lunes, 28 de mayo de 2012

INTIMIDADES, MEMORIAS, BIOGRAFÍAS… PAUL AUSTER.

 El género biográfico no ha ocupado en las letras españolas el lugar que tiene en otras tradiciones. Quizás fueran los prejuicios contra la intimidad lo que puede explicar ese hecho. Dice el historiador Ian Gibson que una sociedad necesita dos cosas para que el género biográfico pueda asentarse: estabilidad y curiosidad. Nuestro país ha ido falto de lo primero y sobrado de una mala lectura de lo segundo. Aquí prima el cotilleo malsano más que la curiosidad. La novela de Paul Auster no pretende ser una autobiografía coherente sino unas memorias atípicas que muestran mucho de la biografía del autor. 



PAUL AUSTER, Diario de invierno. Compré la obra porque es un autor al que sigo con gusto ya que, en general, sus novelas son de mi agrado. Diario de invierno tiene 236 páginas y su título recoge que se trata del diario de un hombre que por su edad ha entrado en el invierno de su vida, así lo explica en el final de este diario:


 “Tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la ventana. Tienes sesenta y cuatro años. Afuera, la atmósfera es gris, casi blanca, no se ve el sol. Te preguntas: ¿Cuántas mañanas quedan? Se ha cerrado una puerta. Otra se ha abierto. Has entrado en el invierno de tu vida” (p. 236). 




Sobre el autor no añadiré nada nuevo porque, en comentarios sobre libros anteriores, ya he recogido sus rasgos biográficos principales. 

Diario de invierno como cualquier libro de memorias nace de la idea de que su vida está entrando en la última etapa y, por tanto, quiere hacer una reflexión y una rememoración acerca de los recuerdos principales de su vida. No estamos ante unas memorias al uso ya que no siempre guarda el orden cronológico ni intenta ser exhaustivo con todos los sucesos de su vida. Además mezcla aspectos que podríamos considerar “importantes” como sus consideraciones sobre la vida y la muerte, el amor de pareja o las relaciones familiares, con aspectos “intrascendentes” como el divertidísimo episodio en que cuenta cuando contrajo ladillas o cuando estuvo a punto de pelearse por última vez por disponer de un taxi (he de reconocer que con estos dos relatos reí a carcajadas sin poderlo remediar). También hace listados diversos como el referente a todas las casas en las que ha vivido a lo largo de su vida.

Auster habla en segunda persona con lo cual, a veces, una duda de si está hablando de él mismo o de un personaje de ficción de una de sus novelas. Pero deja muy claro en la primera página que lo que quiere es hacer un “catálogo de datos sensoriales”, lo que denomina como fenomenología de la respiración. La novela está escrita exquisitamente y dando siempre la impresión, como es habitual en él, de que la trama que desarrolla es sencilla cuando tiene más complejidad de la que parece. Especialmente interesante es la relación con su madre y la reacción cuando murió. El amor que le une a su pareja es un episodio intenso e interesante. Relata estupendamente el sentimiento que le producen las mujeres que ha amado durante su vida: 


“(…) todo estaba en la luz interior que percibieras en ella, la chispa del carácter, la llama de la identidad revelada, y esa luz la hacía bella para ti, aunque otros estuvieran ciegos ante la belleza que tú veías, y entonces te morías por estar con ella, cerca de ella, porque la belleza femenina es algo que nunca has podido resistir” (p. 10). 

O la manera en que somatiza los problemas:


“Siempre que llegas a una encrucijada en el camino se te destroza el organismo, porque tu cuerpo siempre ha sabido lo que tu intelecto desconocía, y sea cual sea la forma que elija para descomponerse, con mononucleosis, gastritis o ataques de pánico, tu cuerpo siempre es la zona más afectada por tus miedos y batallas interiores, y acusa los golpes que tu mente no puede o no quiere encajar” (p. 74). 

Cómo entiende sus orígenes:


“Como no sabes nada de tus orígenes, hace mucho que decidiste presumir de que eres un compuesto de todas las razas del hemisferio oriental, en parte africano, árabe, chino, indio y caucasiano, el crisol de muchas civilizaciones enfrentadas en un solo cuerpo. Lo mismo que cualquier otra cosa, es una postura moral, una forma de eliminar el asunto de la raza, a tu juicio un falso problema que sólo puede traer deshonor a la persona que lo saque a relucir, y por tanto has decidido conscientemente ser todo el mundo, aceptar a todos los que llevas en tu interior (…)” (p. 123). 

RECOMENDACIÓN: He disfrutado, reído y casi llorado con su lectura. Es una obra austeriana en el pleno sentido de la palabra.

Fotografía de Laura Uve y fotografía del autor tomada de google.

lunes, 21 de mayo de 2012

INTUICIÓN, ALGO MÁS QUE IMPULSOS…

Desde que me recuerdo, sé que tengo una gran intuición. Pero también desde siempre la he ocultado y he trabajado la razón frente al conocimiento intuitivo. A pocas personas les he contado la cantidad de veces que la intuición me ha salvado de caer en situaciones difíciles, en descartar relaciones tóxicas o en tomar decisiones complicadas. Tampoco acostumbro a explicar que, en algunos casos, he desatendido las señales intuitivas y he acabado fastidiándola de mala manera.





 “La mente intuitiva es un regalo; la racional, un sirviente. Nuestra sociedad honra al sirviente y ha olvidado el regalo”.
 A. Einstein 

No es que ahora haya cambiado de opinión y me decante por la defensa de la intuición frente a la razón, pero con el paso de los años he decidido que no debo desatender sus luces de alarma . La intuición es una valoración rápida, sensorial, es un fogonazo instantáneo que nos trasmite buenas o malas vibraciones sin análisis ni intelectualización previa. Por eso, a veces, cuando seguimos una intuición hay personas que le llaman corazonada, como si la valoración viniera del corazón y no de la mente. No acabo de estar de acuerdo con esta manera de verlo, la corazonada sería un impulso, basado en un deseo o una emoción pasajera, que deseamos tanto que nos conduce a no pensar ni a escuchar la intuición y lanzarnos a su realización. La intuición es más bien lo que algunos llaman la sabiduría interior. 





"Con la práctica adquirimos la intuición de saber cuándo hemos hecho algo bien y entonces lo conservamos".
 Elena Poniatowska

La sabiduría interior es, según creo, resultado de nuestra vida, nuestras experiencias, nuestras emociones, nuestro equilibrio sensorial. Todo eso va generando esa sabiduría que no se basa en conocimientos lógicos y racionales sino que es como un depósito de lo vivido. No sé si he logrado explicarme, ni si tengo razón, pensad que la intuición es difícil de traducir en palabras, todas ellas tan racionales…

Ya sabéis cómo me gusta Madeleine Peyroux… intuitivamente, racionalmente y todos los mentes que queráis añadir…

 

Las fotos son del Pabellón Mies Van der Rohe de Barcelona. La canción está tomada de google.

viernes, 18 de mayo de 2012

BRUCE SPRINGSTEEN... Y LAURENT BINET, HHhH.



No tenía previsto hablar hoy del concierto de Springsteen... Pero no puedo evitarlo.... no tengo tiempo para escribir nada elaborado, solo emociones y sensaciones a raudales, las que ya hace mucho años me inspira este cantante y su magnífica banda (The Estreet Band)... y una verdad incontestable para mi (por tanto totalmente subjetiva y relativa) que es el BOSS... o lo que es lo mismo......... el P. AMO.........



NO SEAMOS INDIFERENTES A LA VERDAD….
Y ahora paso a otro nivel... a otra verdad...
Como ya conocéis mi opinión al respecto, no insistiré mucho en la necesidad de la memoria histórica y en la importancia de conocer la verdad…, como dice Binet, la historia es la única verdadera fatalidad, se la puede releer en muchos sentidos, pero no se la puede rescribir. 

LAURENT BINET, HHhH. 





Esta novela es de gtb pero me la recomendó un amigo que aprecio, entre otras cosas, por su buen criterio literario ya que él mismo es escritor, Jordi Navarro.
La novela tiene 391 páginas y su extraño título, HHhH, esconde la frase en alemán Himmlers Hirn heisst Heydrich, “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”. Parece ser que esta frase se decía en las SS respecto a Heydrich, jefe de la Gestapo y conocido también como “el carnicero de Praga”.

Laurent Binet (París, 1972) es un escritor francés, galardonado con el Premio Goncourt por la novela que comento, su primera novela. Hijo de un historiador, se graduó en la Universidad de París en literatura, materia de la que ha sido profesor de enseñanza secundaria y universitaria. 

El autor escribe esta novela utilizando un recurso interesante, la confrontación entre la ficción, basada en un hecho real: el atentado de la resistencia checoslovaca contra Heydrich, y la lucha por encontrar una forma adecuada de contar la Historia. Confronta además dos épocas, la actual alrededor del 2008 y la fecha del atentado, en 1942, en plena II Guerra Mundial. 


Este diálogo entre ficción y realidad, y la relación entre los años de la guerra y los actuales, proporciona un dinamismo y un interés que no resulta fácil encontrar en una novela basada en hechos reales como ésta. 



La mejor manera de explicar el contenido de esta novela es reproducir este fragmento: 


“En los cuentos y leyendas de la vieja Praga de los alquimistas se dice que el Golem volverá cuando la ciudad esté en peligro. El Golem no volvió para proteger a los judíos ni a los checos. El hombre de hierro, paralizado en su maldición secular, no se movió tampoco cuando abrieron Terezín, cuando mataron a la gente, cuando expoliaron, vejaron, torturaron, deportaron, fusilaron, gasearon y ejecutaron de todas las maneras posibles. Cuando Gabcík y Kubis [los resistentes que atentaron contra Heydrich] llegaron, ya era demasiado tarde, el desastre se había producido, sólo cabía la venganza. Ésta fue resplandeciente gracias a ellos, a sus amigos y a su querido pueblo, aunque a un precio muy alto (p. 384)”. 

Estos sucesos han producido una filmografía de cierta entidad: Conspiracy, en la que Kenneth Branagh hace el papel de Heydrich; Los verdugos también mueren de Fritz Lang y guión de Bertolt Brecht; Hitler’s Madman de Douglas Sirk; y la muy conocida de El Gran Dictador de Chaplin. 


Hablar de Praga, entre otras muchas cosas es hablar de ópera, que se alza en el corazón de la ciudad vieja, donde fue creado el Don Giovanni de Mozart. 




La novela es una reflexión sobre la magnitud del nazismo, la capacidad para el Mal del ser humano y lo sencillo que resulta que el Mal se instale en nuestra conciencia y nos roce a tod@s. Pero también hay una reflexión sobre el heroísmo de miles de personas que jugándose la vida, y perdiéndola, lucharon y resistieron al fascismo. Gentes que se negaron a ser indiferentes a la verdad. 
No debemos olvidar que hay historiadores actuales, los “funcionalistas” que piensan que el exterminio de los judíos no fue realmente premeditado, sino más bien dictado por las circunstancias. Me parece que es a esta banalización del mal a lo que se refería Hanna Arendt cuando señalaba lo fácil que es que nos roce a todos.
¿Estas circunstancias explicarían la desaparición de Lidice del mapa por pensar Hitler y sus consejeros que el autor del atentado procedía de esta localidad (consideración además errónea)? 
Lidice (pàgs 351-356) se convirtió en el chivo expiatorio por pensar que alguien de esa localidad se había atrevido a desafiar al Reich. Fue literalmente borrado del mapa, todas sus habitantes asesinados, incluso fueron muertos los perros… 

 “Se profana el cementerio, se asolan los huertos, se incendian todos los edificios y se vierte sal en la tierra para asegurarse de que nada crecerá en ella. El pueblo se convierte en una hoguera infernal. Unas apisonadoras aplastarán las ruinas. No debe quedar ningún rastro, ni siquiera el espacio que ocupó el pueblo” (p. 354). 

RECOMENDACIÓN: Un interesante libro que os recomiendo encarecidamente.


viernes, 11 de mayo de 2012

COLABORAR, COLABORAR... MÁS HUMANIDAD ¡¡UP!!

Me parece que nunca he tenido claros mis puntos cardinales y ello me ha llevado, en más de una ocasión, a perder el norte y refugiarme en el sur, buscar el este y encontrar el oeste, es decir, me he perdido, me he ido de mi misma. 


Cada vez que te vayas de vos misma
 no olvides que te espero
 en tres o cuatro puntos cardinales.
 Siempre habrá un sitio donde quiera
 con un montón de bienvenidas.
 (…) 
Cada vez que te vayas de vos misma
 procura que tu vida, no se rompa
 y tu otro vos, no sufra el abandono.
 (…)
 Cada vez que te vayas de vos misma
 no destruyas la vía de regreso.
 Volver es una forma de encontrarse.
 Y así verás que allí te espero.
 MARIO BENEDETTI, Irse. 

Cuando ando algo perdida y me voy de mi misma, recurro a algunos "faros" que me iluminan, aunque sea para llevarme al norte, al viento del norte, al frío, a las rarezas de los del norte… 
Los "faros" son tan alimenticios que me llevan a meterme en “camisa de once varas” puesto que la peliculera vuelve a la carga y a hablar de una película.



YO SERVÍ AL REY DE INGLATERRA de Jiri Menzel (director checoslovaco que viene del norte…….).



LA VIDA PERSONAL DA A CONOCER, CON HUMOR, UNA ÉPOCA...
La historia personal de Jan Dite nos sitúa en la década de los veinte en Checoslovaquia. Jan es bajito en estatura pero grande en ambición. Quiere pasar de pobre a rico escuchando y mirando todo y utilizando ese conocimiento en beneficio propio. Es además un hombre que ama intensamente a las mujeres, que hace del sexo, y del cuerpo de la mujer, una obra de arte.



VER LA HISTORIA CON IRONÍA...
Una manera de acercarse a la historia es a través de la comedia y de la ironía. Jan Dite vive, sin ser muy consciente, terribles sucesos: la anexión de los Sudetes por parte del III Reich y la aceptación de las democracias en el Pacto de Munic (1938), la división del resto de Checoslovaquia (marzo 1939) en la que los eslovacos se independizaron y se convirtieron en estado satélite de Alemania, la invasión alemana de las regiones checas de Moravia y Bohemia, la ocupación de Praga (1939) y la propia II Guerra mundial. La resistencia, el colaboracionismo, la deportación de judíos, los experimentos para mejorar la raza aria encubriendo la prostitución de mujeres arias, los excesos de los ricos, sean checos o alemanes…, todo pasa por el filtro irónico del director. 



RIQUEZA Y POBREZA TRASMUTAN...
Jan Dite quiere ser millonario al estilo de los ricos industriales de los años veinte, incluso treinta. Ser rico significa poseer comida, sexo y comodidades. De un pub a un burdel de lujo y a un elegante hotel, el París de Praga, servirán al protagonista para conocer todos los mecanismos de la riqueza. Casarse con Lisa, alemana de raza aria, le permitirá hacerse millonario y perderlo todo, incluso la libertad, con la socialización que los comunistas llevaron a cabo a partir de 1948.



MORALEJA...
El propio protagonista tras pasar 15 años en la cárcel concluye que “el hombre se humaniza cuando descarrila”. A él le toca vivir una época de grandes descarrilamientos, la nuestra apunta malas maneras, una manera de encararla es con humor……… aunque a veces sea humor ácido. El complemento necesario al humor es humanizarse aunque descarrilemos...



El tema sigue en el jardín de Mari Cari…
Todos los fotogramas, el cartel de la película y el tráiler están tomadas de google.

lunes, 7 de mayo de 2012

GOYA. El sueño de la razón produce monstruos

Que la razón produce pesadillas es algo de lo que estoy convencida desde hace mucho tiempo. Esas pesadillas traslucen, sin embargo, nuestros miedos, nuestras sombras, nuestros nubarrones, nuestras tristezas y nuestras contradicciones más intimas. Será por eso que admiro y disfruto tanto con la obra de Goya de quien escribí un post de los más leídos (cosa que me llena de orgullo) de esta casa. 




Los Caprichos muestran cierta dualidad: suponen una sátira de las ridiculeces de su tiempo y a la vez una inmersión en el inconsciente del autor, pero también en el de sus espectadores. Una famosa carta de Schiller a Goethe en 1801 insistía en el hecho de que el verdadero artista debe partir siempre de un impulso inconsciente, aunque después lo someta a un trabajo consciente:


  El único punto de partida que adopta el poeta es lo inconsciente (…) La poesía, si no me equivoco, consiste precisamente en saber expresar y comunicar ese inconsciente (…) Lo inconsciente junto con lo pensado constituyen al artista poético.


El Capricho más famoso es el grabado que lleva la leyenda: El sueño de la razón produce monstruos. La palabra sueño tiene dos significados –dormir y soñar-, lo que permite que la frase se interprete de dos maneras. Si significa dormir, entendemos que cuando la razón se queda dormida, los monstruos nocturnos asoman la cabeza, y por lo tanto es preferible que se despierte para apartarlos. Los monstruos son externos a la razón, de modo que nos mantenemos en un proyecto educativo. Pero si la palabra significa soñar, entonces es la propia razón la que produce esos monstruos cuando funciona por la noche. La razón, por tanto, produce ideas claras, pero también pesadillas. La razón está ausente cuando duerme, porque se dedica a soñar.


El proyecto ya no es destruir las supersticiones y los fantasmas, sino entenderlos, y por consiguiente domesticarlos. Cuando lo consigue, estas visiones ya no dan miedo, sino risa. Goya une razón e imaginación, reflexión e inconsciente sin considerarlos incompatibles, enriqueciendo de esta manera la doctrina de la Ilustración. En el manuscrito del Prado leemos el siguiente comentario: 

La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas. 

 El grabado muestra a un hombre dormido encima de una mesa, rodeado de aves nocturnas, murciélagos y búhos, y de un gran gato, en aquel momento símbolos frecuentes de la estupidez y de la ignorancia, cuando no del diablo. A los animales nocturnos se suma un lince, animal famoso por su aguda visión. La ceguera y la visión aguda siempre coexisten. 


Tanto la razón como la sinrazón son características humanas. Las supersticiones de las personas sencillas e ignorantes, que creen en brujas y en fantasmas, invaden los sueños de los ilustrados. Lo sobrenatural ya no vive en el campo o en el bosque, sino dentro de nuestra cabeza. Goya abandona el marco tranquilizador en el que se sitúan los ilustrados, y que les permite reprender a los demás, y se coloca con las personas corrientes, cuya mente se ve invadida por estas imágenes inquietantes. 

 Hay una interesante exposición en el Caixa Forum de Barcelona titulada “Luces y sombras. Goya”. Estoy leyendo un interesante libro de TZVETAN TODOROV, “Goya. A la sombra de las luces” de donde procede en gran parte este post. Los Caprichos 1, autorretrato de Goya, y 43 están tomados de google.

viernes, 4 de mayo de 2012

MILAN KUNDERA Y EL “HOMBRE KITSCH”…

 La necesidad de kitsch del “hombre kitsch”: es la necesidad de mirarse en el espejo del engaño embellecedor y reconocerse en él con emocionada satisfacción” (p. 159). 

Cuando leí esta obra, hace más de un mes, la frase me pareció curiosa y la guardé. Kitsch se aplica a la estética que resulta de mal gusto o pasada de moda pero que pretende ser elegante, distinguida y moderna imitando objetos o estilos artísticos ya superados. En consecuencia, el “hombre kitsch” es el hombre que se autoengaña siempre en positivo, que cree poseer belleza allí donde solo hay mal gusto, que se emociona con su engañosa percepción y considera que está a la última en su eterno desfase. Se trata de hombres engreídos y convencidos de su importancia y originalidad……….. alguno he conocido. 





MILAN KUNDERA, El arte de la novela. Este ensayo lo compré porqué, en uno de esos largos intercambios de comentarios que tengo con Arystos Veyrud, mencionó que mi resistencia a lo irracional (y a la exploración del papel que desempeña en nuestras decisiones y en nuestra vida) era, sin embargo, una de las grandes exploraciones de la novela europea, tal y como Kundera señala en esta obra (p. 79).
El arte de la novela, publicado en 1987, tiene 194 páginas divididas en siete partes que corresponden a siete textos que se escribieron, se publicaron o fueron pronunciados como conferencia. La primera parte se titula, “La desprestigiada herencia de Cervantes”, afirmando orgullosamente Kundera que no se siente “ligado a nada, salvo a la desprestigiada herencia de Cervantes”. Las otras seis partes son una reivindicación de dicha herencia en las que expone su manera de entender la novela europea, su pasado y su futuro. El título del libro se desprende de esta explicación. 


Milan Kundera nació en Brno, Reública Checa, en 1929. Su padre, el musicólogo y pianista Ludvík Kundera, era director de la academia de música. Al término de la Segunda Guerra Mundial, Kundera se afilió al Partido Comunista, del que fue expulsado tras los sucesos de 1948 en que dicho partido tomó el poder. Tuvo que ganarse la vida con diversas ocupaciones, particularmente como pianista de jazz, instrumento que su padre le había enseñado a tocar a muy temprana edad. Aquel mismo año terminó sus estudios secundarios y comenzó a estudiar literatura y estética en la universidad de Praga, pero después de dos semestres se pasó a la Facultad de Cine de la Academia de Praga. En 1956 se reintegró en el Partido Comunista del que fue expulsado definitivamente en 1970. Cinco años después emigró a Francia donde se instaló a vivir. 
Ha publicado diversas novelas entre las que destaca La insoportable levedad del ser, que se convirtió en una referencia importante a la hora de intentar comprender la disidencia vivida en la Europa oriental durante la Guerra Fría. 

Afirma Kundera que la novela acompaña al hombre desde el comienzo de la Edad Moderna y que la “pasión por conocer” se ha adueñado de ella para que escudriñe la vida concreta del hombre y la proteja contra “el olvido del ser”; para que mantenga, en definitiva, “el mundo de la vida” bajo una iluminación perpetua. Por esa razón sería tan necesaria, hoy, la existencia de la novela. Considera el autor que la novela, por situar como objetivo fundamental “el ser del hombre”, entra en contradicción con el espíritu de nuestro tiempo y si quiere progresar, tendrá que hacerlo en contra del progreso del mundo. Este planteamiento lleva a Kundera a reflexionar sobre el arte de la composición novelesca, la creación de personajes y otros aspectos que considera claves para que este género literario mantenga su importancia. De esta manera considera que la novela ha descubierto por sus propios medios, los diversos aspectos de la existencia:

 (…) con los contemporáneos de Cervantes se pregunta qué es la aventura; con Samuel Richarson comienza a examinar “lo que sucede en el interior”, a desvelar la idea secreta de los sentimientos; con Balzac descubre el arraigo del hombre en la Historia; con Flaubert explora la terra hasta entonces incognita de lo cotidiano; con Tolstoi se acerca a la intervención de lo irracional en las decisiones y el comportamiento humanos. La novela sondea el tiempo: el inalcanzable momento pasado con Marcel Proust; el inalcanzable momento presente con James Joyce. Se interroga con Thomas Mann sobre el papel de los mitos que, llegados del fondo de los tiempos, teledirigen nuestros pasos. Et caetera, et caetera” (p. 15). 

 También expresa con meridiana claridad el carácter reduccionista de la sociedad moderna: 
 La unificación de la historia del planeta, (…) va acompañada de un vertiginoso proceso de reducción. Es cierto que las termitas de la reducción carcomen la vida humana desde siempre: incluso el más acendrado amor acaba por reducirse a un esqueleto de recuerdos endebles. Pero el carácter de la sociedad moderna refuerza monstruosamente esta maldición: la vida del hombre se reduce a su función social; la historia de un pueblo, a algunos acontecimientos que, a su vez, se ven reducidos a una interpretación tendenciosa; la vida social se reduce a la lucha política y ésta a la confrontación de dos únicas grandes potencias planetarias. El hombre se encuentra en un auténtico torbellino de la reducción…(p. 29-30). 

RECOMENDACIÓN: este ensayo resulta muy interesante para quien desee conocer una profunda reflexión sobre la visión implícita de la historia de la novela que tiene Milan Kundera, así como su idea de lo que es la novela.

lunes, 30 de abril de 2012

BÉSAME...



Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien, son besos míos inventados por mí, para tu boca. 
GABRIELA MISTRAL

 La obra es de Jack Vettriano y está tomada de google.

viernes, 27 de abril de 2012

PATRIA, PADRE, Y ………… BILBAO. Willy Uribe.


BILBAO
Cuando alguien siente miedo de quien debería protegerle, su propio padre, y se desvincula de su lugar de origen porque lo identifica con su odiado progenitor, rompe con dos pilares del orden establecido que pueden provocar una liberación personal o el caos vital más desolador.

Una infancia en manos de un padre dominante y violento es letal, lo veo y lo detecto en mi trabajo, además soy nieta de uno de ellos. 

Vivir mitificando, y mixtificando, la propia patria, distancia y crea resentimientos. Si existe un trasfondo violento, el entorno se vuelve irrespirable. 


CARLOS ZANÓN Y WILLY URIBE EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO



Willy Uribe es un hombre encantador, sonriente y accesible. Aunque no llevaba una de sus habituales camisas hawaianas sino de cuadros (tal y como él mismo confesó que acostumbra a hacer), tuve el privilegio de estar en la presentación del libro que comento en este post y de escuchar a Carlos Zanón que sí llevaba su sempiterna chaqueta negra. La presentación fue interesante, breve y divertida, acompañada de vino y mejillones en la librería “Negra y Criminal” en la Barceloneta.



      
WILLY URIBE, Sé que mi padre decía.
Esta novela (2008), reeditada ahora por Los libros del lince, la compré por recomendación de la librería “Negra y Criminal”. La novela tiene 186 páginas y está encima de mi portátil, compañero de trabajo y de ocio. Además Uribe me escribió una bonita dedicatoria que todavía hace más apreciada esta novela. 

El título hace referencia al desprecio que el padre sentía hacia el protagonista de la novela, Ismael, y lo iba diciendo en público sobre él: “Sé lo que mi padre decía en el bar de Luis: Si a mi hijo le dais un pico y le decís que cave, llega hasta Australia. Pero como no vayáis con él, se quedará allí, con el pico en las manos y cara de tonto” (p. 104).

  Willy Uribe (Bilbao, 1965) escribe desde muy joven. Su primer libro de relatos fue publicado en 1986. Estudió fotografía y en 1990 editó una revista de surf que fracasó con tan solo dos números. Los noventa los pasó en las nubes como fotógrafo aéreo. A comienzos de dos mil compagina la fotografía y la escritura con su afición al surf y viaja por todo el mundo como reportero independiente para revistas especializadas. A partir de 2008 centra su trabajo en la escritura. 

Sé que mi padre decía fue Premio Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón, se trata de una novela negra ya que el trasfondo político, social e incluso urbano (Bilbao), ocupan un lugar protagonista en la novela. El autor dijo en la presentación que había algunos aspectos autobiográficos. 

La novela gira en torno a un chantaje aparentemente sencillo que se ira complicando por el lastre que Ismael arrastra debido a la influencia negativa de su padre y la misteriosa muerte de su madre. El trasfondo político se colará en la novela a través de la intervención en el chantaje de un pistolero durmiente de ETA. La reconversión industrial que sufrió Bilbao en los años 80 tendrá también un lugar en la novela. Todos estos componentes irán tensionando la trama con elevadas dosis de violencia.

Uribe escribe muy bien, describe el paisaje urbano con nitidez y complejidad, define bien a sus personajes y recrea con habilidad un mundo condicionado por la violencia armada. Un mundo de sospechas, silencios, desconfianza, señas de identidad y purismo nacionalista. Él mismo afirma como referentes de su literatura:

 “En novela negra me veo más cerca de Jim Thompson, pero mis referentes son distintos. Faulkner, Maugham, Conrad, Hemingway o Pinilla, por ejemplo. Cortázar y Vargas Llosa también, aunque nada tenga que ver con ellos. Como nada tengo que ver con Cela y Sender y me parecen escritores muy sólidos”.
 (El País. Cultura, 21 marzo 1012). 

Fragmento:
 “Sabía bien de dónde provenían todos mis problemas; no tenía propiedades, ni ahorros, ni trabajo. La benevolencia que aplicaba a todos mis actos, incluso a la hora de juzgarme a mí mismo, era la causa. Y tan solo un motivo. Nada que ver con el vacío de la Legión, el tiempo que me había fumado y los muchos años que mi voluntad llevaba dormida. Me iba mal porque era una buena persona, así de sencillo. Y si lograba transformarme en un canalla, las cosas comenzarían a ir mejor. Estaba equivocado, por supuesto, pero convencido de ello” (p. 36).

RECOMENDACIÓN: os recomiendo su lectura pausada, escribe novela negra de calidad pero puede gustar a quienes no son seguidores de este género. Seguiré leyendo la obra de Uribe.


lunes, 23 de abril de 2012

POSTMODERNIDAD Y ARTE POSTMODERNO

 Este post es el resultado de una coincidencia entre Aristos Veyrud  y Utopía que nos llevó a elaborar este texto conjunto. Por mi parte había leído un interesante artículo de Lluís Duch y Albert Chillón, “La agonía de la posmodernidad” (El País, 25-02-2012) y cuando estaba pensando en elaborar algo sobre el tema, Aristos me comentó que estaba asistiendo a un Seminario sobre Arte Postmoderno. La sorpresa de la coincidencia nos llevó a entablar un diálogo que resultó un tanto peculiar porque se produjo entre dos continentes, América y Europa, y desde dos países, Costa Rica y España.



Intentaremos en este texto sintetizar el diálogo sostenido y que se inició con esta pregunta:

Aristos Veyrud: ¿Qué hay antes de la Postmodernidad? 
Utopía: La Modernidad. Ésta  se caracteriza por el desarrollo de ideologías emancipadoras que la habían inspirado desde la Ilustración: la narrativa ilustrada de la emancipación de la ignorancia y la servidumbre a través de la educación y la Razón; la narrativa liberal-burguesa que prometía la emancipación de la pobreza gracias al mercado libre; y la narrativa socialista (mayoritariamente marxista) de la  emancipación de las mayorías mediante la socialización de los recursos. A estas narrativas, que se inician en el siglo XVIII, podríamos añadir el milenario relato cristiano de la emancipación redentora que es muy anterior en el tiempo.

Utopía: Me pregunto, Aristos, ¿qué se entiende por modernidad en el arte?
Aristos Veyrud: El modernismo surge como respuesta a la crisis del realismo, que consideraba la existencia de un mundo externo reflejado, como imagen exacta, en el pensamiento. Uno de los síntomas de las limitaciones del realismo fue la irrupción de la fotografía que vino a reemplazar por medios mecánicos la representación pictórica. Este hecho inauguró el periodo modernista con nuevas expresiones dentro del arte de la pintura con estilos como el cubismo, el dadaísmo y el surrealismo que casi inmediatamente legitimarían el abstraccionismo, base del conceptualismo y el abandono del proceso estético como puerta al “arte conceptual”, uno de los puntales de la postmodernidad. 

Utopía: Quizás debieras aclarar, antes de seguir adelante, qué se entiende por arte…
Aristos Veyrud: Amiga, destacaría, en mi opinión, que el arte como producción humana es una herramienta que materializa parte de las abstracciones humanas en formas plásticas con el fin de dominar lo desconocido, lo enigmático o lo que está en proceso de conocimiento. Allí donde la ciencia o el conocimiento inmediato no dan respuestas, el arte entra a sustentar, a modelar de forma verbal, o en cualquiera de las formas estéticas, lo que las sociedades necesitan para su dominio del mundo. Por ejemplo, una nana o un arrullo no tienen nada de científico para hacer dormir a un bebé o a un amante, pero se basa en un conocimiento milenario de un ejercicio humano de donde también han surgido melodías universales y que funciona mejor que el sedante más sofisticado jamás inventado. Precisamente esta gama de posibilidades humanas de actuar y proceder no verbales son la matriz donde toda la estética se gesta, incluyendo el periodo postmodernista, que se inaugura con la exposición de un orinal por el artista Duchamp derivándose un nuevo uso de las dinámicas que legitiman el arte desde la paradoja del abandono del proceso estético. 



Aristos Veyrud: Desde una perspectiva social, ¿qué define la Postmodernidad? 
Utopía: El rasgo más distintivo de la Postmodernidad es la caída de las grandes narrativas de la modernidad a partir de los años sesenta del siglo XX. La religión se convirtió en un asunto de elección personal en un Occidente laico y con libertad sexual. El relato ilustrado quedó desprestigiado por los totalitarismos generados en Europa (en el periodo de entreguerras) y por el dominio de una Razón instrumental que engullía múltiples vertientes de la vida pública y privada. El relato liberal fue cuestionado por la desigualdad en la distribución de la riqueza a nivel mundial y el expolio medioambiental. Por último el relato socialista acabó en una terrible distopía que se reveló con la caída de los regímenes socialistas encabezados por la URSS. La postmodernidad trajo consigo un nuevo espíritu, individualista y hedonista, con promiscuidad de estilos, el culto a la consumación del ahora y  la relatividad de  las verdades.

Aristos Veyrud: Utopía ¿Qué le ves de positivo a la postmodernidad? 

Utopía: Lo más positivo sería la extensión de las libertades y derechos; el crecimiento de las clases medias y el acceso de las subalternas al confort y el consumo; la heterodoxia y el relativismo; y la relajación de los tabúes y dogmas, así como la atmósfera de tolerancia y pluralidad asociada a la vida urbana. Estas ventajas de la postmodernidad venían auspiciadas por el Estado de Bienestar y un progreso aparentemente infinito.


Aristos Veyrud: ¿Y de negativo? 

Utopía: Lo más negativo sería la anulación del espíritu crítico, la ignorancia de las consecuencias negativas del exceso de crecimiento, el desarrollo de la ética del tener (frente a la del ser) con un consumismo basado en la creación de necesidades superfluas y la sustitución de ideologías que lo abarcaban todo por movimientos dispersos (feminismo, ecologismo, nacionalismo…) que no pueden afrontar la globalización de la tecnocracia burocratizada. Me llama la atención la irresponsabilidad de la ciudadanía y la miopía de unas generaciones que se han creído propietarias de un presente eterno y que han hipotecado el porvenir de las futuras…. Pero pasemos a hablar del arte postmoderno, ¿cuáles son sus rasgos distintivos?


Aristos Veyrud: El arte postmoderno para mí, es la angustia de una parte del espíritu por asir cuanto antes cualquier forma de expresión que permita flotar aunque sea mínimamente en ese océano vertiginoso del “todo vale” y que a la vez no vale nada, como diría el poeta en su paradoja peripatética y filosofal “Si el todo no vale nada el resto vale menos” ja ja ja. 



Utopía: Aristos, ¿qué es lo que consideras más positivo y más negativo del arte postmoderno?

Aristos Veyrud: Lo más positivo es que lleva al máximo una capacidad de cuestionamiento de todo lo que pretende consolidarse y legitimarse al punto que solo puede sustentarse sobre el nihilismo puro o los desechos de todo lo que logra desintegrar. Lo negativo es que puede constituirse en el pretexto más válido, en una trampa de inmovilidad de acción de respuesta física y de pensamiento, de valoración vital e histórica y de esperanza que da paso a la sinrazón del totalitarismo militar, económico y mediático. En un universo donde “todo vale”, será la fuerza, bajo el pretexto que sea, la que tratará de imponerse validada por ese “todo está permitido”, como coronar a un incitatus como senador y cónsul, lanzar bombas atómicas sobre civiles desarmados o condenar a millones de seres a las peores condiciones incluyendo el mismo planeta. 


Utopía: Aristos, para ir concluyendo, y enlazando con este planteamiento que consideras negativo, me parece que la postmodernidad empieza a hacer aguas a partir de la década de los noventa cuando Occidente se ve amenazado por una globalización que desplaza a ambas orillas del Pacífico los grandes centros de control y riqueza. El delirio de la opulencia ha llevado a Occidente a una grave crisis económica, ideológica y política, de la que no sabe cómo salir. Por otro lado, la modernidad capitalista sigue aquí, más desregulada, soberbia y digitalizada que nunca. ¿Consideras que el arte postmoderno también entra en crisis por estos años?


Aristos Veyrud: Bien, con mucho entusiasmo noto que hay un resurgir por el gusto de expresiones locales con el ánimo de constituirse en piezas de comunicación colectiva y mundial, por ejemplo la experimentación de los jóvenes compositores, artistas y poetas en el continente americano. Igualmente es esperanzador todas las rigurosas investigaciones que se llevan a cabo de las tradiciones artísticas y culturales que logran un nuevo lenguaje en todos los ámbitos estéticos. Es sumamente maravilloso, que ese “todo vale” se está convirtiendo en medio y herramienta para hacer brillar expresiones de afirmación estética y de estima que potencian identidad y valoración humana, redención de entusiasmo, esperanza, solidaridad y amor por la tierra, ante un modelo caduco que solo ofrece pobreza, desprecio e infravaloración de todos los seres y sus sociedades. 



El arte, como una más de las facultades humanas, se supedita a una valoración y utilización moral. Tenemos claros ejemplos durante toda la historia de su utilización para fines específicamente ideológicos, religiosos, políticos y de mercadeo. Uno de los principales reclamos a una parte del arte postmoderno es su vacuidad, ausencia de espíritu o, la más de las veces, a su simple servicio de jeroglífico para interpretaciones y tertulias ilustradas de pedantes al servicio de despilfarradores adinerados. A un periodo de la historia de la humanidad donde el ser humano llega a tener un valor de mercancía con su respectivo ciclo de utilidad, vencimiento y desecho (basura) le corresponde una justificación estética, o ausencia de esta, pero al tiempo se da el proceso crítico y de valoración contraria o diferente, a estas alturas ya hemos aprendido a diferenciar, seleccionar y escoger ja ja ja, podríamos decir que ya estamos bastante mayorcitos…o para expresarlo en términos estrictamente dionisíacos tal vez ya estemos a las puertas de poder “superar el ideal ascético mediante el ideal estético”, todo lo contrario a como hasta ahora nos ha sucedido. 

La pregunta final que nos hacemos ambos es si hay alternativa a la crisis de la posmodernidad… 



Utopía: Desde la Utopía que es mi seña de identidad en el mundo virtual pienso que solo la reflexión lúcida desde la recuperación de ideales de emancipación puestos al día basados en la ética de la justicia social y la libertad, podemos afrontar la grave situación actual. Dependerá de nuestra creatividad, de nuestra inteligencia y capacidad de actuar que podamos “mirar” el mundo de otra manera y pensar, y sentir, el futuro con parámetros nuevos y justos para la mayoría de la población mundial. Apelo, pues, a valores como la FILANTROPÍA y la FRATERNIDAD para caminar “entre lo posible y lo imposible” hacia la UTOPÍA.

Aristos Veyrud: Tenemos que tenerla, de lo contrario estaremos recibiendo la respuesta necesaria del universo: nuestra merecida aniquilación, y todo como si nada, hay espacio y tiempo suficiente en todo el universo para volver a intentarlo o no, ja ja ja, parece que ante la bastedad de lo infinito no somos tan importantes como lo hemos creído…o al menos somos más importantes que el más insignificante capricho de cualquier potentado multimillonario capaz de destruir gran parte del planeta con sus habitantes con tal de obtener el último modelo de un jet o cualquier otra baratija. El arte al final nos pone esa carga de responsabilidad y cuota de consciencia. 

No hemos encontrado mejor manera de acabar este diálogo que proponeros que disfrutéis, después de tan arduo (esperamos que no árido) tema, con música… El cinturón de Orión porque sus estrellas, brillantes y visibles desde ambos hemisferios, hacen que esta constelación sea reconocida universalmente. 





viernes, 20 de abril de 2012

BELLEZA… Zadie Smith…

 “Belleza, la última victoria posible del hombre que ya no tiene esperanza”.
 MILAN KUNDERA 

 Posiblemente Kundera tiene razón. La búsqueda de la belleza, como objetivo primordial de la vida, puede ocultar una huida de la realidad, un rechazo de las dificultades, de los conflictos, de las contradicciones, del sufrimiento y de la angustia que conlleva la vida. Pero la vida es también lo contrario, es placer, compenetración, afinidad, encaje, risa y caricias. 


La belleza puede acabar siendo, como dice Baudelaire, sueño de piedra, seno mudo, alma de nieve, indiferencia de sensaciones y sentimientos… 

Yo soy bella, ¡oh mortales! , como un sueño de piedra.
 Mi seno -donde el hombre se desangra y expira- 
mudo, infinito amor al poeta le inspira,
 coronada de rosas lo mismo que de yedra.
 Campea en el azul -esfinge impenetrable-:
 bajo alburas de cisne llevo un alma de nieve;
 odio los movimientos que las líneas remueve;
 lo mismo ignoro el llanto que la risa inefable. 


 ZADIE SMITH, Sobre la belleza. 



No recuerdo porqué compré esta novela pero hace tiempo que la tengo, por lo menos cuatro o cinco años. La novela está en mi mesa acompañada de despojos, que el mar erosiona con su continuo oleaje, y que tanto me gusta coger mientras paseo descalza por la orilla. La obra tiene 476 páginas e incluye una nota de la autora (págs. 475-476). El título está relacionado con un poema escrito por uno de los personajes de la novela, Claire Malcolm, y que se titula Sobre la Belleza: 

 No, no podríamos hacer la lista
 de los pecados que ellos no pueden perdonarnos.
 Los bellos no están exentos de la herida.
 Siempre está empezando a nevar.
 De los pecados que ellos no pueden perdonarnos
 el habla es bella inutilidad.
 Siempre está empezando a nevar.
 Los bellos lo saben. (…)

 En la novela se hace referencia a diversos tipos de música y a algunas canciones. De la banda sonora de esta obra he elegido Pride (In the Name of Love) de U2


  

 Zadie Smith (Londres, 1975), nació y creció en el barrio multicultural y de clase obrera de Brent. Su madre, modelo jamaicana, emigró al Reino Unido en 1969 y se casó con un fotógrafo inglés. De niña se aficionó a la danza y de adolescente se interesó por convertirse en actriz. Mientras estudiaba actuaba como cantante de jazz y quería ser periodista, pero finalmente se decantó por la literatura. 


Tras formarse en colegios e institutos públicos, estudió filología en la Universidad de Cambridge. Su primera novela Dientes Blancos (1997) fue un gran éxito internacional y le concedieron numerosos galardones. La segunda novela, El cazador de autógrafos (2002), fue también un éxito aunque no fue tan bien acogida por la crítica. Sobre la belleza, su tercera novela (2005), recibió el premio Orange y fue finalista del Booker. 
La autora recrea, en clave del siglo XXI, una de sus novelas favoritas, Regreso a Howards End de E. M. Forster, que destaca por la precisión de su prosa y la agudeza del estudio psicológico de sus principales personajes. Forster indagó sobre la capacidad del ser humano para establecer relaciones armónicas entre su vida interior y el medio exterior, así como por reflexionar en torno a la posibilidad de salvación personal en una sociedad sumida en una profunda crisis. 
Sobre la belleza, tiene una trama basada en el choque entre dos familias, una liberal y progresista (la de Howard, nueva conexión con la novela de Forster) y la otra ultraconservadora y reaccionaria (la de Monty). Howard y Monty son profesores universitarios especialistas en Rembrandt con una compleja situación familiar que provocara el desarrollo de una historia muy ágil, de ritmo vertiginoso en ocasiones y que profundiza en el perfil psicológico de sus personajes. 
La autora analiza, desde una mirada irónica, brillante y lúcida a la familia de Howard (blanco, de origen humilde e inglés) formada por su mujer, Kiki, una activista afroamericana y sus tres hijos, Jerome, de 20 años, Zora de 19 y Levi de 14. Tras treinta años de matrimonio una aventura amorosa de Howard pone en peligro la estabilidad familiar. Aunque no trata con tanta atención a la familia de Monty, la familia de éste es el referente necesario para que se produzca el choque de actitudes e ideologías antagónicas tan característico de Regreso a Howards End de E. M. Forster. 
La relación entre ambas familias es un muestrario sobre las filias y fobias de la especie humana: choques generacionales, amores contrariados, amistades imposibles, rebeldía juvenil, identidades raciales, diferencias ideológicas y de clase, etc.

Aunque me costó cerca de cien páginas interesarme por la novela, la historia va creciendo en interés y resulta en algunos pasajes, por su fina ironía, incluso divertida. 


Solo destacaré un largo fragmento sobre Hampstead Heath (p. 299)  en Londres:

“En el norte de Londres, un extenso parque poblado de robles, sauces y castaños, tejos y sicomoros, álamos y abedules, que abarca el punto más alto de la ciudad y se prolonga más allá, que está plantado con tanto arte que no parece plantado, que no es campo pero tampoco más jardín que Yellowstone, que tiene un verde para cada posible gradación de la luz, que se pinta de carmines y ámbares en otoño y de amarillo canario en la ostentosa primavera; con ásperos arbustos que ocultan a la pareja adolescente y al que fuma un canuto, con robustos robles que amparan el beso furtivo, con prados recortados para los juegos de pelota estivales, con montículos para remontar cometas, estanques para los hippies, una piscina helada para ancianos intrépidos, con llamas díscolas para niños díscolos y, para los turistas, una casa solariega de blanca fachada, apta para un primer plano hollywoodiense, con su salón de té, aunque se recomienda comer fuera lo que se compre dentro, sintiendo la hierba en la planta de los pies, sentado bajo el magnolio, entre campanillas blancas con ribete rosa. ¡Hampstead Heath! ¡Gloria de Londres! Donde Keats paseaba y Jarman follaba, donde Orwell oxigenaba sus pulmones delicados y Constable nunca dejaba de encontrar algo sagrado”. 

RECOMENDACIÓN: considerada una de las voces más destacadas de la narrativa inglesa actual, recomiendo su lectura con entusiasmo medio. Leeré El cazador de autógrafos que está en espera en mi biblioteca…, espero no tardar cuatro o cinco años. 

 Las dos esculturas están en la entrada del Teatro Olímpico de Palladio en Vicenza (Italia).