sábado, 19 de octubre de 2013

IMPONDERABLES Y MAGGIE O’FARRELL, Instrucciones para una ola de calor.

QUINT BUCHOLZ

Un imponderable es  un elemento, circunstancia o hecho que sucede de manera inesperada e inevitable y tiene consecuencias que no se pueden conocer o precisar. Siempre me ha hecho reflexionar la influencia que tienen en nuestra vida los imponderables: un encuentro fortuito, un accidente, un cambio de residencia, una ola de calor. ¿La vida es un conjunto de imponderables que vamos afrontando y resolviendo según sabemos y podemos? ¿Nos abrimos a las posibilidades y sorpresas de los imponderables o preferimos planificar nuestra vida al milímetro para cerrarles el paso?
Me resulta difícil planificar la vida para prever todo lo que sucederá y resolverlo con anticipación. Prefiero el riesgo de dejar que los imponderables me sorprendan y reten mi capacidad de reacción (sé que no siempre son positivos y agradables). Me encantan las sorpresas y las posibilidades, las contingencias, las probabilidades, las eventualidades, las casualidades, las ocasiones que presenta la vida, en definitiva.
En esta novela, una sorprendente ola de calor en Inglaterra es el imponderable.



MAGGIE O’FARRELL, Instrucciones para una ola de calor.
El libro ha llegado a mis manos por recomendación de mi librera R., a las dos nos gusta hablar de libros y, a ella, del mundo editorial. No suele adoptar la posición de recomendar, al menos conmigo. Sólo si elijo una novedad que está segura que no tiene calidad, se las agencia para sugerírmelo y, a veces, dice: sin embargo ésta, ---, me ha parecido una buena novela. Pues este fue el caso de la que reseño a continuación.
Instrucciones para una ola de calor tiene 313 páginas y su título responde a la ola de calor que padeció Londres en el verano de 1976 y las consiguientes medidas recogidas en la “Ley de emergencia contra la sequía”, que fue aprobada ese año, sobre el agua y la situación de emergencia que se podía producir. Algunas de estas medidas  aparecen en el inicio de cada capítulo.
Maggie O’Farrell nació en 1972 en Irlanda del Norte y es periodista y escritora. Debutó como novelista con After You’d Gone (2002) y ha publicado cuatro novelas más, incluida ésta última que aquí se reseña.


Instrucciones para una ola de calor está dividida en cuatro capítulos, los cuatro días, del 15 al 18 de julio de 1976, en que Robert Riordan permanece desaparecido de su hogar en Highbury, Londres. La novela concluye en Irlanda donde su mujer Gretta y sus tres hijos, Monica, Michael Francis y Aoife, lo encuentran.
La novela va desvelando las relaciones amorosas y familiares de los personajes protagonistas y una trama de secretos que introducen en la trama misterios por desvelar. Aun cuando la novela se centra en las múltiples concesiones y compromisos que se tienen que ir haciendo a lo largo de la vida en la familia y con la pareja y los hijos, está escrita a ritmo de thriller y aunque  
empieza como si fuera una novela costumbrista de una familia irlandesa emigrada a Inglaterra, enseguida va creando interrogantes que te mantienen en vilo para ver por dónde se van resolviendo.

Pero Gretta guarda una extraña inmovilidad. Y Monica conoce esa curvatura hacia debajo de la boca, esos párpados algo entornados. Es el gesto que compone cuando ha oído alguna palabrota, cuando se la reprende por alguna compra absurda, cuando le piden que dé cuentas del paradero de alguno de sus inútiles parientes. El gesto que compone cuando se dispone a reinventar, a editar, a dar una versión revisada y corregida de una conversación, un encuentro o un evento de su pasado (p. 250).

La novela está bien escrita y muestra una gran perspicacia para las complicaciones de las relaciones familiares. Aunque muestra la crudeza que puede darse en dichas relaciones, es indudable la ternura que siente por los personajes que construye, especialmente me ha gustado la complejidad de Aoife (Eva en irlandés, un nombre con una sola consonante).

La lista de cosas que no podía hacer parecía interminable. Era incapaz de darle a una pelota, ni cogerla, era incapaz de escribir, incapaz de tocar un instrumento, incapaz de cantar sin desafinar, incapaz de integrarse con la gente, siempre estaba al margen, siempre misteriosamente aislada, extraña, diferente (p. 97).

Las dificultades de adaptación de los católicos irlandeses, y los problemas para ser aceptados en Inglaterra por el terrorismo del IRA con quien los relacionan, queda trazado en pocas pero clarificadoras pinceladas.

Aquello tampoco lo entenderían nunca sus hijos, nacidos en Londres: lo duro que era todo entonces, cuando en Irlanda no había trabajo, cuando no se podía hacer nada, cuando los barcos que transportaban el correo se llenaban de desesperados que acudían a Inglaterra para ganar cuatro perras. Sus hijos creen que lo han pasado mal: cuando se metían con ellos en el colegio, cuando contaban insultantes chiste delante de ellos, cuando los hijos de ciertos vecinos alegaban que sus padres no les dejaban jugar con sucios católicos. Pero no tienen ni idea de lo que significaba ser irlandés en la Inglaterra de aquel entonces, hace mucho tiempo, hasta que punto te odiaban y despreciaban y te faltaban al respeto (p. 241).

Una novela que me ha sorprendido agradablemente, quizás el final está demasiado edulcorado para mi gusto, pero que recomiendo.


Imágenes (excepto la portada del libro) tomadas de google.

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA PIEDRA DE LA PACIENCIA



LA PIEDRA DE LA PACIENCIA de Atiq Rahimi (2012) 

La película es una adaptación de la novela del mismo título de Atiq Rahimi, también guionista y director, por la que recibió el premio Goncourt en 2008. Atiq Rahimi combina, por tanto, estas dos facetas de escritor y cineasta.

Nació en Kabul en 1962 y se educó en el liceo francófono Isteqlal y en la Universidad de Kabul, donde se licenció en Literatura. Tras la invasión soviética su familia huyó de Afganistán. El conflicto comenzó en 1978, cuando tuvo lugar la Revolución de Saur, que hizo de Afganistán un Estado socialista gobernado por el Partido Democrático Popular. Fue entonces cuando el gobierno de Estados Unidos inició la «Operación Ciclón» en el contexto de la Guerra Fría, suministrando armas y una amplia financiación a los rebeldes islámicos muyahidines que desestabilizaron el país hasta tal punto que menos de un año después el Consejo Revolucionario solicitó la intervención del Ejército Soviético. 




El exilio le llevó a Francia, donde se doctoró en Comunicación Audiovisual en la Sorbona. Tras licenciarse se centró en la producción cinematográfica y en los años noventa comenzó a escribir. Publicó su primera novela, Tierra y cenizas, en el año 2000, que se convirtió en un éxito de ventas, adaptándola al cine. La piedra de la paciencia es su cuarta novela y la primera que escribió en francés. Rahimi volvió a Afganistán y comenzó a colaborar con el grupo mediático Moby, desarrollando programas y series y apoyando a nuevos directores y guionistas.



La película narra la historia de una mujer en Afganistan que tiene que quedarse en casa a cuidar de su marido, herido en una reyerta y en estado de coma. El marido, mucho mayor que ella, era un héroe de la guerra (no se especifica a qué guerra se refiere de las muchas que han asolado a este país) al que casan con la protagonista, una adolescente de 17 años. Han pasado diez años desde su matrimonio y la joven con 27 años y dos hijas alterna el tiempo que pasa en la casa, evitando a las guerrillas que siguen luchando en la calle, con el tiempo que pasa con su tía, una mujer liberada que se queda a cargo de las niñas. La conversación con el marido en coma se revela como una especie de catarsis liberadora. Me ha recordado a Cinco horas con Mario (1966) de Miguel Delibes y el monólogo-diálogo que Carmen Sotillo entabla con su marido mientras lo vela la última noche. 





Con una excelente interpretación principal de Golshifteh Farahani, la narración resulta un poco monótona pero pese a ello resulta interesante saber quién hay bajo los burkas que convierten a las mujeres en cuerpos dóciles y obedientes del hombre, en fantasmas inexistentes, en bultos andantes. Pero, tras esa obligada invisivilización forzada por un fundamentalismo religioso que siempre se ceba con las mujeres, hay personas que sienten y que se rebelan en silencio de formas diversas, por cada rendija que, una sociedad basada en la violencia de las armas y la religión, puede dejar a las mujeres. La protagonista realiza reflexiones muy interesantes entre el miedo a sus propios pensamientos y la catarsis liberadora que realiza, sobre todo, a través de la palabra y la relación con su heterodoxa tía. Uno de estos pensamientos que la torturan tras decirlos: “Cuando los hombres no saben hacer el amor, hacen la guerra”. 

¿Recomiendo la película? Os dejo en la duda. Ya sabéis que pocas veces una película se sitúa en este espacio central.

Todas las imágenes tomadas de google.

sábado, 12 de octubre de 2013

MILAN KUNDERA, El telón. Ensayo en siete partes.

Este ensayo de Kundera lo he leído por recomendación de Aristos, al que pedí que colaborara en esta reseña explicando los motivos por los que me aconsejó leer esta obra. 

U-topía me pide una razón por la cual le recomendé leer este libro, me he puesto a buscar una entre las cantidades de razones y que pueda, además, caber en la brevedad de una edición blog. 

He encontrado una desde el mismo libro que está entre la pasión de historiadora de Laura, en su intensa exploración y vivencia estética y voracidad de lectora de novelas.


En los comentarios iré complementando otras razones pues el tema es tan fundamental y amplio que acomodarse en tan escasos renglones es toda una proeza ja ja ja. 


Debo añadir que este libro corresponde a una reflexión necesaria y luminosa acerca de la novela hecha por M. Kundera que se complementa con “Los testamentos traicionados” y “El arte de la novela”, trabajos imprescindibles para la discusión y debate actual sobre la función del arte como capacidad humana, histórica y social.


Esta entonces sería una de las tantas razones de mi recomendación:

En El hombre sin atributos (1930-1941), de Robert Musil, Clarisa y Walter, «desencadenados como dos locomotoras que avanzaran una al Iado de otra», tocaban el piano a cuatro manos. «Sentados en sus banquetas, no estaban irritados, enamorados o tristes sinrazón, o bien cada uno por una razón distinta, (…) y sólo «los unía la autoridad de la música (…). Se producía allí una fusión similar a la que se da en los momentos de gran pánico, en que centenares de seres, que en el instante anterior eran del todo distintos, hacen los mismos movimientos, lanzan los mismos gritos absurdos, abren de par en par ojos y bocas (…)». 

Walter consideraba que «esa agitación tumultuosa, esos movimientos emocionales del ser interior, es decir, esa nebulosa turbación de los subsuelos corporales del alma, era el lenguaje eterno que puede unir a todos los hombres».


El telón, publicada en 2005, enlaza muy bien con la reflexión que hace Kundera en El arte de la novela, también recomendada por Aristos.

Este ensayo tiene 202 páginas y está estructurada, como indica el título, en siete partes: Conciencia de la continuidad, Die Weltliteratur, Llegar al alma de las cosas, ¿Qué es un novelista?, La estética y la existencia, El telón rasgado y La novela, la memoria, el olvido.

El título hace referencia a la idea que tiene Kundera de que el telón es la preinterpretación del mundo, éste cuando acude a nosotros en el momento en que nacemos, ya está maquillado, enmascarado, preinterpretado. Y los conformistas no serán los únicos en no darse cuenta; los seres rebeldes, ávidos de oponerse a todo y a todos, no se dan cuenta de hasta qué punto ellos mismos son obedientes; sólo se rebelaran contra lo que ha sido interpretado (preinterpretado) como motivo digno de rebelión (p. 114-115).

Según Kundera será Cervantes, cuando envió a Don Quijote de viaje, quien rasgó el telón y el mundo se abrió ante el caballero andante en toda la desnudez cómica de su prosa (p. 114). Cervantes puso en marcha la seña de identidad del arte de la novela al rasgar el telón de la preinterpretación.

Porque la narración, tal como existe en la noche de los tiempos, se convirtió en novela en el momento en que el autor ya no se contentó con una simple story, sino que abrió de par en par las ventanas al mundo que se extendía alrededor. A la story se unieron otras stories, episodios, descripciones, observaciones, reflexiones, y así el autor se ha encontrado frente a una materia muy compleja, muy heterogénea, a la que, al igual que un arquitecto, ha tenido que dar una forma; y la composición (la arquitectura) adquirió para el arte de la novela, desde el principio de su existencia, una importancia primordial (p. 184).

Intentar comprender la vida es la búsqueda de la novela. En este ensayo Kundera se interroga sobre la historia, la moral, la nación, la creación, el arte, Europa y muchos otros temas. El autor siempre marca como línea argumental, que une las siete partes del ensayo, la idea de que la novela es la mejor manera de conocer el alma humana. Además este ensayo remarca los autores de referencia de Kundera: Cervantes y Rabelais como fundadores de la novela y otros muchos como Flaubert, Tolstoi, Kafka, Musil, Carlos Fuentes, García Marquez, etc., todos ellos unidos, al margen de peculiaridades nacionales, por una zona (Die Weltliteratur, literatura mundial, según Goethe) hecha de palabras y encarnada en la tradición de la novela occidental.

Kundera cuestiona la validez de la historia, y esto me afecta personalmente y me hace pensar:

(…) el hombre queda separado del pasado (incluso del pasado de hace unos segundos) por dos fuerzas que se ponen inmediatamente en funcionamiento y cooperan: la fuerza del olvido (que borra) y la fuerza de la memoria (que transforma).

Es la evidencia de las evidencias, pero es difícil de admitir porque, cuando la pensamos hasta el final, ¿qué ocurre con los testimonios sobre los que descansa la historiografía?, ¿qué ocurre con las certezas del pasado y qué ocurre con la propia Historia, a la que nos referimos todos los días con credulidad, cándida y espontáneamente? Tras el frágil linde de los incontestable (no cabe duda que Napoleón perdió la batalla de Waterloo), se extiende un espacio infinito, el espacio aproximativo de lo inventado, simplificado, exagerado, de lo mal entendido, un espacio infinito de no verdades que copulan, se multiplican como ratas y quedan inmortalizadas (pp. 178-179).


Muy recomendable esta reflexión de Kundera sobre el papel del arte y de la novela.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

DIÁLOGO SIN PALABRAS...

RODNEY SMITH

Ella se acomodó entre los brazos del desconocido, buscó su sitio con movimientos prudentes y suaves, pudorosos pero seguros, como quien siente que con cada gesto expresa algo; estaba comenzando el gran diálogo, el mismo diálogo sin palabras que habían iniciado el primer hombre y la primera mujer, el mismo diálogo que continúan todas las parejas de enamorados cuando un hombre abraza a una mujer; ella buscaba su sitio en ese diálogo. A decir verdad, ni siquiera se movía, sino que simplemente dejaba que los dos cuerpos encontraran su lugar y su equilibrio en el espacio, guiados por las leyes de la atracción y la gravitación.

SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.

Y su banda sonora... BILLIE HOLIDAY &THE TEDDY WILSON ORCHESTRA, Love me or leave me...

Imagen y vídeo tomados de google.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Casanovas y Mesalinas… SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.

OLEG OPRISCO

Giacomo Girolamo Casanova (1725-1798) fue un famoso aventurero, escritor, diplomático y agente secreto italiano. Fue conocido en su época por sus conquistas amorosas, que en toda su vida fueron 132 según su más importante obra autobiográfica: Histoire de ma vie, en la que el autor describió con franqueza sus aventuras, sus viajes y sus innumerables encuentros galantes. Hizo un relato en el que las aventuras con diversas mujeres fueron mostradas con elegancia, lo que hizo de él, popularmente y a través del tiempo, el prototipo de amante y aventurero. Su apellido se convirtió en prototipo del amante. 

La palabra casanova significa, casi trescientos años después de su nacimiento, hombre que anda con varias mujeres a la vez, hombre que vive muchas aventuras amorosas, mujeriego, conquistador, tenorio, donjuán… 

Se me ocurre de entrada que no es lo mismo un hombre que anda con varias mujeres a la vez que un hombre que vive muchas aventuras amorosas. Dudo si este término es peyorativo en la actualidad. 

También se me ocurre que no hay un paralelo femenino a un casanova, porque a una mujer que anda con varios hombres a la vez o que vive muchas aventuras amorosas, jamás se le aplicaría ese término y sí, por ejemplo, el de mesalina, mujer fatal, cuando no directamente puta o zorra. Dudo menos que ese contenido peyorativo se haya reducido en la actualidad. 

En fin, os lanzo el guante para que opinéis si os apetece, en todo caso mi objetivo principal es reseñar una estupenda novela y a ello paso sin más dilaciones.


SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.

La literatura de Márai me gusta tanto que hace tiempo que he decidido leerla toda, por tanto esta obra, de la que siempre he leído elogios, era una de las que estaba en mi lista de prioridades.

La novela tiene 281 páginas y el título se refiere a Francesca, la mujer de la que Casanova se enamoró cuando tenía 15 años y que reencuentra, unos pocos años después, en Bolzano.

Sobre el autor ya hice una pequeña reseña en la primera novela que comenté y que podéis encontrar si buscáis en la etiqueta que lleva su nombre.

La historia de esta novela es sencilla como casi todas las de Márai, caracterizadas por la poca acción de sus novelas y las muchas reflexiones sobre temas diversos que realiza. El autor toma un personaje literario conocido, Giacomo Casanova, “el casanova” por definición, el eterno amante y destroza el imaginario colectivo que de él tenemos convirtiéndolo en un apátrida, despojado de su gloria, desterrado de su Venecia idílica, carente de hogar. Márai no habla del imaginario, sino del hombre, del hombre concreto, débil y que cae en el juego del amor del que él se cree maestro y dominador. Se trata, pues, de una interpretación del personaje desde la libre creación literaria.

Casanova huye de la prisión de Los Plomos en Venecia en compañía de un disoluto fraile, Balbi, a modo de desventurado compañero de andanzas y a su servicio. En su huida llegan a Bolzano y allí se entera de que Francesca, condesa de Parma, vive en esta ciudad. Casanova se batió en duelo con el conde de Parma cuando Francesca tenía tan solo 15 años, herido gravemente tuvo que marchar lejos de ella y el destino la vuelve a poner en su camino. El conde sabedor de los sentimientos de Francesca hacia Casanova intenta un juego peligroso para retenerla tras conocer el mensaje que ella envía a Casanova y que dice: Te debo ver (muy interesante el análisis que hace el conde de este brevísimo mensaje en las páginas 186 a 193). El diálogo final entre Giacomo y Francesca es una auténtica maravilla. Es ella, al final, a pesar de su apariencia de títere, quien toma las riendas de la historia, quien decide por los tres.

La simplicidad argumental contrasta con la complejidad psicológica de los personajes. En la novela el autor adopta el punto de vista del personaje, un aventurero, un caballero de Venecia que vive al día, que busca los recursos económicos siempre en función de sus necesidades del momento, marcadas  por la necesidad de conquista.

La novela se hace eco del mito de Casanova:

Las mujeres se alegraban de que se hubiese fugado. Como si una fuerza, hasta entonces encadenada, se hubiese desatado por el mundo; como si del mito y la leyenda, de los libros y los recuerdos, de los sueños y las emociones, de las profundidades ocultas –secretas y desconocidas, verdaderas y temibles- de la vida de los hombres y las mujeres, hubiese surgido alguien sin disfraz y sin peluca, sin polvos de tocador, tan desnudo como vuelve una víctima de su cita en la cámara de torturas (pp. 19-20).

Tiene hermosas descripciones sobre el amor:

Aquel amor maduró lentamente, como una fruta noble; necesitaba tiempo, varios cambios de estaciones, sol y lluvia olorosa, amaneceres en los que se pudiera pasear por el jardín cubierto de rocío, entre los majuelos en flor; necesitaba conversaciones en las que una palabra aclarase de repente los paisajes de un alma femenina tímida y tierna… (p. 94).

De la idiosincrasia de Giacomo Casanova según Márai:

Porque el mundo exigía orden y consentimiento, rendición a regañadientes, sumisión incondicional a las leyes divinas y humanas. Pero dentro   de él, de manera arraigada y terrible, ardía la llama de la resistencia; y eso no podían perdonárselo (p. 107).

Aunque en apariencia el tema central de la novela es el amor,  en realidad es el de la máscara que esconde la verdad íntima de los personajes: de Casanova y de Francesca. Y especialmente la máscara tras la que Casanova ha ocultado su verdadero ser para evitar precisamente caer en desgracia ante los poderosos de la tierra.



Seguiré leyendo a Márai. Esta novela es recomendable y está en la línea de su autor.


sábado, 31 de agosto de 2013

HOMBRES DE VERDAD... Y SAUL BELLOW, Herzog...

EDUARDO ÚRCULO



(...) comprendieron que un hombre de verdad es un fenómeno tan raro como una mujer de verdad. Un hombre que no necesita demostrar nada a los demás con palabras altisonantes ni con su espada, que no necesita cantar como un gallo, que no pide más ternura que la que él mismo es capaz de ofrecer, que no busca ni a una madre ni a una amiga en las mujeres, que no quiere refugiarse en los brazos del amor ni detrás de las faldas de las mujeres; un hombre que únicamente desea dar y recibir, sin prisas, sin ansiedad, porque ha entregado toda su vida, todas sus energías, todas las luces de su mente y todos los músculos de su cuerpo a la atracción de la vida misma: ese tipo de hombre es un fenómeno verdaderamente rarísimo.

SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.


No es mi intención abrir debate sobre qué es un hombre de verdad, lo que no quiere decir que si alguien lo desea pueda ir por estos derroteros en su comentario. Sí diré que he seleccionado este fragmento porque estoy lo suficientemente de acuerdo con lo que dice como para que me haya llamado la atención y ahora inicie esta reseña.
La descripción de Márai sobre esta rara avis que es el hombre verdadero, me sirve como nexo de unión a la reseña puesto que, la traigo aquí, para hacer referencia a los personajes literarios y, en concreto, a Herzog.
¿Qué le pido a un personaje literario (y también al conjunto de la historia)? Le pido autenticidad. Le pido que me resulte creíble, que no quiere decir real,  la trama puede ser de ciencia-ficción pero tengo que entrar en ella y creérmela. 
¿Qué me ha pasado con Herzog? que no me ha resultado un hombre de verdad, lo he mirado siempre desde la extrañeza y la distancia, siempre desde fuera, no ha logrado atraerme como para entrar en su vida, empatizar con él e interiorizarlo, hacerlo mío. No me gusta usar las negritas ni subrayados de términos cuyo objetivo es señalarle al lector lo que considero ideas clave, sin embargo en este caso lo hago porque no quiero alargarme en exceso y es una manera, si se da el debate en los comentarios, de subrayar mi opinión.
Y sin más aclaraciones entró en la reseña...


SAUL BELLOW, Herzog.


Esta novela fue la primera propuesta de lectura conjunta que acepté. Estaba leyendo ya la novela de Joël Dicker y durante unos días anduve con las dos a la vez. Nunca leo dos novelas juntas porque me interfieren las historias y no me gusta. Sí hago compatible, sin ningún problema, la lectura de una novela con poesía o con ensayos.

La novela tiene 431 páginas y el título es el nombre del protagonista, Moses Herzog (en la fotografía hay un despojo marino encima de la tapa porque no había manera de que no se levantara).

Saul Bellow (1915-2005) es un escritor estadounidense de origen judío. Estudió en la Universidad de Northwestern y fue profesor de la de Chicago.
Bellow recibió numerosos premios entre los que destacó el Premio Pulitzer por El legado de Humboldt (1975) y tres meses más tarde le concedieron el Premio Nobel de Literatura (1976).




Herzog fue escrita en 1964 y algo del trasfondo de la época, de guerra fría, aparece por los resquicios de una historia que está totalmente centrada en su protagonista (parece que algunos críticos señalan que tiene elementos autobiográficos). 

Incesantemente, mantenía abierto hacia el mundo exterior un rincón de su mente. Oía los cantos de los gallos mañaneros. Su áspera llamada resultaba deliciosa. Al anochecer, (…) escuchaba los cantos de los tordos. Por la noche, se oía a una lechuza en el granero. Cuando excitado por una de sus cartas mentales, se paseaba (…) por el jardín, veía los rosales que se enroscaban por el tubo de desagüe o los pájaros que gorjeaban en la morera. Los días eran cálidos, y a última hora se ponían enrojecidos y polvorientos. (…) lo miraba todo con gran atención pero le parecía estar medio ciego (p. 10). 

Moses Herzog se encuentra en un momento crítico de su vida, desde el punto de vista personal, sufre un segundo divorcio bastante agitado puesto que su mujer mantiene una relación sentimental con su mejor amigo. Pero no solo su vida personal se tambalea, ocurre lo mismo con su vida profesional y con su manera de entender la vida. En una actitud de huida hacia adelante escribe cartas mentales (que el autor las anuncia con letra cursiva) que nunca envía a nadie pero que nos muestran a una persona poliédrica pero, a la vez, confusa y derrotada al no saber cómo encarar todos los problemas que le sobrevienen con su divorcio.

 En toda comunidad hay una clase de gente profundamente peligrosa para los demás. Y no me refiero a los criminales. Para ellos tenemos castigos. Me refiero a los dirigentes, a los jefes. Porque, invariablemente, la gente más peligrosa es la que trata de tener el poder en sus manos. Y mientras, hirviendo de indignación, los biempensantes ciudadanos se retuercen el corazón porque nada pueden hacer para cambiar las cosas (p. 74). 


 Por otro lado su relación con las mujeres participaba de esta crisis existencial que le impedía salir del caos de resentimiento que lo destruía. 

 El espejo de la máquina tragaperras le revelaba a Herzog lo pálido que estaba y, en general, su aire de mala salud. Contemplando su pobre aspecto, Herzog se sonreía de su propia vida, de Herzog la víctima, de Herzog el aspirante a amante (…) (p. 138). 

Aunque la novela gira en torno al protagonista, Bellow construyó una multitud de interesantes personajes secundarios que relajan, a veces con cierto humor, la angustia de Herzog. 

El estilo de Bellow es realista y sin trucos formales aunque sus personajes transitan entre lo heroico y lo esperpéntico y dibuja al hombre de ciudad perdido y confuso. 

 Empezaba a ver que su especial clase de miopía para las cosas de la vida, su falta de realismo y su aparente ingenuidad, le daban una cierta categoría (p. 201). 

Sin embargo Bellow escribe desde una época y un momento que han desaparecido, escribía para una clase media cultivada y erudita que hoy es dudoso que exista. Es posible que sea esta escritura y estas historias tan ligadas a una época determinada y a un país como EUA lo que hace difícil empatizar con Herzog. El hecho de que sea un personaje que se mueve continuamente, que cae y se levanta, vuelve a caer y vuelve a levantarse, lo que me ha distanciado de él, dedicándome a observarlo como si fuera un bicho raro. También esa manera de escribir desde su condición de judío no acaba de convencerme. Por cierto, se posicionó en contra de Hanna Arendt cuando publicó Eichmann en Jerusalén, diciendo de ella que era una mujer vanidosa, rígida y dura, cuya comprensión de lo humano resulta limitadísima. 

Pese a los aspectos que no me han convencido, siempre encontraba algún fragmento que me retenía para seguir leyendo. 

 Y en mí hay terribles fuerzas, incluidas la capacidad de admiración o de elogiar, energías, incluida la de amar, que me han sido muy perjudiciales, y que han hecho de mí un idiota porque no he sabido dominarlas (p. 411). 

Aunque no ha sido una novela que me haya enganchado, quizás el iniciarla con la lectura de otra no le ha favorecido, es una obra con virtudes que la hacen recomendable.

Imágenes, excepto la portada del libro, tomadas de google.

sábado, 24 de agosto de 2013

ORQUESTA-PUZLE… Y JOËL DICKER, La verdad sobre el caso Harry Quebert.

BARRY UNDERWOOD

Una orquesta es un conjunto de músicos que con sus instrumentos tocan conjuntamente una pieza musical siguiendo las indicaciones del  director. Y un puzle consiste en formar una figura combinando correctamente las partes de ésta que están fragmentadas en distintas piezas.
Esta novela  viene a ser, por un lado, una orquesta en la que diversos personajes van entrando en acción guiados por una partitura que maneja perfectamente su director, Dicker; por otro lado, son diversas historias fragmentadas, en momentos cronológicos diferentes, que conforme la novela avanza van encajando hasta formar el tapiz final y la comprensión completa de toda la poliédrica trama de esta obra.
No es nada fácil montar una historia con muchos personajes, la mayoría secundarios, ni con tantos fragmentos y que todo suene de forma armónica y lleguemos al final sin perdernos. Dicker lo logra.


La novela la compré porque leí en la prensa sobre el revuelo que ha ocasionado este jovencísimo autor con esta su segunda novela. La novela tiene 660 páginas y el título hace referencia a la búsqueda de la verdad sobre uno de los personajes principales de la novela, el escritor y profesor universitario Harry Quebert.

Joël Dicker nació en Suiza en 1985 y ésta es su segunda novela tras Los últimos días de nuestros padres que ganó el Premio de los escritores Ginebrinos en 2010.



La novela trata muchos temas interesantes, por un lado habla del oficio de escritor a través de dos personajes, profesor y alumno, amigos ambos: Harry Quebert y Marcus Goldman. Los capítulos, que van del final (capítulo 31) al primero, van introducidos por consejos sobre el oficio de escribir de Quebert a Goldman.

La vida es una larga caída, Marcus. Lo importante es saber caer (p. 85).

El paraíso de los escritores es cuando el poder de escribir se vuelve contra uno. Ya no sabes si tus personajes existen sólo en tu cabeza o viven de verdad (p. 562).

Otro tema clave es el amor que gira en torno a una adolescente de 15 años (Nola Kellergan) muy especial,  amor compartido con Quebert y no compartido con otro peculiar personaje que no desvelo aquí. Hay una trama a desvelar, novela negra por tanto, puesto que Nola es asesinada y hay una investigación policial en la que Goldman tiene un gran protagonismo. Hay un trasfondo social que nos muestra las grandes corrientes de pasiones y emociones que puede esconder un pueblo pequeño, Aurora, en New Hampshire y sucesos políticos que se producían en EUA en 1975 cuando Nola fue asesinada, 1998 cuando se inicia la amistad entre Quebert y Goldman, y  2008 cuando se descubre el cuerpo de Nola enterrado.

Solo explico los planos narrativos principales porque hay tramas  secundarias que nos muestran los muchos secretos que una comunidad, aparentemente tranquila, puede guardar. La verdad solo llega al final, tras despistarnos en numerosas ocasiones para mantener nuestra atención, tras un largo e intrincado camino.

El libro está bien escrito y lo mejor es cómo orquesta todas las líneas de narración que abre para que el puzle encaje al final. Lo más flojo es la composición de algunos personajes, por desgracia el de Nola no me resulta creíble. Algunos diálogos son pobres, sobre todo los que hacen referencia al amor entre Nola y Quebert, sin embargo los diálogos entre Goldman y su madre o los del matrimonio Quinn son surrealistas y desternillantes.

Novela con defectos, sí. Sin embargo tiene una gran virtud, no te puedes desenganchar de su lectura, la trama está perfectamente urdida y la resolución del caso no se prevé antes del final.

Imágenes tomadas de google (excepto la portada de la novela). La portada y contraportada del libro es una gran obra de Edward Hopper: Portrait of Orleans (1950).

sábado, 17 de agosto de 2013

VIAJAR...

ANKA ZHURAVLEVA

El viajar me parece un ejercicio provechoso. El alma, viajando, percibe cosas desconocidas y nuevas, y, como digo a menudo, no conozco mejor escuela de formación de la vida que el proponerle incesantemente la diversidad de muchas otras existencias, imaginaciones y usanzas, y hacerle saborear la perpetua variedad de formas de nuestra naturaleza. El cuerpo, al viajar, no está ocioso ni se fatiga, sino que la moderada agitación del camino estimula sus alientos. 

Por mi parte amo las lluvias y los barros. No me importan las mutaciones de aire y de clima; cualquier cielo me es igual, y no me altera nada, fuera de mis trastornos internos, que incluso me atormentan menos cuando viajo. Es difícil hacerme mover, pero una vez en marcha voy a donde se quiere llevarme. Tanto titubeo en acometer una empresa pequeña como una grande, y equiparme para visitar a un vecino me cuesta tanto trabajo como equiparme para un viaje. He aprendido a hacer mis viajes a la española, es decir, en jornadas largas y de un tirón. 
MICHEL DE MONTAIGNE, Ensayos. 

Imagen de google.
He encontrado el texto en Itaca  

sábado, 3 de agosto de 2013

VIOLENCIA Y ANNE HOLT, Noche cerrada en Bergen...

KATERINA LOMONOSO

Supongo que recordaréis el brutal atentado que se produjo el 22 de julio de 2011 en Oslo. Anders Breivik, terrorista de extrema derecha, fundamentalista cristiano, de ideología nacionalista y admirador del movimiento político estadounidense del Tea Party, provocó una explosión en el distrito gubernamental de Oslo y un tiroteo, dos horas después, en la Isla de Utoya, en el lago Tyrifjorden, donde había un campamento juvenil del Partido Laborista Noruego. El saldo de muertos fue de 77 personas, la mayoría jóvenes.
Siempre resulta sorprendente, entre los que vivimos al sur de Europa, esa violencia en un país nórdico. Nuestra visión distorsionada de un mundo feliz, progresista y acomodado, ha quedado sistemáticamente descubierto, analizado y denunciado desde la novela negra procedente de estos países.
Anne Holt no sabía nada de este atentado puesto que la novela que reseño es de 2009, pero tras su lectura si queda claro la existencia en Noruega del miedo, el racismo, la homofobia y la violencia ultraconservadora, que tiene un origen claro en la actitud de una parte de la población de estos países ante el nazismo durante la IIª Guerra Mundial (algo que conocía muy bien el sueco Stieg Larsson), elementos muy presentes en el atentado de hace dos años.



ANNE HOLT, Noche cerrada en Bergen. 
Esta novela me la regaló una amiga hace dos años aproximadamente, entonces decidí leer otra que ya tenía en casa, Castigo. Ha pasado tiempo hasta que he decidido leerla, supongo que me ha llamado porque viajaré a Noruega dentro de unos días y Bergen será una de las ciudades que visitaré.

La obra tiene 428 páginas y su título hace referencia a uno de los escenarios de la novela, Bergen, que junto con Oslo es donde se desarrolla la trama de esta novela negra. Sobre la autora ya hice una referencia en la anterior reseña.


La novela está estructurada en tres partes, la primera transcurre en la navidad de 2008, la segunda, y es la parte más extensa, en enero de 2009 y hay un breve Epílogo/Prólogo que nos conduce a mayo de 1962. Esta parte final hace referencia a uno de los asesinatos el de la obispo de Bergen Eva Karin.

 Una mujer miró a través de una ventana sin saber si podría volver a dormirse. Quizá ya estaba dormida. Todo era irreal y extraño, como si lo estuviese viendo en un sueño. Había nacido en esta casa, en este cuarto; había vivido siempre aquí y había observado a través de esta ventana con travesaños en cruz que dividían el paisaje en los cuatro rincones del mundo, tal como su padre le decía gastándole bromas cuando ella era pequeña y creía todo lo que él le contaba. Ahora todo estaba cambiado y distorsionado. Estaba acostumbrada a la lluvia en los vidrios, llovía en Bergen, y ella lloraba y no sabía lo que veía. La vida estaba hecha de pedazos. El paisaje que se descubría desde la casita ya no le pertenecía (p. 77). 

Los protagonistas de la novela son, como en Castigo, la pareja formada por el detective Yngvar Stubo y la criminóloga Inger Johanne Vik. Su colaboración es un tanto peculiar ya que precisamente el hecho de ser pareja interfiere en esa posibilidad. Se trata de novela negra puesto que hace una radiografía de la sociedad noruega tanto en la actualidad como en el pasado respecto al odio que generan los diferentes, en este caso homosexuales (tanto hombres como mujeres). Pero también se hace referencia a la crisis económica actual, a la preocupación por los niños/as (algo que comparte con Castigo), a los grupos religiosos o al miedo por la seguridad intimidada por diversas amenazas, algunas de ellas imprecisas.

El paisaje, la fisonomía de las ciudades y el clima siempre están presentes en los autores nórdicos de una forma especial: 

 El viento salado del fiordo soplaba a través de las calles mezclándose con el hedor del tabaco quemado, del aguardiente y de un perfume nauseabundo; el olor nocturno de la gran ciudad noruega cerca del día de Navidad (p. 12).

 Dos anécdotas: en la novela, Inger Johanne Vik, lee The Road de Cormac McCarthy (p. 285), una de mis novelas favoritas. Y Yngvar Stubo, como yo, es un “adicto” a las patatas chips que son una obra del demonio (p. 375). 

Es una buena novela negra.

Imágenes tomadas de google.

sábado, 27 de julio de 2013

AMOR Y DESTINO... SÁNDOR MÁRAI, La herencia de Eszter.

KATARZYNA WIDMANSKA

¿Quién no cae rendida ante las posibilidades del amor? Matizo, ¿quién puede resistirse a una pasión con posibilidades de amar? Aún sabiendo cuanto de mito tiene el amor, de absoluto, de creencia incluso, resulta difícil no anhelarlo y, si se presenta, actuar de forma racional y dejarlo pasar.

No rechazar nunca vivir la pasión que un amor despierta y trascenderlo para convertirlo en una vivencia requiere sus dosis de valor, sobre todo llegados a una edad y con compromisos que se convierten siempre en escollos para ello. Cada cual debe tomar sus decisiones y líbreme la prudencia de juzgar cualquier decisión posible. Sin embargo, apreciando como aprecio la pasión, el amor, y su dimensión más mundana, rechazo de forma visceral convertir un amor en la fuerza del destino que marca la vida de una persona para siempre jamás, me repele que un amor se convierta en la herencia de alguien y marque su vida sin posibilidad de huir de esa especie de condena divina.

Esta breve y concisa reflexión va acompañada de una imagen que reúne elementos de lo que entiendo por pasión, os dejo que lo adivinéis... Para los más observadores, o los que mejor me conocen, habrá un aspecto que será fácil de identificar, creo que nunca he hablado del otro, muy evidente en esta bellísima imagen.  Junto con la fuerza de la imagen, una música... Over the Rainbow with.

Y ahora sí, la novela que ha provocado esta introducción


SÀNDOR MÁRAI, La herencia de Eszter.

Un escritor del que aspiro a ir leyendo toda su obra. Aquí he reseñado El último encuentro y dos reseñas de La mujer justa.   

Se trata de una novela breve, 154 páginas, que gira en torno a una mujer, Eszter. Hay novelas que cuando lees el primer párrafo ya estás atrapada sin remedio hasta acabarla. He aquí ese inicio: 


 No puedo saber qué más tiene Dios previsto para mí. Sin embargo, antes de morir, quisiera poner por escrito el relato del día en que Lajos vino a verme para despojarme de todos mis bienes. Voy postergando la escritura de estas notas desde hace tres años; pero, ahora, tengo la sensación de que una voz, de la cual no me puedo defender, me está apremiando para que escriba la historia de aquel día y de todo lo demás que sé sobre Lajos (p. 7). 


Esta obra fue escrita en 1939, tres años antes que El último encuentro. Comparte con ella un reencuentro entre dos personas después de muchos años, veinte en este caso, y la búsqueda de la verdad que hay que encontrar en uno mismo. Comparte también el carácter trágico de la relación entre las dos personas, amistad en El último encuentro, amor en La herencia de Eszter. Y un tercer motivo importante en toda la obra de Márai, la fuerza del destino, la inevitabilidad de lo que ha de ocurrir. Un destino que no viene marcado exactamente por las creencias religiosas, aunque Dios es un referente en la novela, sino por fuerzas más imprecisas y que en este caso viene determinado por la personalidad de una de ellas, Lajos, (…) todo ha tenido que suceder así, [que] tuve que hacer lo que hice hace veinte años y [que] ahora tengo que hacer lo que estoy haciendo (p. 147). 

La vida está marcada por esa especie de inevitabilidad que llamamos destino y que Márai remarca a lo largo de sus obras: 


 Uno vive, construye y destruye su vida, trata de corregirla, de remediarla, poniéndole parches; y pasado un tiempo se da cuenta de que todo el conjunto, tal cual está, lleno de casualidades y de equivocaciones, ya no se puede cambiar más (p. 70 ). 


Márai tiene una gran capacidad para trazar con pocos rasgos la personalidad de sus personajes, incluso de los secundarios (Endre en el que hasta su bondad era pesada, tímida y torpe, Vilma, Eva…). Como señalaba en La mujer justa, Márai destaca por la acción lenta, casi inexistente, de sus novelas, pero crea un espacio, un mundo propio con gran facilidad. Pese a la lentitud de la acción sus novelas no aburren y se entra en esa esfera, que crea como si fuera una tela de araña, dejándote llevar por ella. 

Escribe con una prosa exacta, clara, precisa y depurada. Su lenguaje es rico y elegante y la lectura es fácil pero intensa por los múltiples matices que va desgranando cuando describe personajes y ambientes.

Muy recomendable esta pequeña joya de la literatura.