
Simone de Beauvoir (1908-1986). “El secreto de la felicidad en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta”.
Anaïs Nin (1903-1977). “Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré de mi mundo. Me adapto a mí misma”.
Virginia Woolf (1882-1941). “La vida. Es un halo luminoso, una envoltura semitransparente que nos envuelve desde que tenemos una conciencia hasta el final”.
Cada una de estas tres mujeres merecería que le dedicara mi reconocimiento por separado, sin embargo las uno a las tres porque en mi imaginario juvenil van unidas. Tan unidas que en mi biblioteca siguen juntas, nunca me he planteado separarlas aunque no es un criterio literario el que las mantiene unidas sino mi querencia a las tres juntas.
Me paro a pensar porque las he unido siempre. Las conocí por los mismos años, cuando yo era una joven universitaria y estaba descubriendo el mundo, la literatura, la política. Las tres son mujeres valientes que decidieron vivir su vida como mujeres afrontando los retos que su sexo les deparaba si salían de los estereotipos femeninos. Las tres tomaron la palabra, escribieron y vivieron en el espacio público del que estaban postergadas por su sexo. No aceptaron limitaciones ni discriminaciones y se arriesgaron mucho en su vida personal, dos de ellas mantuvieron relaciones lesbianas aunque tuvieron compañeros. Las tres fueron consideradas feministas aunque no actuaron colectivamente sino individualmente.

VIRGINIA WOOLF es la mayor de las tres ya que nació en el siglo XIX. Fue novelista, ensayista, escritora de cartas y editora, ha sido considerada como una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX. Durante el período de entreguerras, Woolf fue una figura significativa en la sociedad literaria de Londres y un miembro del grupo de Bloomsbury.

Sus obras más famosas incluyen las novelas La señora Dalloway (1925), Al faro (1927) y Orlando: una biografía (1928), y su ensayo Una habitación propia (1929), con su famosa sentencia «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción». Fue redescubierta durante la década de 1970 (y por ese motivo llegó a mi unos años después), gracias a este ensayo, uno de los textos más citados del movimiento feminista.
Libro una habitación

Virginia Woolf padeció desde los 13 años, cuando murió su madre, episodios depresivos. Se ha sugerido (incluido su sobrino y biógrafo, Quentin Bell) que ella y su hermana Vanessa padecieron abusos sexuales a manos de sus medio hermanos George y Gerald Duckworth, y que dichos abusos contribuyeron al problema psicológico que sufrió la autora, un trastorno bipolar. En su texto autobiográfico A Sketch of the Past, la propia Virginia Woolf solo aludió a estas desdichadas experiencias de forma velada, de acuerdo con la rígida moral de la época victoriana.
En 1912, cuando contaba treinta años, se casó con el escritor Leonard Woolf, economista y miembro también del grupo de Bloomsbury. A pesar de su bajo rango social y económico - Woolf se refirió a Leonard durante su compromiso como un "judío sin un céntimo" - la pareja compartió un lazo muy fuerte. La ética del grupo de Bloomsbury estaba en contra de la exclusividad sexual, y en 1922, Virginia conoció a la escritora y jardinera Vita Sackville-West, y comenzaron una relación sexual que duró la mayor parte de los años 1920. Después de que acabara su romance, las dos mujeres siguieron siendo amigas hasta el suicidio que acabó con la muerte de Woolf en 1941. El día 28 de marzo Virginia Woolf se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse cerca de su casa y se ahogó. Su cuerpo no fue encontrado hasta el 18 de abril.

ANAÏS NIN fue una escritora francesa, nacida de padres cubanos. Después de haber pasado gran parte de su temprana infancia con sus familiares cubanos, se naturalizó como ciudadana norteamericana, vivió y trabajó en París, Nueva York y Los Ángeles. Autora de novelas avant-garde en el estilo surrealista francés, es mejor conocida por los escritos sobre su vida y su tiempo recopilados en los llamados Diarios de Anaïs Nin.

A los 19 años consigue un trabajo como modelo y bailarina de flamenco y se casa en La Habana con el banquero Hugo Guiler, con el que se marcha a París. Una vida aburrida y la lectura de D.H. Lawrence la convencen para hacerse artista.
En 1930 publica un ensayo sobre Lawrence y un año después conoce a Henry Miller, quedando ambos mutuamente admirados e iniciando una correspondencia apasionada. Se convierten en amantes y ella llega a mantener relaciones incestuosas con su padre, Joaquín Nin, tras reencontrarse con él en París. Al tiempo, la mujer de Miller, June, antigua prostituta, la iniciará en el voyeurismo y el safismo.

Se inicia también en el psicoanálisis y, tras ser psicoanalizada por Otto Rank, éste le sugiere la escritura como una forma de eludir la obsesión que tiene con su padre. Escribe Invierno de artificio y publica La casa del incesto. En 1939 emigra a Estados Unidos y allí se convierte en la primera mujer que publica relatos eróticos, Delta de Venus, que denota una fuerte influencia del Kamasutra.
El éxito definitivo le llega en 1966 con la publicación de su Diario, aunque al tiempo su salud se resquebraja por causa de un tumor de ovarios. Se la reconoce como pionera de la liberación de la mujer.

SIMONE DE BEAUVOIR es la más joven de la “triada santa”, fue novelista y filósofa francesa. Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Su pensamiento se enmarca dentro del existencialismo y obras como "El segundo sexo" son elementos fundacionales del feminismo. Fue pareja del también filósofo Jean Paul Sartre.
Nacida en una familia burguesa, Simone de Beauvoir fue educada según la sólida moral cristiana vigente en la época. En 1929, después de conocer a Jean Paul Sartre en la Sorbona, donde ambos estudiaban filosofía, se unió estrechamente al filósofo y a su círculo. Con el tiempo, crearon entre ambos una relación que les permitía compatibilizar su libertad individual con la vida en común.

Simone de Beauvoir fue profesora de filosofía hasta 1943. Durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de París vivió en la ciudad tomada escribiendo su primera novela, La invitada (1943), donde explora los dilemas existencialistas de la libertad, la acción y la responsabilidad individual, temas que aborda igualmente en novelas posteriores como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954).

Las tesis existencialistas, según las cuales cada uno es responsable de sí mismo, se introducen también en una serie de obras autobiográficas, cuatro en total, entre las que destacan Memorias de una joven de buena familia (también conocida como Memorias de una joven formal) (1958) y Final de cuentas (1972).
Entre sus ensayos escritos cabe destacar El segundo sexo (1949), un profundo análisis sobre el papel de las mujeres en la sociedad y la construcción del rol y la figura de la mujer; La vejez (1970), centrada en la situación de la ancianidad en el imaginario occidental y en donde critica apasionadamente la marginación y el ocultamiento, y La ceremonia del adiós (1981), polémica obra que evoca la figura de su compañero de vida, Jean Paul Sartre.
Todas las obras mencionadas en esta hagiografía las he leído y dispongo de los libros (en algún caso como los Diarios de Nin, parece que es muy difícil encontrarlos). Estas tres mujeres con sus grandes defectos, sus contradicciones y sus problemas, fueron para mí un modelo de referencia de autonomía femenina, de liberación sexual y de creatividad, que ejercieron una gran influencia sobre mi manera de ver la vida, por eso las venero y las sigo admirando.






































