Nos introduce también en su peculiar mirada sobre los márgenes de la sociedad en los que él se encontraba tan cómodo.

Una exposición muy interesante que pone de manifiesto las verdaderas causas del asesinato de Pasolini.




KNUT HAMSUN, Hambre

Tomé prestada en la Biblioteca esta novela por la recomendación de Yossi Barzilai, en su blog Libros, cd’s, cine…



La novela forma parte de un volumen de tres obras de las que solo he leído Hambre. Tiene 223 pág. y su título es muy obvio, todo gira en torno al hambre del protagonista sin nombre.


Knut Hamsun nació en Noruega en 1859 y murió en 1952. Su obra le valió el Premio Nobel de 1920. Ejerció diversos oficios en su vida errante y aventurera. Estudió en la Universidad de Oslo y en 1882 se trasladó a EUA donde vivió hasta 1888, año en el que escribió HambreSu admiración por la vida bucólica y su rechazo a la gran ciudad lo llevarían a pasar grandes etapas de su vida en una cabaña del bosque, donde apenas si dejaba entrar a su mujer cuando estaba escribiendo.





A pesar de su inmensa popularidad mundial, su reputación cayó considerablemente debido a su apoyo al régimen nazi de Vidkun Quisling durante la II Guerra Mundial. En 1943, en un mitin de J. Goebbels, le ofreció la medalla del premio Nobel como regalo. Se reunió con Hitler y trató que éste depusiera a Joef Terboven como Reichskommissar de Noruega.

Fue partidario de la creación de una gran confederación de pueblos germanos, y estuvo de acuerdo con la invasión de Europa por parte de Hitler a través de cientos de artículos, favorables no solo al III Reich, sino también a su líder Adolf Hitler.

Fue ignorado por los que lo habían galardonado antes de su decisión política, y los jueces lo condenaron a pagar su traición a la patria. Se le sometió a examen psíquico y se le desposeyó de gran parte de sus bienes, siendo ya un anciano ciego y casi sordo. Hoy día no hay en Noruega una sola calle o plaza con su nombre.

La trama de Hambre gira en torno a la situación de pobreza y miseria (parece estar basada en su propia experiencia en EUA) de su protagonista, un joven escritor y periodista que experimenta  hambre por no tener ingreso alguno. Hay momentos en que es angustiosa la manera en que expresa la situación límite que padece y que parece que le va a hundir en la locura, entre otras cosas, por sus intentos de huir de la mendicidad o el robo:

Me había mantenido durante muchos años, durante muchas horas crueles en el camino recto, y he aquí que de pronto caía en la mendicidad más embrutecedora, degradaba mi pensamiento y llenaba mi alma de imprudencia, no avergonzándome, para hacerme más interesante, de llorar ante los más modestos comerciantes ¿Y de qué me había servido? ¿No estaba igual que antes, sin un trozo de pan que llevarme a la boca? (p. 107).

Pero esos momentos de angustia sabe combinarlos el autor con otros poéticos de gran belleza y que rebosan frescura:

Ha llegado el otoño. Comienzan a aletargarse todas las cosas. Las moscas y otros animalitos han sentido los primeros efectos. Allá arriba, en los árboles, y abajo en la tierra, se oye el ruido de la vida, que se obstina, bullente, ruidosa, inquieta, luchando por no perecer. (…)
El ligero soplo del primer frío ha pasado sobre las plantas y cada una de ellas ha tomado un aspecto distinto. Las pálidas briznas de hierba se elevan hacia el sol y las hojas secas caen en tierra con un ruido semejante al que producen los gusanos de seda. Es la estación otoñal, en medio del carnaval de la vida efímera. (p. 33)

O con sorprendentes descripciones como la que hace sobre sus zapatos:

Como si nunca hubiera visto mis zapatos, me puse a estudiar su aspecto, su mímica cuando movía el pie, su forma y sus cañas usadas, y descubría que sus arrugas y sus costuras descoloridas les daban una expresión, les comunicaban una fisonomía. Algo de mi ser había pasado a mis zapatos y me hacían el efecto de un hábito que se elevaba hacia mi “yo”, de una parte de mí mismo que respiraba… (p. 25).

Pese a su asociabilidad, su inadaptación y complejidad, el protagonista acaba enamorado de una extraña joven, que le corresponde, y a la que bautiza con el nombre de Ylajali:

Yo la miraba como un loco. Mi corazón latía con violencia, la sangre corría, cálida, por mis venas. Qué maravilloso goce el de encontrarme en una habitación acogedora, oír el tic-tac de un reloj y hablar con una joven llena de vida, en lugar de hablar conmigo mismo. (p. 167)

El claroscuro romántico es una constante en su obra, profundiza en la psicología de las personas y, a la vez, trata de colocarlas en sociedad trazando breve, pero certeramente, sus rasgos fundamentales.


Pese a que es una obra con indudables valores narrativos y un lenguaje claro y transparente, su constante girar en torno a un hecho, el hambre, ha llegado a cansarme en algunos momentos.