He leído varías reseñas de otras obras de esta
autora a Yossi Barzilai, siempre con admiración hacia su manera de narrar.
Elegí este título porque era el que estaba disponible en la librería cuando fui
a comprar algo suyo, supongo que el título de la última reseña de Yossi que
ahora no recuerdo.
Se trata de una obra de 197 páginas, publicada en
1944, densa como el agua de un pantano lleno de limo. El corazón salvaje es el de su protagonista, Juana, una persona que es
niña cuando empieza la novela y que crece, a lo largo de una trama que no es
capital en la novela, hasta llegar a la madurez.
Cerca del corazón salvaje es una novela compleja, explora la personalidad de
Juana a través de un diálogo interior al estilo de Joyce. Se dice que el título
podría venir de este fragmento de Retrato
del artista adolescente, cuando el protagonista recordaba su adolescencia:
Estaba solo. Abandonado, feliz, cerca del salvaje corazón de la vida.
En cierta manera la historia que se cuenta aquí
transcurre a través de fogonazos, estampas de la vida cotidiana en su dimensión
más introspectiva, que nos permiten conocer la vida de Juana avanzando desde la
infancia a la madurez. A Lispector le interesa más remarcar las sensaciones que
los hechos en sí, por eso esta obra recuerda a un diario, pero un diario de
percepciones, no de sucesos.
Entre un instante y otro, entre el pasado y el futuro, la vaguedad blanca del intervalo. Vacío como la distancia de un minuto a otro en el círculo del reloj. El fondo de los acontecimientos alzándose callado y muerto, un poco de eternidad.(…) Dejando tras de sí el intervalo perfecto como un único sonido vibrando en el aire. Renacer después, guardar la memoria extraña del intervalo, sin saber cómo mezclarlo con la vida. Cargar para siempre el pequeño punto vacío –deslumbrado y virgen, demasiado fugar para dejarse desvelar (p. 157).
La incomunicación, la dificultad de expresarse a
través de palabras, está presente en cada página de esta novela y es lo que va
densificando el ambiente como si una víbora, Juana, estuviera agazapada en la
sombra dispuesta a inocularnos el veneno de la destrucción. No resulta fácil
avanzar por las páginas de esta obra, la introspección del mundo y de la autora
no construye una historia con sucesos, sino un avanzar a saltos que va
descubriendo el alma de unos personajes que, a veces, desaparecen recurriendo
al pronombre (él y ella) para hacer referencia a los tres personajes
principales: Juana, Octavio y Lidia. No busquemos conclusiones o soluciones a
este triángulo, lo mejor es navegar entre sus palabras y encontrar las
conexiones que nos puedan vincular a lo que explica la autora.
Quiso el mar y sintió las sábanas de la cama. El día prosiguió su marcha y la dejó atrás, sola (p. 31).
Se sentó en la cama. Dentro de sí era como si no hubiera muerte, como si el amor pudiera fundirla, como si la eternidad fuese la renovación (p. 41).
El viaje era largo y de los bosques lejanos venía un aire frío de espesura mojada (p. 43).
Sentía el mundo palpitar dulcemente en su pecho, le dolía el cuerpo como si en él estuviera soportando la feminidad de todas las mujeres (p. 137).
Lispector parte de lo cotidiano retorciendo su
sencillez al mostrar el interior de sus personajes, ralentizando el tiempo o
agitándolo y recorriéndolo con rapidez según las emociones y pensamientos
interiores. No es una lectura fácil y cuesta entrar en su manera de narrar, sin
embargo es un esfuerzo que compensa aun cuando te deje cansada, herida,
escéptica, llena de preguntas sin respuesta.