Seis años después de la muerte de Chirbes acaecida en 2015, se publicaron sus Diarios en dos volúmenes. Su autor los reviso y corrigió para ser publicados y eso es importante destacarlo puesto que todo lo que aparece en estos dos volúmenes tiene el visto bueno de su autor y es él quien los preparó para ser publicados. Sin embargo, su lectura me ha dejado la sensación de que hay una parte en estos Diarios que no fue concebida para publicarse, me refiero al periodo de 1985-1988, es decir, los años previos a la publicación de su primera novela: Mimoun (1988). Durante esos años sus anotaciones son muy personales y centradas en la relación que mantuvo con François, su pareja. A partir de la publicación de esa primera novela, sus anotaciones son personales, pero no tan íntimas.
Esto que acabo de decir no les quita
ningún mérito a estos Diarios en los que se entremezcla su vida
cotidiana como escritor, sus sensaciones, sus temores, sus deseos o sus
decepciones. Junto con esa vida compleja, inconformista, poco convencional,
sufriente, exigente consigo mismo y con su escritura, encontramos anotaciones
sobre sus lecturas, sus reflexiones como escritor, sus planteamientos políticos
desencantados y muchas más cosas.
Estos Diarios son
extraordinarios, Chirbes es un crítico literario culto y con criterios muy
claros, una persona inquieta, en cierta manera un inadaptado social, cuya
manera de vivir es consecuente con su literatura de fuerte contenido social.









