EXPOSICIÓN
ARCHIVO BOLAÑO (1977-2003)
Me
ha costado empezar a leer a Bolaño pero tengo que confesarme cautivada por este
autor. Empecé por el final, 2666, y
ahora tengo que hacer un extraño viaje al principio… veremos cómo me va.
Aprovecho
que os comento mi segunda lectura para invitaros a visitar la exposición que
hay en Barcelona hasta el 30 de junio.
Frases
como esta del piel roja Bolaño me
atraen sin remisión a él…
La
exposición es un paseo íntimo por los objetos que atesoraba Bolaño,
especialmente sus libretas y fotografías, pero también hojas donde apuntaba
textos diversos. Hay muchos textos inéditos que no sabemos qué futuro tendrán,
si serán publicados y bajo qué criterios. Bolaño lo guardaba todo y su archivo
es muy esclarecedor de su rica personalidad.
ROBERTO BOLAÑO, Los detectives
salvajes.
Compré esta novela porque algunas personas me
hablaron muy bien de ella y me quedé con las ganas de leerla tras 2666.
La novela tiene 609 páginas en una densa edición de
bolsillo que tiene una portada con la obra, The Billy Boys, de Jack
Vettriano. El título tiene relación con
Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes, que salen a buscar
a Cesárea Tinajero, la misteriosa escritora desaparecida en México en 1976, año
de gran crisis económica en este país. La búsqueda dura veinte años, hasta
1996. Arturo Belano es el álter ego de
Bolaño. Su primera aparición conocida fue en la novela corta Estrella distante. Ulises Lima, por otro
lado, es un personaje que representa al amigo de Bolaño, el poeta mexicano
Mario Santiago Papasquiaro
Sobre el autor ya escribí cuando comenté 2666 (consultar la etiqueta
correspondiente).
La trama de esta novela es más desestructurada,
si cabe, que la de 2666. Tomando como
referencia la mencionada búsqueda de Cesárea Tinajero, poeta del
realismo visceral, se desarrollan numerosas historias y personajes que
se entrecruzan, en momentos determinados, o nunca llegan a encontrarse. En la
novela hay tramas diversas en las que el centro puede ser el amor, el mundo de
la prostitución y los barrios marginales, la universidad, los manicomios, etc.
Consta de tres partes: la primera y la
tercera son el diario del personaje Juan García Madero, un estudiante de
derecho de 17 años. La primera transcurre en México DF en el año 1975 y la
tercera en el desierto de Sonora en el año 1976. La segunda parte, la más
extensa (de la p. 141 a la 554), consiste en testimonios de distintos
personajes, donde se recogen las vivencias entre los años 1976 y 1996 de Arturo Belano y
Ulises Lima. El relato es un homenaje al infrarealismo, movimiento
poético, que en la novela es denominado realismo visceral. Este
movimiento apareció de la mano del chileno Roberto Matta cuando Breton lo
expulsó del surrealismo. Este movimiento reapareció en México en 1976 con un grupo de poetas mexicanos y chilenos,
destacando el propio Bolaño y su amigo Papasquiaro. El infrarrealismo está
emparentado con el dadaísmo, y su etapa inicial, la más importante, duró hasta 1977,
con la partida de Papasquiaro y Bolaño a Europa. El infrarrealismo tomó como
consigna la frase de Matta «volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial».
La novela trata, creo yo, de la poesía
joven y de su inmensa creatividad, de su rebeldía y de sus nuevas maneras para
no seguir los caminos trillados por los grande poetas como Octavio Paz, en el
punto de mira del realismo visceral/
infrarrealismo.
Los escenarios transcurren, sobre todo en
México y sus barrios, pero también en Estados Unidos, Francia, España, Israel,
África y Austria.
Aunque hay un hilo conductor muy sutil, la
novela tiene cientos de meandros por los que se dispersa una trama que tiene
decenas de historias, decenas de digresiones que te conducen por meandros
secundarios para recuperar de pronto a los personajes centrales y la búsqueda
de Cesárea.
Dentro de esos meandros secundarios me ha
dejado sorprendida ver mencionada a la anarquista, poeta y fundadora de Mujeres Libres, Lucía Sánchez Saornil
(p. 218) y al cantante Elliot Murphie que le explicó a uno de los personajes
que hay un tipo que es y habla como los gusanos, es decir, con palabras-dobles (p. 238).
FRAGMENTOS:
Este primer fragmento puede también
anticipar el significado del enigmático título 2666:
Pero
Cesárea habló de los tiempos que iban a venir y la maestra, por cambiar de
tema, le preguntó qué tiempos eran aquellos y cuándo. Y Cesárea apuntó una
fecha: allá por el año 2600. Dos mil seiscientos y pico (p. 596).
Hay
bellas descripciones de coger en la
novela, ésta es solo el inicio de una de ellas:
Luego
todo se convirtió en una sucesión de hechos concretos o de nombres propios o de
verbos, o de capítulos de un manual de anatomía deshojado como una flor, interrelacionados
caóticamente entre sí. Exploré el cuerpo desnudo de María, el glorioso cuerpo
desnudo de María en un silencio contenido, aunque de buena gana hubiera
gritado, celebrando cada rincón, cada espacio terso e interminable que
encontraba (p. 63).
Y
un bello fragmento que me recordó una hermosa fotografía de un amigo:
(…)
él me miraba con sus ojos como de lago al atardecer, esos lagos que están en
medio del monte y que nadie visita, esos lagos tristísimos y apacibles, tan
apacibles que no parecen de este mundo (…) (p. 191).
Leer a Bolaño no es un ejercicio fácil y
pese a momentos de crisis que se producen en novelas tan largas, considero que
estamos ante una excelente novela.
Y entonces uno de ellos abrió la botella y
escanció el néctar de los dioses en los respectivos vasos, los mismos en donde
antes habíamos bebido mezcal, lo que según algunos es señal de dejación y según
otros una exquisitez de los mil demonios pues al estar el cristal, digamos,
lacado con el mezcal, el tequila se encuentra más a gusto, como si a una mujer
desnuda la vistiéramos con un abrigo de piel. ¡Salud, pues!, dije (p. 270).
Naturalmente recomiendo su lectura.
Todas las fotografías de Laura Uve