No tenía previsto hablar hoy del concierto de Springsteen... Pero no puedo evitarlo.... no tengo tiempo para escribir nada elaborado, solo emociones y sensaciones a raudales, las que ya hace mucho años me inspira este cantante y su magnífica banda (The Estreet Band)... y una verdad incontestable para mi (por tanto totalmente subjetiva y relativa) que es el BOSS... o lo que es lo mismo......... el P. AMO.........
NO SEAMOS INDIFERENTES A LA VERDAD….
Y ahora paso a otro nivel... a otra verdad...
Como ya conocéis mi opinión al respecto, no insistiré mucho en la necesidad de la memoria histórica y en la importancia de conocer la verdad…, como dice Binet, la historia es la única verdadera fatalidad, se la puede releer en muchos sentidos, pero no se la puede rescribir.
Esta novela es de gtb pero me la recomendó un amigo que aprecio, entre otras cosas, por su buen criterio literario ya que él mismo es escritor, Jordi Navarro.
La novela tiene 391 páginas y su extraño título, HHhH, esconde la frase en alemán Himmlers Hirn heisst Heydrich, “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”. Parece ser que esta frase se decía en las SS respecto a Heydrich, jefe de la Gestapo y conocido también como “el carnicero de Praga”.
Laurent Binet (París, 1972) es un escritor francés, galardonado con el Premio Goncourt por la novela que comento, su primera novela. Hijo de un historiador, se graduó en la Universidad de París en literatura, materia de la que ha sido profesor de enseñanza secundaria y universitaria.
Este diálogo entre ficción y realidad, y la relación entre los años de la guerra y los actuales, proporciona un dinamismo y un interés que no resulta fácil encontrar en una novela basada en hechos reales como ésta.
La mejor manera de explicar el contenido de esta novela es reproducir este fragmento:
“En los cuentos y leyendas de la vieja Praga de los alquimistas se dice que el Golem volverá cuando la ciudad esté en peligro. El Golem no volvió para proteger a los judíos ni a los checos. El hombre de hierro, paralizado en su maldición secular, no se movió tampoco cuando abrieron Terezín, cuando mataron a la gente, cuando expoliaron, vejaron, torturaron, deportaron, fusilaron, gasearon y ejecutaron de todas las maneras posibles. Cuando Gabcík y Kubis [los resistentes que atentaron contra Heydrich] llegaron, ya era demasiado tarde, el desastre se había producido, sólo cabía la venganza. Ésta fue resplandeciente gracias a ellos, a sus amigos y a su querido pueblo, aunque a un precio muy alto (p. 384)”.
Estos sucesos han producido una filmografía de cierta entidad: Conspiracy, en la que Kenneth Branagh hace el papel de Heydrich; Los verdugos también mueren de Fritz Lang y guión de Bertolt Brecht; Hitler’s Madman de Douglas Sirk; y la muy conocida de El Gran Dictador de Chaplin.
Hablar de Praga, entre otras muchas cosas es hablar de ópera, que se alza en el corazón de la ciudad vieja, donde fue creado el Don Giovanni de Mozart.
La novela es una reflexión sobre la magnitud del nazismo, la capacidad para el Mal del ser humano y lo sencillo que resulta que el Mal se instale en nuestra conciencia y nos roce a tod@s. Pero también hay una reflexión sobre el heroísmo de miles de personas que jugándose la vida, y perdiéndola, lucharon y resistieron al fascismo. Gentes que se negaron a ser indiferentes a la verdad.
No debemos olvidar que hay historiadores actuales, los “funcionalistas” que piensan que el exterminio de los judíos no fue realmente premeditado, sino más bien dictado por las circunstancias. Me parece que es a esta banalización del mal a lo que se refería Hanna Arendt cuando señalaba lo fácil que es que nos roce a todos.
¿Estas circunstancias explicarían la desaparición de Lidice del mapa por pensar Hitler y sus consejeros que el autor del atentado procedía de esta localidad (consideración además errónea)?
Lidice (pàgs 351-356) se convirtió en el chivo expiatorio por pensar que alguien de esa localidad se había atrevido a desafiar al Reich. Fue literalmente borrado del mapa, todas sus habitantes asesinados, incluso fueron muertos los perros…
“Se profana el cementerio, se asolan los huertos, se incendian todos los edificios y se vierte sal en la tierra para asegurarse de que nada crecerá en ella. El pueblo se convierte en una hoguera infernal. Unas apisonadoras aplastarán las ruinas. No debe quedar ningún rastro, ni siquiera el espacio que ocupó el pueblo” (p. 354).
RECOMENDACIÓN: Un interesante libro que os recomiendo encarecidamente.
