viernes, 13 de noviembre de 2015

CLAUDIO MAGRIS, El Danubio

Compré este libro hace mucho tiempo, no recuerdo cuando pero antes de tener este blog, intenté su lectura en una ocasión y no debía ser buen momento porque leí unas pocas páginas, me pareció muy denso y lo volví a dejar en la estantería.
Un día Carlos me dijo que lo estaba leyendo y le expliqué mi mala experiencia con la obra. Otro día a mediados de agosto, Marcelo Z hizo una reseña de otra obra suya, El Conde y otros relatos. Además de estas dos circunstancias que me recordaron la obra, Carlos me dijo que no le importaría acompañarme si decidía emprender la aventura por El Danubio y dicho y hecho.

El Danubio (1986) es una obra densa de 370 páginas que trata de lugares, libros y circunstancias históricas aunadas por este río, el río de los superlativos, como ha sido llamado, con su cuenca de ochocientos diecisiete mil kilómetros cuadrados y los doscientos mil millones de metros cúbicos de agua que arroja cada año en el mar Negro (22). 


Al acabar su lectura me ha llamado la atención la cantidad de propuestas literarias, para mi desconocidas, que hace a lo largo del libro conforme avanza por el río y atraviesa países; me ha sorprendido también las numerosas etnias que habitan en esos casi tres mil kilómetros y como los acontecimientos históricos las han ido moviendo a lo largo del Danubio. Es un libro que se construye fluyendo por las aguas del río, el río como metáfora de la vida, curso fluvial que aúna y crea lazos comunes en esa Mitteleuropa que, casi al final del libro, aparece como Mitteleuropa federal y plurinacional de la que el elemento alemán fuera el factor unificador pero no dominante, [Constanti Frantz] soñaba con una federación danubiana que incluyera, como dice la palabra tomada al pie de la letra, también las bocas, el delta, este faro de Sulina que indica la desembocadura del río en el mar (367). Por último señalar que el mapa de Danubio que hay en la parte final del libro es de otro tiempo puesto que han desaparecido numerosos países: RFA, RDA, Checoslovaquia, Yugoslavia y la URSS. No solo eso, ha desaparecido completamente el comunismo en Europa. La clave está en que el libro fue publicado en 1986 (aunque en nuestro país apareció en 1997), poco antes del colapso político que supondrá la caída del bloque socialista.

Claudio Magris nació en Trieste, Italia, en 1939. Es profesor de Lengua y Literatura Germánicas en su ciudad natal. Es creador del término político Mitteleuropa que hace referencia a una Europa central con predominio alemán y que ha sido trasladado a la literatura, esa literatura, de la época de entreguerras, por la que me siento tan atraída. Sus obras son sobre todo ensayos, relatos y teatro. La obra que comentamos está incluida en la categoría de ensayo pero me parece de difícil catalogación porque tiene algo de novela, algo de historia, algo de libro de viajes y, sí, algo de ensayo por sus muchas reflexiones. En todo caso es un libro que no requiere prisas sino una pausada lectura para poderlo disfrutar.



Decía Magris en una entrevista en una de sus visitas a España que defiende la existencia de una Europa plurinacional y de los peligros de los particularismos. No defiende la hegemonía de una cultura sino la unidad producida por el encuentro a lo largo del río
 Éste es el sentimiento predominante del libro. La cultura europea es como el Danubio, que atraviesa fronteras nacionales, humanas, psicológicas. El Danubio es el símbolo de estas diferencias, pero también del rescate de su unidad. El viaje es una posibilidad de salvar esas fronteras, igual que las salva el río, preservando siempre la diversidad.
Dentro de todo hay valores de nuestra cultura de los que me siento defensor. En la medida en que está abierto, el libro es posmoderno, pero también va contra la posmodernidad en tanto que defensa de valores fundamentales. 
El Danubio está dividido en nueve capítulos a través de los cuales hacemos todo el recorrido del río desde las fuentes a la desembocadura. Al compás de este viaje habla mucho de literatura, de la compleja historia de los países que atraviesa, de la fascinación del mal, de ciencia y de otros muchos temas. 
Pero el río es un viejo maestro taoísta, que a lo largo de sus orillas da clases sobre la gran rueda y sobre los intersticios entre sus radios. En cada viaje existe por lo menos un fragmento de sur, horas tranquilas, abandono, fluir de la ola. Sin preocuparse por los huérfanos de sus orillas, el Danubio corre hacia el mar, hacia la gran persuasión (16). 
Resulta casi imposible hacer un resumen de este auténtico libro-río, Carlos aporta, a modo de resumen, algunos aspectos y le cedo la palabra: 

Resumen que serán sólo unas decenas de páginas, amalgama de notas sobre las ciudades que florecen o decaen a sus orillas, los valles sobre los que se asientan, su historia y las de sus habitantes, la gastronomía, la discusión permanente entre cerveza o vino, la literatura en todas sus manifestaciones, teatro, novela, poesía, además de una sorprendente arquitectura, escultura y pintura, cada una de esas obras excita la imaginación del lector y convoca su curiosidad. Pero también nos ofrece una invitación a un viaje soñado, quizás hacia el origen de un pasado, celta o suevo y al sueño de adquirir la sabiduría que da la tolerancia, el aprendizaje y la comprensión de una lengua común. Para mí, ese viaje sería como recorrer el camino de las estrellas en sentido contrario. ¿Quién sabe? 
El Danubio contiene la descripción de muchas confrontaciones. 
El apartado quinto del primer capítulo, el propio autor señala: 
En Los Nibelungos ambos cursos de agua se enfrentan, el Rin de Sigfrido y el Danubio de Atila, la pureza de la estirpe contra el mestizaje de la Panonia. Once lenguas distintas que exaltaba en Praga, Johannes Urzidil cuando escribió "Un mundo detrás de las naciones". También la tolerancia de los Habsburgo contra el nacionalismo étnico. El nazismo es la inolvidable lección de la perversión de la presencia alemana en la Europa Central, siguiendo el curso nos adentramos en un territorio de sanguinarios encuentros o en una unitaria humanidad en la variedad de lenguas y civilizaciones de una confederación danubiana. 

Por mi parte, retomo la palabra, resalto varios apartados que me han parecido extraordinarios: en el segundo capítulo, el apartado 15, “El kitsch del mal” (83-87), en el capítulo tercero, el apartado 10, “Kyselak” (141-144), y en capítulo cuarto, el apartado 14, “Solo una pregunta” (175-176). 

“El kitsch del mal” es una reflexión sobre la infamia, sobre la crueldad, sobre el mal. Magris a su paso por la localidad de Günnzburg, la llamada pequeña Viena, se detiene en el hecho de que en ella nació Josef Mengele, el médico carcelero de Auschwitz. Y alrededor de su historia personal Magris va desgranando el significado del kitsch del mal y de cómo actos que todos podrían realizar, como matar en masa y recrearse en lo que tiene de transgresión y de culto que ilumina la vida, piensa que son acciones reservadas a unos poco elegidos (85) como él. 
La mística de la trasgresión, palabra envuelta en un énfasis edificante, se engaña exaltando el mal por el mal y despreciando todo tipo de moral; el tecnicolor sugestivo y tenebroso del Mal es más seductor que el sobrio blanco y negro del bien (…) (85). 
“Kyselak” era ayudante del registro en la cámara de la corte de Viena, a principios del siglo XIX. Alrededor de esta figura, a la que Magris considera un continental pese a sus excursiones por los parajes danubianos, afirma: 
La Mitteleuropa es terrícola, “alpenstock” y ropas de pesada tela verde, meticuloso orden de erarios y cancillerías: civilización de quien ha perdido la familiaridad con el elemento líquido, con el amnios materno y con las antiguas aguas originarias, y no se desnuda fácilmente, porque sin chaqueta, frontera, grado, distintivo y número de registro se siente expuesto e incómodo (142).
 Y así continua en una reflexión interesantísima sobre lo terrícola y lo marítimo, tierra y mar, porque para saber ser Nadie, como Ulises, puede que haga falta el mar, más que la tierra de Mitteleuropa. “Solo una pregunta” toma como punto de partida para la reflexión una exposición vienesa sobre el judaísmo oriental. Es muy breve y solo resaltaré este magnífico fragmento sobre el judío: 
 (…) sin patria pero arraigado en un libro y en una ley, instalado en la vida como un rey y capaz de sentirse en todas partes como en casa, como si para él el mundo entero fuera un barrio familiar, la calle de la infancia en la que se habla el dialecto natal (176). 
“En el borde de lo real”, “Vitalidad verde” y “Sobre el delta” me parecen otros tres apartados con personajes tan interesantes como la abuela Anka o de una gran belleza como el tratamiento que le da al delta del río. No recuerdo un libro del que haya apuntado tantos párrafos como este, así que resulta muy difícil destacar uno para cerrar esta larga y peculiar reseña, al final me he decidido por este que habla sobre la “frontera”: 
El pathos de la frontera no es más que inseguridad, miedo a ser alcanzado, como el que acecha a los personajes de Canetti, oscuro temor del otro. Al igual que cualquier frontera, incluidas las de nuestro yo, también el Pruth es una línea imaginaria, más allá de la cual la hierba es igual a la que crece en nuestra orilla. Es posible que la cultura danubiana, que parece tan abierta y cosmopolita, eduque también cerrazón y en esta ansia; es una cultura que, durante demasiados siglos, ha estado obsesionada por la contención, por el baluarte contra los turcos, contra los eslavos, contra los demás (359).
Muy recomendable.

37 comentarios:

  1. El Danubio, el río a cuyas orillas han nacido los más grandes músicos de la historia Mozart, Strauss, pasando por Shubert, Liszt, Béla Bartók etc. el río más largo de la Unión Europa que sirviera de frontera del imperio romano, “la limes”. La súper frontera. Muy interesante esta reseña a duo, con muchísima información ¡enhorabuena! Me parece que el subconsciente te traiciona o la casualidad está haciendo de las suyas, porque parece recurrente la idea de frontera en ti…en la novela anterior hablabas de fronteras ( creo que entre Mejico y EEUU) y aquí terminas hablando otra vez de fronteras en un concepto más abstracto o no tanto…
    ¿Por qué será? No se me ocurre ningún paralelismo ;) ¿Realmente por qué necesitamos de pronto fijar fronteras a nuestro alrededor? Creo que es puro miedo…inseguridad, necesidad de control… cuanto más miedo tenemos más elevamos los muros tras los que escondernos .. a veces creo que a este paso terminaremos todos sicóticos perdidos. No me gustan las fronteras, no las comprendo, vivo al lado de una … me coloco en medio de ella, otro río, mucho más pequeño que el Danubio ( el Miño) miro a un lado y al otro, dos países y me pregunto ¿qué significa extranjero aquí? nada.

    Mil gracias por esta magnífica reseña a los dos, un brazo grande para ambos.


    PD
    La novela queda apuntada.. hasta ahí puedo prometer y prometo;)

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    1. Siempre que me preocupa un tema, le doy muchas vueltas. No es que busque obras que directamente tratan sobre el tema (que, a veces, también) sino que tengo las antenas puestas y cuando el tema aparece en una novela o ensayo, enseguida me paro para releerlo y, quizás, comprender mejor lo que me preocupa. Así que aciertas plenamente.

      No me gustan las fronteras, la idea de patria me repele (acepto la de "hogar"), las señas de identidad me hacen huir, el sentido de pertenencia a una tribu o etnia, me aterroriza.

      Gracias a ti por tu mirada atenta.

      Abrazos!!

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  2. Me gustaría saber qué opina Magris de la Mitteleuropa hoy en día... El Danubio ha dejado de unir a la gente, me temo.
    besos

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    1. No tengo ni idea de qué puede pensar ahora Magris respecto al tema, pero sería bueno señalar algún aspecto que nos puede iluminar.
      --Mitteleuropa indica una idea de Europa central con connotaciones que desbordan con mucho el ámbito geográfico y político.
      --En su gestación y desarrollo fueron claves los factores germano y judaico y cuyo referente más significativo serían los judíos vieneses y berlineses anteriores a 1939.

      En gran parte mitteleuropa murió con la II Guerra Mundial y los lager.

      Es cierto que el Danubio aparece como símbolo de una aspiración pluralista de convivencia entre los pueblos (la civilización danubiana o habsburguesa, «un mundo detrás de las naciones»), en contraposición con el particularismo y exclusivismo del nacionalismo alemán (simbólicamente representado por el Rin).
      Pero eso también murió en gran parte en el periodo de entreguerras.

      Europa siempre estuvo enfrentada y matándose en guerras (en especial en el siglo XX), hoy está lejos esa posibilidad. Y me parece que las afinidades culturales en torno al Danubio pueden subsistir, aunque no lo puedo afirmar con seguridad.

      Y no me alargo más que ya me he pasado.

      Besos!!

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  3. Comparto la reflexión de Agnieszka, muy oportuna por todo lo que está ocurriendo en ese área de influencia geopolítica que fue la Mitteleuropa, y que ahora contempla el drama de los refugiados, a quienes se les abren unas fronteras y se les cierran otras, eso al margen del libro, claro
    Centrado en el libro, los ríos siempre tienen un significado vital y metafórico del que es posible extraer un valioso aprendizaje. Parece que este libro de Magris ilustra bien esa dualidad del río, como cauce de vida y afluente de culturas, me gustan mucho esas propuestas, tomo nota.
    Abrazo Laura!

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    1. Paco, respecto a la primera reflexión te remito a mi comentario a Agnieszka.

      Los ríos son vida, allí se asentaron las primeras comunidades humanas y siguen siendo lugares de comunicación económica y cultural por donde fluyen ideas y gentes. Salvando las distancias el Ebro, a cuyas orillas nací, cumple con esa función sin duda alguna ya que aúna, hermana y permite compartir al margen de las comunidades autónomas por las que pasa.

      Es un gran libro sin duda.

      Abrazos!!

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  4. Ah! Y agradecer la aportación de Carlos, muy interesante y reveladora, habéis formado un tándem excelente.

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    1. Gracias a ti, compartir lecturas, ideas y pensamientos con Laura es una muy eficaz medicina para mantener la mente abierta. Un abrazo.

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    2. Es magnífico compartir lecturas contigo. Gracias por tus palabras.

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  5. Comparto la reflexión también de Agnieszka. Un libro muy interesante y me has descubierto. Aunque ahora mismo no es el tipo de lectura que busco. Pero lo anoto para cuando esté más relajada.
    Besotes!!!

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    1. No es un libro fácil, así que hay que buscar el momento.

      Besos!!

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  6. Después del día de ayer... no tengo muchas palabras ahora mismo...
    Las justas para mandarte besos y un fuerte y cálido abrazo...

    Me siento triste y preocupada... mucho...

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    1. Comparto tu preocupación, la pena y la solidaridad con las personas que murieron víctimas del fanatismo.

      Abrazos!!

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  7. Tu gran trabajo, y disfrute del mismo, bien merece nuestro agradecimiento. Cada día nos aportas una dosis de conocimiento.

    Un abrazo !!!

    · LMA · & · CR ·

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    1. Disfrute, todo es disfrute, no concibo la lectura de literatura desde otra óptica. Claro que la palabra disfrute es muyyy amplia y ofrece diversas posibilidades ¿no te parece?
      ;)

      Abrazos!!

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  8. Desde luego, el tema parece, sobre todo, muy original. Tomo nota para más adelante.
    Abrazo!

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    1. Si que lo es, es una perspectiva diferente a la habitual porque tiene elementos de muchos géneros diferentes sintetizados con sabiduría.

      Abrazos!

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  9. Una reseña a dos manos. O a cuatro. Tengo una historia en torno a este libro. No pudo ser porque cuando tuve el libro en mis manos, resoplé, buffff, esto necesita un tiempo de lectura, una mirada que ahora mismo no tengo. Me pregunto qué "Danubio" escribiría, hoy, Magris.

    Un abrazo

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    1. Una experiencia parecida a la mía. Por eso le agradezco a Marcelo Z y a Carlos su motivación extra para decidirme a leerlo.
      Yo no sé qué Danubio escribiría ahora, pero si sé que la época de la que habla Magris no era mejor que la de ahora, pensemos que el río estaba dividido por un telón de acero y una guerra fría, además de dictaduras comunistas diversas. A veces la población tiene culturas compartidas que permanecen semiocultas u ocultas a la mirada de la cultura oficial (y pública) que resistin muchos avatares.

      Un abrazo!!

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  10. Gracias por ponerme al nivel de Carlos, un óptimo lector. Lo cierto es que Magris narra bien; compone personajes, historias, tramas que me resultan atractivas. Mitteleuropa también es un relato breve de Andrés Rivera, por el cual compré y leí su libro, aunque no armé reseña alguna.
    Apunto el presente y comparto líneas con Paco, Agnieszka y Ana.
    Me preocupa el futuro de Europa en particular.
    Un abrazo!

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    1. Con Magris te pierdes en mil y un vericuetos a través de sus descripciones de pueblos y ciudades, sus propuestas literarias, sus referencias y personajes históricos, personajes populares, en fin, a través de sus muchos conocimientos sobre la cultura centroeuropea.

      No conozco ese relato que mencionas, voy a buscarlo.

      A mi me preocupa mi entorno trastornado por el nacionalismo, Europa y el mundo. No sé hacia dónde vamos como especie, sí sé que estamos destruyendo nuestro entorno a través de un capitalismo feroz y que estamos creando una sociedad individualista en la que prima el "sálvese quien pueda".

      Un abrazo!!

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  11. Realmente es la columna vertebral de Europa el Danubio, pero nos pilla tan lejos que para nosotros pasa inadvertida. Interesante obra para conocer mejor sus riberas.

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    1. Es verdad que nos pilla lejos, sin embargo su literatura es mi preferida.

      Salud-os!!

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  12. no me puedo resistir, lo voy a buscar. Sí, e gusta esa metáfora del Danubio que une pero que respeta las diferencias y las ata, eso para mí es una metáfora perfecta, quizás la mejor que haya encontrado, de la idea del universalismo: este soy yo, con mis valores intrinsecos que voya compartir o intercambiar con los tuyos, disfrutemos los unos de los otros... frente a la idea que me aterra de la globalización que sería un río desbordado que nos anega a todos queriendo ahogarnos en la uniformidad. Una maravillosa propuesta. Besos, Laura.

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    1. Totalmente de acuerdo, no me gusta la uniformidad, la identidad cerrada que define y diferencia, por contra me gusta el intercambio, el compartir, el conocer y el disfrutar de dicho intercambio. Me parece que la cultura mitteleuropea fue un momento, desgraciadamente breve, de esa manera de entenderlo, ¿será por eso que tanto me gusta? Será...

      Disfrutarás con El Danubio.

      Besos!!

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  13. Extensa reseña de un autor que no he leído ningún libro, a pesar de que es amigo de un paisano, José Antonio González Sainz, también traductor, al vivir los dos en Trieste.

    Me atrae el que no sea novela y tenga esa mezcla que nombras. Tal vez el próximo año.

    Abrazos.

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    1. Vaya, que interesante punto en común. Si finalmente emprendes su lectura, seguro que le sacas mucho jugo como experimentado lector que eres, en parte es un libro de libros.

      Abrazos!!

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  14. Magnifica reseña larga pero esclarecedora.
    El término Mitteleuropa ya fue empleado por el gran escritor gallego Vicente Risco en un libro de 1934 titulado Mitteleuropa: Impresiós d'unha viaxe" donde el autor, uno de los padres de la corriente etnicista del nacionalismo gallego abraza las ideas nazis sin pudor, ni reparo, tras un viaje a la Alemania hitleriana y sus proximidades. Tiempos abominables para una intelectualidad miope y adoradora de los mitos de la irracionalidad aristocratica frente a la modernidad plebeya
    Un abrazo

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    1. Gracias Dr. Krapp,

      No sabía que este escritor gallego hubiera utilizado en los años treinta este término, de hecho no conozco a Vicente Risco ni su deriva hacia el nazismo, vaya "pieza".

      Un abrazo!!

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  15. Quizas las naciones, realmente, no existan... Ni las patrias, ni nada de eso... Solo existirian lugares en los que fuimos, o no, felices...

    Un abrazo, amiga... Una reseña magnifica

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    1. Ojalá fuera así, patrias y banderas me repelen, en cambio me siento vinculado a los lugares en los que habito, más si cabe si he sido feliz en ellos.

      Gracias Ildefonso, un fuerte abrazo!!

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  16. Me gustó mucho tu comentario. La Mitteleuropa, y esa noción de la fluidez de la vida y de los singularismos nacionales, que son factores de inclusión al mismo tiempo que de exclusión. Que parecen tan necesarios para definir la identidad, y finalmente la identidad viene dada por la tolerancia y la comprensión del otro como otro, sin la necesidad de que sea otro-yo.
    Muchas gracias Uto, nuevamente

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    1. Me identifico mucho con su literatura, así que El Danubio ha sido una lectura esclarecedora y nutritiva. Nunca he necesitado definirme a través de rasgos identitarios, prefiero moverme en la contradicción, en lo múltiple y variable. Así que lo que señalas coincide con mi manera de ver la vida.

      Gracias a ti por tus comentarios. Un abrazo!!

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  17. Mira que tengo libros, mira que leo... y mira que descubro buenos títulos aquí. Me consuela que el anterior lo había leído o empezaría a sonarme trillada tanto decir que me lo apunto
    Besos

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    1. Me pasa igual cuando entro en tu blog, eso es lo bueno de este intercambio lector.

      Besos!!

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  18. Hola Uto. Hoy he pasado por una librería, y he buscado este libro. Estaba (está), he leído una páginas y siento que no estoy preparado para él aún. Además la letra me resultó demasiado pequeña y abigarrada, con lo cual tuve la excusa perfecta. Me he vuelto con dos de Modiano, así que no fue del todo infructuosa la incursión.
    Un abrazo!

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    1. Seguro que el libro te esperará paciente a que estés preparado, como una caja de sorpresas, con sus páginas llenas de promesas, de acontecimientos, de libros, de agua que circula y nos acompaña hasta llegar al delta.

      Modiano es una excelente elección Josebla.

      Abrazos!!

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