viernes, 18 de junio de 2021

John Connolly, Todo lo que muere



Es mi segunda novela de la serie Charlie Parker. Empecé mal porque leí la octava novela, Los hombres de la guadaña, de la serie (formada por veinte novelas) cuando tenía esta que es la primera de la serie. Cierto que no tenía idea de la existencia de la serie.  

En Todo lo que muere conocemos al protagonista de la serie, Charlie Parker, sus problemas con el alcohol y con el trabajo policial y la desgracia que le azota al ser asesinadas su mujer y su hija pequeña. Este asesinato lo aleja fulminantemente del albohol y sobrevuela en toda la novela la culpa.

La trama de la novela gira en torno a un cruel asesino que no se conforma con matar, ya que su rito de arrebatar la vida resulta de gran crueldad. La persecución del asesino es a la vez venganza y expiación de las propias culpas.

Y sí, hay fantasmas; aunque obedecen al autor, la movilidad está muy reducida y las noches se hacen largas. En ningún momento se intuye que no van a encontrar al asesino aunque no se puede descartar su movimiento.

El totalitarismo que se desprende de esta primera novela de la serie Charlie Parker, resulta extremadamente inquietante. Todo lo que muere, refleja un universo con comportamientos y actitudes que rallan en el fascismo. Resulta muy interesante el protagonismo de las mujeres como seres indefensos, objeto de burlas e incapaz de asentar el igualitarismo que tanto ansían.

martes, 8 de junio de 2021

Charlotte Delbo, Ninguno de nosotros volverá




He leído muchos libros (películas y series) que tienen como elemento central los campos de concentración, tanto libros de historia como libros de memorias; también he leído algunas novelas sobre el tema, pero he desestimado, en general, la ficción. 

Por tanto, el libro de Delbo no me descubre nada nuevo en líneas generales. Sin embargo, Ninguno de nosotros volverá me parece un texto extraordinario. El hecho de que la autora sea una mujer nos descubre múltiples detalles sobre cómo sufrieron ellas los campos de concentración. Su manera de narrarlo también es diferente, aunque no sé si en ese aspecto el ser mujer tiene algo que ver. 

Delbo fue una prisionera política francesa que estuvo en Auschwitz-Birkenau (primer campo que visité y que me conmocionó) y, posteriormente, en el campo de mujeres de Ravensbrück. En total veintisiete meses de cautiverio en el infierno. Una vivencia de la que es imposible salir indemne.

Algo que me parece muy interesante es la solidaridad entre mujeres que hace tiempo he deducido de la lectura de los libros de memorias. No es que los hombres no tuvieran actos de solidaridad pero parece ser, aunque está poco estudiado, que estos proliferaron más entre las mujeres. Como hipótesis podríamos apuntar que la educación patriarcal que reciben las mujeres, orientada a los «cuidados» pudiera explicar ese mayor apoyo mutuo entre ellas. 
 «O partir todas juntas o quedarse todas juntas. Cada una había aprendido a golpe de dura experiencia que el individuo aislado se encuentra indefenso, que es imposible sobrevivir sin las demás. Las demás son las de tu grupo, las que te sostienen o cargan contigo cuando ya no puedes caminar, las que te ayudan a aguantar cuando ya no te quedan ni fuerzas ni valor» (p. 263). 
Su manera de narrar los recuerdos es fría y emocionada a la vez. Describe la dureza de la vida en los campos con aparente distancia, sin embargo su sinceridad y autenticidad, emocionan e impresionan vivamente. La tortura corporal a la que fueron sometidos los cuerpos de hombres y mujeres es de tal dimensión que resulta inhumano e incomprensible. Hace tiempo que he desistido de entender lo que ocurrió en esos espacios de muerte y de horror.

viernes, 28 de mayo de 2021

Dubravka Ugrešić, No hay nadie en casa


Tengo que confesar que había olvidado que ya había leído un libro de Ugrešić, me refiero a El Museo de la Rendición Incondicional. Y resulta imperdonable porque esta novela me gustó bastante.

No hay nadie en casa es una obra difícil de clasificar, desde luego no es ficción porque lo que se explica ha sucedido en la realidad. La autora va desgranado diversos temas que parecen tener sentido agrupado y que están vinculados entre sí. La literatura, el racismo, las migraciones, Yugoslavia, el comunismo, el capitalismo, la pobreza y, especialmente, la Europa del Este y sus copas de champagne.

La mayoría de los textos son breves o muy breves porque se escribieron la mayoría para la prensa escrita, tal y como explica la autora. 

Son textos de actualidad, propositivos, sintéticos, bien escritos. Lo que escribe se lo toma muy en serio pese a que en algunas ocasiones nos haga casi reír. Cuando se refiere a temas de actualidad política la autora sabe que pisa aguas pantanosas, sin embargo el hecho de vivir fuera de los territorios de la antigua Yugoslavia, ha aligerado su carga y puede hablar con mayor libertad.

El tema de las migraciones, culturas e identidades es un tema permanente en su literatura, tal y como lo demuestra en sus libros. Es extremadamente dura en su crítica al poscomunismo y, también al nacionalismo, la etnicidad o el esencialismo:
 «Vivimos en tiempos que nos obligan a comportarnos como si viviéramos en el paraíso. Evidentemente, el mundo en el que vivimos no es un paraíso. Este libro va en contra de las reglas de la buena conducta: gruñe». 
 Cuando la autora gruñe, su empatía, la comprensión de la complejidad de los problemas geoestratégicos y la necesidad de cierto entendimiento entre las personas, prepara el terreno para otros objetivos. Una autora a la que hay que seguir.

martes, 18 de mayo de 2021

Fernando Fernán-Gómez, El Tiempo amarillo. Memorias 1921-1943.


Estamos ante un libro de memorias (primer volumen) que recorre sus primeros 22 años de vida. Resulta interesante el recorrido vital de un niño, adolescente y joven que era hijo «natural» puesto que el padre, un actor conocido, nunca lo reconoció. Criado por su madre, también actriz, y su abuela fue creciendo en un ambiente de pensiones y pisos compartidos en los que predominaron las mujeres. Aunque la intención de su familia era que estudiara, la Guerra Civil lo impidió y entró en el ambiente de los y las cómicas a los 15 años del que ya no saldría. 

Si el recorrido vital tiene su interés (a veces cae en la reiteración y en un cierto desorden cronológico), el trasfondo histórico resulta interesante, especialmente los agitados años de la República, la Guerra Civil y el inicio de la postguerra. Todo ello localizado en la ciudad de Madrid. 

Compré estas memorias por la admiración que sentí por Fernando Fernán-Gómez como actor en los años noventa y hasta su muerte en 2007. Acabaré de leer el segundo volumen en otro momento.

sábado, 8 de mayo de 2021

John Connolly, Los hombres de la guadaña


No había leído nada de este autor pese a que hacía tiempo que tenía dos novelas suyas, por fin elegí esta y no me di cuenta que la otra era la primera novela de la serie dedicada al detective Charlie Parker, titulada Todo lo que muere. Efectivamente, Los hombres de la guadaña, forma parte de dicha serie que está formada por veinte novelas de la que esta es la octava si no me equivoco. 

Creo recordar que no me atraía leerlo porque había visto en algún sitio que introducía en sus novelas elementos sobrenaturales (fantasmas por ejemplo) y eso no me gusta nada. Debe ser en otras novelas porque en esta no hay nada de eso. 

En Los hombres de la guadaña apenas aparece Charlie Parker que es el protagonista de la serie, la novela se centra en una pareja de asesinos que son una pareja homosexual, Louis y Ángel. El primero será objeto de una venganza relacionada con un asesinato de encargo realizado hacía tiempo y la trama se centrará en ese tema. 

Me inclino a catalogarla como «novela negra» más que «policíaca» por varios motivos, en primer lugar hay un trasfondo de carácter social relacionado con la raza puesto que Louis es negro. Su inmersión en el mundo de los asesinos por encargo está vinculada con un suceso ocurrido en su infancia/adolescencia relacionado con el racismo en Estados Unidos. En segundo lugar, no hay un enfrentamiento del bien contra el mal sino que aparecen personajes que transitan entre la maldad y una cierta bondad, entre otros los protagonistas. En todo caso no hay una intervención de la policía para arreglar las cosas y que los «malos» paguen por serlo. 

El hecho de que Louis y Ángel formen una pareja gay es interesante puesto que no es habitual que los tipos duros de la «novela negra» lo sean, rompiendo un estereotipo de opción sexual que me parece que hay que resaltar. Por lo demás, una buena novela que resulta muy entretenida y absorbente y que está bien escrita.

miércoles, 28 de abril de 2021

David Grossman, La sonrisa del cordero


Se trata del primer libro que publicó Grossman en 1983 y cuyo contenido está centrado en el conflicto entre Israel y el pueblo palestino. En gran parte la novela se sitúa en los territorios ocupados por Israel. Jilmi, uno de los cuatro personajes principales de la novela y el único palestino, pese a su aparente locura trasmite la humillación permanente que sufre el pueblo palestino por parte del poderoso ejército israelí. 
 « (…) Darío, el que me enseñó que la maldad tiene mil rostros y profusión de mentiras, de imágenes y perfumes, pero que no hay error en el contacto con la bondad» (p. 67). 
Los otros tres personajes son israelíes: Uri y Katzman integrantes del ejército y Shosh la mujer de Uri y amante de Katzman. Uri es el más ingenuo de los tres y el que se relaciona con Jilmi cuyo hijo ha muerto en una acción del ejército israelí. Parece como que el conflicto latente desde la fundación del Estado de Israel va minando las convicciones de la población israelí e influye en la confianza y los valores morales de los personajes de la novela. Hay un conflicto entre la verdad, la mentira y el cinismo que recorre la relación de los personajes de esta historia y sobre los cuales planea continuamente. 

Su prosa es fina y certera a la hora de explicar toda la complejidad de los conflictos personales y políticos que están siempre presentes. Me costó mucho entrar en la historia, pasaba de las cien páginas y seguía un tanto despistada sobre el contenido de la novela, por ello me ha dejado un sabor agridulce su lectura.

domingo, 18 de abril de 2021

Agustín Comotto, 155 Simón Radowitzky

 


Es excepcional que lea cómics (o novelas gráficas, no sé cuál es la denominación más correcta), pese a haber leídos muchos tebeos de niña. Los comics eran «de chicos», el propio Agustín Comotto me explicó que cuando empezó a dibujar quienes hacían comics miraban con malos ojos a los dibujantes (aplastante mayoría) que hacían comics que no eran tan masculinos como marcaba la norma. Sé que hoy hay más mujeres dibujantas, pero me temo que salvo excepciones he perdido ese «tren».

He leído este 155 Simón Radowitzky por varios motivos: primero porque conozco a Agustín (pronto hará un año), segundo porque Radowitzky era anarquista (además aparece en la historia otro amigo anarquista, Octavio Alberola). Motivos personales, por tanto, me han aproximado a un género que no me llama la atención.

Los dibujos de Agustín Comotto me han parecido una maravilla, en blanco y negro con la aparición del rojo en momentos determinados para resaltar algo concreto. Unos dibujos con una fuerza expresiva tremenda, unos dibujos que emocionan, contagian el miedo, la fuerza, la decisión, la resistencia especialmente.

La historia, producto de una investigación exhaustiva que llevó a cabo Agustín en varios países y archivos revela a un hombre, Simón Radowitzky, con una capacidad del lucha y resistencia impresionante. Nacido en un pueblo cercano a Kiev (Ucrania), judío, ateo, anarquista desde la adolescencia que siempre trato de vivir siendo consecuente con su ideal, sobrevivió a un pogromo siendo niño, perdió la infancia al empezar a trabajar a los 13 años, emigró para escapar de la represión, llegó a Argentina y pronto acabó en la prisión de Ushuaia durante 22 años. Fue un acto de resistencia enorme lo que le llevó a resistir una cárcel durísima donde fue sistemáticamente torturado. 

Hay mucho más en su historia que podéis descubrir leyendo este magnífico cómic con el que me he emocionado y he conocido un anarquista del que apenas sabía nada.


jueves, 8 de abril de 2021

Mircea Cărtărescu, Las bellas extranjeras


De Cărtărescu he leído varias de sus obras, aunque no soy lectora habitual de relatos, he leído con deleite a autores de relatos como Cortázar o Borges. De Cărtărescu he leído el excepcional El ruletista y el no menos extraordinario El ojo castaño de nuestro amor. Me gustó menos Solenoide (los tres están comentados y los encontraréis buscando la etiqueta de su apellido en el lateral).

I.
 
Las bellas extranjeras, es el título de uno de los tres relatos que componen este libro y el más extenso. Nada tienen que ver entre sí los tres relatos excepto que están narrados en primera persona por el propio Cărtărescu, que son circunstancias de su propia vida narradas con un gran sentido del humor y que nos sitúa en el contexto de la Rumanía comunista. Algo habitual en sus relatos, por ejemplo en los de El ojo castaño de nuestro amor

II.

Como ya he mencionado, en estos tres relatos destaca el humor. No he podido evitar sonreír mucho y reír abiertamente en algunas ocasiones. Parece ser que el autor es mortalmente tímido y esa circunstancia parece ponerle en situaciones hilarantes que relata con una prosa exacta, entre lírica y cómica.

III.

Me gusta mucho como escribe Cărtărescu, su lirismo es sorprendente. Me gusta lo que cuenta, a veces son reflexiones memorables como cuando denuncia el racismo que sufren los rumanos/as (en Francia) por su aspecto demasiado moreno o por su aspecto peculiar de la época comunista. 

IV.

Cada relato es una pequeña maravilla que va de los aires kafkianos de «Antrax», a lo grotesco en el viaje a Francia de once escritores rumanos en Las bellas extranjeras, y a lo absurdo con el estómago vacío en El viaje del hambre. Buscad el libro y aprovechad los buenos momentos que os deparara su lectura.

domingo, 28 de marzo de 2021

Belén Gopegui, Acceso no autorizado




Leo por primera vez a Gopegui y, aunque esperaba más (aquello de las expectativas), me ha dejado buen sabor de boca y espero leer otras novelas suyas. Acceso no autorizado es una invención en la que un personaje se infiltra en el ordenador de la vicepresidenta del Gobierno para establecer una relación con ella. A partir de este contacto sale a la luz, los entresijos del poder, las luchas internas entre miembros del mismo Gobierno y la soledad de las personas dedicadas a la política. 

Esta fábula se sitúa en un contexto muy real: la crisis económica de 2008 que coincide con el segundo Gobierno de Rodríguez Zapatero (2008-2011). No resulta difícil pensar en que la vicepresidenta es Mª Teresa Fernández de la Vega puesto que las pistas que vamos conociendo recuerdan mucho a esta socialista que dimitió por presiones internas en 2010. 

La trama de la que nos habla la novela que pone de manifiesto el poder de la economía, de las corporaciones y la banca sobre los políticos. La vicepresidenta intenta desarrollar una política diferente en esos temas, una política que hubiera sido posible pero no lo fue por las presiones de los poderes fácticos. 

La novela está escrita a modo de thriller, con un estilo de suspense que provoca una gran curiosidad por saber qué ocurrirá en la trama a continuación. Poco a poco va dejando pinceladas que generan un cierto miedo en la receptora. Busca conmover a quien lee la novela y lo logra con un final digno de un thriller. 

Tiene una forma de escribir intimista y poética, combinada con temas del siglo XXI que preocupan a la autora como la crisis económica y política. También está muy presente en este libro el mundo de internet y los ordenadores, así como el de los hackers.

jueves, 18 de marzo de 2021

Margaret Atwood, La semilla de la bruja

 



Esta es la quinta novela que leo de Margaret Atwood, demasiadas teniendo en cuenta que no me entusiasma (esta última no la compré yo). La semilla de la bruja es una novela, sin duda alguna, con aspectos positivos y que se lee bien. Es una historia bien narrada, el ritmo no decae en ningún momento y el interés se mantiene a lo largo de toda la novela.

El protagonista de la historia es Félix, un hombre en la madurez dedicado al teatro por su trabajo y un enamorado de las obras de Shakespeare. Un despido injusto lo deja en la calle y, tras un momento de decaimiento, encuentra un lugar muy sencillo para vivir retirado de la vida social y un trabajo especial ligado al teatro.

Felíx, dentro de un programa especial en la prisión de una localidad cercana a Toronto, monta una obra al año dedicada a una obra de Shakespeare. La obra que centra la historia de la novela es La Tempestad, con ella se podrá vengar de algo ocurrido en el pasado, además de tener una motivación personal relacionada con su hija Miranda.

Parece ser que Atwood participa con otros/as escritores/as en un proyecto que recrea las obras de  Shakespeare en sus novelas y ella eligió La Tempestad.

La novela se lee bien, con comodidad… pero le falta chispa, entusiasmo, carácter. Un entretenimiento (algo que no desprecio pero que no me satisface).