martes, 18 de abril de 2017

SAM SHEPARD, Crónicas de motel


Estoy muy agradecida a Wineruda por el libro y la recomendación, dicho esto revelo en la segunda línea que me ha gustado, que ha sido una sorpresa muy agradable puesto que no había leído nada suyo.


1.
Me gusta su prosa seca, cortante, breve, concisa y precisa. Me parece que es muy norteamericana, al menos de la tradición de algunos escritores como Cormac McCarthy, uno de mis autores favoritos.

2.
Su estructura está formada por fragmentos (en general, breves), fotos y poemas, que forman una especie de puzle que va encajando a lo largo de la novela reconstruyendo una especie de autobiografía dispersa.

3.
El conjunto, prosa y poemas, componen una atmósfera de autenticidad en la que se inscriben retazos de la vida de un estadounidense: la carretera, el oeste, el desierto, los moteles, etc.

4.
La sensación es de inmersión en un mundo que conocemos, sobre todo, por el cine. Tiene lógica porque Shepard es un hombre de cine y estas Crónicas de motel fueron el punto de partida de Paris, Texas, una película extraordinaria.

5.
Yo diría que la novela tiene incluso música. Shepard fue amigo y colaborador de los Rolling, Patti Smith o Bob Dylan. Pero yo he escuchado a través de sus palabras a Nina Simone:
Yo solía llevarle cubitos a Nina Simone. Ella me trataba siempre de forma encantadora. Me llamaba “guapo”. Le llevaba toda una enorme bandeja de plástico gris llena de hielo para enfriar su Scoth.Ella se arrancaba su peluca rubia y la arrojaba al suelo. Debajo, su verdadero pelo era corto, como una oveja negra recién trasquilada. Se quitaba las pestañas y las pegaba en el espejo. Sus párpados eran gruesos y los llevaba pintados de azul (…).Solía terminar su actuación con “Jenny pirata”, la canción de Bertold Becht. Siempre cantaba esa canción con una grave voz penetrante y vengativa, como si ella misma hubiese escrito la letra. Su actuación apuntaba directamente a la garganta de su público de blancos. Luego apuntaba al corazón. Luego apuntaba a la cabeza. En aquellos tiempos estos disparos eran un balazo mortal (79).
6.

Os recomiendo esta pequeña gran novela.

sábado, 8 de abril de 2017

JOSÉ LUIS SAMPEDRO, Sala de espera.


DESCREENCIAS
(…) descreer correctamente es mucho más difícil que asumir creencias (…).Las descreencias, desmentidoras de los mensajes recibidos, son actos voluntarios y conscientes, en vez de las pasivas aceptaciones.(…)No es que yo aceptase del todo sus creencias [las de los anarquistas], pero sí abrieron tales brechas en las mías que de entonces datan muchas de mis principales descreencias sobre el orden social.
(Pág. 150-151, 153-154).
Hace mucho que me gusta Sampedro, he leído algunas de sus obras con auténtico placer. Ninguna de esas lecturas están reseñadas en este espacio porque las he leído antes de abrir este blog, solo hay una referencia de La sonrisa etrusca, mi novela favorita de él.
Cuando compré Sala de espera ya sabía que era obra póstuma que su compañera Olga Lucas decidió editar por ser textos, aunque breves, encontrados entre sus papeles y editados tal cual fueron encontrados. Nada añade a lo ya publicado, son textos que nos muestran una vez más la calidad humana de Sampedro.
La primera parte, titulada “Los Ríos”, describe los diez primeros años de infancia del propio Sampedro y de Lucas como dos ríos que confluyen hasta unirse. El mundo infantil y los juegos en la calle o en el colegio aparecen como un auténtico aprendizaje de las relaciones personales (29) muy valioso y que fundamentó su visión de la realidad:
(…) mi convicción de que cada persona se hace su propio mundo, o más de uno, acoplando como en un mosaico piezas y componentes recogidos (al azar o por preferencias a veces inexplicables) del magma ambiental que nos envuelve (64).
La segunda parte, ya desde sus últimos años de vida, recoge algunas reflexiones entre las que destaca la idea de que la barbarie precede la construcción de lo nuevo, que la vida construye destruyendo y destruye para construir (145).
El libro aporta fotografías de la infancia y de la vejez y la reproducción facsímil de sus libretas.

Un libro muy breve que resulta bello y enternecedor.

viernes, 31 de marzo de 2017

CHINUA ACHEBE, Todo se desmorona

Si no recuerdo mal, fue Paco Castillo quien habló de esta novela en su blog; ha tenido que esperar tiempo en mi estantería para que un día su historia me atrajera e iniciara su lectura.

Su autor
Chinua Achebe (1930-2013) es un nigeriano que se crió en la ciudad de Ogidi, uno de los primeros centros de evangelización anglicana del este de Nigeria, algo que es fundamental en esta novela. Esta obra ha vendido más de ocho millones de ejemplares en todo el mundo y está traducida a más de cincuenta lenguas. Achebe aporta en esta novela, la tradición oral igbo junto con el realismo europeo que le aporta su formación académica.
Okoye, que había hablado hasta entonces de una forma normal, dijo la siguiente media docena de frases en proverbios. Los igbo valoran muchísimo el arte de la conversación y los proverbios son el aceite de palma con el que se comen las palabras (24).
La novela

Achebe cuenta una historia que nos transporta al Alto Niger inmediatamente anterior a la colonización inglesa de la segunda mitad del siglo XIX. Un mundo perfectamente organizado a través de costumbres ancestrales, ritos, normas y costumbres que estructuran un mundo muy alejado de la idea de salvajismo y caos que los europeos transmitieron para justificar su evangelización, civilización y explotación.
El blanco es muy listo. Llegó silenciosa y pacíficamente con su religión. Nos reímos de su estupidez y le dejamos quedarse. Ahora ha convencido a nuestros hermanos y nuestro clan ya no puede actuar unido. Ha cortado las cosas que nos mantenían unidos y nos hemos desmoronado (176).
Okonkwo, el protagonista de Todo se desmorona, es un personaje complejo con múltiples motivaciones psicológicas (miedo, ambiciones, dudas, contradicciones, etc.) que no podemos entender sin el impacto de la colonización europea.
¿Qué hizo posible que un mundo estructurado como el que se describe en la novela se desmoronara tan fácilmente? La religión, la lucha de unas creencias (las europeas) contra otras (las africanas), tiene un gran protagonismo en la novela. Las normas, las leyes y la fuerza represiva no son elementos menores en el desmoronamiento de la cultura tradicional africana que aparece descrita en la novela.


Las tradiciones africanas

Una europea consciente y sabedora de la enorme tragedia de la colonización, corre el riesgo de idealizar las tradiciones africanas recogidas por Achebe. No he caído en esa “trampa” porque para mí las tradiciones no tienen prestigio por el hecho de serlo. Las africanas son tan crueles, fanáticas y machistas como lo son las europeas, algo que me aleja bastante de caer en el buenismo de hacer la vista gorda ante aspectos que me desagradan por igual en cualquier cultura.

Balance

Positivo.

Me parece una novela interesante por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Nos acerca a una literatura, la africana, relativamente desconocida e interesante como cualquier otra.

viernes, 24 de marzo de 2017

FRANZ KAFKA, La metamorfosis.

Relectura…

Me he propuesto releer a Kafka porque lo leí muy pronto y no tengo consciencia de la huella que me dejó. Como no podía ser de otra forma he comenzado con La metamorfosis.


Una historia fantástica e impensada…

…parece hacerse real al quedar integrada en una situación familiar de normalidad. Este es el primer mensaje desde mi punto de vista, el ser humano puede integrar cualquier cosa y seguir con su vida normal ¿o no fue lo que ocurrió durante el nazismo con el holocausto?, ¿o no es lo que ocurre ahora mismo con la guerra en Siria y las muertes de refugiados en nuestro pequeño mar Mediterráneo?
Gregor Samsa se despierta un día transformado en un raro insecto, tras el susto inicial todos los miembros de la familia rehacen su vida normalizada con la presencia del Samsa insecto recluido en su habitación.

Una historia de exclusión

El Samsa insecto sufrirá una exclusión familiar cada vez más radical, su deshumanización, ahora es un asqueroso insecto, ayuda a la familia a ir arrinconándolo deteriorando sus condiciones de vida (comida, higiene, habitación, afecto)  progresivamente. Ese deterioro y exclusión dan sentido a la necesidad de su muerte. El hijo o hermano ya no lo es y debe morir para que no moleste con su presencia en la casa la nueva vida que han. La muerte se percibe con total normalidad al deshumanizar al hijo escondido tras el insecto. Esos ecos también se convertirán en realidad dentro de muy pocos años en Europa. El libro fue escrito dos años antes de la Iª Guerra Mundial pero publicado en 1915, un contexto de matanza generalizada y admitida por la mayoría de la sociedad europea. Los y las pacifistas eran “bichos raros” que había que acallar como lo fue Jean Jaurès por desanimar la intención patriótica del sacrificio que se difundía desde todos los medios de comunicación para preparar, y hacer aceptable, la matanza. Igualmente el Samsa insecto debía morir, es forzoso librarnos de él, dice la hermana a los padres, hemos hecho cuanto era humanamente posible para cuidarle y tolerarle, y no creo que nadie pueda, por tanto, hacernos el más leve reproche (95).

La manera de escribir de Kafka

Kafka demostró que se podía escribir sobre temas diversos desde la ficción sin recurrir a la literatura psicológica tan de moda en Alemania por aquellos años.
Kafka muestra ya de manera clara en esta novela la muerte de la figura del narrador, en el lugar de éste hay un inmenso vacío y la angustia que esta muerte ha causado. La metamorfosis está escrita en tercera persona y en esta obra excepcionalmente se tiñe de afectuosa intimidad con el personaje de Samsa insecto. Sin embargo Kafka provoca un gran vacío cuando parece oportuno explicar los hechos capitales de la vida de Samsa.
Sin narrador, sin interpretaciones, con ausencias y vacíos, recorremos esta obra como si fuera un gran enigma que solo el lector/a puede dotar de sentido si puede (o quiere).
A La metamorfosis le acompañan en esta vieja edición de Alianza (la 13 edición) dos cuentos breves estupendos y que inciden en esta línea de desarrollar historias fantásticas que se integran en la normalidad: “Un artista del hambre” y “Un artista del trapecio”.

Buen inicio de esta relectura que acompañaré con una biografía que hace Pietro Citati, Kafka, que compré hace pocos días. 

viernes, 17 de marzo de 2017

LAURIE COLWIN, Felicidad familiar

Esta novela parece el negativo (o el positivo) de Preparación para la próxima vida, la última reseña. Busqué algo más relajado (menos exigente) tras la novela de Atticus Lish y me he encontrado con otra Nueva York, la de las clases acomodadas, la gente de orden, una familia judía (sin judaísmo) tipo clan, tipo bunker rígido con todos los papeles estereotipados repartidos previsiblemente.




¿De qué felicidad habla Colwin? [Aviso que hablaré de la trama de la novela]

Un espacio familiar elitista en el que no entra el mundo exterior, hasta tal punto que no sabemos en qué época nos encontramos, igual podían ser los años cincuenta que los ochenta en que fue publicada. Se trata de una familia de clase alta en que hombres y mujeres trabajan aunque los trabajos importantes son los de ellos (la mayoría abogados), la protagonista trabaja a tiempo parcial y nadie, ni ella misma, da mucha relevancia a su trabajo.
Polly ha sido educada para su papel de esposa perfecta y ella cree en ese estereotipo del “Ángel del Hogar” decimonónico, es tierna, sacrificada, atenta a todo el entorno familiar (especialmente a su hija e hijo y a su marido) y sumisa.
Polly sabía escuchar. Tenía talento para estimular al tímido y aplacar al arrogante y al hostil. Además, le encantaba preparar postres para chuparse los dedos. Nunca había dado a nadie el menor motivo para recelar. Su familia la adoraba, pero nadie se creía obligado a prestar mucha atención a una persona tan tenaz, recta, jovial y amable como ella (17).
Brilla como organizadora de cenas, cocina de forma excelente, es culta para animar las conversaciones, etc. Pero  nadie valora sus aptitudes porque se consideran “naturales”, por ello Polly no se siente amada, ni atendida y se encuentra de pronto enamorada de un pintor solitario que la complace (el sexo no aparece sino veladamente en la novela). Su amante, Lincoln, trata de convencerle de que su amor tiene espacio en su ordenada vida:
No es una aventura amorosa. Es una amistad romántica de nivel superior y no al margen de la ley moral (209).
Y la felicidad familiar salta por los aires ¿O no?

Polly parece que rompe con su modélica familia, entra en crisis, llora, se desespera… ¿no estamos ante una Madame Bovary del siglo XX? El adulterio la tortura pero el orden no se rompe, Polly es una rebelde sin rebeldía: contesta a su despótica madre, pone en orden a su marido, construye una amistad femenina, crítica al estirado de su hermano y su cuñada y poca cosa más.
Pero como estamos en el siglo XX (me refiero al año de publicación de la novela, 1982), no hay tragedia, Polly no muere como la Emma de Flaubert y encuentra la clave al hacer compatible su amor doméstico y su amor adúltero.

¿Una mala novela?

No, está bastante bien escrita y los personajes, especialmente Polly, están bien construidos, son entrañables aunque un tanto anticuados. Es una novela previsible, relajada, sin exigencias pero con una cierta elegancia estilística.

¿Literatura doméstica? Puede ser…

viernes, 10 de marzo de 2017

ATTICUS LISH, Preparación para la próxima vida.

Compré la novela por recomendación de un gran lector, porque me fío de las recomendaciones de algunas personas y él es una de ellas, hace mucho que no pasa por aquí, por eso no menciono su nombre. No sabía qué me iba a encontrar, fue una compra a ciegas como he dicho, podía haber esperado mucho tiempo en la estantería de libros pendientes por leer. Sin embargo, circunstancias que sería largo de explicar me condujeron a su lectura al poco tiempo de comprarlo.


¿Qué tipo de novela es? 

Una novela con personajes auténticos, creíbles, que muestran una sociedad estadounidense que nada tiene que ver con la que suele aparecer en los medios de comunicación y que sigue insistiendo en el American way of life como modelo de referencia para el resto del mundo. Una patraña como tantas otras difundida por discursos de dominación que se creen incluso sus propias víctimas, me refiero al voto de una parte de la clase trabajadora blanca norteamericana (o inglesa) que han votado a Donald Trump (o Brexit). 

Preparación para la próxima vida muestra el mundo de los y las inmigrantes sin papeles en EUA, especialmente procedentes de China, su protagonista femenina, Zou Lei, entró por Méjico (esa frontera que puede convertirse con el muro-trump en una línea de campos de refugiados interminable) procedente del oeste de China donde vive la étnia uigur de religión musulmana. Es una inmigrante ilegal que trabaja en empleos mal remunerados, explotada por compatriotas suyos y con el miedo a ser detenida, encarcelada y posteriormente deportada. 

La novela muestra algo de la realidad de los soldados que combatieron en la guerra de Irak, su protagonista masculino Brad Skinner dominado por la violencia bélica es incapaz de llevar una vida normalizada, dependiente de drogas, alcohol y autodominio precario. Y, por último, la clase trabajadora blanca precarizada y con unas circunstancias de vida que los sitúa en la marginalidad, viviendo en barrios de inmigración y sintiéndose superiores y víctimas de la población ilegal que trabaja por salarios inferiores a los suyos. Por otro lado esa clase trabajadora blanca tienen también su origen en la inmigración (en este caso irlandesa). 

El racismo, la violencia, el machismo, la delincuencia, la explotación, etc, invaden como una gran marea la ciudad más fashion de Estados Unidos, Nueva York. 

La trama 

Preparación para la próxima vida me recuerda sutilmente la obra de Cormac McCarthy, uno de mis escritores favoritos, por la mirada real de la sociedad norteamericana que comparten. Una literatura, por tanto, sin concesiones, dura, sucia… 

La trama gira alrededor de una sociedad desesperanzada que vive en el límite de la subsistencia material y emocional. La violencia es el pan de cada día, no solo por los excombatientes o por la delincuencia de los pobres (mucho mayor es la de guante blanco de los ricos, pero eso es harina de otro costal) sino porque en EUA hay muchas armas en las calles. Cada año mueren en EUA 35.000 personas por armas de fuego, 95 muertos diarios, 450 provocadas por la policía. Ninguna guerra en la que ha participado este país ha producido una sangría constante como esa. 

Pese a tanta violencia hay una historia de amor imposible entre los dos protagonistas, ambos se agarran a ese extraño amor para poder sentirse vivos. Zou Lei es la que pone más para que exista, es un personaje magnífico, una inconformista que lucha por una vida mejor en un país que le cierra las puertas pese a que la explota. 
Estaba en Nueva York por un motivo. No volverían a arrestarla nunca más. Iba a quedarse donde todos eran ilegales como ella, iba a perderse en la multitud y pasar desapercibida. Nada de vivir como una americana, le bastaba con estar libre y en la calle. Prefería aguantar los timos, la tuberculosis, el hacinamiento. Sabía cómo arreglárselas. En la calle, siempre estaba atenta por si veía policías de paisano. El periódico hablaba de deportaciones, detenciones secretas, maltrato a prisioneros (70-71). 
Y hay mucho más, el deporte, las grandes caminatas, los barrios, las viviendas de los inmigrantes, sus lugares de trabajo, la ropa insuficiente para protegerse del frío, las cárceles, el odio, un crimen… 

Todo un descubrimiento, una gran novela que tardaré en olvidar.

viernes, 3 de marzo de 2017

AMOS OZ, No digas Noche

Me gusta Amos Oz 

Me gusta su posición respecto al conflicto entre Palestina e Israel. Algunos dicen que es pacifista, lo es porque es contrario a la guerra, pero el autor marca distancias con los movimientos pacifistas europeos, dice él mismo que no se considera pacifista en el sentido sentimental de la palabra, ya que si hiciera falta lucharía por la vida y la libertad, por nada más. El pacifista europeo marca la guerra como el mal supremo, sin embargo para Oz, el mal supremo es la agresión. Estas afirmaciones las hace en su interesante obra Contra el fanatismo. También comparto con él sus palabras sobre que el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal (13). El fanatismo puede aparecer al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo. Inmediatamente aparece el traidor: es cualquiera que cambia (19). 



¿Me gusta su literatura? 

He leído, con esta que hoy comento, tres novelas suyas y la que más me ha gustado es la primera que leí Una historia de amor y oscuridad. En ella Amos Oz nos contaba de dónde venía y sugería hacia dónde iba, su relato autobiográfico era la historia de una parte de Europa. A lo largo de sus páginas aparecen interrogantes y pensamientos que se desanclan de los tópicos vetustos, reflexiones que se hacen más y más complejas cuando se vinculan con otras lecturas, posibilidades infinitas. Y como no podía dejar ese hilo, leí Judas. Me gustó también, quizás no tanto como Una historia de amor y oscuridad, pero en esta novela descubrí que Oz tiene una gran capacidad para crear personajes y espacios muy interesantes aunque la trama, a veces, pierda fuerza, esa fuerza tan presente en Una historia… En Judas, la casa de Atalia es un lugar especial, con un pequeño jardín con pozo, escalones de acceso a la casa inestables, habitaciones cerradas y muchos libros. Y luego está el personaje que se apodera del relato y alrededor del cual orbitan los demás personajes, una enigmática mujer en la cuarentena, Atalia. 

En No digas Noche, el espacio es Tel Keidar, una pequeña ciudad construida en medio del desierto del Neguev que Teo observa constantemente desde el balcón de su vivienda, el personaje es Teo. El desierto aparece como espacio de gran belleza pero, a la vez, amenazador y peligroso.



La novela gira alrededor de dos personajes, Teo y Noa, una pareja que nos cuenta en primera persona las peripecias personales de su vida cotidiana con lo que tenemos dos versiones del mismo hecho, de la misma velada o del mismo recuerdo o afecto. Es Teo el personaje que me parece mejor construido, con más personalidad, más maduro. Noa, quince años más joven, intenta asentar su personalidad en contraposición a Teo y eso le resta interés desde mi punto de vista. De hecho, ahí está la parte más interesante de esta novela, en ese diálogo inexistente que solo conoce el lector/a y que muestra los encuentros y desencuentros de la pareja. El otro punto clave de interés es ese personaje tan peculiar que es Teo, un hombre que ya ha cumplido los sesenta años, que combatió contra los ingleses durante el Protectorado y participó en las guerras contra los árabes. Por su compromiso con el nuevo Estado, ocupó diversos cargos en la administración de Israel pero decidió distanciarse, sin que sepamos exactamente los motivos (aunque proporciona algunas claves), marchándose a Latinoamérica donde conoce a Noa. 


Desde la distancia, veía todas las guerras, y la retórica que las rodeaba, como un círculo vicioso que derivaba de un entramado de autojustificación e histeria: patean salvajemente todo lo que está en su camino y, mientras patean, suplican piedad y exigen amor con autoritarismo. Como un manoseado ovillo de vocación, arrogancia y desesperación; así veía él su país desde la hamaca en que se mecía en un lejano pueblo de pescadores, en la costa del Pacífico (124). 

Pese al distanciamiento, Teo tiene contactos e influencias que Noa necesita para llevar a cabo un proyecto que parece nacer fracasado. Y aquí es donde me parece que la novela pierde fuerza, cuando se centra en el proyecto que Noa asume como algo personal. 

Respondiendo a la pregunta: Sí, me gusta su literatura 

Sobre todo porque Oz, con un estilo sencillo, directo y sincero, construye personajes interesantes, humanos, misteriosos y con personalidad que resultan cautivadores. Los espacios, interiores o, como en este caso, exteriores (el desierto) son también un foco de interés.

viernes, 17 de febrero de 2017

FERNANDO ARAMBURU, Patria

A veces una novela se hace omnipresente en el entorno virtual o real, si además llega a casa sin ser yo quien la compra, la tentación acaba siendo excesiva para resistirla. Sus 642 páginas no me animaban en exceso pero aprovechando la parte final de las vacaciones de navidad, me lance a la aventura.
He leído la novela en paralelo con una amiga, las primeras páginas (más de cien) no me entusiasmaron en exceso mientras que mi amiga confesaba estar enganchada. El motivo era que los personajes me parecían demasiado estereotipados y al servicio de lo que el autor  opina respecto a la violencia terrorista en el País Vasco de los últimos años, incluido el abandono de las armas actual.


Hay un capítulo, hacia el final de la novela, “Si a la brasa le da el viento” (549-554), en que un escritor explica su motivación para escribir una novela de las atrocidades cometidas por la banda terrorista. En dicha intervención señala que hay libros que van creciendo dentro de uno a lo largo de los años en espera de la ocasión oportuna de ser escritos. El escritor apunta a que su motivación para escribir sobre el tema era doble: la empatía que les profesaba a las víctimas del terrorismo y el rechazo que le suscitaba la violencia u otras agresiones dirigidas contra el Estado de Derecho. Además de otros aspectos, este escritor que bien pudiera ser el alter ego  de Aramburu dice escribir sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias. Si atendemos a estas explicaciones se entiende bastante bien qué es Patria.

¿Y qué es Patria?
Me parece que se trata de dar una visión del terrorismo de ETA, de las víctimas que causó y del trasfondo que dio legitimidad a los asesinatos de ETA en el País Vasco a través de la ficción. Siendo ficción ¿se le puede pedir objetividad? Me parece que no, es ficción y el autor tiene licencia para recrear una realidad desde su perspectiva de novelista. La novela gira en torno al asesinato del Txato, un pequeño empresario hecho a sí mismo que se niega a pagar el impuesto revolucionario a ETA en un pequeño pueblo cercano a San Sebastián. Precisamente que el entorno sea una localidad pequeña en la que todo el mundo se conoce da pie al autor para describir el agobiante ambiente de control social que impusieron los medios abertzales del entorno de ETA. Dos familias amigas se convierten de pronto en enemigas, la del Txato y la familia de un miembro de ETA por motivos políticos muy primarios puesto que ninguna de las dos familias estaba comprometida políticamente de forma evidente. Las dos familias sufren, las dos familias tienen algunas diferencias respecto a lo ocurrido y la trama se estructura alrededor de los personajes de estas familias.

Por último señalar que ETA nació en un seminario y, que yo recuerde, nunca un atentado tuvo como objetivo a un miembro del clero católico.  El cura de ese pequeño pueblo no sale nada bien parado.

La novela es simplista en ocasiones, sus personajes luchan por salir del maniqueísmo, no está mal escrita y estructura bien la trama, Aramburu escribe una trama para transmitir un mensaje político intentando que su historia la pueblen personas con sentimientos, contradicciones, problemas económicos o emocionales. Quizás quiere tocar muchas teclas y los más de cuarenta años de violencia en el País Vasco no son fáciles de plasmar ni en la ficción ni a través de otros géneros.

La realidad es que hoy hay una lucha abierta en el País Vasco sobre la construcción del relato de lo ocurrido durante los más de cuarenta años de violencia terrorista. Quienes se disputan el éxito del relato de lo sucedido pretenden que sea aceptado por la mayoría, repetido por los ajenos y tomado por cierto por quien nada tiene que ver con ellos. Para el historiador Antonio Rivera en la actualidad hay una amenaza de que se implante un relato inocuo sobre la violencia terrorista del último medio siglo. Cada brecha social (y esto lo aplica al País Vasco) suele ir acompañada de un relato que oculta la verdad de lo sucedido (la historia) para así restañar las heridas internas, reconciliar a determinadas élites y cuerpos sociales, y derivar hacia otro lado o hacia la nada las responsabilidades. Patria cumple su función en esta batalla por controlar el relato de lo sucedido. 

viernes, 10 de febrero de 2017

EXPURGO DE LOS ENSAYOS DE MONTAIGNE

Como dije en la anterior reseña, he leído Los ensayos de Montaigne en un libro prestado por la Biblioteca, la edición de Acantilado es cara y no tenía claro que me acabara gustando la obra. Ya me rondaba por la cabeza comprármela cuando Wineruda me envió un correo diciéndome que había una edición  de Cátedra presentable y a buen precio en una web que ambos visitamos con frecuencia (Wineruda sabe todos sus secretos, yo soy solo una aprendiza).



Como me fío de su habilidad para encontrar buenas ediciones baratas, lo compré inmediatamente. Ahí tenéis la imagen de Los ensayos acompañando al Discurso de la servidumbre voluntaria de su amigo Étienne de La Boétie.
Comprar libros de segunda mano suele conllevar alguna sorpresa, en este caso me encontré con que el libro que acababa de comprar había sido objeto de expurgo. He encontrado una definición en la que se afirma que el expurgo consiste en apartar materiales de la biblioteca, momentánea o definitivamente, con el fin de dar mayor operatividad y eficacia a la gestión de la colección, ajustando ésta a las necesidades reales de los/as usuarios/as".



El expurgo como puede comprobarse se hizo en la biblioteca de un Instituto de Secundaria de la Comunidad de Madrid. Me pregunto ¿qué tipo de ignorancia inspiró a quien hizo dicho expurgo? ¿operatividad y eficacia?

Me dolió tanto saber que había sido expurgado que decidí explicarlo aquí para protestar de tamaño error que solo pudo ser producto de la ignorancia. 

viernes, 3 de febrero de 2017

MICHEL DE MONTAIGNE, Los ensayos (según la edición de 1595 de Marie de Gournay). LIBRO III

A lo largo de 2016 he leído esta obra dejando transcurrir entre los tres libros un tiempo para que no monopolizara mis lecturas y también respirar entre ellos. En mayo de 2016 acabé el primer libro, en octubre el segundo y en enero de 2017 el tercero, 1681 páginas que terminan con una serie de sentencias e inscripciones pintadas en el gabinete y biblioteca del autor.

Michel de Montaigne se retiró a los 38 años de la vida pública y se hizo acondicionar una habitación en la segunda planta de la torre que formaba parte de su castillo en la que ubicó su biblioteca y su gabinete de estudio.

Desde esas estancias con aberturas a los cuatro puntos cardinales, Montaigne escribió la mayor parte de su obra, en concreto Los ensayos. El techo de la biblioteca está compuesto por dos vigas maestras y cuarenta y ocho traviesas, pintadas de blanco, en las que están escritas, en negro, sentencias griegas y latinas, frases breves o versos de autores antiguos. 



Algunas de las que me han gustado… 

Vivir con poco y no sufrir ningún mal (Teognis).

La completa autarquía conforma el verdadero placer (Sotades).

Goza felizmente de lo presente. El resto te es ajeno (Eclesiastés, 2,24 y 3, 22).

Solo es cierto que nada es cierto, y nada es más miserable y más orgulloso que el hombre (Plinio). 

Mis conclusiones, por así decir (las citas serán del III Libro)… 

1. 
Se trata de una obra inmensa, no solo por el número de páginas, sino por su contenido. Se trata de una obra para releer aquí y allá. Sin embargo es imposible conocer todo su caudal si no se produce una lectura primera a partir de la cual se puede releer cuando deseemos y recordar alguno de los múltiples temas que trata Montaigne. 

2. 
Destaca en la obra lo que escribe sobre sí mismo en múltiples temas: desde sus costumbres a su vivienda, desde sus gustos lectores a cómo experimentó la vejez, desde las enfermedades a lo que comía y cómo lo hacía, etc. etc. Siempre le daba a su vida personal una dimensión universal que recogía en la afirmación: todo hombre lleva la forma entera de la condición humana. 

3. 
Montaigne fue lo más parecido a un “político”. Se retiró pronto de la vida activa y las razones aparecen aquí y allá a lo largo de Los ensayos. Muchas de sus observaciones son plenamente actuales, por ejemplo su manera de entender las leyes (del III Libro, cap. XIII): 
(…) las leyes mantienen su crédito no porque sean justas, sino porque son leyes. Este es el fundamento místico de su autoridad, no tiene otro. (…) A menudo están hechas por necios, las más de las veces por gente que, por odio a la igualdad, carece de equidad, pero siempre por hombres, autores vanos e inciertos (1601-1602). 

4.
Como humanista es universalista y rechaza las identidades territoriales, algo que también hoy está de plena actualidad (del III Libro, cap. IX): 
(…) considero a todos los hombres compatriotas míos, y abrazo a un polaco como a un francés, posponiendo el lazo nacional al universal y común. (…) La naturaleza nos ha puesto libres y sin lazos en el mundo; nosotros nos aprisionamos en ciertos rincones (1450). 

5. 
Apertura de miras, tolerancia, apuesta por el diálogo, relativismo, viajero (no conozco mejor escuela para la vida), rechazo del fanatismo, de la estupidez… Todo esto y mucho más, convierten a Montaigne en un hombre honesto que sigue estando vigente hoy. 

6. 
La lectura de la obra me ha dejado tan buen sabor de boca como para viajar a la torre de Montaigne y darme un garbeo por Burdeos

viernes, 27 de enero de 2017

PHILIPPE CLAUDEL, La nieta del señor Linh

Es la tercera novela que leo de Claudel y las tres me han gustado (para mí la mejor continúa siendo El informe de Brodeck). Las dos anteriores tenían como trasfondo una guerra, Almas grises, la Iª GM y El informe de Brodeck, la IIª GM, esta que hoy comento la guerra de Vietnam.



La guerra

La guerra facilita que emerja la maldad que permanece invisivilizada, salvo excepciones, en tiempos de paz. Es habitual en su literatura, por lo que voy viendo, que el narrador haga un registro de sucesos como si se tratara de un caso policial, marcando distancias, o tratando de ser objetivo, respecto al tema. Como decía en El informe de Brodeck,  Claudel escribe con una prosa bella y envolvente y  por medio de sutiles pinceladas cuenta lo que significa ser refugiado en un país alejado del propio como consecuencia de una guerra.
El autor describe en paralelo su pequeña aldea en Vietnam con la gran ciudad a la que lo llevan (ciudad francesa posiblemente aunque nunca se menciona su nombre, al igual que en las novelas anteriores), por ejemplo, cuando le dan su primera sopa:
La sopa es como el aire de la ciudad que ha inspirado al bajar del barco. No tiene auténtico olor, auténtico sabor. El anciano no reconoce nada en ella. No encuentra el delicioso picor de la hierba limón, la dulzura de cilantro fresco, la suavidad de las tripas cocidas. La sopa entra en su boca y en su cuerpo, y de pronto siente toda la incertidumbre de su nueva vida (13).
Rememora la guerra, casi sin mencionarla y el trauma causado (solo al final de la novela conoceremos su verdadera dimensión).

El tema: “ser refugiado”

Esta novela fue publicada hace 11 años, nada tiene que ver con la guerra en Siria, sin embargo tiene plena actualidad. Desgraciadamente las guerras siempre tienen actualidad y la huida en busca de refugio de las personas que las padecen también.
El señor Linh huye de su aldea masacrada buscando refugio, en sus brazos lleva a su nieta Sang Diu (“Mañana dulce”) y una pequeña maleta con una fotografía descolorida y un saquito de tierra para recordar su país. Es un anciano al que le cuesta entender lo ocurrido y que difícilmente podrá adaptarse a su país de acogida, pero tiene que vivir para cuidar de su nieta de pocos meses.
¿Por qué se ve obligado a alejarse de tantas cosas? ¿Por qué el final de su vida no es más que desaparición, muerte, entierro? (90).
Contra todo pronóstico encuentra un amigo, el Sr. Bark, en la ciudad en la que lo instalan.
La novela está llena de tristeza y dolor, pero también de ternura y amor (amor entre abuelo y nieta y amor ente los dos amigos que apenas se entienden con palabras). En muchos momentos provoca, incluso, sonrisas por los equívocos que se producen entre los amigos que se entienden sin entenderse.


Una novela interesante, de plena actualidad. A más de una persona le vendría bien leerla para no ver amenazas donde no las hay.

viernes, 20 de enero de 2017

PIERRE LEMAITRE, Nos vemos allá arriba.

Una novela sobre la Iª Guerra Mundial
Fue publicada en vísperas de la conmemoración del centenario de la Gran Guerra en 1913 y traducida al español en pleno centenario. No quiero afirmar que se hiciera intencionalmente pero sí oportunamente.
La novela trata de la inmediata postguerra, se divide en tres capítulos (noviembre de 1918, noviembre de 1919, marzo de 1920) y un epílogo. La narración arranca en los últimos días de la guerra cuando un oficial, d’Aulnay-Pradelle, ordena una absurda ofensiva en la que mueren algunos soldados innecesariamente y quedan heridos otros como es el caso de Albert Maillard y, especialmente, Édouard Péricourt. Estos tres personajes quedaran unidos por las circunstancias, especialmente los dos soldados, ya que Albert cree que le debe la vida a Édouard.
La novela trata, por tanto, de la postguerra más que de la guerra.


Albert Maillard y Édouard Péricourt
Estos dos personajes son los protagonistas de la novela. Dos jóvenes envejecidos con rapidez por influencia de la guerra que compartían la dura vida de las trincheras sin apenas conocerse; dos jóvenes de origen social diferente (Albert de origen humilde y Édouard de familia rica) pero igualados por la guerra; dos soldados desmovilizados que sufren la miseria de la postguerra y sobreviven como pueden.
En el fondo, Albert se apuntó a una guerra stendhaliana y se encontró con una prosaica y salvaje matanza que causó mil muertos diarios durante cincuenta meses (25).
Albert y Édouard protagonizan la novela, pero es la época la que da vigor a la historia. Una época, la de la belle époque, que lo fue para quienes supieron aprovechar las ventajas del fin de la guerra y especular, utilizar las influencias y las amistades en beneficio propio como es el caso de d’Aulnay-Pradelle. En cambio, quienes habían sobrevivido tras afrontar la guerra y las heridas físicas y psicológicas, sufrieron el olvido, la miseria y las dificultades de adaptación a los tiempos de la paz.
Albert lamentaba que el gobierno, que para frenar la inflación había instituido un “vestuario oficial” a ciento diez francos, no hubiera creado también una “ampolla nacional” de morfina a cinco. O el “pan nacional”, el “carbón nacional”, el “calzado nacional”, el “alquiler nacional” e incluso el “empleo nacional”. Se preguntaba si no era con ese tipo de ideas como uno se convertía en bolchevique (150).
La novela narra, a través del intento de tomar la revancha de ambos protagonistas, la personalidad de ambos jóvenes-viejos, sus entornos sociales, sus problemas y sus momentos de felicidad, los avatares políticos y familiares en que se ven envueltos aunque indirectamente y los traumas y secuelas de la guerra.

La novela cuenta con numerosas virtudes
Bien escrita, Pierre Lemaitre consigue vincular con soltura varias historias que se entremezclan sin llegar a perder la pareja, Albert y Édouard, el protagonismo de la historia.
Bien contextualizada, el autor es capaz de pintar un fresco de la población francesa, especialmente parisina, en la dura postguerra que siguió a la carnicería que significó la guerra entre 1914 y 1918.
Bien caracterizada la psicología de los personajes que van acompañando y desfilando al lado de Albert y Édouard (de hecho el autor ejerció varios años como psicólogo).

Y sin embargo, mis sensaciones son contradictorias
Percibiendo las bondades de la novela, no puedo dejar de apuntar que en gran parte de la novela, falta emoción, empatía hacia sus personajes, calidez al presentarnos a esos dos exsoldados maltratados durante la guerra y olvidados en la postguerra. Esa emoción existe en la última parte de la novela, las últimas cien o ciento cincuenta páginas.
Édouard acaba siendo un personaje estrafalario y dramático, anulado por su pérdida del habla, que pierde su personalidad hasta el punto de no querer vivir. La tragedia que arrastra Édouard, nos la cuenta su padre, que nos irá dando pistas sobre las razones por las que no desea volver a casa pese a la riqueza familiar. Sin embargo, se quedan en el camino algunos aspectos que deberían haber tenido su protagonismo como su supuesta homosexualidad.

Una frase:
Hasta las mayores alegrías dejan un poso de tristeza. En toda experiencia hay siempre un sentimiento de carencia (236).
El balance es positivo sin entusiasmo.



viernes, 13 de enero de 2017

POESÍA, EMOCIONES PARA 2017

Quiero empezar este año con la emoción que siempre me proporciona la poesía.

Reseño poca poesía, me cuesta mucho hacerlo. Es tan íntima que casi nunca se me ocurre qué comentar o qué resaltar, pero en mi mesita de noche siempre hay un libro de poemas que, a veces, se eterniza allí porque leo poco a poco y releo los poemas que me han gustado una y otra vez. Este es el caso de este libro de dos poetas que se encuentran entre mis favoritas, especialmente la Tsvetáieva.




ANNA AJMÁTOVA

Le gustaban tres cosas en la vida:
pavos reales blancos, canciones al atardecer,
y desgastados mapas de América.
Detestaba el lloriqueo de los niños,
confitura de frambuesa para el té
y la histeria femenina...

     Y yo era su mujer...

MARINA TSVETÁIEVA

¡Feliz Año Nuevo! ¡Feliz luz y mundo nuevo, refugio,
reino nuevo feliz! Para ti, esa primera carta
en tu nuevo lugar -no de verdes praderas
de flores esmaltadas, sino de honda resonancia clamorosa
como una hueca torre de Eolo-. Para ti,
esta primera carta, escrita desde tu patria
-donde gimo sin ti- que es ya hoy
sólo una entre las estrellas... Leyes
de separación y retirada, que convierten
también en una más a la amada y devuelven
a la inexistencia lo mejor.

(fragmento del poema ¡Por el Año Nuevo!).

Poesía para construir buenos augurios que nos sean beneficiosos en el 2017.


viernes, 6 de enero de 2017

LEER EN U-TOPÍA...

LEER, LEYENDO, EMBEBIENDO PALABRAS, COMIENDO VOCALES, PENSANDO FRAGMENTOS, RIENDO CAPÍTULOS, SUFRIENDO CON LETRAS (en la imagen están los que ando leyendo a la vez, mi libreta de notas lectoras, algunas de mis bolsas de libros, una vela...).



Como bien sabéis, leo sin descanso, mucho menos de lo que quisiera, mucho más de lo que a mi alrededor ocurre (por fortuna en el mundo virtual he encontrado personas que leen mucho, mucho más que yo misma). Cuando acaba el año, cuento los libros que he leído, no por batir récords, sino por el placer de repasar lo que he leído, no es un dato importante para mi.

He comprado muchos libros, más de los que puedo leer en varios años, los compro en librerías pero también por internet, me regalan y regalo libros, compro bolsas que tratan sobre libros, cuando viajo las librerías y las bibliotecas forman parte de mi curiosidad viajera. Este año me he emocionado en la biblioteca de la Abadía de Melk y en muchas librerías húngaras y austriacas. Compro postales de lectoras/es, tengo amistades virtuales cuya base son los libros (por supuesto también amistades presenciales con las que intercambio libros). He cambiado impresiones sobre libros con libreras, autores/as, incluso editores/as.

Mi vida es mucho más que libros, pero no concibo la vida sin libros.

Que en este 2017, como dice Marina Tsvetáieva, podamos seguir encontrándonos en U-TOPÍA para hablar de libros vivos, libros de esos que están tan vivos que siempre temes que sigan su camino y cambien mientras no los estás leyendo.

viernes, 30 de diciembre de 2016

DAVID FOENKINOS, Charlotte

Esta novela se coló por delante de otras muchas por motivos que no vienen al caso, no la empecé a leer con demasiado entusiasmo y menos cuando vi que tenía un estilo peculiar, frases cortas a la manera de versos sin serlos ni pretenderlo. Parece que el autor eligió esa forma porque no era capaz de escribir esta historia de otra manera. La verdad es que resulta fácil adaptarse a ella y al poco ya no te das cuenta de esa manera tan peculiar de narrar.



¿Quién es Charlotte? 

Una niña, una adolescente, una joven cuya vida es una tragedia. Su familia es muy desdichada por los reiterados desequilibrios mentales que conducen a algunos de sus miembros al suicidio. Así que Charlotte vive su niñez y adolescencia condicionada por las desgracias familiares, los secretos que guardan ante ella y la soledad. Pero a Charlotte le condicionará tanto o más que su familia, su olvidada e insignificante condición de judía que la atrapara, convirtiéndose en determinante, para conducirla a Gurs y, finalmente, a Auschwitz. 
Mientras tanto, Charlotte canalizará su sufrimiento, su soledad, su silencio a través de la pintura, a través del color. Con los pinceles contará y vivirá su vida, será su vida.
Un narrador, el autor, es quien nos relata la biografía de Charlotte y, a la vez, irrumpe en la novela para mostrarnos como siguió cualquier pista que le llevará hacia esa mujer que lo cautivó por completo. 

El trasfondo 

Tan interesante como la biografía de Charlotte es el trasfondo histórico del primer tercio del siglo XX europeo que va aflorado aquí y allí para ponernos en situación. El escenario es Alemania, pero aparecen otros lugares, especialmente Francia, donde Charlotte y sus abuelos maternos se refugian huyendo del nazismo para acabar en una ratonera en la que cualquiera podía sentirse con derecho a denunciar la presencia de una joven judía (extraña por más señas por su obsesión por la pintura). 

El amor 

El amor está presente en la vida de Charlotte aunque solo sea en momentos puntuales y queda embarazada en el peor momento posible. Su amor por Alfred será tan intenso que cuando éste conozca su verdadera dimensión, quedará apabullado. La familia, un pilar fundamental en la vida de Charlotte, será disgregada y fracturada de forma irremediable por el nazismo. 

Fragmentos

Existe un punto preciso en la trayectoria de un artista.
El momento en que su propia voz empieza a hacerse oír.
La densidad se propaga por ella, como la sangre en el agua (55).
...
Hay cuerpos que son consuelos (36).
...
Tiene teorías sobre cómo colocar los libros. 
Muy en especial la de la buena vecindad.
El libro que estamos buscando no tiene por qué ser el que debemos leer.
Hay que mirar el de al lado (63).
...
¡El suicidio es una muerte que se le hurta al enemigo! (141).

Esta novela no trata del nazismo… 

…trata de Charlotte, una mujer especial, introvertida, creativa y luchadora.