jueves, 18 de julio de 2019

DENNIS LEHANE, Después de la caída

Lehane es uno de mis escritores favoritos de novela negra, he leído casi toda su obra. En este espacio si buscáis la etiqueta del autor encontraréis algunos de sus libros reseñados e información sobre el autor y su obra. 

Después de la caída es un thriller intenso y emotivo cuya trama se ha de deducir paso a paso. La protagonista es Rachel Childs, una mujer joven con una infancia difícil, sus vivencias influye en su vida adulta. Muerta su madre, Childs buscará a su desconocido padre mientras se labra una carrera importante como periodista. 

Parece que su vida es perfecta pero enviada a Haití a cubrir uno de los peores terremotos sufridos por la isla, lo que ve y vive le provoca una crisis nerviosa en TV, en directo. Como consecuencia de ese suceso, Childs desarrolla una agorafobia que traerá consigo el hundimiento de todo su mundo anterior: pierde el trabajo, las amistades y naufraga su matrimonio. 

Cuando se encuentra hundida en esta situación de aislamiento conoce a Brian, un hombre especial del que se enamora, acabando el idilio en matrimonio. Él parece un hombre ideal puesto que la entiende y le apoya para poder superar su problema. 

Pero Brian esconde secretos. En un momento dado esos secretos empiezan a ser conocidos por Childs y la historia entra en una dimensión trepidante, de auténtico thriller con persecuciones y muertes. Y es que su marido no es quien decía ser y está envuelto en una estafa de grandes dimensiones. 

Curiosamente esta última parte (un tercio de la novela) es la que menos me ha gustado. En cambio la parte anterior me ha parecido muy buena por su estudio psicológico de los personajes, especialmente de la protagonista.

lunes, 8 de julio de 2019

DONATELLA DI PIETRANTONIO, La Retornada

Estamos ante una historia conmovedora, tierna, profunda, emocional. Una novela que hace referencia a una niña que fue entregada a una pareja que no podía tener criaturas. La familia biológica y la familia adoptante estaban unidas por vínculos familiares, el motivo de la entrega era la miseria de la familia biológica. 


Para la protagonista de esta novela, su adopción había resultado feliz, su familia adoptante la quería y le proporcionaba una buena vida desde el punto de vista material. Sin embargo, todo cambió cuando fue retornada a los trece años a su familia biológica. Su vida cambió de la noche al día y pasó a sufrir carencias materiales y emocionales sin saber los motivos por los que había sido devuelta.

Con el tiempo perdí también aquella idea confusa de normalidad y hoy ignoro de verdad qué lugar es una madre. Me falta como puede faltarme la salud, un cobijo, una certeza. Es un vacío persistente, que conozco pero no supero. Me da vueltas la cabeza si miro dentro. Un paisaje desolado que de noche me quita el sueño y fabrica pesadillas en el poco que me deja. La única madre que nunca he perdido es la de mis miedos (153). 
Su nuevo hogar era pequeño, oscuro y con importantes carencias materiales, empezando por la propia comida. No es bien acogida por la familia y la falta de cariño hará mella en la protagonista. Por fortuna, allí encontrará a una hermana, menor que ella, Adriana, que empatizará enseguida con ella, que le proporcionará sabiduría para desenvolverse en el nuevo «mundo» que habitaba y que le dará amor a raudales. 

Cuando conozca los motivos reales por los que fue retornada, la frustración de la protagonista buscará la manera de hacer frente a lo sucedido, es por ello que podemos considerar esta novela como un auténtico relato de aprendizaje. 

La novela está bien escrita y la autora le imprime un ritmo trepidante que te absorbe desde el principio y que tiene una intensidad destacable.

viernes, 28 de junio de 2019

HERBJØRG WASSMO, La habitación muda.

Esta novela es la segunda de la «Trilogía de Tora», leí La casa del mirador ciego, la primera novela de la trilogía, hace tres años y me gustó bastante, sin embargo dejé aparcada esta segunda que ya tenía cuando leí la primera. La habitación muda me ha absorbido por completo, hasta tal punto que estaba dispuesta a seguir con la tercera y acabar la trilogía. Pero me he dado cuenta que la novela que pensaba que era el final de la trilogía, no lo es. Qué decepción. 


Igual que ocurre con la primera novela, el tema de una niña que sufre abusos sexuales y maltrato, es un tema universal muy frecuente en la literatura y el cine. Sin embargo, la hace especial y diferente la manera de contarlo de Wassmo, que narra de forma directa y con descripciones de las emociones que se acercan más a la poesía que a la narración. Construye imágenes y metáforas llenas de vida que encojen el estómago en más de una ocasión. Además parece un thriller, el suspense te atrapa.

Tora, la protagonista de la historia, y otros personajes viven en El Hormiguero, así llamado el edificio construido en torno a finales del siglo XIX y principios del XX. Se trata de una casa de tres pisos y un sótano bastante desvencijado por el viento del sudoeste, la nieve y la lluvia. 

El tono es intimista, pero suceden cosas, da pinceladas interesantes del trasfondo histórico pese a que la isla parece una cáscara de nuez navegando en el agitado mar de Noruega. Igual que en la primera novela narra una niña que inicia la adolescencia, desde su microcosmos de soledad. Tora desconoce su origen, es la hija de Ingrid y un alemán durante la ocupación de Noruega que murió. Y cuando lo conoce trasforma la vergüenza en un recurso para huir de otra vergüenza, «la peligrosidad». Su soledad se incrementa al vivir en una pequeña localidad, donde todo el mundo se conoce, que forma parte de las islas del norte con un invierno muy crudo y largo. 

Tora enternece, Tora inspira amor, Tora perece haberse librado de «la peligrosidad» en esta segunda novela porque está en la cárcel, eso le proporcionará una cierta alegría y seguridad que será destroza por la vuelta de «él». Y hasta aquí puedo contar. 

La protagonista tiene antenas muy finas y sensibles para encontrar a su alrededor personas en las que apoyarse, su tía Rakel y su marido Simon, especialmente. Parece que puede escapar de «la peligrosidad» y de la miseria en la que vivían la mayor parte de las familias que habitaban la isla, con trabajos relacionados con la pesca y siempre precarios. Salir de la isla para estudiar el bachiller es el camino de la liberación, pero no será tan fácil. 
Los libros, la colcha de punto… Detrás de la cortina enrollable era todo suyo. No tenía nada que temer. Y cuando subía las cortinas por la mañana veía las casas de la acera de enfrente como una pared segura. No echaba de menos el mar ni el cielo. Sabía que seguían ahí y que reaparecerían de camino al instituto. Siempre estarían en algún sitio. Aquí no necesitaba más que la gran llave anticuada, la gran puerta de roble y una taza de té caliente. Se apoyaba en sí misma. Eso le daba libertad (269-270). 
La historia está situada diez años después de acabada la II Guerra Mundial.

martes, 18 de junio de 2019

ANDRÉS TRAPIELLO, El gato encerrado

No sabía que este escritor se había embarcado desde 1987 e escribir unos Diarios de los que se han publicado más de 20 volúmenes, con el título genérico de Salón de los pasos perdidos

Quise empezar por el primero, El gato encerrado, pero como no pretendo leer todos los iré leyendo según los encuentre, a poder ser en librerías de viejo como él hace. Como no habla de cuestiones concretas, ni de hechos de actualidad, el orden es indiferente. 


Trapiello habla sobre la vida común y corriente de un escritor, con sus rutinas, sus manías y sus momentos excepcionales. Sus reflexiones sobre cualquier tema resultan deliciosas, porque el autor escribe magníficamente bien. Literatura, viajes, paseos, encuentros (no da nombres reales), librerías de viejo, el Rastro, Madrid o un pequeño pueblo de Extremadura donde pasa los veranos, son temas que fluyen con facilidad.
Los libros van y vienen, asoman y desaparecen como esos trozos de madera que traen las olas. Uno busca un libro durante tres o cuatro semanas en los estantes de su biblioteca sin encontrarlo y de pronto, zas, en ese mismo lugar donde habíamos mirado cien veces, sólo que un año más tarde, aparece con cara de no haber roto un plato en su vida (38). 

¿A quién no le ha sucedido esto en alguna ocasión? 

A veces sus pensamientos son frases cortas y otras, reflexiones más largas. No escribe ni mucho menos cada día y no hay fechas más allá de las estaciones que aparecen con naturalidad en sus paseos u otras circunstancias. 

Muy recomendable.

sábado, 8 de junio de 2019

JULIÁN BARNES El ruido del tiempo

Hacía tiempo que quería leer algo de Barnes, este libro lo tenía en casa hacía meses (quizás más de un año) pero no me había decidido a empezarlo. Pero le llegó su momento y su lectura ha sido agradecida e interesante.


La historia parte de una escena extraña, con la que se cerrará la novela: un andén en plena II Guerra Mundial y unos pasajeros que descienden de un tren en una estación cualquiera porque el tren se detiene y comparte un vasito de vodka con un tullido que estaba en la estación. El fragmento en cursiva se cierra así: 
Cuando los dos viajeros ya habían vuelto a ocupar sus asientos, el que escuchaba casi había olvidado lo que había dicho. Pero el que recordaba sólo acababa de empezar a recordar (13). 
En enero de 1936, Stalin asiste a una representación de Lady Macbeth de Mtsensk del compositor Dmitri Shostakóvich. Dos días después aparece en el Pravda un editorial que acusa a su ópera de decadente. Shostakóvich sabe que el origen de la crítica es Stalin y el miedo se instala en su vida para siempre.

Fueron los años del terror stalinista, de la depuración del propio partido comunista ante el temor de Stalin a que cualquiera le pudiera hacer sombra, fueron los tiempos del culto a la personalidad y de la etapa totalitaria más dura de la dictadura comunista. ¿Cómo hacer compatible el arte con el poder absoluto y no morir en el intento? Parece que solo doblegarse o huir, permite salvar la vida y eso hizo Shostakóvich. 

Sombría, pesimista, realista, consciente de la magnitud del Poder totalitario.

Cuando decir la verdad se volvía imposible –porque conducía a una muerte inmediata- había que disfrazarla. En la música popular judía, la desesperación se disfraza de danza. Y, por ende, el disfraz de la verdad era la ironía. Pues el tirano rara vez tiene el oído afinado para oírla (98). 
Una buena lectura.

martes, 28 de mayo de 2019

MARGARET ATWOOD, La mujer comestible

He leído las novelas de Atwood desordenadas, primero leí La novia ladrona, luego El asesino ciego y El cuento de la criada (encontraréis reseña de esta última en su etiqueta). Es una autora que me gusta sin entusiasmarme, por eso voy leyendo sus novelas a ritmo pausado “pasando” de modas y excesivos entusiasmos desde mi parecer. La mujer comestible es de sus primeras novelas, si no la primera, la escribió en 1969 y hacía tiempo que la había comprado de segunda mano. 



Aunque su autora afirma que es una novela protofeminista, a mí no me encaja por la fecha puesto que la segunda oleada del feminismo ya estaba viva cuando ella escribe esta novela. Los famosos movimientos de 1968 ya se habían producido y el feminismo ya había aflorado en Europa y en EUA. 

Tiene también presente la contestación de la gente joven, sobre todo estudiantes, contra la sociedad de consumo en pleno auge en esos momentos de expansión económica. Este descontento y desorientación es perceptible en la novela. 

Marian, su protagonista, vive un malestar evidente en un trabajo que no le gusta, unas amigas y compañeras de trabajo con las que no se sienta a gusto y que representan, como ella misma, el estereotipo de género de la época. Además tiene en perspectiva dejar el trabajo para casarse con Peter, un joven abogado. 

En esta situación existencial conoce a un joven, Duncan, inadaptado, infantil, egoísta, que vive en un mundo irreal que le complace, y Marian se siente atraída hacia él. Paralelamente a esta incomprensible atracción (para ella misma), Marian siente que le repugna la comida y va dejando de comer.

Todo se precipita cuando afronta su disgusto ante una vida previsible y estereotipada en la cual ella es digerida, como un alimento cualquiera, para adaptarse a lo que se espera de ella como mujer. 

Confirmo mi opinión de que Atwood es una escritora buena, sobrevalorada en la actualidad a mi parecer, que construye historias que desvelan el mundo de las mujeres y lo hace con solvencia. Para mí a esta novela le sobran páginas que son reiterativas de la situación existencial de Marion. 

Bien sin más.

sábado, 18 de mayo de 2019

W.G. SEBALD, Austerlitz

Una novela peculiar como es habitual en Sebald, peculiar por el tema y peculiar por la forma: apenas utiliza el punto y aparte (y en algunos momentos, no utiliza el punto). Esta falta del punto y aparte, obliga a leer de forma continua, siendo a veces agobiante.



La historia de esta novela es dramática: Austerlitz, cuando era un niño de cuatro años abandonó todo su mundo y, gracias a ello, pudo salvar la vida. Su madre adoptó esta solución drástica ante la inminencia de la deportación.

Austerlitz salvó la vida pero se convirtió en un inadaptado cuyas motivaciones desconocía. Casi toda su vida se negó a indagar de donde venía, quién era, en definitiva. 

Las conversaciones que entabla con un joven desconocido sirven de guía a esta historia en la que va explicando su odisea de desarraigo que le conducirá finalmente a descubrir su pasado hasta que su madre le salvó la vida enviándolo a Gales con una familia, una lengua y unas costumbres totalmente desconocidas para él. 

Todo eso lo comprendí y, sin embargo, no lo comprendí, porque cada detalle que se me revelaba en mi recorrido por el museo, a mí, que había permanecido ignorante, como temía, por mi propia culpa, yendo y volviendo de una sala a otra, superaba con mucho mi capacidad de comprensión (200-201). 

Cuando se decide a conocer su pasado, las indagaciones le llevan a su país de origen, a Terezín, a Gurs y al horror de las desapariciones de su padre y de su madre deportadas y desaparecidas entre las cámaras de gas y los hornos crematorios. 

Austerlitz es una historia angustiosa, a veces te coge del cuello y te arrastra tras de sí sin dejarte casi ni respirar, no solo te cuenta algo, te arrastra a lo que siente y a lo que le emociona, sus objetivos eran ambiciosos y logra escribir una novela excelente.

miércoles, 8 de mayo de 2019

EMMANUEL CARRÈRE, El adversario

Una novela escalofriante. 


Una historia basada en hechos reales: en 1993, Jean Claude Romand mató a su mujer, sus dos hijos y sus padres e intento suicidarse sin lograrlo. En el proceso emergió una historia asombrosa y tenebrosa, Romand llevaba mintiendo desde los 18 años sobre su profesión, su empleo, sus recursos económicos, etc. Un hombre que vivía una vida paralela que nada tenía que ver con la realidad. Cuando tuvo la convicción que su vida quedaría al descubierto decidió matar a sus más allegados para evitar su juicio. 

Esta es la historia. Pero hay otra historia, las dudas del propio autor sobre Romand y sobre aquellas personas que intentan ayudar al asesino de alguna manera. 

Todo el conjunto construye un edificio (una novela) bien escrito y con formato de trama casi policíaca que capta la atención inmediatamente y que te ata a la novela.

La explicación del título: 
Deberían haber visto a Dios y en su lugar habían visto, adoptando los rasgos de su hijo bienamado, a aquel a quien la Biblia llama Satán, es decir, el adversario (22). 

Una notable novela.

domingo, 28 de abril de 2019

AHARON APPELFELD, Flores de sombra

Como bien sabemos el Holocausto no fue solo cosa de los nazis, jamás hubieran podido matar a tanta gente sin la colaboración activa o pasiva de millones de personas que lo hicieron posible. Algo que el protagonista de esta novela, Hugo, que tiene 11-12 años comprueba cuando vuelve a su ciudad tras la retirada alemana y comprueba que la vida ha continuado en su ausencia (y la de la comunidad judía) con bastante normalidad.


Esta novela de 2006, traducida seis años después, permite conocer a un autor para mi desconocido y que sufrió siendo un niño, en carne propia, la persecución por su condición de judío en la región de Bucovina, territorio de Rumanía entonces, y hoy de Ucrania. Esto no quiere decir que esta novela sea autobiográfica pero sí que, inevitablemente, está basada en lo vivido por Appelfeld. 

Flores de sombra cuenta la historia de Hugo, un niño que, junto a su familia (que regenta una farmacia), ha sido trasladado a un gueto. El padre de Hugo es deportado y la madre es consciente del futuro que les espera y trata de salvar a su hijo de la muerte buscando una familia campesina que lo acoja como hacen otras familias judías, pero no lo logra. Ante esa perspectiva, la madre desesperada lo lleva a casa de una amiga de la infancia, Mariana, que se dedica a la prostitución en un burdel.

Hugo vivirá durante más de un año en una fría y oscura recamara al lado de la habitación en la que Mariana recibe y sufre a los hombres, muchos de ellos soldados alemanes. Por las mañanas Hugo puede salir de su escondite y estar en la habitación de su protectora. El niño no acaba de entender dónde está, ni a qué se dedica Mariana pero el acercamiento entre ambos se va produciendo. Ella encuentra en Hugo a una persona que la quiere sinceramente, a una persona ingenua e inocente y Hugo encuentra a una mujer guapa, que lo protege y le da cariño despertando su incipiente sexualidad.

Mariana le explica a Hugo: 
El hombre es sólo carne y hueso y está esclavizado por el día a día y las necesidades cotidianas. Cuando no tiene casa ni comida ni a nadie, hace lo que yo he hecho. Pude ser lavandera o criada de los ricos, pero por alguna razón fui a parar a eso que llaman “casa de citas”. En una casa así tú no eres tú, eres un trozo de carne que bambolean, dan la vuelta, pellizcan o simplemente muerden. Al final de la noche estás golpeada, herida, y te entierras en el pozo del sueño (215). 

Hugo vivirá su iniciación a la vida adulta en un contexto terrible, sus sueños le sirven para sentirse vinculado a su familia y amigos. La realidad le acerca a la dureza de la vida, el final de la novela lo pondrá de manifiesto de forma trágica.

jueves, 18 de abril de 2019

JUAN GÓMEZ BÁRCENA, Kanada



El autor de Kanada arranca su novela  en el momento en que la II Guerra Mundial acaba (1945) y las víctimas de los campos de concentración, como es el caso del protagonista, regresan a sus casas y a sus ciudades de origen. Juan Gómez Bárcena construye una historia angustiosa alrededor del regreso de una persona a su casa donde nadie lo esperaba, salvo un vecino que afirmaba haber intentado proteger su vivienda. El Vecino creía que el protagonista de Kanada volvería a llevar una vida normal y le ayudó durante un tiempo. Conforme fue aceptando que no sería así, intentó rentabilizar su ayuda sacando provecho de la vivienda. 
(…) el paisaje de un hogar no está hecho de paredes ni cimientos sino de detalles, de olores, de una determinada disposición de los muebles y una narrativa tejida en torno a esos muebles, de una fotografía presidiendo la entrada al salón o un reloj de pesas manoseando con gravedad las horas, y en tu casa –en la casa- ya no queda nada de eso (15). 

El protagonista de la novela, sin nombre (igual que el resto de personajes), había sido profesor universitario antes de ser enviado a los campos por ser judío. Su regreso se convirtió para él mismo en un drama puesto que nada lo ligaba a la vida, una vida condicionada por lo vivido en los campos, entre otras cosas su sentimiento de culpabilidad por haber sobrevivido en Kanada (ordenando, cuantificando y aprovechándose de los bienes de las personas que morían en las cámaras de gas). 

Muy poco se dice en la novela de dicha experiencia salvo al final de la novela. Hasta ese momento solo aparecían pequeñas pinceladas sueltas sobre algún aspecto concreto que el protagonista recordaba mientras sobrevivía recluido en su despacho. 

Pero el autor no pone solo sobre el tapete el totalitarismo fascista, también emerge el comunista que se implanta en Hungría tras el fin de la Guerra. La novela se convierte así en una denuncia de cualquier sistema totalitario y en una denuncia de las graves consecuencias que tiene su existencia para las personas que lo sufren. 

La novela está bien escrita, el autor utiliza una manera de narrar escueta pero que trasluce la desesperanza de una época que parece repetirse en la actualidad.