martes, 9 de octubre de 2012

GOYA. Bondad sin pensamiento…

Sabéis de mi admiración, y algo más que admiración, por Goya. Cuando a principios de agosto fui a Madrid, Goya estaba, una vez más, dentro de las visitas obligadas. Dado el aluvión de turistas, especialmente asiáticos, y la exposición sobre el último Rafael, decidí ir antes de que abriera el Museo del Prado para entrar de las primeras y ver a Goya con poca gente (contemplé, Los fusilamientos del dos de mayo y La carga de los mamelucos, sola… un lujo).


Las obras de Goya me conmueven, me emocionan sin remedio. Conecto con su manera de entender al ser humano, sus actitudes, sus comportamientos, sus contradicciones, y con su manera de representarlos con la mayor autenticidad posible. La verdad de Goya no son las formas exteriores de los objetos. Su verdad son las pasiones, la violencia, la ignorancia, la enfermedad, la locura, las ideas. En sus obras hay una reflexión sobre el ser humano, sobre sus conductas profundas.

Para Goya las relaciones humanas son más importantes que la propia transformación del sistema político (que también considera importante). Por esta razón el pintor muestra su simpatía por las víctimas (mujeres, hombres y criaturas), y la reacción que le producen las víctimas es la compasión.
Donde mejor se refleja esta opción del pintor, hacia la bondad sin pensamiento es en la obra que se aleja de la valoración pública: primero los dibujos (reunidos en álbumes), luego los grabados y, por último, las pinturas. Visita obligada para mi son las Pinturas Negras (1820-1823), que al pintar en la pared de su casa, muestra su renuncia a que se difundan. Son para él. Ha entendido que súcubos y diablos no son más que deseos y pulsiones, miedos y angustias enraizados en las personas.
Las Pinturas Negras son la visita de Goya a lo más profundo del infierno, a lo más profundo de su interior, a sus fantasmas, a su verdad, a la verdad. El pintor no deja fuera la violencia del mundo exterior que también está presente.


He seleccionado dos obras que me gustan especialmente, El gran cabrón (El Akelarre) y El perro. El gran cabrón (el diablo) aparece rodeado de sus adoradores. Las figuras no están dibujadas ni separadas claramente entre sí, y los rostros se reducen a muecas grotescas. El gran cabrón no es el personaje central, aparece de espaldas, reducido a una silueta colocada a la izquierda. El centro de atención es la multitud embrutecida y grotesca. Podemos suponer que esta imágenes son las visiones que tiene el pintor en su mente, estas imágenes viven realmente en su mente, no son una fantasía.



El Perro es un buen ejemplo de lo que se llama un grower, es decir, una obra que no para de sugerirte nuevas cosas cada vez que te enfrentas a ella. El perro no sólo está reducido a la cabeza, sino que ocupa una parte muy pequeña de la superficie, que está cubierta de pintura pero no representa nada. El perro mira a algo o alguien, pero no podemos saber el qué, y esta imposibilidad de dar sentido a la imagen se convierte en el símbolo de su vacuidad. En esta obra queda eliminada toda idea de espacio pictórico y, al hacerlo, Goya nos muestra el vacío.

Este texto, especialmente el comentario de las dos obras, procede de la lectura de TZVETAN TODOROV, “Goya. A la sombra de las luces”, de donde procede en gran parte este post. Las dos obras de Goya están tomados de google.

27 comentarios:

  1. Enhorabuena por esta entrada, Laura, me ha encantado. Es un privilegio ver los fusilamientos sola en el recinto, desde luego. Como privilegio es estar en Zaragoza y pasear por las calles de Goya, visitar la cúpula que pintó en el Pilar, su museo... Aunque, de todas maneras, la mayor parte de su obra está en Madrid. Me encanta Goya. Y ha influido en todo el arte posterior, no sólo pictórico. También en el cine. La escena del gran cabrón me recuerda a la cena de "El ángel exterminador". Las pinturas negras tienen algo mágico que conmueve y te remueve las entrañas. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gran parte del Goya que conozco, lo he conocido en Zaragoza, no sólo la pintura permanente sino las múltiples exposiciones que se han ido haciendo.

      En mi ciudad es donde aprendí a ver y amar a Goya.
      Igual que a Buñuel.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. También me gusta Goya, sobre perro semihundido, yo siempre he creído cuando lo veo que retrata la humildad, la soledad, el abandono, y es muy sugestivo en cuanto a ideas pero se aboca a esa pequeñez frente al vasto mundo que oprime. El del aquelarre me gusta el color pero en sí las formas no mucho. Ahí el mensaje es muy claro. sorprende Goya con ese tipo de psicología, sus pinturas de esa etapa no dejan indiferentes, producen cierto escozor, impactan. El libro de Todorov se oye muy bien, me encanta la pintura, mi padre entre muchas habilidades ha sido un pintor reconocido en su temprana edad, por ello he crecido viendo pintura. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todorov, tú que eres un gran lector, te gustará.

      Eliminar
  3. Hermosa visita has realizado, Goya que gran pintor...un iluminado tal vez?
    Destaco lo que dices sobre la compasión y lo que el artista sentía, la bondad sin pensamiento, la pintura del perro no la conocía me pareció fascinante.
    Una entrada estupenda, te dejo unos versos de regalo querida Laura, que tengas un buen comienzo de semana.
    Besitos.

    La Compasión ha sentido la carga
    de un cuerpo lleno de dolor,
    Ha caminado dentro y fuera del camino,
    Y después ha regresado
    La Compasión ha soportado la carga
    De bromas insensibles y brutales,
    Y ha conocido los miedos y las agonías
    Que la vida presenta como pruebas
    La Compasión ha sido el niño solitario
    Que pide consuelo en la noche,
    Enfrentándose solo a todos los demonios
    Y rezando para que llegue la luz
    La Compasión ha conocido la lucha
    De la amargura que intenta sanar y el odio,
    Negando traspasar el veneno,
    Atravesando la puerta de la libertad
    La Compasión ha sido el rostro de
    Todas las penas y dolores humanos
    La Compasión ha sostenido el sueño
    De horizontes y mañanas
    La compasión no juzga,
    Porque ha recorrido
    todos los caminos en el tiempo,
    Y alaba a todos los guerreros
    Por las cimas que han escalado


    "LA MEDICINA DE LA TIERRA" Jamie Sams

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, es muy hermoso....

      A cambio... de Jesús Aguado, "Estábamos ahí detrás del seto" (fragmento):

      estábamos ahí tras los arbustos
      como tréboles setas coccinelas
      como asteroides recién precipitados del olvido
      como el tallo espinoso de la nada
      como torpes alumnos del sauce y la colina
      como luz rebotando de tu cuerpo a mi cuerpo de pared a
      pared
      quitándonos despacio los ladrillos
      quitándonos ladrillos uno al otro para poner un claro del
      bosque entre los dos
      atesorando fórmulas para el tiempo del caos.

      Eliminar
  4. Será porque uno es un poco negro y con mala leche, pero sus pinturas negras me encantan.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. Laura, me encanta, como a ti me gusta ir a las exposiciones, visitar los museos, temprano, cuando no hay nadie, o cuando hay menos gente.
    Este año en Barcelona, abril, pude asistir a una exposición sobre Goya, Luces y Sombras en Caixa Forum, fue un momento mágico mas en mi visita a Barna.
    Me gusta Goya, aunque he de reconocer que un cuadro ante el que siempre me emociono y me siento absolutamente pequeña es Las Meninas, siempre que lo contemplo me siento empequeñecida. No puedo evitarlo.
    La pintura es para disfrutarla, con tiempo, calma, con poca gente, a poder ser en absoluto silencio.
    Me gustan las dos obras que nos pones, me recuerdan mucho a los tiempos en los que vivimos.
    Un beso

    ResponderEliminar
  6. Laura son muchas mis visitas al museo del Prado, y siempre como un imán dirijo mis pasos a la obra de Goya, no su obra de Corte y encargo necesaria para vivir, más bien su obra intima, sus grabados, su pintura negra, toda esa pintura que salía de un alma afligida.

    En el departamento de Calcografía de la Biblioteca Nacional donde se guardan la mayoría de las planchas de Goya también guardan grabados míos, entre cientos de artistas y genios un artesano.


    Besos,

    ResponderEliminar
  7. Me ha gustado mucho tu entrada Laura, el cuadro del perro no lo conocía y me ha encantado!!!!. A ver si cualquier día sales en un reportaje chino !!!!!
    Un beso.

    ResponderEliminar
  8. A ver si me contagio de ti, Laura, porque a pesar de sus múltiples méritos, a mí Goya no me conmueve. Y me gustaría poder disfrutarlo como tú. Un beso

    ResponderEliminar
  9. El asiático mucho morro ¿no?
    Yo tampoco conocía la pintura del perro, realmente impresiona. Yo que adoro los animales y en especial a los perros, he sentido lástima al ver ese perro, como tú dices, sin saber por qué está ahí, a quién mira o qué quiere. Parece como si fuera un error, una mancha en el dibujo. Es triste pero impacta.
    Las Pinturas Negras tienen un atracción especial que hace que uno siga sintiéndose en la profundidas de los demonios del alma del autor cada vez que los mira. Nunca siente uno lo mismo.
    Una anécdota curiosa y reveladora: hace muchos años, cuando mis hijos eran pequeños fuimos al Prado y durante casi toda la visita tuvimos que ir arrastrándolos, pues, evidentemente, no era fácil para ellos un museo así. Hasta que llegamos a las Pinturas Negras. De pronto se quedaron como hechizados, mirándolas una a una con curiosidad y haciéndonos preguntas sobre las figuras, los personajes. Allí me di cuenta de que realmente son unas pinturas impactantes a cualquier edad. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esos niñosss... así han salido de artistas, ya apuntaban maneras...

      Hasta lueguito.

      Besos!!

      Eliminar
  10. A lo mejor ese asiático es un futuro Goya...quién sabe. Se nota tu pasión por el arte, lo sabes transmitir muy bien.
    Para El gran cabrón se me ocurre algún que otro protagonista...Es que cuando he leído la explicación de esa pintura me ha venido enseguida ese pensamiento..

    Disfruté como una enana en El Prado.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  11. En mi última visita a Madrid no pasé por El Prado y bien que lo noté, echaba de menos a Goya cuando a la vuelta en el tren repasaba el viaje. Se diluyo la sensación porque fue una visita intensa pero ahí estaba el perro, especialmente el perro cuya contemplación produce cosas que tu bien describes y que no deja de sugerir siempre.

    Al leerte me he dado cuenta de que la próxima vez no puedo dejar de hacerlo, debo quedar con Goya.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  12. Algún día veré un Goya en vivo y en directo y no sé qué será de mí, o al menos tendré que sobrevivir a esa experiencia porque hay muchas otras obras que también quiero ver.

    Besos.

    ResponderEliminar
  13. Me atrae bastante Goya, aunque no tanto como a ti. Me gustan las pinturas negras y todo lo que sugiere. Estuve en el Museo del Prado hace un montón de años y aún recuerdo que la parte que más me impresionó fue la de Goya.
    Esa representación de los monstruos que llevamos dentro... mmm muy significativa.
    Tremendo análisis el que has hecho. Me apunto también la referencia de Todorov.
    Petonsssss

    ResponderEliminar
  14. El perro supone, para mi, la pintura en estado puro y relaciona color y tamaño, para darnos una idea sobre las dimensiones reales de la escena. Genial Goya. Estupenda narración y al chino, a ver sí le entran unas purgaciones de órdago.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja........ se lo merece por antiestético y cotilla.

      Eliminar
  15. Ese perro me cautivó la primera vez que lo ví, hace años. Tiene una fuerza extraordinaria y revela la capacidad renovadora y avanzada de Goya.
    Besos besos

    ResponderEliminar
  16. Ahhh! Maravilloso Goya. Y ese cuadro es uno de mis favoritos desde la primera vez que lo vi. ¿Pero realmente es un perro? Seguramente....

    Je me ha hecho gracia lo del chino. Cual quier día de estos apareces en Zooomr o en Picasa sin comerlo ni beberlo.

    Beso

    ResponderEliminar
  17. Se me olvidada. Esa foto de arriba me recuerda cierta acuarela inacabada.

    ResponderEliminar
  18. El perro como ya te dije en otro post que colgaste sobre Goya, es también una obra que me cautivó desde que la vi.
    Los apuntes de Antonio Saura y sus cuadros sobre este mismo cuadro, me impresionaron muchísimo.

    Estás segura de que era un chino y no un japonés??

    :)

    ResponderEliminar
  19. La última entrada que he publicado también habla de cazadores y de pintura negra. Solo que al cazador no le cazan (¿te ha convertido eso en cazadora?) y el artista soy yo que estoy un poco menos considerado que Goya.
    Comparto tu admiración por el pintor que es, seguramente, también mi preferido.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fíjate que sé que no me cazó en la cola, pero dentro del museo... fui un buen rato mirando a ver si lo volvía a ver.

      Eliminar
  20. Hace casi un año fui a Madrid y volví a visitar la exposición permanente del Prado. Vi, al igual que tú Los fusilamientos del dos de mayo y el resto de pinturas de Goya que tienen en el Prado; el cuadro que más me llamó la atención fue el del perro, estuve un buen rato contemplando esta pintura.
    Vaya con el asiático y su afición a fotografiar mujeres.
    Besosssssssssss

    ResponderEliminar

DIME QUÉ PIENSAS SI ASÍ LO DESEAS...