Un título que me ha confundido a lo largo de la
lectura de esta extraña historia, pero en la última parte emerge como la clave
que da sentido a todo.
Bueno, se dijo mi padre, veo que efectivamente el tiempo se ha detenido y empieza una época nueva, pero yo solo tengo la llave de los tiempos antiguos, no puedo abrir la puerta de los nuevos, porque pertenezco completamente a los tiempos muertos (p. 171).
Llegué a este libro a través de una compañera de
trabajo que, tomando café en el descanso, me habló con entusiasmo de este
autor. La novela tiene 172 páginas y en la penúltima se despeja definitivamente
la clave de ella. Puedo dar esta cita porque tendréis que leerla si queréis
saber a qué me refiero. Imposible hacer spoiler
con la historia de los hermanos Francin y Pepín.
Bohumil Hrabal (1914-1997) nació en Brno (Moravia)
el año en que se inició la Iª Guerra Mundial, una ciudad que entonces formaba
parte del Imperio Austro-Húngaro. Poco tiempo después de acabar la guerra Hrabal era un niño que formaba parte de un
nuevo Estado: Checoslovaquia. El joven Hrabal vivió la invasión nazi y la IIª
Guerra Mundial y, cuando ésta acabó, la transformación de lo que había sido un
Estado democrático, en el periodo de entreguerras, en uno de los estados
socialistas controlados por la URSS en un mundo tocado por la Guerra Fría.
Vivió después la caída de dicho régimen y la separación de la antigua
Checoslovaquia en dos estados (1993) y Hrabal, por nacimiento y lengua, dentro
de la República Checa.
Estamos ante un autor, por tanto, que vivió tantas transformaciones territoriales y políticas que por fuerza tuvieron que influirle de forma decisiva pese a que en esta novela, publicada en 1978, y con contenido autobiográfico, no tienen gran protagonismo estos cambios.
Estamos ante un autor, por tanto, que vivió tantas transformaciones territoriales y políticas que por fuerza tuvieron que influirle de forma decisiva pese a que en esta novela, publicada en 1978, y con contenido autobiográfico, no tienen gran protagonismo estos cambios.
Fue un escritor tardío puesto que su primera novela
la publicó en 1963, Skřivánci na
niti (Alondras en el alambre), que sería dos años más tarde llevada al cine por el director Jirí Menzel quien
popularizó muchas de sus novelas (Tijeretazos, Fiestas de campanillas
blancas y Trenes rigurosamente
vigilados, estrenado en 1966 y que obtuvo el Óscar a la mejor película de habla no inglesa). En los
años setenta fue represaliado por su adhesión a la “Anticarta” en la Primavera de Praga y expulsado de la Asociación
de Escritores Checos, retirándose su obra de librerías y bibliotecas, para más
tarde permitir a Hrabal publicar sus textos de forma ocasional en tiradas
reducidas. En el año 2006 el director Jirí Menzel estrenó Yo que he servido
al rey de Inglaterra, nuevamente basada en una de las novelas más
relevantes de Hrabal.
En La pequeña
ciudad donde se detuvo el tiempo el narrador es un niño de 10 años, el
propio Hrabal, que centra el relato en torno a su padre Francin, gerente de una
fábrica de cerveza, y de su tío Pepín, trabajador en ella y que vive en la casa
de su hermano. Se trata de una novela coral que va desgranando personajes
alrededor de los centrales, al hilo de los dos hermanos aparecen otros muchos:
la madre del pequeño, el cura, sus abuelos y otros muchos personajes
secundarios.
Cuando inicié la novela tuve la impresión de que la historia no era nada
del otro mundo y que quedaba reducida al mundo cotidiano de un niño, pero poco
a poco las observaciones costumbristas e intimistas van construyendo unos
personajes y una reflexión sobre la vida que me fueron atrapando y que muestran
un talento narrativo lírico muy especial a la vez que una gran imaginación.
(…) ambos amigos trabajaban, pero el sentido de su trabajo era el mismo que el del barril: ninguno. De hecho, igual que todo lo demás: el tiempo se había detenido definitivamente en el campanario de la iglesia de nuestra pequeña ciudad, en todas partes el tiempo se había detenido o se detenía, se había detenido el tiempo de las ferias y de las fiestas mayores y de los mercados de ganado, además de las ferias de Navidad, se había detenido el tiempo de los paseos del domingo por la mañana y de cada día al atardecer (…) (p. 156)
¿Qué ocurre cuando a una persona se le detiene el tiempo, es decir, cuando
vive en el pasado? Pues ocurre que se queda fuera del tiempo y los que viven en
los tiempos antiguos, incapaces de abrir la puerta de los nuevos, se quedaban en sus casas con sus recuerdos,
haciendo mutis…(p. 157), ¿es lo que le ocurrió al propio autor?
La obra no olvida el trasfondo histórico y político pero no le da
protagonismo, éste lo tienen las personas que pululan por la obra y,
especialmente, lo tiene la vida de unas personas zarandeadas, como el propio
autor, por tantos acontecimientos que les van arrinconando “fuera del tiempo”,
quizás en una cervecería de Praga rodeados de amigos como al propio autor le
gustaba estar.
Pese a que no está interesado en la crítica política Hrabal es capaz de
dibujar con breves pinceladas el mundo de la nobleza imperial, el de la
burguesía y proletariado, la ocupación nazi o el cambio operado con la llegada
de los comunistas al poder que refleja con la emblemática palabra Sokol
que hasta hoy en Moscú sigue teniendo resonancias, (prueba de ello es el parque
y la estación de metro Sokolniki, o sea, de
los halcones).
Como dijo el propio autor:
Como dijo el propio autor:
Allí donde fallo yo como hombre, fallan también mis personajes literarios. Por otro lado, ellos sienten orgullo por las mismas cosas que yo, es decir, por los pormenores cotidianos de la vida.































