jueves, 18 de enero de 2018

CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE, Americanah

De esta autora había leído este año Todos deberíamos ser feministas, un texto breve (cuarenta páginas) que recogía una conferencia que Adichie había dado en 2012. Este librito se ha convertido en un éxito total en las redes sociales, pese a ello me decidí a leerlo. Un libro muy elemental y obvio que bien poco me aportó aunque tuve que dar la razón a su autora cuando afirmó: 
A menudo cometo la equivocación de pensar que algo que a mí me resulta obvio es igual de obvio para todo el mundo
Cuando leí este alegato en favor del feminismo ya tenía comprado Americanah, pero su grosor (603 páginas) no me animaba a su lectura. Quién sabe por qué lo saqué de la estantería, toda valiente, el nueve de diciembre, pero la elección ha resultado ser acertada porque el inicio de las vacaciones me ha proporcionado el tiempo que necesitaba para no eternizarme en su lectura.


Esta novela tiene todos los ingredientes para absorbernos en su lectura: una buena historia que, a través de diversos personajes, relata el viaje hacia Estados Unidos (en el caso de Ifemelu que es la protagonista), Gran Bretaña u otros países de hombres y mujeres nigerianas que buscan nuevas posibilidades de estudio o de trabajo. 

Primera sorpresa… 

No son africanos/as pobres, tienen un nivel de estudios alto y recursos económicos suficientes para poder vivir en Nigeria. 

Segunda sorpresa… 

Uno de los temas centrales de la novela es la raza y las interesantes reflexiones de Ifemelu, una negra no afroamericana, que toma conciencia de su negritud en EUA. Por otro lado, la crítica (plena de humor) a los afroamericanos que cuando se trata de África, se creen toda clase de chorradas (173). 

Tercera sorpresa… 

Todas las minorías raciales de estados Unidos –negros, hispanos, asiático y judíos- soportan putadas de los blancos, putadas de distintas clases, pero putadas al fin y al cabo (267). 
El sentido del humor no oculta el racismo norteamericano latente siempre. 

Y hay mucho más, historias de amor, especialmente la que une a Ifemelu y Obinze. Hay libros. Hay moda, sobre todo relacionada con los peinados. Hay blogs. Hay solidaridades familiares y amistades. 

En definitiva, estamos ante una buena novela.

lunes, 8 de enero de 2018

LÍDIA JORGE, Los tiempos del esplendor.

La portuguesa Lídia Jorge escribe nueve cuentos en los que palpita el ser humano próximo, el que no tiene nada de excepcional y por ello lo es, la realidad está presente en todos ellos desde la infancia y desde el mundo adulto. 



A los niños y niñas, dice la autora en el relato “Imitación del Éxodo”, hay que hacerles saber desde bien pronto que… 
…la Humanidad no se cuenta por números, que la Tierra es parte del Cosmos, que el amor es un texto sin límites (71). 
Hay temas que transitan por muchos de los relatos: la infancia, África, la utopía, lo inquietante escondido tras cualquier esquina y tras cualquier persona, la vida en definitiva.

La autora reflexiona y nos aproxima a la realidad con una carga de poesía que rezuma en las nueve historias que nos cuenta, una de ellas la que da título al libro, aquellos tiempos… 
…de las grandes casas para tres personas, los tiempos de las criadas, los tiempos del agua no canalizada, los tiempos de una única lámpara colgada del techo, los tiempos de los jardines domésticos con lagos y peces rojos, los tiempos de los profesores de Latín, como mi padre (55-56). 
Este cuento y “Pasaje para Marion” me han parecido excelentes, pero lo mejor de todo ha sido descubrir a una gran escritora de la que no sabía nada y que me parece que merece ser leída.

jueves, 28 de diciembre de 2017

MARGARET ATWOOD, El cuento de la criada.

 Nolite te bastardes carborundorum (89) 

Que los bastardos no te jodan 


Un buen lema para estos tiempos. 

Defred encuentra esta inscripción en el armario de la habitación en la que vive en casa de su Comandante, bueno en realidad De Fred es de “su” Comandante, de ahí el nombre ficticio de la protagonista. 

Estamos ante una distopía escrita en 1985 por Atwood. Esta distopía se basa en algo tan real como un sistema totalitario en que manda una minoría, “los comandantes”, con profundas convicciones religiosas y extremadamente puritanos. Los derechos y libertades se han volatilizado totalmente y la represión pura y dura campa a sus anchas en la República de Gilead ubicada en los actuales EUA. 

La peor parte se la llevan a las mujeres, todas propietarias de los hombres pero con un escalafón diferente: las Esposas, las Marthas, las criadas, las Tías, todas ellas enteramente dominadas por los hombres “por su bien”. 

Defred es una criada, controlan toda su vida: su ropa, su alimentación, sus salidas a la compra siempre acompañada de otra criada, las ceremonias y su vida sexual. Defred es una mujer reproductora y reeducada para que olvide su vida anterior (ella aún recuerda cómo eran las cosas antes del asesinato del Presidente y la dictadura). 

Podría pararme en muchos fragmentos del libro: en la dura represión, la importancia de la religión, la existencia de colonias en las que la vida no dura nada, la resistencia, la rebeldía, la muerte, la vida, la doble moral… Sin embargo no quiero contar la historia porque seguro que es una lectura posible para el año que viene. 
Pensábamos que teníamos problemas ¿Cómo íbamos a saber que éramos felices? (87). 
Una buena novela que convierte una distopía en algo muy posible en la actualidad, en este sentido es terriblemente factible y eso la hace terrorífica. Está muy bien escrita y hay sorpresa final en el último capítulo. Sin embargo, su éxito, tras más de treinta años de su publicación, me parece excesivo y resultado, posiblemente, de la serie de TV basada en ella.

lunes, 18 de diciembre de 2017

LUISA CARNÉS, Tea Rooms. Mujeres obreras.

Estamos ante una novela especial, eso lo habréis leído muchas, pero esta vez es más cierto que nunca (o casi). 



¿Qué tiene de especial esta novela? 

Para empezar, su autora. Luisa Carnés fue una obrera, ella misma trabajó en un salón de té y supo lo que era la explotación de las dependientas de estos locales (largas jornadas de trabajo por unas pocas pesetas que a duras penas llegaban para cubrir la subsistencia propia con dignidad). 
Para seguir, esta novela fue escrita en 1934 y la siguiente edición es esta de la editorial Hoja de Lata, de 2016. 

¿Qué tipo de novela es Tea Rooms. Mujeres obreras? 

Es novela social. Novela de denuncia de las condiciones de trabajo de las obreras madrileñas. Personajes femeninos que representan un amplio arco de posibilidades para hacer frente a la miseria: mujeres agotadas por el trabajo y resignadas, mujeres que se prostituyen, mujeres embarazadas que mueren en manos de aborteros, mujeres que encuentran en la religiosidad el consuelo de una vida devastada, mujeres, muy pocas, con conciencia. Y entre esos prototipos la rutina de un salón de té que tiene espacios bien diferenciados: el salón luminoso, ordenado, disciplinado y con viandas abundantes y la trastienda o el sótano donde hay suciedad, caos, ratones, miseria y cansancio de los y las empleadas. 
Entre sus páginas aparecen pequeñas explosiones de descontento (la más seria una huelga de camareros de un día) colectivo e individual que no parecen tener posibilidades de triunfar. Eso sí, existen las amenazas: para unos viene de la revolución rusa, para otros de la violencia fascista en Italia. 

¿Tiene calidad? 

Es una novela bien escrita, quizás demasiado estereotipada la historia y los personajes, pero hace un buen relato de situación de las obreras españolas que tienen un dilema… 
…el hogar, por medio del matrimonio, o la fábrica, el taller o la oficina. La obligación de contribuir de por vida al placer ajeno, o la sumisión absoluta al patrono o al jefe inmediato. De una o de otra forma, la humillación, la sumisión al marido o al amo explotador (131). 
Se trata de una novela breve que apenas supera las 200 páginas, rescatada del olvido; una voz femenina obrera que merece este reconocimiento postrero.

viernes, 8 de diciembre de 2017

SÁNDOR MÁRAI, Divorcio en Buda

Hacía tiempo que no leía a Márai, un autor que me gusta bastante. Un viaje de unos días me llevó a la estantería donde tengo los libros pendientes de lectura y acabé eligiendo este título que hacía tiempo que quería leer. 


Márai nos conduce de la mano a una extraña historia en la que hay dos personajes principales: el juez Kristóf Kömives y el médico Imre Greiner, ambos de la misma edad y educados en la misma escuela en Budapest. El trasfondo histórico es el periodo de entreguerras del siglo XX, una época de crisis e inestabilidad que acabará con la peor guerra que ha conocido Europa (y el mundo). 

Primero es el juez quien acapara la atención del autor. El mundo interior de Kristóf Kömives no es exactamente el que parece, por fuera estamos ante un hombre de orden y burgués, por dentro es un hombre con preocupaciones de salud y que es consciente del aburrimiento de su vida ordenada.

La segunda parte de la novela, el protagonismo se lo lleva Imre Greiner y su mujer Anna Fazekas a la que acaba de asesinar. Kömives era el juez encargado de dictaminar sobre el divorcio de Imre y Anna y, además, había conocido a Anna en su juventud. Greiner decide ir a casa de Kömives y contarle su especial y obsesiva relación con Anna.

La historia es interesante, tiene un trasfondo psicológico que gusta mucho a Márai, y está bien escrita. Los personajes tienen entidad propia y nos interesan por sus cuitas amorosas y por el tipo de vida que les ha tocado vivir, sin embargo el tema principal es el alma humana y sus recovecos que pueden ocasionar la ruina de un hombre de éxito como el Dr. Imre Greiner.

martes, 28 de noviembre de 2017

CYNTHIA OZICK, El Mesías de Estocolmo.

He aquí un universo tan reducido como una ratonera, donde los únicos héroes son las víctimas, donde el mutismo solo es asequible a los intrépidos (64). 

La novela de Ozick no es una ratonera pero sí crea un universo preciso entre la redacción del periódico en el que escribe sus críticas literarias, su pequeño y desordenado piso, y la librería de Heide. Todo ello en un Estocolmo desaparecido puesto que la ciudad apenas surge por sus páginas, quizás es una impostura más de las muchas que aparecen en la historia de El Mesías de Estocolmo

El propio Mesías es ficción, una novela desaparecida en el caos de la ocupación nazi de Polonia, reaparecida en manos de tres personajes que pretenden utilizar al protagonista, Lars Andemening, para construir un timo que les haga ganar dinero. 

Ozick describe la obsesión de Lars por el Padre, huérfano al ser salvado de la ocupación nazi por un planchador de obstinaciones, alguien que sacaba las cosas de un sitio –las cosas, y las personas- para meterlas en otro (113). 

Entre los personajes que construye la autora con una habilidad extraordinaria, y un lenguaje expresivo de alta calidad literaria, está la librera Heidi, una mujer con la que a Lars le gustaría casarse por ser independiente, antipática, cerrada, hosca, vieja; una especie de heroína (36). 

Dice la autora que Estocolmo está lleno de refugiados/as, lleno de heroínas y de héroes, solo a una persona xenófoba se le ocurriría pensar que eso pudiera mermar la riqueza de una ciudad. 

Una excelente novela.

sábado, 18 de noviembre de 2017

ERNESTO PÉREZ ZÚÑIGA, Santo Diablo

Vulturno es una localidad situada en la España latifundista del primer tercio del siglo XX, probablemente durante la II República. Los jornaleros/as viven en la miseria, al borde del abismo del hambre y la ignorancia, el anarquismo difunde sus ideas de cultura, libertad y justicia social. Durante la II República las ideas anarquistas llevaban sesenta años calando en jornaleros/as y obreros/as por toda España, creando ateneos, escuelas racionalistas y sindicatos, construyendo un mundo paralelo que confiaba en la rebelión interior y social como factor de emancipación. 


Frente a ese proyecto de largo recorrido, que es hoy desconocido por la mayoría y que ha sido desprestigiado asociándolo exclusivamente a la violencia, estaban las fuerzas vivas, la oligarquía formada por los más ricos. Esta poderosa minoría la formaban los grandes propietarios de tierras (el Amo de Vulturno) y la gran burguesía financiera e industrial. Esta oligarquía conservaba el poder económico, mientras el poder político lo tuvo que compartir con otras fuerzas sociales durante la II República. Su riqueza se sustentaba en una cultura de defensa del orden social y de valores conservadores que tenía el aval de la Iglesia católica y una gran parte del Ejército. La novela de Pérez Zúñiga es una buena novela social que describe de forma acertada ese contexto social, político y económico. (…) 
dile que vivir es cristal de frágil, como esta esfera de reloj; dile que será derrotado para siempre en su persona pero que las obras permanecen cuando las cuidamos para otros, como yo he salvado este reloj en tus manos (…). 
El franquismo rompió la genealogía (este fragmento habla de eso) de un movimiento obrero que era algo más que sindicalismo, supo muy bien lo que hacía aunque para ello necesitó una guerra y casi cuarenta años de dura dictadura. La democracia ninguneo y banalizó ese proyecto, solo desde la historia y desde la literatura suenan los ecos de ese proyecto que fue único en el mundo: la revolución anarquista de 1936.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

GEOFF DYER, Arenas Blancas. Experiencias del mundo exterior.

Un libro curioso en el que la frontera entre realidad y ficción no está clara: autor, narrador y personaje central son la misma persona. Por tanto, los viajes relatados tienen mucho de verdad y otro tanto de ficción. Arenas Blancas relata viajes diferentes a aquellos en los que la masificación provoca, hoy, tantos problemas en algunas ciudades. 


Los viajes que nos relata Dyer no atraen a la mayoría y están motivados por algún objetivo concreto: ver la aurora boreal, un lago, unas torres, etc. Eso lleva al viajero a recorrer lugares muy diferentes (Noruega, China, Tahití y otros) con resultados diversos. Uno de los más divertidos es la frustrante búsqueda de una aurora boreal en un espacio con un frío glacial. 

Su estilo es también peculiar con notas de humor irreverente constantes para relatarnos unos viajes que son lo contrario de otro tipo de viaje que hoy cuenta con muchos adeptos. 
Así que, cuando Jessica y yo nos vamos y desatamos las bicis para volver a casa, aunque la experiencia de ver acrobacias siempre levanta el ánimo, a menudo me siento abatido porque ya no puedo hacer cosas así. Me pongo a pensar en lo terrible que es que la vida pase tan rápido y, casi simultáneamente, a pensar en que no sé si tendré paciencia para soportar el resto de lo que la vida, con su acumulación gradual de achaques, lesiones y enfermedades, tenga que ofrecerme, por muy maravilloso que resulte pedalear (…) (147).
Un autor interesante al que habrá que seguir.

sábado, 28 de octubre de 2017

CLAUDIO MAGRIS, No ha lugar a proceder

Siempre me gusta escribir en caliente cuando acabo de leer un libro, me gusta capturar las sensaciones antes de que se debiliten porque pasan días o porque estoy inmersa en otra “historia”, en otra novela… No siempre las circunstancias me lo permiten, en esta ocasión acabo de leerla hace un par de horas, así que tengo todas las impresiones-sensaciones a flor de piel.


Desde el primer momento desvelaré mi opinión: me parece una novela extraordinaria, de las que dejan un poso que dura mucho tiempo, de las inolvidables. Y eso que la he leído en muy mala situación (pero eso carece de importancia ya que se ha impuesto a la adversidad y me ha ayudado a encararla, un mérito más).

¿Qué plantea No ha lugar a proceder?

Un tema que me obsesiona: la maldad del ser humano. 

A través de múltiples situaciones y épocas. Este libro no cuenta una historia, cuenta muchas y una sola que tiene muchas caras. Es un continuo cruce de historias que nunca entorpece la lectura pero que requiere ganas y atención. No es una novela al uso, no es fácil su lectura (tampoco difícil porque se entiende perfectamente, no es hermética ni complicada por el lenguaje). 

La colonización de América, la trata de esclavos, el exterminio nazi-fascista, son los escenarios principales de la maldad (muy bien elegidos, por cierto, porque no hay nada que los iguale por las dimensiones del sacrificio de miles –millones- de personas). 

¿Historias sin protagonistas? 

Sí y no.

Algunas de las historias tienen protagonistas colectivos: etnias, pueblos… La principal sí tiene protagonistas, una saga de mujeres judías, especialmente la última: Luisa. No esperéis nada semejante a lo habitual sobre el exterminio judío. Hay un campo de concentración, sí: la Risiera di San Sabba (era la primera vez que oía hablar de él), en Trieste. No sabía de la existencia de campos y horno crematorio en Italia. 

Trieste mismo es protagonista de esta novela. 

Novela-Caleidoscopio 

Esta novela es un instrumento óptico que cuando lo movemos (leemos) a través de sus 53 capítulos, se pueden ver distintas perspectivas del tema que son simétricas. Magris construye una novela especial, original, un universo completo de perspectivas sobre la maldad, pero también sobre la bondad, del ser humano.
La escritura, puñal afilado que va directo al corazón. Hiere y cura, pero sobre todo hiere. (…) Libros que inflaman el mundo, que calientan el corazón, pero de pronto lo abandonan, como en tantas historias de amor o de muerte. Propagan venenos, prometen paraísos y se hacen la ilusión de que la vida real es otra, violan secretos e intimidades, espían (177-178).

Una novela muy recomendable.

miércoles, 18 de octubre de 2017

IÑAKI URIARTE, Diarios, 1999-2003.

Un inesperado hallazgo, un tipo que no era factible que me interesara lo que tiene que decir a través de sus Diarios y, sin embargo, lo ha hecho. 



¿Por qué digo que no era a priori alguien interesante? Uriarte no ha trabajado nunca, vive de una renta (según cuenta de un piso heredado) y de pequeños trabajos como crítico de literatura e incluso de alguna ayuda familiar (sus compañeras o esposas sí parece que trabajan). Es un bon vivant modesto por vocación. 

Uriarte es un gran lector que adora a Montaigne, Stendhal, Pascal, Proust, también Baroja o Pla. Ese es un primer punto de afinidad que me ha permitido muchas veces aceptar a personas cuyas ideas o aficiones no me gustaban.

Escribe unos diarios, sin referencias cronológicas excepto el año, en los que va desgranando con sentido del humor, calma, escepticismo relativo y cariño, el nacionalismo vasco, la política, la amistad, el amor, la literatura, la salud, su gato y mil y un aspectos que sin saber por qué te van interesando, te van haciendo sonreír y empatizar con este peculiar rentista. 
Hay gente que lleva sus rencores, envidias y resentimientos a flor de piel. Hay otros que los esconden y se esfuerzan por parecer que no los tienen, y de pronto les traicionan y surgen como serpientes o conejos entre la hierba (24). Se me acumulan los libros por leer como si fueran recados por hacer. Se amontonan. Me abruman (96). 
Y la mejor caracterización que he leído nunca del nacionalismo: 
Ese tío que depende de su jefe, el banco, su madre, su mujer, sus hijos y amigos, el inspector de hacienda, el alcalde, el PNV, el Lendakari, Arzalluz, la Comunidad europea, el gran capital financiero, el cristianismo, su poca inteligencia, su falta de sentido del humor, sus genes… ¿por qué le parece que lo más terrible es su dependencia de los españoles? ¿Por qué solo está dispuesto a armarla para liberarse de la opresión a que le tienen sometido los españoles? (129). 
A Uriarte le gusta viajar a su ritmo especialmente por Francia e Italia, visitando recónditos lugares en los que han vivido o escrito o pintado aquellos a quienes admira. Pero sorprendentemente también le encanta Benidorm, de donde dice que siempre retorna a Bilbao (donde vive) mejor que cuando salió. 

Me permito recomendaros a este tipo tan…, cada cual que le aplique el adjetivo (os) que considere oportuno tras leerlo.

domingo, 8 de octubre de 2017

IMRE KERTÉSZ, La bandera inglesa

 Tres relatos, uno de ellos ya leído y comentado: “Expediente”. Los otros dos son: “La bandera inglesa” que da título al libro y “El buscador de huellas”, el que me ha gustado más. 


Dice el propio autor, siento por estos relatos algo muy especial, porque son fragmentos de mi propia vida

“La bandera inglesa” relata su juventud en Budapest, los temores que empieza a sentir al darse cuenta de que el totalitarismo emerge por cualquier resquicio de su vida cotidiana, ser consciente de que no adaptarse significará tener problemas siempre, sentirse amenazado siempre, preocupado por sobrevivir y, a la vez, pensar. Es en esa época de juventud cuando se encuentra con la música y la literatura, tabla de salvación y, al mismo, tiempo navegar solo en el océano de la intelectualidad en un régimen dictatorial. 
Mediante la lectura, mediante esa epidermis que cubría las diversas capas de mi vida, me mantenía en contacto con el mundo como a través de un traje protector (13)
Y la metáfora de la bandera inglesa
De repente apareció un coche similar a un jeep. Su capó estaba todo cubierto por los colores británicos, azul, blanco y rojo: una bandera inglesa. Por esa misma curva en que desapareció la bandera inglesa fueron apareciendo al cabo de unos días, viniendo de la dirección contraria, los tanques (52-53). 
“El buscador de huellas” es el regreso del protagonista (el enviado) al campo de concentración de Buchenwald (la frase de la puerta lo confirma: a cada cual lo suyo, p. 100) donde había estado internado, como el propio autor en 1944-1945. La búsqueda de las huellas de su experiencia vital se convierte en una actividad angustiosa (tanto en el campo, como en la fábrica y alrededores). 

En el campo se encuentra con una extensión casi vacía y con los turistas… 
Los turistas son como las hormigas: se llevan con diligencia, migaja a migaja, el significado de las cosas; con cada palabra, con cada fotografía, desgastan la muda importancia de cuanto los rodea (98). 
Un relato en el que se siente la opresión que siente el enviado, la amenaza de lo que puede ocurrir cuando encuentra las huellas de su vivencia terrorífica, la aparente naturalidad con la que ha desaparecido casi todo, tanto en el paisaje como en el recuerdo de quienes lo vivieron como colaboradores de la muerte, del terror, del mal…

jueves, 28 de septiembre de 2017

KLAUS MANN, Mefisto

Una novela escrita en 1936, antes de que el nazismo llegara a una sinfonía de crueldad nunca vista antes. Fue publicada en la RDA en 1956 y no pudo ser publicada en la RFA hasta 1980. El motivo fueron los pleitos de un actor, Gustav Gründgens, que consideró que Mann se inspiraba en él para construir el personaje que protagoniza esta novela, el actor Hendrik Höfgen, Mefisto




El valor de esta novela se sitúa en dos aspectos, la indagación de la vida interior de un arribista y oportunista, Höfgen, que desarrolla su arte para la simulación en la vida real, adaptándose a los cambios políticos que se producen en Alemania entre los años veinte y treinta. A Höfgen le va como anillo al dedo el papel de Mefistófeles, enviado de Lucifer para capturar almas y ponerlas a su servicio. Es la representación más refinada del mal, posee una mente fría, racional y lógica, es un ser amoral. Höfgen pasa de ser comunista, revolucionario, bohemio y estrafalario a ser el cómico mimado de una de las autoridades máximas del nazismo y a cosechar grandes éxitos en ambas ocasiones. 

El segundo aspecto interesante de la novela es el retrato de la época, centrada en los momentos inmediatamente anteriores y posteriores de la llegada al poder del Partido Nazi. Nos aproxima de forma clarividente a lo que era (y fue) el nazismo en los años siguientes a 1933 y a las razones del triunfo del nacionalsocialismo en Alemania. Igual que Höfgen, miles de alemanes se adaptaron, fueron capaces de convivir cotidianamente con la barbarie, haciendo como que no sabían nada y medrar como el cómico. Millones de alemanes aceptaron el nazismo porque solo vieron las oportunidades personales que se les abrieron con la llegada al poder de los nazis. 

El amado Führer tiene los brazos cruzados. Bajo la frente, hundida pérfidamente, su mirada ciega, cruel y obstinada pasa sobre el gentío que, a sus pies, murmura plegarias. El jefe de propaganda grazna y el ministro de los aviones [el protector de Höfgen] sonríe sardónico. ¿Qué lo pone de tan buen humor? ¿Qué le hace aparecer tan limpio? ¿Piensa en ejecuciones, busca en su fantasía calenturienta nuevos y desconocidos métodos de aniquilación?

Una novela que impresiona, que deja un regusto muy amargo al finalizar su lectura, un Mefisto difícil de olvidar.

lunes, 18 de septiembre de 2017

JÓN KALMAN STEFÁNSSON, La tristeza de los ángeles.

El descanso se ha alargado más de lo que pensaba y vuelvo con cierto desánimo provocado por un verano complicado. Las circunstancias que me han envuelto han provocado que no sintiera ganas de este espacio que tanto me gusta.

Pese a todo, he leído.

Siempre he sabido que la lectura me salva, este verano lo he comprobado.

He tenido pocas ganas de escribir las reseñas de los libros, pero algo he escrito de cada uno, espero transmitiros ganar de leer.

¿El título era una premonición? 



Este segundo libro de la “Trilogía del muchacho” me ha interesado más que el primero (que me gustó bastante). Una parte importante del libro es el camino del Muchacho y Jens, el cartero, para entregar la correspondencia en la zona oeste de Islandia. Es casi primavera pero el frío, la nieve, las ventiscas y la dureza del final del invierno lo invaden todo. El camino es tan duro que se va creando un vínculo afectivo entre el Muchacho y Jens que no era previsible por el carácter del cartero.

Me he anotado algunos párrafos que he apuntado en la libreta resaltando la palabra clave y, casi, se ha formado un poema: 

Literatura, mar, libros, palabras, frío, reino de los cielos (de nuevo libros), silencio, mujeres, ser humano.

Algunos de estos párrafos: (…) la literatura no nos hace humildes sino sinceros, esa es su naturaleza y ahí radica su importancia (16). 
El océano respiraba con pesadez en alguna parte, ahí fuera, en la nevada que cubría el mundo y lo engullía todo. (…) por encima del temporal se oía con claridad la respiración del mar, la inhalación profunda de una bestia sin alma, cofre lleno de tesoros y tumba de miles de hombres (25)
Hay libros que son entretenidos pero que no remueven nada en las personas. Luego existen otros que te hacen dudar, que te dan esperanza, que amplían tu mundo y te enseñan lo que es el vértigo. Ciertos libros son esenciales, otros son un divertimento (26).
Los dos hombres están callados, el muchacho por timidez, Jens porque prefiere el silencio sobre todas las cosas, el silencio es un refugio, le da paz (193).

sábado, 8 de julio de 2017

BENJAMÍN PRADO, Ecuador. Poesía 1986-2001 y otros poemas.


 Ned Axthelm

Ya lo he dicho otras veces, no soy buena lectora de poesía. Leo intermitentemente y me cuesta mucho acabar los libros de poesía porque no puedo leer muchos poemas seguidos. Me agota la intensidad de los poemas, me sacia un solo verso, las emociones concentradas me fatigan. 
Lo que importa de un poema es en quién te convierte. 


No tengo criterio para elegir poesía, me guío por el instinto, por el me gusta o no me gusta sin saber por qué. Benjamín Prado me había gustado en algunos poemas encontrados en la red, así que decidí embarcarme en este libro hace unos meses. El libro se acomodó en mi mesilla de noche, algunas noches solo leía un poema porque el sueño me vencía, otras iba antes a reunirme con sus versos y leía tres o cuatro, muchas noches lo miraba con cierta desazón porque ni siquiera podía abrirlo, entonces me acordaba de esta afirmación de Paul Valéry: 
Un poema no se termina, solo se abandona. 
Estoy convencida de que a través de los poemas que nos gustan, nos mostramos impúdicamente, pero a mí me gustan también los poemas que me hacen pensar (nunca dejo mi ser racional abandonado). No puedo mostraros todos los poemas que he seleccionado, sería exponerme demasiado y mi pudor no me lo permite. Me quedo con estos versos y una imagen del Danubio (y aprovecho para deciros que este año sí dejaré el blog en descanso). 
Los ríos de las ciudades son extraños,
parecen dioses perdidos entre bares azules
y merenderos sucios 
y pequeñas terrazas de extrarradio.

Los ríos, como los trenes, 
llegan despacio al nombre de las ciudades.



miércoles, 28 de junio de 2017

IDA FINK, El viaje

Una novela breve, escrita con lenguaje claro y preciso, sin excesivas efusiones emocionales, auténtica.
El tema puede parecer a muchas personas reiterativo, yo no lo veo así, debería haber por lo menos seis millones de historias para poder decir pensar en la reiteración.



El viaje es una huida desesperada, atenazada por el miedo, por una amenaza que se percibe cercana, la Gestapo es la bestia más temida, sin embargo lo terrorífico de esta huida es que cualquier persona, polaca o alemana, se puede convertir en un denunciante, en un burlador, en un abusador. Por eso la sensación de peligro no cesa para dos jóvenes hermanas polacas que huyen de su ciudad por su condición de judías. La soledad, las dificultades incluso para disimular el acento, los modales, los conocimientos, cualquier error puede ser definitivo.

Esta historia nos habla del arraigado antisemitismo que existía en Europa, algo que se tiende a olvidar y que explica, en parte, los motivos por los que el Holocausto fue posible, las grandes matanzas de judíos no hubieran sido posible sin la colaboración de la población con los nazis.

Se otorgó un mes de espera; pasado el mes decidió dejar de esperar, despojarse del miedo a la policía, de que la encontraran, ese miedo primordial, dominante pero no único. Porque también había otros, más pequeños, y también ellos amenazaban peligrosamente, como, por ejemplo, el temor a que el desconocimiento de las costumbres campesinas, la ignorancia de diversos quehaceres despertara desconfianza y sospecha, delatara que no se era la que se decía ser (…) Podía, todo lo más, disimular, alejar la atención de muchas maneras y adquirir lo más pronto posible ese saber hasta entonces desconocido. Se había vuelto astuta y sagaz. Observaba, imitaba, encubría, se protegía detrás de la risa y las bromas (115). 

Una historia basada en los recuerdos de Ida Fink, en la memoria conservada en lo más profundo de su ser de ese viaje que le pudo costar la vida y del que sobrevivió para contarlo, para recrear el ambiente de esos años, de ese odio, de esa persecución a muerte. 

Muy recomendable su lectura.

domingo, 18 de junio de 2017

IMRE KERTÉSZ-PÉTER ESTERHÁZY, Una historia: dos relatos

Este es uno de esos libros que una compra porque no quiere perderse ni una sola palabra de un escritor por el que siente un profundo amor y una inmensa admiración. Ese amor se manifiesta en una profunda coincidencia en la manera de entender, sentir y ver la vida. Tal es la magnitud de dicho amor que salta barreras de género, de edad y de nacionalidad. Ese escritor es Imre Kertész. 


Es difícil, pese a ser interesante, que pueda recomendar estos dos relatos a alguien que no comparta ese sentimiento por Kertész o, quizás, por Péter Esterházy. No he leído a Esterházy aunque tengo su monumental obra, Armonía celestial, que espero leer algún día. Kertész escribió “Expediente” y Esterházy “Vida y Literatura” cuando se encontró en una situación parecida a la que Kertész describió en “Expediente”, así lo explica cuando dice: 
Resulta que al oír esa frase surgió en mi interior, como una visión sangrienta, maldita literatura, el texto de Imre Kertész (…) que eleva (o más bien empuja hacia arriba) una historia de aduana de este tipo, hasta alcanzar el grado de una interpretación de la vida (Esterházy, p. 71). 
En efecto, el texto de Kertész es excelente, hasta el punto de convertir la anécdota de un viaje frustrado a Viena (desde Budapest) en una muestra de la distopia socialista húngara, de cómo hace valer la autoridad el poder del que dispone con el único objetivo de que el individuo se sienta menos que nada, sujeto de la arbitrariedad y humillado. Todas las citas son de Kertész: 

1. 
A estas alturas, no creemos ya en nada; sordos y ciegos tanto a la verdad como a la mentira… (9). 
2. 
Me gusta viajar; a decir verdad, solo me gusta viajar. Siempre he sido un buen viajero y un mal llegador, (…). Me gusta estar de viaje, esto es, en ninguna parte (15). 
3. 
Empieza a adueñarse de mi esa sensación determinada que tan bien conozco a raíz de mis experiencias vitales (…). La sensación es de calma y de entrega. Es la misma disposición con que uno se encamina hacia su funesto destino, (…) nos hemos convertido en piezas de una estupidez mecánica que –a nuestro juicio- es del todo ajena a nosotros (…). (20-21). 
4. 
(…) el ciudadano atormentado desde hace décadas, adiestrado, lesionado en su conciencia, en su personalidad y en su sistema nerviosos y quizás hasta herido de muerte… que, de hecho, era más un prisionero que un ciudadano (32). 
5. 
Seis décadas de diversas pero siempre monótonas dictaduras y ahora esta dictadura restante todavía sin nombre me han destrozado la inmunidad que se alimentaba de paciencia, de paciencia gratuita (40). 
Kertész siempre me tiene preparadas sorpresas, esta vez ha sido la manera de denominar a quien tiene cierto micropoder y lo usa para humillar y amedrentar (o lo intenta), son esos hombres que pasan desapercibidos y que cuando las circunstancias les otorgan un poquito de poder se crecen y lo ejercen: son los hombres grises. Así los llamo yo y así resulta que los llama Kertész en este relato.

jueves, 8 de junio de 2017

WOLFGANG HILDESHEIMER, Tynset.

Leer Tynset ha sido para mí como subir a una montaña rusa, de pronto había fragmentos de esta extraña historia que me parecían una maravilla y los leía con ansia, como de pronto bajaba en caída libre en el aburrimiento y no acababa de entender de qué hablaba el protagonista. Siendo una novela breve (cerca de 200 páginas) se me ha hecho eterna, el momento no era bueno porque he tenido (y tengo) mucho trabajo y me ha invadido el nerviosismo y el mal dormir (como al protagonista). 



¿De qué trata Tynset

Trata de la narración en primera persona de un hombre mayor que no puede dormir, es una especie de monólogo que dura una noche de vigilia.
¿Dónde estoy entonces? ¿Dónde? Aquí, en ninguna parte. Ninguna parte, el único lugar donde puedo respirar, libre, desprendido de todo, sin que nada me importune más que el clima (47-48). 
El insomne vive en un caserón ubicado no se sabe dónde pero relativamente cerca de Noruega, de Tynset, la ciudad a la que quiere ir. Comparte el caserón con una criada muy religiosa y borracha, llamada Celestina, que una noche de melopea lo confunde con Dios (una de las escenas más divertidas de la novela). En el largo monólogo caben muchos recuerdos reales e inventados. 

Hay quien va mucho más lejos e interpreta que el caserón es un espacio psíquico y el paseo nocturno una alegoría de la conciencia culpable por la memoria colectiva respecto a la Shoah. Yo no he apreciado esta posible lectura, bien es cierto que la gran cantidad de historias que cuenta abre muchas posibilidades interpretativas.

¿Y qué simboliza Tynset? 

La ciudad noruega es el espacio de la huida, la única salida posible a la pesadilla de las noches insomnes. Cuando acaba la novela sabemos si esa posibilidad de fuga es factible o no, tendrán que descubrirlo leyendo la novela.
(…) Tynset no suena a mito, aunque Röros sí. Si no hubiera visto la fotografía, entonces, al ver este nombre, me habría imaginado una isla en cuya playa habría nacido de la espuma la amada de un dios, quien hace ya mucho tiempo que habría vuelto a convertirse en espuma, consumida en su ansia de inmortalidad (21).
¿Suben a la montaña o prefieren quedarse en tierra?

domingo, 28 de mayo de 2017

JÓN KALMAN STEFÁNSSON, Entre cielo y tierra

Sensaciones 

Esa sensación transmite la lectura de esta novela, que estamos entre el cielo y la tierra. Suele ser habitual en las novelas nórdicas que el clima, los aspectos geográficos, la naturaleza en definitiva, ocupen un lugar importante en la historia narrada. 

Alegría, felicidad y amor apasionado son la trinidad que nos hace humanos, da sentido a la vida y la hace más grande que la muerte, sin embargo, cuando arrecian los vientos polares, no abriga más que esta última (66)

Esta afirmación abre paso en el relato a una tormenta en el Mar de Hielo, de la zona de los fiordos occidentales de Islandia, espeluznante donde las haya que se extiende entre las páginas 66 y 71. 



¿De qué trata esta novela? 

Trata de un Muchacho (se trata de la primera novela de la “Trilogía del muchacho”), de un Lugar, de unas aldeas del oeste de Islandia y del mar. Trata de las dificultades para sobrevivir cuando un espacio bello pero inhóspito nos rodea. Y trata del alma humana, algo universal en Islandia o en Kenia. Un muchacho con una infancia marcada por la muerte y el mar, vive una nueva tragedia que le hace pensar en buscar la muerte y sin embargo se encuentra con la “trinidad profana”, que seguro que da mucho que hablar en las dos siguientes novelas. 

Y pese a las adversidades… 

La amistad: 
(…) es maravilloso contar con un amigo de verdad en este mundo, así no estás tan indefenso, puedes hablar con alguien y escucharle sin tener que protegerte el corazón. 

Los libros: 
(…) aquí las noches de invierno son largas, tienden la oscuridad entre las cumbres de las montañas y los niños se duermen, la calma es ensordecedora y tenemos tiempo de leer, para reflexionar (113). 

El tiempo (proustiano sin duda alguna): 
El tiempo es relativo y el reloj rara vez mide lo que sucede dentro de nosotros y que constituye la verdadera duración de la vida, por eso pueden concentrarse muchos días en unas pocas horas y a la inversa, el número de años es una medición inexacta del tiempo de vida del hombre (…) (75). 

El amor, el trabajo colaborativo en el mar, el café humeante, la charla al calor de la chimenea, la nieve… y tantas otras cosas que hacen esta novela inolvidable.

jueves, 18 de mayo de 2017

MIRCEA CARTARESCU, El ojo castaño de nuestro amor.

Hay libros que me gustan, otros que me gustan mucho, muy pocos me parecen extraordinarios e inolvidables, este es uno de ellos. Cuando tengo la suerte de encontrarme con uno de estos libros, conforme me acerco al final, voy más despacio para que no se acabe, sufro cada vez que miro que quedan menos hojas y se me va a terminar irremediablemente. Vale, sé que puedo releerlo, pero ya no es lo mismo, así que mi reacción habitual es comprarme otro libro del autor y guardarlo un tiempo, hasta que el recuerdo del ya leído se desvanezca. Entonces le tocará a Nostalgia volver a provocar el misterio de cautivarme completamente. 


I. 
Ya conocía a Cartarescu por la lectura de un relato arrasador e impresionante, El ruletista. Me impactó y no acabo de entender por qué he dejado pasar cuatro años para leer una nueva obra suya. 

II.
He dicho muchas veces que no me atraen los relatos, aunque admiro y he leído con fruición a autores de relatos como Cortázar o Borges. Bien, El ojo castaño de nuestro amor es el título de uno de los relatos que componen este libro. Son relatos con una línea de continuidad, todos en su conjunto van componiendo el paisaje biográfico del autor y su país de origen, Rumanía. 

III. 
He subrayado tanto en este libro que me da apuro tener que elegir alguno de los muchos fragmentos que me han gustado. Con estos relatos me ha sucedido eso tan peculiar de parecer que estoy ante alguien próximo que me conoce muy bien y al que entiendo igual de bien. Una especie de comunión lectora/autor. 

IV.
Me gusta mucho cómo escribe Cartarescu, su lirismo es sorprendente, por ejemplo cuando escribe sobre un paseo por el barrio antiguo de Constanta en el relato “Pontus Axeinos”. Cuando pienso en Constanta, siempre vienen a mi mente las callejuelas sinuosas, pastoreadas por mezquitas más sinuosas aún, ancianos turcos que fuman todavía sus narguiles en plena calle, agachados junto a paredes burdamente coloreadas (…) (50). 

V.
Me gusta mucho lo que cuenta, historias inseparables de sí mismo que son reflexiones memorables, como la que realiza en el relato “Europa tiene la forma de mi cerebro”, uno de mis favoritos. 
Ser europeo no significa para mi ser bueno (mejor que otros), sino ser complejo, ser un personaje complicado, lleno de contradicciones, pero capaz de reconocerlas y de conciliarlas. La gran tradición europea ha guiado toda mi vida, al igual que mi rebelión contra ella (140). 

VI.
“Los años robados” es el otro relato en el que he encontrado un camino de ida y vuelta entre la vida atrapada entre palabras y mi propia vida. 
Resulta increíble todo lo que tenemos que luchar para conseguir un poco de normalidad (74). 

VII.
Solo añadir que cada uno de los relatos es una pequeña maravilla, todos me han gustado sin excepción. El autor, un europeo aparentemente muy diferente a mí misma, está sin embargo más próximo que muchas de las personas que me rodean cada día aquí. 

VIII. 
Buscad este libro, leedlo sin prisas y disfrutad de este magnífico libro. Espero no levantar excesivas expectativas que puedan frustrarse pero el entusiasmo me ha podido.

lunes, 8 de mayo de 2017

PIERRE LEMAITRE, Recursos inhumanos

En muy poco tiempo he leído dos libros de este autor, la anterior, Nos vemos allá arriba, me gustó sin entusiasmo, tuve sensaciones contradictorias con aspectos interesantes y otros menos.


En esta novela confirmo los aspectos positivos de la anterior. Bien escrita, Pierre Lemaitre consigue montar una historia con un personaje central, el antaño director de recursos humanos (de ahí el juego irónico del título) Alain Delambre que ha perdido la esperanza de encontrar trabajo digno tras quedar en paro.

Otro aspecto positivo confirmado es lo bien contextualizada que está la historia, el autor pinta un fresco de la población francesa, especialmente parisina, en estos últimos años de crisis económica que ha afectado duramente a las clases trabajadoras y a la clase media. El universo del precariado está perfectamente descrito, la desesperación al no encontrar trabajo, el deterioro personal y familiar, etc.

Y el tercer aspecto es la buena caracterización de la psicología de los personajes que van acompañando y desfilando al lado de Alain Delambre, el auténtico protagonista de la novela:
La tensión es una especie de hilo que cada uno lleva dentro de sí y cuyo nivel de resistencia no se conoce en realidad. Cada uno tiene el suyo (207).
Añadiría un cuarto aspecto positivo, la intriga sobre cómo puede acabar una historia que acaba siendo delirante, sin olvidar la denuncia de los aspectos más brutales e inmorales del capitalismo actual.
Se habla mucho de los “valores” de la empresa. Ya no basta con trabajar, hay que “comprometerse”. Antes había que estar de acuerdo con la empresa, ahora hay que fusionarse con ella. Ser uno con ella (27).

Una novela de hoy mismo, un retrato en tiempo presente lleno de fuerza, de humor, de rabia, de denuncia de la inhumanidad que asola a millones de parados/as (en este caso de edad delicada: superados los 50 años).

viernes, 28 de abril de 2017

IVO ANDRIC, Un puente sobre el Drina.

El autor nació en 1892 en Bosnia, de familia croata, se declaró posteriormente serbio que para él era decir yugoslavo, país hoy desaparecido. Andric murió en Yugoslavia en 1975, había recibido el Premio Nobel en 1961. Su propia historia personal fue una fuente de inspiración para escribir esta novela.


¿De qué trata esta novela?
Un puente sobre el Drina trata de un puente, un rio (el Drina), una ciudad (Visegrad) y sus gentes.
(…) las gentes atravesaron innumerables veces el puente, de una orilla a otra. Los niños cruzaban corriendo, y las personas de más edad caminaban despacio, hablando o contemplando, desde todos los puntos, los horizontes completamente nuevos que el puente ofrecía (95).
Así describe el narrador la expectación que provocó la inauguración del puente en la segunda mitad del siglo XVI. Alrededor del puente se construye una crónica de una comunidad plural formada por personas de religiones diferentes (musulmanes, cristianos y judíos), bajo el poder político de distintos imperios (turco y austro-húngaro) y en transformación no exenta de conflictos.
La trama, tejida con mucha habilidad, es épica sin ensalzar héroes o mitos sino personas comunes y corrientes. El autor logra una fotografía de una sociedad, la de Visegrad, entre el siglo XVI y el inicio de la Iª Guerra Mundial en 1914. Van apareciendo hechos históricos sin desligarse de pequeñas historias individuales que nos permiten conocer la evolución de los habitantes de Visegrad al compás de los cambios políticos, económicos, religiosos, etc.

El puente como símbolo
Sin duda el protagonismo del puente tiene un profundo simbolismo, se construyó para facilitar la unión de las dos orillas y que el río no se convirtiera en barrera sino en factor de relación y de vida. Además el puente contiene la kapia, un ensanchamiento del puente donde los habitantes de Visegrad se reúnen, toman café, comen pipas de calabaza, hablan, ríen, beben, se enamoran… Pero también es ocupada por soldados, ejecutan, detienen y cierran el puente.
El humor, la tragedia, la épica, la mezquindad, las envidias, el amor, la amistad, los intereses económicos, la política, el nacionalismo, el racismo… circulan por el puente como el agua del río Drina.
El inicio de la Iª Guerra Mundial es relatado de manera excepcional, especialmente, en las páginas 447-448:
Las gentes se dividieron en perseguidos y perseguidores. La bestia hambrienta que vive dentro del hombre, y que no se atreve a aparecer en tanto no quedan eliminados los obstáculos que representan las buenas costumbres y las leyes, quedo en libertad. Los actos de violencia, el pillaje e incluso el asesinato (…) fueron autorizados con la condición de que se llevasen a cabo en nombre de intereses elevados y al amparo de una serie de palabras que representaban el orden (447).
Una excelente y recomendable novela por muchos motivos literarios y sociales.


martes, 18 de abril de 2017

SAM SHEPARD, Crónicas de motel


Estoy muy agradecida a Wineruda por el libro y la recomendación, dicho esto revelo en la segunda línea que me ha gustado, que ha sido una sorpresa muy agradable puesto que no había leído nada suyo.


1.
Me gusta su prosa seca, cortante, breve, concisa y precisa. Me parece que es muy norteamericana, al menos de la tradición de algunos escritores como Cormac McCarthy, uno de mis autores favoritos.

2.
Su estructura está formada por fragmentos (en general, breves), fotos y poemas, que forman una especie de puzle que va encajando a lo largo de la novela reconstruyendo una especie de autobiografía dispersa.

3.
El conjunto, prosa y poemas, componen una atmósfera de autenticidad en la que se inscriben retazos de la vida de un estadounidense: la carretera, el oeste, el desierto, los moteles, etc.

4.
La sensación es de inmersión en un mundo que conocemos, sobre todo, por el cine. Tiene lógica porque Shepard es un hombre de cine y estas Crónicas de motel fueron el punto de partida de Paris, Texas, una película extraordinaria.

5.
Yo diría que la novela tiene incluso música. Shepard fue amigo y colaborador de los Rolling, Patti Smith o Bob Dylan. Pero yo he escuchado a través de sus palabras a Nina Simone:
Yo solía llevarle cubitos a Nina Simone. Ella me trataba siempre de forma encantadora. Me llamaba “guapo”. Le llevaba toda una enorme bandeja de plástico gris llena de hielo para enfriar su Scoth.Ella se arrancaba su peluca rubia y la arrojaba al suelo. Debajo, su verdadero pelo era corto, como una oveja negra recién trasquilada. Se quitaba las pestañas y las pegaba en el espejo. Sus párpados eran gruesos y los llevaba pintados de azul (…).Solía terminar su actuación con “Jenny pirata”, la canción de Bertold Becht. Siempre cantaba esa canción con una grave voz penetrante y vengativa, como si ella misma hubiese escrito la letra. Su actuación apuntaba directamente a la garganta de su público de blancos. Luego apuntaba al corazón. Luego apuntaba a la cabeza. En aquellos tiempos estos disparos eran un balazo mortal (79).
6.

Os recomiendo esta pequeña gran novela.