jueves, 18 de junio de 2020

John Barth, El plantador de tabaco

Llevaba poco más de tres semanas de confinamiento por el Covid.19 cuando decidí que esta novela tenía que convertirse para mí en una especie de tabla de salvación que me elevara por encima de las malísimas noticias que cada día aparecían en los medios de comunicación. No es ninguna novedad que la literatura es para muchas personas una tabla de salvación. Su extensión, 1.173 páginas, exige siempre un compromiso lector que no siempre estamos en disposición de encarar, sin embargo el confinamiento lo propiciaba.


Barth estudió de joven en la universidad con Pedro Salinas, bajo cuya dirección leyó El Quijote. Seguramente alguna influencia hay de esta obra en la suya, su protagonista, Ebenezer Cooke, virgen, inocente y poeta, recuerda incluso físicamente (alto y desgarbado) al personaje que creó Cervantes. 

El plantador de tabaco (1960) es un magnífico ejemplo del arte de contar historias, a lo largo de su más del millar de hojas se concatenan continuamente historias cautivadoras, historias maravillosas que nos transportan a finales del siglo XVII en unos escenarios que empiezan en Londres y enseguida surcan el Atlántico para llegar a las colonias inglesas en América del Norte. El espacio geográfico es el del lugar de nacimiento del autor: Maryland y la bahía de Chesapeake. El mar se convierte en El plantador de tabaco en protagonista de esta novela, igual que lo ha sido para el autor a lo largo de su vida y en sus libros. 

Estamos ante una narración en clave burlesca, a Ebenezer no paran de ocurrirle aventuras en las que suele acabar siendo objeto de burla por su inocencia, torpeza y afán por mantener su virginidad que no quiere perder. Los embrollos y problemas del protagonista permiten al autor mostrar su gran capacidad para escribir historias maravillosas como las que se producen en la travesía trasatlántica de Londres a América: piratas, prostitutas, estafadores, pillos, traidores y conspiradores, pueblan las páginas de esta novela.

No hace falta un confinamiento para empezar esta novela, solo el gusto por la literatura y las historias bien contadas (y eso sí, saber que vas a trajinar con un libro de kilo y medio de peso).

lunes, 8 de junio de 2020

Ladislav Mnacko, La noche de Dresde

No recuerdo cómo llegué a este libro, pero lo busqué porque esta es una edición antigua (de 1970) que compré en una librería de segunda mano no hace mucho. Pudiera ser que llegara desde el libro de Dragan Velikić, Bonavia, pero no lo puedo asegurar. En todo caso, la novela merece la pena.



La historia que se relata en esta novela tiene interés por su complejidad: veinte años después de la destrucción de la ciudad alemana de Dresde, un extranjero regresa a esta ciudad en la que vivió el terrible bombardeo que sufrió la ciudad en la parte final de la II Guerra Mundial. Allí entabla conversación con una joven alemana que trabaja en la recepción del hotel y pasan una noche conversando sobre el pasado que traumatiza a la joven por ser hija de un criminal de guerra condenado.

El extranjero irá desgranando sus recuerdos de aquellos años y se confrontan dos pareceres diferentes sobre lo sucedido en la época nazi, el suyo y el de su joven interlocutora. Entre esos recuerdos, el extranjero describe con detalle su relación con una mujer alemana, Luisa, con la que mantendrá una apasionada y compleja relación amorosa. Al buscar la casa donde vivía Luisa, escenario de su amor, se encontrará con una sorpresa inesperada que no os desvelo por si leéis la novela.

Las dificultades, las contradicciones, los problemas éticos y otras muchas complejidades son narradas con eficacia y habilidad, sosteniendo la tensión del relato hasta el final. Sobresaliente la descripción del terrible bombardeo llevado a cabo en febrero de 1945 por parte de las fuerzas aéreas británicas y norteamericanas y que arraso, en una tormenta de fuego, el centro histórico de la ciudad provocando una cifra de muertos no clarificada, pero que se sitúa entre 25.000 y 40.000 personas.

Una novela sin duda digna de lectura.

jueves, 28 de mayo de 2020

Amor Towles, Normas de cortesía

La tentación, para comprar este libro, fue leer en la contraportada que se trataba de una novela cuyo trasfondo histórico era la década de 1930 en la ciudad de Nueva York. Una época y una ciudad que siempre me han gustado tanto en lo histórico como en la ficción. Tenía buenas expectativas y estas se han cumplido sobradamente. ¡¡Que buenos momentos (pese al confinamiento) he pasado con su lectura!!


La protagonista es una joven, Katey Kontent, que intenta sobrevivir en la «selva neoyorkina», llena de peligros, tentaciones y posibilidades una vez se sale de la dura crisis del crac de 1929. 

Diversos personajes acompañan a Katey y con ellos aparece el amor, la amistad, posibilidades laborales, literatura, jazz y hasta una breve mención a Emma Goldman que ya no vivía en EUA expulsada del país desde 1919.

Towles escribe muy bien, su lenguaje es rico en expresiones, descripciones de ambientes y psicología de los personajes. La historia resulta interesante desde el principio del libro, sus personajes resultan atractivos e interesantes, son complejos y contradictorios. La protagonista va sorteando aquellas relaciones humanas que no le interesan o que pueden dañarla y, desde la sencillez y sus referentes éticos, lo va logrando, algo bastante de lograr en el contexto que le tocó vivir. 

Normas de cortesía es una gran novela, de esas que nos hace amar la literatura.

lunes, 18 de mayo de 2020

César Aira, Ema, la cautiva

Un gran descubrimiento este autor argentino que no sabía que está postulado para el Nobel. Desde luego seguiré leyendo otras novelas suyas.


En esta novela, Aira construye una historia llena de imaginación que abarca todo: personajes, paisaje, época histórica, trama, TODO. La trama se basa en Ema, una cautiva que no lo parece, excepto al principio de la novela cuando militares blancos conducen un grupo importante de hombres, mujeres y niños/as al fuerte Pringles, atravesando la Pampa argentina.

El contraste entre blancos (mayoritariamente soldados) e indígenas es sobresaliente. Mientras los primeros parece que vagabundean derrotados entre alcohol, juego, comida y mujeres, los segundos parecen tener la clave del «buen vivir», de la simplicidad y de la armonía con la naturaleza (aunque también beben y fuman en abundancia).

Una naturaleza abundante y bella (casi poética) proporciona todo lo necesario para vivir a los y las indígenas mientras los blancos lo tienen que comprar todo, si es preciso inventando y acuñando dinero ellos mismos. Aunque existen diferencias sociales entre los indígenas, los caciques parecen tratar bien a las personas de categoría inferior, eso sí las mujeres están destinadas a un papel reproductor y a ser objeto de cambio entre los diversos pueblos.

Solo Ema escapará, relativamente, de su condición al emanciparse, aparentemente con facilidad, de su cautiverio y montar un negocio de cría de faisanes (un ave muy apreciada tanto por blancos como por indígenas).

La historia parece transcurrir en el siglo XIX, aunque muchas veces dudaba de si estaba ubicada en la época de la colonización en el siglo XVI o, por sus reflexiones sobre el dinero, estaba contextualizada en la actualidad. 

Una historia increíble pero cuya magia me ha atrapado felizmente.

viernes, 8 de mayo de 2020

Jeffrey Eugenides, Las vírgenes suicidas

La lectura de La trama nupcial me animó a leer esta que hoy comento y que, en realidad, es su primera novela. 


«Supimos de esa cárcel que es ser chica, de los impulsos y sueños que genera y por qué acaban sabiendo qué colores combinan y cuáles no. Supimos que las chicas eran gemelas nuestras, que todos existíamos en el espacio como animales con idéntica piel y que si ellas lo sabían todo de nosotros, nosotros en cambio no podíamos sacar nada en claro de ellas» p. 51. 
Estamos ante una novela sobre adolescencia, una extraña novela que narra el suicidio de cinco hermanas adolescentes que afectó a un grupo de adolescentes que las conocían y estaban pendientes de ellas por su belleza. 

Veinte años después de los suicidios, un grupo de hombres (los adolescentes que las conocieron) rememoran los suicidios y buscan entender, como en una especie de investigación policial, qué ocurrió a las hermanas Lisbon. 

Un retrato de la decadencia norteamericana en los años setenta, un acercamiento al mundo complejo de la adolescencia y sus problemas especialmente cuando su familia es especialmente rígida y moralista y acaban enclaustrando a sus hijas a raíz del primer suicidio.

De las tres novelas que ha escrito Eugenides es la que me ha gustado menos aunque tiene su interés. Hay película de esta novela, la dirigió Sofia Copoola en 1999 y parece que está muy bien.

martes, 28 de abril de 2020

Dragan Velikić, Bonavia

Hay libros que empiezas a leer y en la página primera ya sabes que te va a gustar, incluso que te va a entusiasmar. Ocurre con muy pocos, pero de vez en cuando aparece esa novela que no vas a olvidar porque desde el principio te cuenta algo que te interesa, algo con lo que te identificas. No es que lo que explica lo haya vivido, no es así, es que las reacciones, las emociones, las reflexiones, los sueños, los pesares y las alegrías, las has vivido también. 


Bonavia es un libro en el que los viajes se convierten en huidas. Los personajes se entrecruzan entre sí en una especie de concierto en el que entran y salen, se apoderan de la historia o casi desaparecen para volver a reaparecer páginas después. Todo está tan bien orquestado y narrado que les sigues a la espera del próximo paso de Miljan, Marko, Marija, Kristina y muchos otros personajes.

Hay un trasfondo apenas visible que es la guerra de la antigua Yugoslavia y el colapso que se produce tras el conflicto y la propia desaparición del país (curiosamente, de la mano de Viena se narra otro país, todo un Imperio, que también desapareció). Hay ciudades como Budapest, Belgrado o Viena (incluso algunas ciudades norteamericanas más fugaces). Hay viviendas, hoteles, trenes o tranvías. Alrededor de la vida que surge aquí y allí hay mucho pensamiento interior, muchas reflexiones, soledad, enfermedad, ambiciones, abandonos.
 «Hace tiempo que el crimen se ha paliado con el movimiento invisible del reloj de la historia, sus campanadas miden el pulso de los sonrientes y triunfadores» (p. 58). 
Una excelente novela, una de esas que cuando acaba te quedas compungida porque quisieras seguir al lado de los personajes y saber más, saber cómo sigue la vida de ellos y de ellas.

sábado, 18 de abril de 2020

JEFFREY EUGENIDES, La trama nupcial

Leí hace poco más de seis años, Middlesex. Me gustó mucho, tal y como dejé escrito en la reseña que hice, y me prometí a mí misma leer sus otras novelas. Debí comprar en ese momento La trama nupcial pero no he encontrado el momento de leerla hasta ahora. Espero no tardar tanto en leer Las vírgenes suicidas o sus relatos recogidos en Denuncia inmediata.


Como en el caso de Middlesex, Eugenides, al que no le gusta nada hablar de su vida personal, refleja en algunos de sus personajes rasgos autobiográficos como el origen griego de Mitchell (que quizás contenga más rasgos de su autor en su personalidad), un personaje muy bien tratado en la novela.

Sorprende que Eugenides tome como base de su novela una historia de amor entre jóvenes que acaba en boda, una trama aparentemente muy convencional y mil veces tratada en la literatura, el cine o el teatro. En efecto, Madeleine y Leonard son dos jóvenes a punto de acabar sus estudios universitarios que se enamoran. Incluso hay un tercer joven, Mitchell, que también está enamorado de Madeleine formando un típico triángulo amoroso. Sin embargo, nada es lo que parece porque Leonard padece una enfermedad mental que transforma el “pastel” amoroso en casi una pesadilla. 

El trasfondo de estos amoríos juveniles es el de los años ochenta del siglo XX en EUA con sus transformaciones y cambios que el autor va desgranando a lo largo de la novela.

Una historia bien contada y bien articulada. Con Eugenides es imposible aburrirse, es un maestro en desarrollar historias que relacionan diversos personajes entre sí, de la misma manera construye personajes de personalidad muy bien definida. Todo esto te atrapa y quieres saber más y más.

miércoles, 8 de abril de 2020

Imre Kertész, Un relato policíaco

Se trata de una novela corta (apenas cien páginas) destinada a acompañar a El buscador de huellas. 


Las editoriales del régimen comunista húngaro solo publicaban a apartir de una determinada extensión, El buscador de huellas no llegaba al mínimo y para publicarla el editor le propuso que añadiera un relato breve. Así nació Un relato policíaco

Aunque el escenario de la narración es un país sudamericano imaginario, el autor pensaba en Hungría. Evitó dejarlo en evidencia para burlar a la censura. Tenía sus motivos, esta narración es un relato escalofriante (y frio) sobre la toma del poder ilegalmente para imponer una dictadura, de la esencia de un sistema autoritario (de verdad) y de cómo una persona, el narrador, puede convertirse en un torturador, en un verdugo. 

La indiferencia moral de este policía, que espera su ejecución años después, nos habla de nuestra época. 

Excelente como todo lo que escribe Imre Kertész.

lunes, 23 de marzo de 2020

Pierre Michon, Vidas minúsculas

No sé cómo es que he tardado tanto en leer a Michon. Supongo que tiene que ver con un equívoco: pensaba que Michon era norteamericano y que era de esos escritores complicados y pesados tipo DeLillo (que tampoco he leído y que igual estoy tan equivocada como con Michon). Y ahí se hubiera quedado en la estantería de no ser por el acuerdo al que llegué con Marcelo Z. de hacer otra de nuestras lecturas (interoceánicas) conjuntas. Descartamos algunos otros libros y, al final, fue Michon. Así que mi sorpresa fue agradable al ver que era sencillo y agradable de leer. 


Os invito a visitar su blog, Libros en Estéreo (haz clic y te llevo)  que siempre es placentero de leer y encontraréis su manera de sintetizar nuestra lectura conjunta. 

Utilizo mucho el término genealogía que vendría a explicar cómo nuestros antepasados, familia o no, pueden explicar lo que somos hoy. Me parece que Michon construye esa genealogía. Describe la rutina del campesinado pobre de pequeños pueblos franceses con una vida repetitiva y aburrida. Son vidas minúsculas de personajes pobres, el patriarcado está bien instalado, las mujeres están ahí, Michon las trata bastante bien pero no cuentan en las decisiones importantes. Estoy convencida que el alcohol es una constante en esa genealogía familiar y, quizás, trastornos mentales que también aparecen. La consanguinidad en medios cerrados también debía ayudar. Las relaciones de pareja suelen ser desastrosas en la novela y es más benevolente con las mujeres que con los hombres. 

Las historias que tejen la novela son historias irrelevantes, minúsculas, historias que no entrarían nunca en la Historia con mayúscula por su pequeñez. Sin embargo, otra cosa es la literatura, ahí esas vidas minúsculas nos resumen la «verdad» de la naturaleza humana (aunque quizás muy localizada en ese medio rural en el que se desarrollan).

Una novela excelente, dan muchas ganas de seguir leyendo su obra.

miércoles, 18 de marzo de 2020

DANILO KIŠ, Una tumba para Boris Davidovich. Siete capítulos de una misma historia

El libro de Adam Zagajewski me condujo a este porque habla del autor, Danilo Kiš, y de Joseph Brodsky que resultó ser quien escribe el elogioso Prólogo de este libro. 



Ambos libros son de lo mejor que he leído en el último año. 

La primera parte del título es el de uno de los relatos (o capítulos), la segunda parte resume muy bien su contenido, ya que los siete relatos son como «capítulos de una misma historia». 

Este libro trata de la persecución y los deseos de acabar con el que es diferente, con el «otro», con el que discrepa de nuestro pensamiento. El «otro» siempre se presupone inferior, peor, peligroso… de ahí la necesidad de acabar con su vida si es preciso. 

Danilo Kiš habla soberbiamente de la opresión, de la anulación del discrepante, del que duda de las creencias imperantes. El tema está centrado en biografías de la Europa del Este (Rusia/URSS) pero, en realidad, es universal e intemporal por su manera de desvelar el fanatismo y la intolerancia. 

Pero no es el tema su único mérito. Danilo Kiš escribe muy bien, tiene una magnífica prosa a través de la cual muestra su dominio del lenguaje.