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viernes, 28 de octubre de 2011

¿SE PUEDE RECUPERAR UN AFECTO PUESTO EN ESTADO DE CONGELACIÓN?...

ANTONIO LÓPEZ, Rosas.


A mi amiga la puse en el congelador hace meses para evitar el
dolor. Esa amistad fue intensa y especial, subió como suben las burbujas de un
buen champagne francés y profundizó en las capas personales que preservamos de
las miradas que solo nos rozan. Caminamos por el filo del precipicio, y lo
sabíamos, y lo notábamos… Tanta fue la intensidad que era difícil mantener su
pureza, su generosidad, su alegría incontaminada, su vitalidad…

Y poco a poco, inadvertidamente, llegó el dolor y la distancia,
tanta que decidí mirar hacia otro lado, convencerme de que no pasaba nada
importante porque mi vida real no se
había modificado ni un ápice. Así fue como la puse en estado de congelación.
Hace poco la he sacado, no hay dolor, no hay vida, no hay magia…

Si queréis saber si un amor se puede descongelar tras una distancia
forzada, os recomiendo esta magnífica novela…..



CARMEN KURTZ, El desconocido.
Esta novela me la recomendó un compañero de trabajo, que ya hace tres años que marchó, que también es historiador. Hizo su tesis doctoral sobre la División Azul y esta novela la leyó porque habla de un hombre que se fue voluntario a combatir contra los soviéticos durante la II Guerra Mundial. Me habló maravillas de ella, la compré porque me fiaba de él pero la dejé postergada por el poco interés, más bien repelungo, que me inspira la División Azul y porque la novela está escrita en pleno franquismo, 1956. Pero tuve que coger el tren en varias ocasiones y el libro que leía en ese momento era voluminoso, no quería llevar peso y miré libros ligeros, éste lo es.

El libro está encima de la habitual torre de libros y artículos que, habitualmente, me acompaña. Tiene 241 páginas en edición de bolsillo y con letra pequeña. El título se explica fácilmente, el desconocido es Antonio que se alista a la División Azul pensando en volver pronto pero cae prisionero y regresa 12 años después. El hombre que regresa es un desconocido para su mujer Dominica que ha pasado esos años esperándolo tras haber vivido con él tan solo dos años: “Antonio era un muchacho de veinticinco años que derrochaba vida [edad en la que se fue a la URSS]. El hombre vestido que se había inclinado sobre ella, olía a prisionero, no sabía decirle palabras nuevas, no le había inspirado más que extrañeza, sobresalto e íntima confusión. Aquel hombre no era Antonio. Era un desconocido” (p. 122).





Carmen de Rafael Marés (Barcelona, 1911-1999) fue una escritora española que firmaba con el apellido de su marido, Pedro Kurtz. Ganadora de varios premios literarios -el Planeta, entre otros- alcanzó renombre en los años 60 con la serie de libros infantiles cuyo personaje era un chico, Óscar, que tenía por mascota una oca, Kina.
Nació en el seno de una familia cosmopolita. Era nieta y bisnieta de emigrantes catalanes que vivieron en Estados Unidos, México y Cuba. Su padre había nacido en La Habana y su madre, en Baltimore. Parte de su educación la recibió en el Reino Unido y, sin duda, algunas de sus experiencias en ese país se reflejaron en sus libros. Se casó con el francés Pedro Kurtz y vivió en Francia desde 1935. El matrimonio pasó allí la Segunda Guerra Mundial; su marido pasó dos años en un campo de concentración. Se mudaron a España en 1943.

Carmen empezó su carrera literaria escribiendo cuentos. En 1955 publicó su primera novela, Duermen bajo las aguas, que recibió el premio Ciudad de Barcelona. Al año siguiente obtuvo el Premio Planeta con El desconocido.
La novela se articula alrededor de tres libros y dentro de cada uno de ellos en dos capítulos: Ella y Él, Él y Ella, Ella y Él. De esta manera queda claro que vamos a adentrarnos en las dificultades de adaptación de una pareja, tras 12 años de separación, desde la perspectiva de los dos. Ambos luchan por rehacer su matrimonio tras ser fulminado por una separación de muchos años, la experiencia terrorífica de estar prisionero en el caso de él y la no menos terrible de ella de esperarle. Así lo piensa Dominica: “Si alguna vez me reí, luego sentí la culpa de ese poco de alegría. Ésa fue nuestra parte, Antonio. La mujer de un muerto puede y debe reir al cabo de cierto tiempo. (…) Pero la mujer del prisionero no puede alegrarse de nada. Cuando por descuido esa pobre parte de la vida viene a ella, ha de arrepentirse pensando en el dolor cautivo. Tú, en cambio, si buscaste el goce, si lo hallaste, debiste aprovecharlo hasta el límite de lo humano. Incluso pensando en mí, dirías: "Ella estará contenta" (p. 180).
Dominica vive además en un ambiente de clase media alta, en la España franquista de 1954, con unas ideas claras sobre el papel de la mujer casada que no ha de trabajar y tiene que dedicarse a “pasar tres o cuatro horas en un salón de té, o charlando con las amigas, o jugando a las cartas…” (p. 191). A Dominica le horrorizan esas sesiones con otras mujeres y le gusta pasear en solitario por ejemplo por la escollera del puerto, cosa sospechosa e incomprensible en su ambiente. Todo este cúmulo de circunstancias llevan a Dominica a una situación de desesperación y de incapacidad para afrontar la extrañeza que le inspira su marido que………… No puedo seguir sin desvelar aspectos importantes de la trama.

La novela está escrita con un estilo sencillo y directo. Utiliza el recurso (no sé si tiene un nombre) de intercalar pensamientos mientras los personajes hablan entre sí o con otros y lo indica en cursiva.

FRAGMENTOS:

---“No era su piel externa la que se estremecía, sino la otra piel, la que se desgarraba a veces, la que llevaba hecha trizas, la que podía sangrar sin que nadie percibiera la herida” (p. 49).

---“Sabía ella al menos que todo llegaba a su fin. <ríos al mar>>. El día más largo a la noche. La fidelidad más auténtica, al deseo de traición. Y nada había eterno en el mundo, ni siquiera el recuerdo, pues también el recuerdo moría, al morir el ser que que había recordado” (p. 207).

---La fidelidad no dependía únicamente de la carne, sino también del pensamiento. El pensamiento era un potro desmadejado y salvaje que corría sin detenerse vertiendo a lo largo del camino su acervo de angustia” (p. 208).













RECOMENDACIÓN: no puedo ni intentar explicaros lo hondo que me ha llegado la historia de Dominica sin desvelar demasiado de mi persona. Tan hondo que me ha dolido hasta la lágrima inoportuna. En fin, para mi una extraordinaria novela, un gran tesoro que consuela a l@s rar@s , a l@s diferentes. Acabo con la respuesta de Antonio a su hermana Anita cuando le dice que Dominica siempre fue rara,diferente, buena pero rara. Antonio acepta esa diferencia de su mujer y le dice: “Dominica es diferente de ti, lo cual equivale a decir que tú eres distinta a ella. A los ojos de Dominica, tú eres la extraña. Hay mujeres como tú, Anita. Buenas mujeres como tú. Y existe además la clase de mujeres que no son como tú” (p. 223-224).

La rosa es de Marrakech un día de lluvia...