Espero que esas chispas, por el bien de las generaciones que hoy estudian en los Institutos y en la Universidad, no sean fugaces. Nos jugamos mucho con los recortes que se están produciendo en los servicios sociales (educación, sanidad y ayudas asistenciales).
Pero la falta de tiempo no me impide seguir leyendo. Y nada como la novela policíaca para relajarme y entretenerme…
ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT, Mensajeros de la oscuridad.
Alguna vez os he explicado que he empezado a leer la serie de Petra Delicado y Fermín Garzón hace poco tiempo. Eso me ha permitido empezar a leerlos en orden cronológico. Como mi amiga gtb, con la que intercambio novelas, se ha enganchado también, andamos las dos leyendo la serie. Esta es la tercera que he leído.
La novela tiene 362 páginas y el título tiene relación con unos jóvenes que, por efecto de una secta, se convierten en mensajeros de la oscuridad.
Sobre la autora ya hice una reseña cuando leí la primera novela de la serie y la podéis consultar en la etiqueta correspondiente.
La novela arranca con un hecho peculiar, a Petra Delicado, tras intervenir en un programa de TV, le empiezan a llegar paquetes con penes amputados. La investigación parece imposible aunque existen pequeñas pistas difíciles de enlazar que llevaran a la inspectora y su ayudante a dar los primeros pasos.
La trama tiene el defecto de que le cuesta arrancar y se hace bastante insulsa al principio. Sólo la gracia de la pareja de policías hace que se mantenga cierto interés hasta que un giro en la investigación les lleva hasta Rusia. A partir de esa visita la novela cobra ritmo e intensidad hasta su resolución.
Garzón ilustra a Petra Delicado sobre las múltiples canciones y versos sobre pollas (perdón, penes…) bastante divertidos. La novela concluye así:
“Su repertorio no parecía tener un final. Estaba claro que muchos hombres habían dedicado tiempo e inspiración a glosar el miembro viril. ¡Bueno, después de todo aún les había quedado ratos libres para escalar el Everest! No dejaba de ser una distracción inofensiva” (p. 360).
ELMORE LEONARD, Perros callejeros.
Compré esta novela porque la elogiaban en la web de la librería Negra y Criminal. Tiene 354 páginas y el título está relacionado con los dos protagonistas, Jack y Cundo, y su estancia en la cárcel donde se paseaban por el patio como “dos perros callejeros” que actuaban como tales:
“Si voy a zurrarle a alguno porque me está tocando las pelotas, sé que tú estarás ahí para ayudarme” (p. 83).

Elmore Leonard nació en Nueva Orleáns en 1925, estudió literatura en la Universidad de Detroit y trabajó durante años en publicidad. Su obra supera el medio centenar de novelas, muchas de las cuales han sido llevadas al cine por directores como Tarantino o los hermanos Coen.
Jack y Cundo pasan tres años en la cárcel y acaban siendo amigos. Jack es un famoso atracador de bancos y Cundo un cubano convertido en magnate del hampa y dedicado al tráfico de drogas y otros negocios especulativos. Cuando salen de la cárcel, Dawn, la pareja de Cundo, establece una relación con Jack e intenta llevar a cabo sus propios planes.
La trama de la novela está bien desarrollada pero no me parece que tenga emoción y, a veces, resulta previsible. Los personajes están muy bien definidos y resultan interesantes. Aunque hay un policía, el agente del FBI, Lou Adams, tiene un papel poco relevante en la trama.
La música de la novela me gusta, Pretenders y Back on the Chain Gang:
RECOMENDACIÓN: no me ha entusiasmado la novela pero me parece que le daré otra oportunidad.









