viernes, 8 de noviembre de 2019

JAVIER PÉREZ ANDÚJAR, Paseos con mi madre



Ahora comprendo los motivos por los cuales los nacionalistas catalanes boicotearon a Javier Pérez Andújar cuando fue pregonero de las fiestas de la Merçè en 2016. Su posición contraria a cualquier nacionalismo, a cualquier patria, no encaja con el aparente progresismo de dichos nacionalistas (un arco que va desde los neo liberales y corruptos exconvergentes, a los anticapitalistas cuperos). 

Me interesaría saber qué sintió Pérez Andujar ante dicho boicot. Un «charnego» de San Adrián del Besos, habitante de esos bloques de viviendas que rodean Barcelona, ciudad que les da la espalda por puro clasismo, que nunca los considerará de la ciudad. 

Paseos con mi madre es un maravilloso libro, de esos libros con los que te identificas porque su historia es paralela a la mía, por eso está ahí mi madre (joven y guapa), por eso me siento bien en mi barrio zaragozano, por eso me gusta el piso de 52 m2 en el que pasé mi infancia, adolescencia y juventud, por eso entiendo tan bien la extrañeza que siente él en Barcelona y yo en la ciudad cercana a Barcelona en la que vivo. Este ajuste de cuentas es el mío. 

La libertad es un libro que escribieron nuestros padres para que lo leamos nosotros. En la bandera negra de mi pecho la libertad está escrita con la primera letra del abecedario, la primera que aprendieron ellos, que aprendimos todos (88). 
 Se es más obrero cuando se hace huelga que cuando se trabaja, igual que el león es más león cuando ruge (165) 
Se pertenece antes a una chaqueta [la de su padre, sindicalista] que a una patria o a una clase (166). 

 Un libro que la gente de barrio tenemos que leer.

lunes, 28 de octubre de 2019

JUAN GELMAN, Valer la pena

Me asaltan las ganas de jugar con el título ya que soy tan poco hábil para escribir sobre libros de poesía. 


Valer la pena leer. 
Valer la pena las palabras. 
Valer la pena soñar.
 Valer la pena imaginar. 
Valer la pena recordar. 
Valer la pena las vivencias.
 Valer la pena la imaginación. 
Valer la pena caminar países. 
Valer la pena Juan Gelman. 

Un poeta argentino que escribe de lo cotidiano, de todas esas cosas que he señalado en ese mi “juego”. Un poeta de las personas (curioso cuantos poemas tiene dedicados a ellas), de los recuerdos, de la vida, de todo lo que merece la pena. 

DISFRACES 

Llueve. La tos 

de la humedad interrumpe. 

Una gata dibujada piensa

y eso no cambia el mundo.

¿Qué haría falta para que

Se fuera el odio a otro lugar?

El vecino que canta es un error.

El otro se disfraza de otro

para que yo no sepa quién soy. Eso 

pasa todos los días.

Explica mis manos taciturnas. 

¿Cómo sabe que mis manos son taciturnas a veces? Misterios que solo dominan los buenos poetas.

viernes, 18 de octubre de 2019

J. M. COETZEE, Elizabeth Costello

Hay libros que te sorprenden desde el inicio: 
En primer lugar está el problema del arranque, es decir, de cómo ir desde donde estamos ahora, y ahora mismo todavía no estamos en ninguna parte, hasta la orilla opuesta. Solo es cuestión de cruzar, de tender un puente. La gente soluciona problemas así todos los días (7). 
Siento y percibo que Elizabeth Costello es el álter ego de Coetzee, no solo porque sea escritora como él, sino porque ella se atreve a escribir sobre aspectos difíciles que, quizás, él prefiere encarar a través de Costello.



Esta magnífica novela desarrolla diversos temas a través de ocho conferencias y un epílogo. Conferencias que Costello imparte en diversos lugares del mundo y que nos aproximan a una mujer de difícil carácter, solitaria, obsesiva, atormentada y rebelde. 

Su defensa de los animales es uno de los temas clave de la novela, la idea de que los seres humanos han sometido a los animales a un dominio y explotación sin piedad, comparable según Costello al exterminio nazi respecto a la población judía, provoca reacciones en el auditorio que la escucha dentro de la ficción y en los lectores/as de la novela. 

Partiendo de esta posición animalista y vegetariana, el problema del mal era otro tema clave cantado. Sin embargo que sorprende que no ahorre imágenes duras respecto al “asesinato” de animales para comer y se plantee la necesidad de evitar entrar en descripciones duras respecto a manifestaciones del mal en el nazismo (por cierto, amantes de la naturaleza y de los animales y, algunos de ellos entre los que se encontraba Hitler, vegetarianos).

La literatura en África, el autor es sudafricano, es también un tema polémico. ¿Para quién escriben los y las escritoras africanas? ¿Para la población de su continente o para el público occidental? Unos temas que llevan a otros y que dan una gran importancia a la importancia de narrar historias. 

Una novela poliédrica donde las haya, muy bien escrita, como cabe esperar de un Nobel de Literatura, y con un personaje excepcional que, parece ser, aparece en otras novelas.

martes, 8 de octubre de 2019

VÍCTOR DEL ÁRBOL, Por encima de la lluvia

Los libros de Víctor del Árbol siempre resultan una lectura absorbente. El autor consigue elaborar tramas muy bien hiladas con personajes bien construidos que, por momentos, resultan poco creíbles.



Esta novela que empieza hablando de forma muy realista de la enfermedad y de la vejez de Miguel, ex director de una oficina bancaria, avanza en una dirección que cuesta creer. 

El autor introduce múltiples aspectos con los que piensa acertar en los gustos de la mayor parte de la población: amor y desamor, el racismo, a violencia de género, el paso del tiempo, amores lésbicos y otros muchos temas. Esta abundancia de asuntos de «moda» es una de las razones de su falta de credibilidad.

En todo caso, para un viaje en el que es difícil mantener la atención concentrada, y se lee a salto de mata, es una buena lectura.

[Me he dado cuenta al subir la entrada que todos los párrafos excepto el último acaban con lo mismo: creíbles, creer, credibilidad. Algo quiere decir.]

sábado, 28 de septiembre de 2019

ENRIQUE VILA-MATAS, Extraña forma de vida.

No hace mucho tiempo que he empezado a leer a Vila-Matas, un autor de culto para algunos de los grandes lectores/as que conozco. Es un autor que me interesa pero no ha logrado entusiasmarme con sus historias. Hay algo en su manera de contarlas que no acaba de convencerme y no hay entrega en la lectura. Pese a ello seguiré leyéndolo, quizás no haya elegido bien las novelas que he leído. 



Extraña forma de vida es una novela breve cuyo protagonista es, como Vila-Matas, escritor. No es nada raro que así sea con lo que nos da la impresión que el autor habla de sí mismo. Sea así o no, el protagonista de la novela lleva a cabo una interesante reflexión sobre la capacidad de espiar de los y las escritoras, de nutrirse de las vidas ajenas, de averiguar algo sobre sus vidas para poder escribir. 
Todos nosotros, los que contamos historias, somos espías, mirones. La vida es demasiado breve como para vivir el número suficiente de experiencias, es necesario robarlas (21). 
Pero hay otro tema de reflexión en la novela: el amor. Más que sobre el amor, la novela trata sobre dos tipos de amor: el que es seguro, estable, algo aburrido en su rutina sin emociones y el amor que sacude, que conmueve y que desestabiliza la vida. 

Lo dicho, una novela interesante, que se lee bien aunque emociona poco.

viernes, 20 de septiembre de 2019

SIRI HUSTVEDT, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres. Ensayos sobre feminismo, arte y ciencia.


Leí de Hustvedt en 2003, Todo cuanto amé y unos cinco años después Elegía para un americano. Dos novelas que me agradaron y que me llevaron a seguirle la pista desde entonces. Me enteré que era pareja de Auster y yo soy bastante austeriana, para mí fue otro punto positivo. Leí, hace relativamente poco tiempo, El verano sin hombres y me decepcionó mucho el final. Cuando supe de estos ensayos los compré para reconciliarme con ella y, en parte, lo he hecho. 



He realizado una lectura conjunta con Marcelo Z (clica en su nombre y te llevo), que ha sido muy enriquecedora. Pronto vimos que estábamos ante una obra formada por ensayos realizados con diversas finalidades (conferencias, artículos, catálogos de arte, etc.) y que tenían un aspecto común que era la autora, pero eran textos sobre temas dispares. Como apuntó Marcelo, los ensayos se han focalizado en las mujeres en la primera parte y en la psiquis en la segunda. Los ensayos están organizados en una primera parte que tiene el título del libro y una segunda que se titula « ¿Qué somos?». 

El planteamiento transversal del libro lo sintetiza su autora en la Introducción:
 «Son dos los argumentos centrales que mantengo en este libro, a saber: todo el saber humano es parcial y nadie está libre de la influencia de la comunidad de pensadores o investigadores en la que vive» (p. 10). 

Y el otro: 
«Si puede decirse que tengo una misión, ésta es simple: espero que ustedes, los lectores, descubran que una parte considerable de lo que les llega a través de libros, medios de comunicación e internet como verdades categóricas, científicas o no, es en realidad cuestionable y revisable» (p. 20). 
Yo añadiría un tercero que repite en varios capítulos y se resume en esta afirmación: 
«Para mí, ambigüedad no es un término pobre sino rico» (p. 223). 
En el primer bloque del libro: «La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres», la autora se centra en cómo los artistas (hombres) contemporáneos expresan su visión de las mujeres y cómo los observan las mujeres. De esta manera desfilan por sus ensayos: Picasso, Jackson Pollock, Anselm Kiefer, Pina Bausch, Jeff Koons, Louise Bourgeois, Anselm Kiefer, Mapplethorpe, Almodóvar, Wim Wenders, Susan Sontag, Michel Houellebecq y otros/as. 

La autora rechaza la visión binaria: hombres/mujeres y amparándose en la ambigüedad desarrolla una visión en la que los hombres tendrían una parte femenina, las mujeres una parte masculina o, simplemente, que existen géneros y sexos ambiguos que no responden a la visión binaria en la que hemos sido educadas las personas y que son el pilar del patriarcado.

Muy interesante el texto dedicado a Louise Bourgeois y su reflexión sobre el arte femenino, que podría ser literatura femenina, y la manera en que se ha denigrado lo hecho por las mujeres. Muy acertado aquello de que a «la mujer a menudo le conviene envejecer» (p. 61). 

Nos ha resultado interesante el ensayo sobre la vulnerabilidad masculina cuando debe enfrentar su costado femenino que hace referencia a la obra de Knausgard. La expresión del escritor de que las mujeres no son competencia en el terreno literario, no sólo nos ha parecido necia, sino arrogante e insolente. Qué pena que este hombre que es rompedor en los elementos que definen la masculinidad, sea capaz de una respuesta tan masculina. También resulta interesante la influencia de lo masculino y femenino de la lectura como hecho cultural que es. 

Se cuestiona también el mercado del arte que convierte este en mercancía como cualquier otro producto del mercado capitalista, ahí está la obra de Koons que comenta la autora o el urinario de Duchamp o el arte callejero. 

Su visión del arte, que comparto, se resume en esta frase: «La experiencia del arte es siempre una relación dinámica entre observador y objeto observado» (p. 43). Esa relación dinámica que es personal provoca que cada obra, novela, canción, etc., tenga un valor diferente para cada persona. 

La reflexión sobre el impacto emocional de los libros que leemos me ha parecido muy sugerente, habla, inspirándose en Susan Sontag, de los «libros transformadores», aquellos que «dan pie a una forma de reconocimiento que nunca se habría producido si no hubiéramos leído ese libro en particular» (p. 119). 

Hemos coincidido en el interés de la experiencia que tuvo cuando desarrolló cursos de escritura creativa como voluntaria en una clínica psiquiátrica en los que abordaba el tema de la escritura como terapia, pero el ensayó se vuelve algo denso al abundar en tecnicismos académicos que desconocíamos.



Pasando a la segunda parte: « ¿Qué somos?», en general, nos ha gustado menos que la primera parte. Interesante el debate sobre los prejuicios contra las mujeres en las letras –como en otras áreas- y el lugar que ocupa la imaginación. También resulta de interés la exposición de la génesis de las ideas que un autor/a ha de desarrollar para elaborar un nuevo libro, y cómo éste va evolucionando con su gama de personajes –que muchas veces son ellos mismos los que conducen el hilo narrativo- a medida que la historia avanza. Me ha sorprendido el asunto de la sinestesia que tiene la autora, siempre había pensado que eran obsesiones sin más. 

El ensayo sobre «El suicidio y el drama de la autoconciencia» me ha parecido claro, motivador y muy interesante. Especialmente me han gustado sus reflexiones sobre el impacto de la falta de cuidados en la niñez y sus consecuencias cuando llegan a adultos/as. La división del apego en tres categorías resulta clarificador (p. 294). 
En el capítulo «Recordar en el arte: lo horizontal y lo vertical», Marcelo ha subrayado un párrafo: 
«Lo importante no es que vemos con todo detalle lo que hay en nuestro campo de visión sino que vemos lo más prominente. Albergar recuerdos perfectos del pasado tal vez tiene menos importancia que utilizar las lecciones aprendidas a partir de ellos como repeticiones flexibles en el futuro» (p. 339). 
A mí me ha hecho recordar que la memoria tiene un papel en la historia que se ha manipulado con fines políticos, desde ese punto de vista me ha gustado este ensayo y este fragmento: 
«No somos máquinas de razonar. Razonamos y juzgamos desde la emoción. También sabemos que recordamos lo que nos interesa» (p. 344). 
Del ensayo «Los pseudónimos de Kierkegaard y las verdades de la ficción», he coincidido con Marcelo en que hacen recordar a los heterónimos de Pessoa. Ambos necesitaron un cierto escudo, una distancia para no sentirse involucrados personalmente en sus escritos. La asociación de que un genio puede albergar cierta clase de esquizofrenia, o manía obsesiva no es nueva. Hay mucho escrito en ese aspecto. 

Por mi parte, adoro a Pessoa, ¿cómo no va a gustarme ese gran misántropo? En cambio nada sabía de Kierkegaard más allá de que era uno de los grandes filósofos y algo debí estudiar de él en algún momento. Destaco este fragmento:
 «Pero ¿quién afirmaría que nuestra vida emocional está libre de enigmas? Todos somos extraños a nosotros mismos ¿no es así? Y el individuo puede contener en su interior un yo en plural» (p. 401). 
Muy de acuerdo. He encontrado reflexiones con las que me reconozco (como esta última que he reproducido). 

Concluyendo: Hemos coincidido en que es un libro ecléctico, algo desparejo, que aborda distintos temas relacionados con el arte, el feminismo y algo de ciencia. Globalmente es un libro interesante que motiva la lectura de otros libros y que nos ha proporcionado materia para hablar de muchos temas relacionados con sus análisis.

domingo, 8 de septiembre de 2019

ELI BROWN, Entre pólvora y canela

Las expectativas que ponemos a la hora de encarar un libro nos pueden condicionar en su lectura. Estas expectativas si son excesivas pueden provocar la decepción aunque la novela sea buena. Las redes sociales acostumbran a aupar algunas novelas que de pronto se ponen de moda y todo el mundo virtual parece leerlas a la vez. Pocas veces caigo en la trampa, las unanimidades me asustan y pongo distancia, sea en política, en literatura, o en cualquier otro ámbito de la vida.


Todo esto viene a cuento de Entre pólvora y canela. No compré el libro, fue un regalo, y no había leído nada sobre esta novela. Cuando vi en la contraportada que la historia iba de piratas a principios del siglo XIX, fruncí el morro. Así que las expectativas cuando empecé a leerlo eran muy bajas. Sin embargo, en cuanto empecé su lectura apareció un personaje que me atrajo enseguida: Owen Wedgwood. ¿Era un pirata? ¡¡Que va!! Era un cocinero que se movía entre fogones preparando exquisiteces una vez a la semana para quien comandaba el barco pirata. 

Wedgwood había sido secuestrado en casa de Lord Ramsey, el gran comerciante para el que trabajaba, conducido a la fuerza al Flying Rose y obligado a cocinar una vez a la semana una cena exquisita para quien tenía el poder en el barco pirata. Hannah Mabbot era la Capitana del Flying Rose, toda una leyenda de los mares. Una mujer valiente, dura y con autoridad que le propuso a Wedgwood que si quería salvar la vida debía tener éxito en la preparación de la cena de los domingos. 

Poco a poco la historia de estos personajes y del Flying Rose te va captando la atención, y poco a poco vas entrando en la historia que tiene un trasfondo histórico interesante: el Imperio Británico y el comercio. Esta actividad tenía como contexto los mares y océanos surcados por barcos de vela. 

Una estimulante novela de piratas, que es lo mismo que decir de aventuras. No quisiera levantar falsas expectativas pero yo me lo he pasado muy bien leyéndola.

miércoles, 28 de agosto de 2019

ISMAÍL KADARÉ, Frías flores de marzo

 No recuerdo cómo llegué a este libro, si llegué por la recomendación de alguna amiga/o, por verla en IG o por alguna revista literaria que frecuento. Sea como sea, he llegado a esta novela y su lectura ha sido rápida y gozosa (y ello pese a que no se puede abrir bien el libro porque se desmadeja, algo que me amarga la lectura). 



Frías flores de marzo es una extraña novela en la que se mezclan lo real con lo fantástico, el pasado con el presente y donde los mitos y leyendas tienen un lugar protagonismo pese a su pasado comunista.. El protagonista de la novela es Mark Gurabardhi, un joven pintor decepcionado por los cambios que estaba sufriendo Albania. Quizás por esa desilusión, Mark se traslada a una pequeña ciudad del norte y allí entablará una relación afectivo-sexual con una joven que, a la vez, era la modelo para sus cuadros. Mark vive atemorizado por la posible pérdida de su joven amante. 

El trasfondo de la novela es la situación de Albania diez años después de la caída del comunismo, la implantación del capitalismo y el sorprendente regreso de antiguas tradiciones que muestran a las claras el escaso impacto del comunismo y la ignorancia de las personas que necesitan de creencias para subsistir. 

Muy bien escrito, su lectura es adentrarse en los Balcanes y en un país bastante ignorado en Europa: Albania.

domingo, 18 de agosto de 2019

RYSZARD KAPUŚCIŃSKI, Viajes con Heródoto


Estamos ante un libro difícil de clasificar, no es ficción en sentido estricto, no es un ensayo, en parte es un libro de viajes, en parte trata de historia… Viajes con Heródoto trata de viajes a lo largo del tiempo puesto que el autor va entretejiendo sus viajes como reportero, enviado por un periódico polaco, con los viajes de Heródoto, 2.500 años antes de que Kapuściński llevara a cabo los suyos.
(…) Heródoto era un griego de los confines y, además, un mestizo. Personas como él crecen entre varias culturas y por sus venas corre una sangre mixta. Su cosmovisión se compone de nociones tales como: tierra de frontera, distancia, otredad, diversidad (58). 
Se nota el amor de Kapuściński por el libro de Heródoto: Historia y por su autor, el primer globalista que quiso escribir una historia global sin juzgar a los otros pueblos y sus costumbres. De esta manera, el autor narra sus viajes a la manera de Heródoto, su fuente de inspiración. 
(…) resultado de sus viajes, el libro de Heródoto es el primer gran reportaje de la literatura universal. Su autor está dotado de una intuición, una vista y un oído de reportero. También es incansable: atraviesa los mares, recorre las estepas y se interna en los desiertos, y de todo ello nos da cumplida cuenta (291-292).
No es un libro complaciente, la lectora o lector tiene que empatizar con esta forma de narración tan peculiar y disfrutar de la riqueza de lenguaje de Kapuściński. 
(…) El presente ha existido siempre, pues la historia no es sino una ininterrumpida cadena de presentes, que los tiempos más remotos eran para la gente que en ellos vivió el hoy más inmediato, real y querido (305). 
Muy recomendable dejarse llevar por este viaje singular para disfrutar de su lectura.

jueves, 8 de agosto de 2019

JERZY KOSINSKI, El pájaro pintado


Hacía tiempo que tenía esta novela en casa, pero como siempre me ocurre, su lectura se ha postergado porque otras novelas me han captado más la atención. Sin embargo, ha merecido la pena la espera y la ocasión para leerla. Aproveché un viaje a Málaga de ida un día y vuelta al siguiente para leerlos en las horas de esperas y de viaje, así que la he leído en tres días con muchas horas seguidas de lectura. Imposible mejor ocasión. 

Estamos ante una maravilla, una de esas novelas que no se olvidan, MAGISTRAL. Todo es magnífico: la historia, el trasfondo, el personaje central, la manera de narrar, el dominio del lenguaje, todo. 

En el otoño de 1939, una familia judía decide enviar a su hijo de seis años a una aldea remota para salvarle la vida. El escenario no se especifica en la novela pero Kosinski habla de su país de origen: Polonia. Este niño se verá obligado a vagar por la zona rural polaca para poder sobrevivir durante toda la guerra. Acusado continuamente de gitano, a veces de judío, su vida se complicará mucho en un contexto de violencia en el que los nazis apenas aparecen. 

Una violencia primitiva, unida al antisemitismo y el racismo campará a sus anchas, sin límites legales, en uno de los países en los que más muertes de civiles se produjeron. Esa violencia se muestra sin paliativos, es la barbarie vista por la mirada de un niño que se convierte en víctima permanente por su pelo y ojos morenos. 

La mirada de este zarandeado niño es magistral, sus maneras de intentar huir de la violencia, de adaptarse y aprender lo necesario para sobrevivir, de confiar en alguien que lo pudiera tratar como un ser humano. 
Me asustaba estar solo, pero recordé las dos condiciones que, según Olga, eran indispensables para sobrevivir sin ayuda humana. La primera consistía en conocer las plantas y los animales, en estar familiarizado con los venenos y las hierbas medicinales. La otra era poseer un fuego, o «cometa», propio (59). 
Muy recomendable.