lunes, 8 de enero de 2018

LÍDIA JORGE, Los tiempos del esplendor.

La portuguesa Lídia Jorge escribe nueve cuentos en los que palpita el ser humano próximo, el que no tiene nada de excepcional y por ello lo es, la realidad está presente en todos ellos desde la infancia y desde el mundo adulto. 



A los niños y niñas, dice la autora en el relato “Imitación del Éxodo”, hay que hacerles saber desde bien pronto que… 
…la Humanidad no se cuenta por números, que la Tierra es parte del Cosmos, que el amor es un texto sin límites (71). 
Hay temas que transitan por muchos de los relatos: la infancia, África, la utopía, lo inquietante escondido tras cualquier esquina y tras cualquier persona, la vida en definitiva.

La autora reflexiona y nos aproxima a la realidad con una carga de poesía que rezuma en las nueve historias que nos cuenta, una de ellas la que da título al libro, aquellos tiempos… 
…de las grandes casas para tres personas, los tiempos de las criadas, los tiempos del agua no canalizada, los tiempos de una única lámpara colgada del techo, los tiempos de los jardines domésticos con lagos y peces rojos, los tiempos de los profesores de Latín, como mi padre (55-56). 
Este cuento y “Pasaje para Marion” me han parecido excelentes, pero lo mejor de todo ha sido descubrir a una gran escritora de la que no sabía nada y que me parece que merece ser leída.

jueves, 28 de diciembre de 2017

MARGARET ATWOOD, El cuento de la criada.

 Nolite te bastardes carborundorum (89) 

Que los bastardos no te jodan 


Un buen lema para estos tiempos. 

Defred encuentra esta inscripción en el armario de la habitación en la que vive en casa de su Comandante, bueno en realidad De Fred es de “su” Comandante, de ahí el nombre ficticio de la protagonista. 

Estamos ante una distopía escrita en 1985 por Atwood. Esta distopía se basa en algo tan real como un sistema totalitario en que manda una minoría, “los comandantes”, con profundas convicciones religiosas y extremadamente puritanos. Los derechos y libertades se han volatilizado totalmente y la represión pura y dura campa a sus anchas en la República de Gilead ubicada en los actuales EUA. 

La peor parte se la llevan a las mujeres, todas propietarias de los hombres pero con un escalafón diferente: las Esposas, las Marthas, las criadas, las Tías, todas ellas enteramente dominadas por los hombres “por su bien”. 

Defred es una criada, controlan toda su vida: su ropa, su alimentación, sus salidas a la compra siempre acompañada de otra criada, las ceremonias y su vida sexual. Defred es una mujer reproductora y reeducada para que olvide su vida anterior (ella aún recuerda cómo eran las cosas antes del asesinato del Presidente y la dictadura). 

Podría pararme en muchos fragmentos del libro: en la dura represión, la importancia de la religión, la existencia de colonias en las que la vida no dura nada, la resistencia, la rebeldía, la muerte, la vida, la doble moral… Sin embargo no quiero contar la historia porque seguro que es una lectura posible para el año que viene. 
Pensábamos que teníamos problemas ¿Cómo íbamos a saber que éramos felices? (87). 
Una buena novela que convierte una distopía en algo muy posible en la actualidad, en este sentido es terriblemente factible y eso la hace terrorífica. Está muy bien escrita y hay sorpresa final en el último capítulo. Sin embargo, su éxito, tras más de treinta años de su publicación, me parece excesivo y resultado, posiblemente, de la serie de TV basada en ella.

lunes, 18 de diciembre de 2017

LUISA CARNÉS, Tea Rooms. Mujeres obreras.

Estamos ante una novela especial, eso lo habréis leído muchas, pero esta vez es más cierto que nunca (o casi). 



¿Qué tiene de especial esta novela? 

Para empezar, su autora. Luisa Carnés fue una obrera, ella misma trabajó en un salón de té y supo lo que era la explotación de las dependientas de estos locales (largas jornadas de trabajo por unas pocas pesetas que a duras penas llegaban para cubrir la subsistencia propia con dignidad). 
Para seguir, esta novela fue escrita en 1934 y la siguiente edición es esta de la editorial Hoja de Lata, de 2016. 

¿Qué tipo de novela es Tea Rooms. Mujeres obreras? 

Es novela social. Novela de denuncia de las condiciones de trabajo de las obreras madrileñas. Personajes femeninos que representan un amplio arco de posibilidades para hacer frente a la miseria: mujeres agotadas por el trabajo y resignadas, mujeres que se prostituyen, mujeres embarazadas que mueren en manos de aborteros, mujeres que encuentran en la religiosidad el consuelo de una vida devastada, mujeres, muy pocas, con conciencia. Y entre esos prototipos la rutina de un salón de té que tiene espacios bien diferenciados: el salón luminoso, ordenado, disciplinado y con viandas abundantes y la trastienda o el sótano donde hay suciedad, caos, ratones, miseria y cansancio de los y las empleadas. 
Entre sus páginas aparecen pequeñas explosiones de descontento (la más seria una huelga de camareros de un día) colectivo e individual que no parecen tener posibilidades de triunfar. Eso sí, existen las amenazas: para unos viene de la revolución rusa, para otros de la violencia fascista en Italia. 

¿Tiene calidad? 

Es una novela bien escrita, quizás demasiado estereotipada la historia y los personajes, pero hace un buen relato de situación de las obreras españolas que tienen un dilema… 
…el hogar, por medio del matrimonio, o la fábrica, el taller o la oficina. La obligación de contribuir de por vida al placer ajeno, o la sumisión absoluta al patrono o al jefe inmediato. De una o de otra forma, la humillación, la sumisión al marido o al amo explotador (131). 
Se trata de una novela breve que apenas supera las 200 páginas, rescatada del olvido; una voz femenina obrera que merece este reconocimiento postrero.

viernes, 8 de diciembre de 2017

SÁNDOR MÁRAI, Divorcio en Buda

Hacía tiempo que no leía a Márai, un autor que me gusta bastante. Un viaje de unos días me llevó a la estantería donde tengo los libros pendientes de lectura y acabé eligiendo este título que hacía tiempo que quería leer. 


Márai nos conduce de la mano a una extraña historia en la que hay dos personajes principales: el juez Kristóf Kömives y el médico Imre Greiner, ambos de la misma edad y educados en la misma escuela en Budapest. El trasfondo histórico es el periodo de entreguerras del siglo XX, una época de crisis e inestabilidad que acabará con la peor guerra que ha conocido Europa (y el mundo). 

Primero es el juez quien acapara la atención del autor. El mundo interior de Kristóf Kömives no es exactamente el que parece, por fuera estamos ante un hombre de orden y burgués, por dentro es un hombre con preocupaciones de salud y que es consciente del aburrimiento de su vida ordenada.

La segunda parte de la novela, el protagonismo se lo lleva Imre Greiner y su mujer Anna Fazekas a la que acaba de asesinar. Kömives era el juez encargado de dictaminar sobre el divorcio de Imre y Anna y, además, había conocido a Anna en su juventud. Greiner decide ir a casa de Kömives y contarle su especial y obsesiva relación con Anna.

La historia es interesante, tiene un trasfondo psicológico que gusta mucho a Márai, y está bien escrita. Los personajes tienen entidad propia y nos interesan por sus cuitas amorosas y por el tipo de vida que les ha tocado vivir, sin embargo el tema principal es el alma humana y sus recovecos que pueden ocasionar la ruina de un hombre de éxito como el Dr. Imre Greiner.

martes, 28 de noviembre de 2017

CYNTHIA OZICK, El Mesías de Estocolmo.

He aquí un universo tan reducido como una ratonera, donde los únicos héroes son las víctimas, donde el mutismo solo es asequible a los intrépidos (64). 

La novela de Ozick no es una ratonera pero sí crea un universo preciso entre la redacción del periódico en el que escribe sus críticas literarias, su pequeño y desordenado piso, y la librería de Heide. Todo ello en un Estocolmo desaparecido puesto que la ciudad apenas surge por sus páginas, quizás es una impostura más de las muchas que aparecen en la historia de El Mesías de Estocolmo. 

El propio Mesías es ficción, una novela desaparecida en el caos de la ocupación nazi de Polonia, reaparecida en manos de tres personajes que pretenden utilizar al protagonista, Lars Andemening, para construir un timo que les haga ganar dinero. 

Ozick describe la obsesión de Lars por el Padre, huérfano al ser salvado de la ocupación nazi por un planchador de obstinaciones, alguien que sacaba las cosas de un sitio –las cosas, y las personas- para meterlas en otro (113). 

Entre los personajes que construye la autora con una habilidad extraordinaria, y un lenguaje expresivo de alta calidad literaria, está la librera Heidi, una mujer con la que a Lars le gustaría casarse por ser independiente, antipática, cerrada, hosca, vieja; una especie de heroína (36). 

Dice la autora que Estocolmo está lleno de refugiados/as, lleno de heroínas y de héroes, solo a una persona xenófoba se le ocurriría pensar que eso pudiera mermar la riqueza de una ciudad. 

Una excelente novela.

sábado, 18 de noviembre de 2017

ERNESTO PÉREZ ZÚÑIGA, Santo Diablo

Vulturno es una localidad situada en la España latifundista del primer tercio del siglo XX, probablemente durante la II República. Los jornaleros/as viven en la miseria, al borde del abismo del hambre y la ignorancia, el anarquismo difunde sus ideas de cultura, libertad y justicia social. Durante la II República las ideas anarquistas llevaban sesenta años calando en jornaleros/as y obreros/as por toda España, creando ateneos, escuelas racionalistas y sindicatos, construyendo un mundo paralelo que confiaba en la rebelión interior y social como factor de emancipación. 


Frente a ese proyecto de largo recorrido, que es hoy desconocido por la mayoría y que ha sido desprestigiado asociándolo exclusivamente a la violencia, estaban las fuerzas vivas, la oligarquía formada por los más ricos. Esta poderosa minoría la formaban los grandes propietarios de tierras (el Amo de Vulturno) y la gran burguesía financiera e industrial. Esta oligarquía conservaba el poder económico, mientras el poder político lo tuvo que compartir con otras fuerzas sociales durante la II República. Su riqueza se sustentaba en una cultura de defensa del orden social y de valores conservadores que tenía el aval de la Iglesia católica y una gran parte del Ejército. La novela de Pérez Zúñiga es una buena novela social que describe de forma acertada ese contexto social, político y económico. (…) 
dile que vivir es cristal de frágil, como esta esfera de reloj; dile que será derrotado para siempre en su persona pero que las obras permanecen cuando las cuidamos para otros, como yo he salvado este reloj en tus manos (…). 
El franquismo rompió la genealogía (este fragmento habla de eso) de un movimiento obrero que era algo más que sindicalismo, supo muy bien lo que hacía aunque para ello necesitó una guerra y casi cuarenta años de dura dictadura. La democracia ninguneo y banalizó ese proyecto, solo desde la historia y desde la literatura suenan los ecos de ese proyecto que fue único en el mundo: la revolución anarquista de 1936.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

GEOFF DYER, Arenas Blancas. Experiencias del mundo exterior.

Un libro curioso en el que la frontera entre realidad y ficción no está clara: autor, narrador y personaje central son la misma persona. Por tanto, los viajes relatados tienen mucho de verdad y otro tanto de ficción. Arenas Blancas relata viajes diferentes a aquellos en los que la masificación provoca, hoy, tantos problemas en algunas ciudades. 


Los viajes que nos relata Dyer no atraen a la mayoría y están motivados por algún objetivo concreto: ver la aurora boreal, un lago, unas torres, etc. Eso lleva al viajero a recorrer lugares muy diferentes (Noruega, China, Tahití y otros) con resultados diversos. Uno de los más divertidos es la frustrante búsqueda de una aurora boreal en un espacio con un frío glacial. 

Su estilo es también peculiar con notas de humor irreverente constantes para relatarnos unos viajes que son lo contrario de otro tipo de viaje que hoy cuenta con muchos adeptos. 
Así que, cuando Jessica y yo nos vamos y desatamos las bicis para volver a casa, aunque la experiencia de ver acrobacias siempre levanta el ánimo, a menudo me siento abatido porque ya no puedo hacer cosas así. Me pongo a pensar en lo terrible que es que la vida pase tan rápido y, casi simultáneamente, a pensar en que no sé si tendré paciencia para soportar el resto de lo que la vida, con su acumulación gradual de achaques, lesiones y enfermedades, tenga que ofrecerme, por muy maravilloso que resulte pedalear (…) (147).
Un autor interesante al que habrá que seguir.

sábado, 28 de octubre de 2017

CLAUDIO MAGRIS, No ha lugar a proceder

Siempre me gusta escribir en caliente cuando acabo de leer un libro, me gusta capturar las sensaciones antes de que se debiliten porque pasan días o porque estoy inmersa en otra “historia”, en otra novela… No siempre las circunstancias me lo permiten, en esta ocasión acabo de leerla hace un par de horas, así que tengo todas las impresiones-sensaciones a flor de piel.


Desde el primer momento desvelaré mi opinión: me parece una novela extraordinaria, de las que dejan un poso que dura mucho tiempo, de las inolvidables. Y eso que la he leído en muy mala situación (pero eso carece de importancia ya que se ha impuesto a la adversidad y me ha ayudado a encararla, un mérito más).

¿Qué plantea No ha lugar a proceder?

Un tema que me obsesiona: la maldad del ser humano. 

A través de múltiples situaciones y épocas. Este libro no cuenta una historia, cuenta muchas y una sola que tiene muchas caras. Es un continuo cruce de historias que nunca entorpece la lectura pero que requiere ganas y atención. No es una novela al uso, no es fácil su lectura (tampoco difícil porque se entiende perfectamente, no es hermética ni complicada por el lenguaje). 

La colonización de América, la trata de esclavos, el exterminio nazi-fascista, son los escenarios principales de la maldad (muy bien elegidos, por cierto, porque no hay nada que los iguale por las dimensiones del sacrificio de miles –millones- de personas). 

¿Historias sin protagonistas? 

Sí y no.

Algunas de las historias tienen protagonistas colectivos: etnias, pueblos… La principal sí tiene protagonistas, una saga de mujeres judías, especialmente la última: Luisa. No esperéis nada semejante a lo habitual sobre el exterminio judío. Hay un campo de concentración, sí: la Risiera di San Sabba (era la primera vez que oía hablar de él), en Trieste. No sabía de la existencia de campos y horno crematorio en Italia. 

Trieste mismo es protagonista de esta novela. 

Novela-Caleidoscopio 

Esta novela es un instrumento óptico que cuando lo movemos (leemos) a través de sus 53 capítulos, se pueden ver distintas perspectivas del tema que son simétricas. Magris construye una novela especial, original, un universo completo de perspectivas sobre la maldad, pero también sobre la bondad, del ser humano.
La escritura, puñal afilado que va directo al corazón. Hiere y cura, pero sobre todo hiere. (…) Libros que inflaman el mundo, que calientan el corazón, pero de pronto lo abandonan, como en tantas historias de amor o de muerte. Propagan venenos, prometen paraísos y se hacen la ilusión de que la vida real es otra, violan secretos e intimidades, espían (177-178).

Una novela muy recomendable.

miércoles, 18 de octubre de 2017

IÑAKI URIARTE, Diarios, 1999-2003.

Un inesperado hallazgo, un tipo que no era factible que me interesara lo que tiene que decir a través de sus Diarios y, sin embargo, lo ha hecho. 



¿Por qué digo que no era a priori alguien interesante? Uriarte no ha trabajado nunca, vive de una renta (según cuenta de un piso heredado) y de pequeños trabajos como crítico de literatura e incluso de alguna ayuda familiar (sus compañeras o esposas sí parece que trabajan). Es un bon vivant modesto por vocación. 

Uriarte es un gran lector que adora a Montaigne, Stendhal, Pascal, Proust, también Baroja o Pla. Ese es un primer punto de afinidad que me ha permitido muchas veces aceptar a personas cuyas ideas o aficiones no me gustaban.

Escribe unos diarios, sin referencias cronológicas excepto el año, en los que va desgranando con sentido del humor, calma, escepticismo relativo y cariño, el nacionalismo vasco, la política, la amistad, el amor, la literatura, la salud, su gato y mil y un aspectos que sin saber por qué te van interesando, te van haciendo sonreír y empatizar con este peculiar rentista. 
Hay gente que lleva sus rencores, envidias y resentimientos a flor de piel. Hay otros que los esconden y se esfuerzan por parecer que no los tienen, y de pronto les traicionan y surgen como serpientes o conejos entre la hierba (24). Se me acumulan los libros por leer como si fueran recados por hacer. Se amontonan. Me abruman (96). 
Y la mejor caracterización que he leído nunca del nacionalismo: 
Ese tío que depende de su jefe, el banco, su madre, su mujer, sus hijos y amigos, el inspector de hacienda, el alcalde, el PNV, el Lendakari, Arzalluz, la Comunidad europea, el gran capital financiero, el cristianismo, su poca inteligencia, su falta de sentido del humor, sus genes… ¿por qué le parece que lo más terrible es su dependencia de los españoles? ¿Por qué solo está dispuesto a armarla para liberarse de la opresión a que le tienen sometido los españoles? (129). 
A Uriarte le gusta viajar a su ritmo especialmente por Francia e Italia, visitando recónditos lugares en los que han vivido o escrito o pintado aquellos a quienes admira. Pero sorprendentemente también le encanta Benidorm, de donde dice que siempre retorna a Bilbao (donde vive) mejor que cuando salió. 

Me permito recomendaros a este tipo tan…, cada cual que le aplique el adjetivo (os) que considere oportuno tras leerlo.

domingo, 8 de octubre de 2017

IMRE KERTÉSZ, La bandera inglesa

 Tres relatos, uno de ellos ya leído y comentado: “Expediente”. Los otros dos son: “La bandera inglesa” que da título al libro y “El buscador de huellas”, el que me ha gustado más. 


Dice el propio autor, siento por estos relatos algo muy especial, porque son fragmentos de mi propia vida. 

“La bandera inglesa” relata su juventud en Budapest, los temores que empieza a sentir al darse cuenta de que el totalitarismo emerge por cualquier resquicio de su vida cotidiana, ser consciente de que no adaptarse significará tener problemas siempre, sentirse amenazado siempre, preocupado por sobrevivir y, a la vez, pensar. Es en esa época de juventud cuando se encuentra con la música y la literatura, tabla de salvación y, al mismo, tiempo navegar solo en el océano de la intelectualidad en un régimen dictatorial. 
Mediante la lectura, mediante esa epidermis que cubría las diversas capas de mi vida, me mantenía en contacto con el mundo como a través de un traje protector (13). 
Y la metáfora de la bandera inglesa: 
De repente apareció un coche similar a un jeep. Su capó estaba todo cubierto por los colores británicos, azul, blanco y rojo: una bandera inglesa. Por esa misma curva en que desapareció la bandera inglesa fueron apareciendo al cabo de unos días, viniendo de la dirección contraria, los tanques (52-53). 
“El buscador de huellas” es el regreso del protagonista (el enviado) al campo de concentración de Buchenwald (la frase de la puerta lo confirma: a cada cual lo suyo, p. 100) donde había estado internado, como el propio autor en 1944-1945. La búsqueda de las huellas de su experiencia vital se convierte en una actividad angustiosa (tanto en el campo, como en la fábrica y alrededores). 

En el campo se encuentra con una extensión casi vacía y con los turistas… 
Los turistas son como las hormigas: se llevan con diligencia, migaja a migaja, el significado de las cosas; con cada palabra, con cada fotografía, desgastan la muda importancia de cuanto los rodea (98). 
Un relato en el que se siente la opresión que siente el enviado, la amenaza de lo que puede ocurrir cuando encuentra las huellas de su vivencia terrorífica, la aparente naturalidad con la que ha desaparecido casi todo, tanto en el paisaje como en el recuerdo de quienes lo vivieron como colaboradores de la muerte, del terror, del mal…