domingo, 28 de enero de 2024

Ilsa Barea-Kulcsar, Telefónica




Esta novela es una autobiografía novelada (la autora se casó con el escritor español Arturo Barea), o lo que es lo mismo, la autora transforma en literatura lo vivido, fue su primera y única novela. La acción de la novela se desarrolla durante cuatro días de diciembre de 1936 en Madrid, ciudad asediada por las tropas insurrectas encabezadas por Franco y otros generales. 

La novela cuenta cómo se desarrolla la vida de quienes trabajan, o se han refugiado, en el edificio de Telefónica, el edificio más alto de España en aquellos momentos, y sus alrededores, muy cercanos al frente de batalla. 

El hilo conductor es la historia de amor entre el comandante Agustín Sánchez y la periodista austriaca Anita Adam. El trasfondo es la Guerra Civil y la resistencia de Madrid ante los ataques del ejército sublevado contra la República: la revolución anarquista, las disputas internas con los comunistas, la vida cotidiana de la retaguardia, los ataques constantes de la aviación, etc. 

La novela de Ilsa tiene como objetivo llevar los hechos históricos a un nivel ejemplarizante para realzar la verdad de los acontecimientos. Se inscribe en la novela social de los años veinte y treinta del siglo XX que pretende construir novelas de fácil lectura con finalidad didáctica para convencer a quienes la lean de la necesidad de la lucha social

jueves, 18 de enero de 2024

Sara Gran, Claire DeWitt y la ciudad de los muertos



Nada conozco de la autora, se trata de una de esas novelas de Círculo de Lectores que compraba mi madre por estar suscrita. Algunos de ellos la elegía yo o le sugería posibilidades, pero no siempre había libros que me gustaran. 

Esta novela pertenece al género de «novela negra» que tanto me gusta y me entretiene. No empecé su lectura con muchas expectativas, pero lo cierto es que la trama está muy bien montada y resulta interesante. La «culpa» la tiene el personaje de Claire DeWitt, detective muy peculiar por sus métodos de investigación: una mujer solitaria que recurre continuamente al alcohol y las drogas. 

A Claire DeWitt la contrata el sobrino de un hombre que muere en la famosa tormenta de Nueva Orleans (huracán Katrina) y cree que no muere como consecuencia de la tormenta. DeWitt es seguidora del detective francés Jacques Silette, cuyo misterioso manual «Détection» inspira a Claire utilizando métodos poco tradicionales como el I Ching, presagios, sueños proféticos, o drogas capaces de abrir la mente a otras realidades. 

Realmente el caso y los métodos de esta peculiar detective es sumamente novedoso y original, pero el final lo estropea porque es de una ingenuidad que no encaja en el género.

lunes, 8 de enero de 2024

Irene Vallejo- Inés Ramón, La mañana descalza



Se trata de una colaboración entre las escritoras Vallejo y Ramón, esta segunda poeta. La idea puede ser buena, su realización me ha interesado poco. No compré este libro, fue un regalo de cumpleaños, digo esto porque yo no hubiera comprado este libro. 

La idea me parece que es reflexionar sobre problemas de hoy, que afectan especialmente a las mujeres, desde la mitología que tan bien conoce Vallejo con un texto en prosa y acompañada por un poema de Ramón. La extensión es la doble hoja: en una se incluye la pequeña narración y en la otra el poema. Los mitos antiguos como Medusa, Penélope, Cassandra, Hera y otras, sirven a las autoras para desvelar su contenido patriarcal que ha trasladado al largo del tiempo un mensaje de subordinación y sumisión. 

A partir de aquí, todo se torna previsible y repetitivo, cada narración/poema nos envía el mismo mensaje: las mujeres han sido víctimas de los dioses y de los humanos, ayer y hoy. Es cierto que intentan romper con este planteamiento, a mi parecer sin lograrlo.

jueves, 28 de diciembre de 2023

J. M. G. Le Clézio, Canción de infancia



Es mi primer Le Clézio y la entrada ha sido francamente satisfactoria. Se trata de dos relatos largos: «Canción de infancia» de 91 páginas y «El niño y la guerra» de 47 páginas. En ambos relatos el autor habla de sus recuerdos de infancia, algo que siempre me sorprende encontrar porque los míos son tan parciales que dan para pocas letras. 

Quizás por lo difícil de la empresa, Le Clézio avisa en la primera página que no hará un relato cronológico porque los niños no saben de cronología. Para los niños, dice: «los días se suman a los días, no para construir una historia sino para agrandarse, llenar el espacio, multiplicarse, fracturarse, retumbar». Y eso es lo que hace el autor, partir de recuerdos parciales, posiblemente más escuchados que vividos (especialmente en el referido a la guerra cuando tenía menos de cinco años) y agrandarlos con impresiones, con emociones y con vinculaciones a los territorios de su infancia. 

En el primer relato, Bretaña es la protagonista, en concreto Sainte-Marine, localidad en la que pasaba los veranos entre los ocho y los catorce años. Sus descripciones de una Bretaña pre-turística y pobre resultan entrañables, familiares y muy divertidas para un niño de esa edad. Se nota que le une a ella una cierta identidad más relacionada con el paisaje y las gentes que con lo nacional o patriótico. 

En el segundo relato, la guerra, pero especialmente el hambre y la sensación de peligro exterior lo llenan todo. La necesidad de encontrar un lugar que sirviera de refugio les conducirá a Roquebillière y allí sobrevivirán a la ocupación alemana sin padre que se había quedado aislado en África Ecuatorial. 

Sus relatos de infancia son suntuosos, escritos con palabras sencillas y llenas de emociones.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Rafael Chirbes, Diarios. A ratos perdidos 3 y 4



El segundo volumen de los Diarios de Chirbes no decepcionan y mantienen una línea de continuidad con el primero. Uno de los temas que me ha impresionado más de estos Diarios es la lucha que lleva a cabo el autor en el proceso de elaboración de la novela que estaba escribiendo en este periodo (2005-2007). Llega a doler ese proceso de creación de la que será una de sus novelas más importantes: Crematorio. Las hojas de estos Diarios están llenas de dudas, inseguridades y reflexiones pesimistas sobre su capacidad para escribir y la calidad de la novela.

Chirbes se va retirando de la vida social, abandona la redacción de la revista Sobremesa, y se va encerrando en la habitación en la que duerme, en algunos momentos enfebrecido por el proceso de corrección de la novela y en otros es una especie de estado de indolencia que no puede detener. 

Su compromiso social y político en la órbita del Partido Comunista desde joven, se renueva en sus aceradas críticas a la social democracia (el PSOE de Zapatero). Chirbes relata, por poner un ejemplo, cómo el «manejo de la juguetería derecha-izquierda» sigue dándoles «unos excelentes resultados a los socialdemócratas» (p. 558). Su crítica acerada se dirige también al sistema creado desde la «Transición». 

Brillantes son sus muchas páginas dedicadas al papel de la literatura en la sociedad, a sus lecturas y a sus opiniones sobre los autores y autoras que lee. Sus gustos literarios y cinéfilos tienen un amplio espacio en estos Diarios y son una buena guía de lectura y de cine clásico para quien desee seguir sus propuestas.

También ocupan espacio los problemas de salud que tiene y que percibe que le aproximan a la muerte que no ve excesivamente lejos (murió en 2015) dado el tipo de vida que ha llevado. Sus adicciones al tabaco, al alcohol y las drogas sobrevuelan puntualmente estos Diarios que el propio autor vincula con su mala salud. 

Los Diarios sorprenden por la sinceridad, la autonomía de criterio y la manera de vivir la vida siempre al margen de los cenáculos literarios y los centros de poder. Un testimonio personal consecuente y admirable.

viernes, 8 de diciembre de 2023

Lea Ypi, Libre. El desafío de crecer en el fin de la historia


La autora nos sitúa a través de su propia biografía en un país del que poco se sabía por tratarse de un país comunista estalinista de base económica antártica y que se aisló incluso de otros sistemas comunistas, me refiero a Albania. 

Lea Ypi es una niña educada en un sistema escolar basado en unos principios doctrinarios comunistas rígidos que tenían como gran referente a su líder: Enver Hoxha, «el tío Enver», y a Stalin puesto que Albania nunca inició un proceso de desestalinización. Su familia «cumple» con todas las obligaciones que impone el Estado, pero no forman parte del Partido Comunista, ni siquiera tienen un retrato de «el tío Enver», cosa que tiene disgustada a la niña, especialmente cuando muere en 1985. 

Cuando Lea Ypi tiene once años, en 1990, el régimen comunista se desploma y para ella aquello supone una hecatombe en su universo doctrinario, parece el fin de la historia. Entonces empieza a averiguar muchas cosas para ella desconocidas de su propia familia que tenía una «biografía» no acorde con el modelo que marcaba el Partido. Los secretos salen a la luz y la familia se transforma al igual que su país mientras ella intenta entender todos los acontecimientos que se van produciendo. 

La autora nos cuenta de forma muy vivida las esperanzas de libertad que aparecieron a partir de 1990 y como se fueron frustrando por los problemas económicos, políticos y sociales que llevaron a Albania en 1997 a una situación en la que el Estado rozó la descomposición y la guerra civil en medio del caos y de la huida de miles de personas a otros países europeos, especialmente a Italia. 

Con el paso del tiempo, la autora se dedica a indagar desde la Universidad, fuera de su país de origen, en el marxismo y en el socialismo, algo que es vivido por su familia como una especie de traición. La autora escribe el libro para explicar su experiencia de libertad en un sistema liberal que para ella es sinónimo de «promesas incumplidas, de destrucción de la solidaridad, del derecho a heredar privilegios, de hacer la vista gorda ante la injusticia» (p. 318). 

Una interesante reflexión sobre la libertad en un texto a medio camino entre la biografía y el ensayo político y filosófico.

martes, 28 de noviembre de 2023

Benjamín Labatut, Un verdor terrible




Estamos ante un libro sorprendente, ficción y realidad entremezcladas al servicio de un objetivo: expresar de forma sencilla la vida, experiencias y descubrimientos de varios científicos vinculados con las matemáticas y la física (Bohr, Heisenberg, Shcrödinger, Grothendieck y otros). De todos ellos me ha gustado especialmente el caso del matemático de familia anarquista, Grothendieck que acabó viviendo en un pueblecito de los Pirineos franceses. Entró en contacto con un anarquista español exiliado, Félix Carrasquer al que conocí hace unos cuantos años. Sabía de la existencia de este matemático a través de las memorias de Carrasquer, y Labatut me ha permitido acercarme al personaje que ya me llamaba mucho la atención. 

El libro se estructura a través de cuatro cuentos y un epílogo en los que, en palabras del autor, va aumentando la ficción aun cuando la realidad continúa estando presente en todos ellos. La ciencia parece haber perdido las referencias y las dimensiones humanas para adentrarse en un camino cada vez más especializado que solo entiende una minoría, quizás incluso ni siquiera es factible controlar su desarrollo. No es solo el gas Zyclon utilizado para exterminar seres humanos en las cámaras de gas nazis o la bomba atómica que sigue aterrorizando a la humanidad, son otros muchos campos de investigación y sus aplicaciones técnicas que pueden llevarnos a un camino de no retorno. Con este futuro distópico está relacionado el título.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Ursula K. Le Guin, Los desposeídos




Me ha costado llegar a esta novela y es extraño. La ciencia ficción no me llama excesivamente la atención, aunque he disfrutado con las grandes obras que todas y todos conocemos. Es extraño porque son conocidas las simpatías de Le Guin por las ideas anarquistas, a las que ha definido como las más humanas, complejas e interesantes de todas las teorías políticas. 

En Los desposeídos, escrita en los años 70, la escritora nos ofrece la utopía anarquista convertida en realidad en el planeta Anarres, situado a varios años luz de la Tierra, donde se exiliaron los llamados odonianos después de una revolución fallida para construir un modo de vida anarquista. Los habitantes de Anarres proceden de Urras, del cual se desvincularon ciento sesenta años atrás, un mundo donde se han reproducido los males de la Tierra que conocemos. Shevek, científico que intenta trabajar en una ecuación que puede cambiar muchas cosas, será el primer habitante de Anarres en visitar Urras y descubrir una realidad para él desconocida puesto que se ha educado en unas formas de vida completamente diferentes. Los desposeídos de Urras tendrán en Shevek un símbolo de una sociedad mejor, como mínimo en la posibilidad de pensar que es posible dicha sociedad pese a sus imperfecciones y sus carencias. 

El mundo de Anarres no es perfecto ni mucho menos, es un sistema que lucha continuamente con la escasez y los problemas por tratarse de un lugar inhóspito en el que la tierra es polvorienta y la naturaleza muy limitada. Así mismo es un territorio en el que los conflictos humanos no han desaparecido y el poder acecha en cada relación y actividad.

La estructura narrativa de Los desposeídos se realiza en paralelo, se nos cuenta la vida de Shevek en Anarres y su viaje a Urras. Le Guin reflexiona sobre numerosos aspectos: la complejidad de las relaciones humanas, las experiencias revolucionarias con sus éxitos y sus fracasos, el papel de la mujer en la sociedad, la influencia de las ideologías y especialmente los diversos micropoderes que surgen continuamente en cualquier espacio de Anarres (da igual que sea entre adultos o que se dé entre niños y niñas). 

Una lectura emocionante e interesante.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Annie Ernaux, El lugar



Esta novela corta es una recomendación y el préstamo de una amiga. Cuando empecé a leerlo me di cuenta de que ya lo había leído, pero decidí releerlo porque en su momento, en el 2002, no me llamó excesivamente la atención y ya no leí nada más de esta autora. Así que solo he leído un libro de Ernaux, pero eso sí, dos veces. 

Cuando muere su padre, la autora decide que tiene que contar la historia de su padre y el distanciamiento de «clase», tal y como ella lo define, que se produjo entre ambos como consecuencia de los estudios superiores que emprendió ella y que generaron orgullo, pero también desconfianza en su padre. 

La historia que nos cuenta Ernaux es casi la de una clase social y la de una época en Francia. Explicando quién era su padre, la autora nos habla del traslado del campo a la ciudad de miles de personas que buscaban en las fábricas una vida menos miserable. Su conversión en obreros no supuso un cambio excesivo y la lucha por los aspectos más básicos de la vida (comida, vivienda, educación para los hijos e hijas, etc.) continuaron condicionando su vida. El paso a tener un pequeño negocio de venta de alimentos y café tampoco supuso un cambio radical en sus vidas. 

El trasfondo del fin de la ocupación alemana y la guerra, la reconstrucción, la vida en una pequeña ciudad, ilustra también las penurias para tirar adelante y dar educación a su hija, la autora del libro. Son los estudios de la hija y su acceso a una plaza de profesora de secundaria lo que le permitirá a ella dar el salto a una vida más acomodada (¿burguesa?) que su familia no había logrado nunca. 

El salto social de la hija fue generando un distanciamiento, especialmente con el padre, que la autora describe con minuciosidad porque entra en el terreno resbaladizo de los límites sociales de comportamiento (el uso de la lengua, la ropa, los modales…) que tienen unos lugares (de ahí el título) y otros (barrios obreros, de clase media o alta, urbanos o rurales, etc.). 

Me ha quedado una mejor impresión esta relectura además de que me ha recordado en algunos aspectos a mi propio padre.

sábado, 28 de octubre de 2023

Rebecca Solnit, Una guía sobre el arte de perderse


 

La madurez se compone de una actitud previsora y prudente y de una memoria filosófica gracias a las cuales nos movemos con un paso más lento y seguro. 

Como bien recoge el título, la autora nos explica las muchas posibilidades para perderse con arte (me he permitido darle la vuelta a la formulación del título). La propuesta de caminar, vagar, deambular, transitar, por diversos espacios, implica asumir lo que podamos encontrar. 

Todas las historias sobre el «arte de perderse» tienen una base autobiográfica y nos adentra en episodios muy diferentes: igual escribe sobre animales y sus peripecias (incluido el peligro de extinción), que desmonta la épica de los buscadores de oro y sus consecuencias para el medio ambiente, que se recrea con el paisaje del desierto o con el uso del color azul en el Renacimiento.

(…) si pierdes el pasado pierdes la sensación de la pérdida, lo que supone perder el recuerdo de una riqueza desaparecida y de una serie de pistas que te guían por el presente; (…) 

A través de esos múltiples temas y otros muchos, la autora nos habla también del amor, del viaje, de la pérdida, de las incertidumbres actuales, etc. Su lenguaje poético resulta, además, muy atractivo y estimulante.