El sábado 30 de abril murió mi admirado Ernesto Sábato. Admirado y, porqué no, venerado, ya que lo respetaba “en sumo grado” por sus grandes virtudes y por lo que representaba en Argentina y en el mundo (he tomado la definición de la RAE).
Escritor, ateo, defensor de los derechos humanos (encabezó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, tras el fin de la dictadura) y hombre desilusionado de la civilización. Leí sus tres magníficas novelas hace tiempo: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador.
Sábato apostaba por la “fraternidad con todos los débiles”, y eso explica el manifiesto Nunca más.
“Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa”.
“A cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas, y un idéntico proceso se cumple en los pueblos. Es la llamada globalización”.
“Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables”.
“Siempre tuve miedo al futuro, porque en el futuro, entre otras cosas, está la muerte”.
Los fragmentos entrecomillados son de Ernesto Sábato
Una persona digna de admirar, que no se cruzó de brazos ni tiró la toalla en ningún momento de su vida.
ResponderEliminarUna gran pérdida.
Un besito
Un ejemplo como ser humano a parte de su reconocido talento literario.Percibo cierto paralelismo entre él y Saramago.
ResponderEliminarbsts
Es una pérdida terrible para el mundo pero siempre nos quedarán sus letras y el placer de releerlas
ResponderEliminarHe tenido problemitas de línea y no se muy bien si eres de las afectadas sorry!!! :+)
Besotes
Las letras lloran su muerte, lo sobrevive su obra que será eterna...
ResponderEliminarBeso
Un hombre inmenso que va a hacer mucha falta, no solo por su talento literario, sino por su don de gentes.
ResponderEliminarUn abrazo.
Una persona que hizo que su paso por este mundo fuera algo mas que vivir la vida. Un pensador y un activista. Allá donde esté cada vez que alguien lea su obra estoy segura de que se sonreirá. Una lástima que otros acontecimientos dejen casi en la sombra la pérdida de gente tan válida. Gracias Laura por tu entrada.
ResponderEliminarNuria:
ResponderEliminarVenero a las personas íntegras, inconformistas y comprometidas.
troyana:
Son dos escritores comprometidos con la sociedad y, en concreto, con los débiles, los pobres, las víctimas...
40añera:
Un escritor, además si es de calidad, nunca muere.
La Novia:
Así es, podéis estar orgullosos de un compatriota com Sábato.
Aglaia:
Es verdad, son personas que se echan en falta, aunque nos quedan sus obras.
Rose:
Te doy toda la razón, su compromiso lo hizo grande, su obra , inmenso. Siempre que lo releo, me emociono.
Un abrazo grande, inmenso... a todas (me encanta que estemos a este lado y al otro del Océano, admirando al mismo hombre).
Ahora sólo nos queda recordarlo leyéndolo... aunque cuando mueren personas como él, siento que el mundo se empobrece un poco más.
ResponderEliminarPetonssssss
Dona, estoy convencida de ello. Además me queda una sensación de horfandad... qué raro ¿verdad?
ResponderEliminarBona nit i molts ptnsssss!!
Solo leí "El tunel" y fue un regalo de un gran amigo. Una pena su muerte, se mereció un reconocimiento mayor a su vida y obra.
ResponderEliminarBesos.
Me gustó muchísimo "El tunel", fue con la novela que lo conocí.
ResponderEliminarCuando una buena persona y un buen escritor, mueren... es una gran pérdida.
Un abrazo.
Hay personas que se convierten en faros. Sirven para avisar de dónde está el peligro, escondido detrás de la indiferencia, la apatía.
ResponderEliminarEs muy triste ver como desaparece uno de esos faros.
Un abrazo, compañera.
Garito, qué metáfora tan acertada para E. Sábato y otros escritores comprometidos e íntegros.
ResponderEliminarUn abrazo.
Se mueren también los buenos.
ResponderEliminarMenudo desastre.
Besos.
Con lo bonito que es soñar que los buenos están a salvo de la muerte ¿verdad?
ResponderEliminarUn abrazo con cariño Toro Salvaje.
Me uno a este homenaje, Laura. Yo sólo he leído "El túnel: ha sido uno de mis libros de cabecera en diferentes épocas de mi vida.
ResponderEliminarAbrazos!
Zamarat, es un libro magnífico, también ha sido un referente para mi.Ese enfásis, que pone en El túnel, en la desesperanza, la incomunicación y la soledad del ser humano, es tremendamente impactante.
ResponderEliminarUna pena su muerte.
Un abrazo.
Yo también siento su muerte; me han gustado mucho las citas que has escogido y estoy de acuerdo con todas ellas. Y sobre las fotos... la rosa es magnífica ¿te has fijado que parece un mandala perfecto? Me parece muy acertado juntar la contundencia de las citas con la belleza y la delicadeza de las flores, hace pensar.
ResponderEliminarUn beso, gracias guapa.
Sábato era un hombre extraordinario que veneraba utopías... eso me gusta.
ResponderEliminar¡¡¡Es verdad, indigo, no la había mirado así, parece un mandala, ahí está el cosmos!!!
Me encanta que te hayas percatado de las flores, y de lo que significa, combinadas con las palabras.
Un abrazo y mi cariño!!
Si Ernesto Sabato un grande, en especial por la lucha por los derechos humanos! Gran escritor, gran persona! Lo tendremos siempre en nuestro corazón!
ResponderEliminarUn abrazo
Es cierto Eliane, un hombre admirable como escritor y como persona. Un faro en tiempos de niebla.
ResponderEliminarUn abrazo.