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viernes, 8 de diciembre de 2017

SÁNDOR MÁRAI, Divorcio en Buda

Hacía tiempo que no leía a Márai, un autor que me gusta bastante. Un viaje de unos días me llevó a la estantería donde tengo los libros pendientes de lectura y acabé eligiendo este título que hacía tiempo que quería leer. 


Márai nos conduce de la mano a una extraña historia en la que hay dos personajes principales: el juez Kristóf Kömives y el médico Imre Greiner, ambos de la misma edad y educados en la misma escuela en Budapest. El trasfondo histórico es el periodo de entreguerras del siglo XX, una época de crisis e inestabilidad que acabará con la peor guerra que ha conocido Europa (y el mundo). 

Primero es el juez quien acapara la atención del autor. El mundo interior de Kristóf Kömives no es exactamente el que parece, por fuera estamos ante un hombre de orden y burgués, por dentro es un hombre con preocupaciones de salud y que es consciente del aburrimiento de su vida ordenada.

La segunda parte de la novela, el protagonismo se lo lleva Imre Greiner y su mujer Anna Fazekas a la que acaba de asesinar. Kömives era el juez encargado de dictaminar sobre el divorcio de Imre y Anna y, además, había conocido a Anna en su juventud. Greiner decide ir a casa de Kömives y contarle su especial y obsesiva relación con Anna.

La historia es interesante, tiene un trasfondo psicológico que gusta mucho a Márai, y está bien escrita. Los personajes tienen entidad propia y nos interesan por sus cuitas amorosas y por el tipo de vida que les ha tocado vivir, sin embargo el tema principal es el alma humana y sus recovecos que pueden ocasionar la ruina de un hombre de éxito como el Dr. Imre Greiner.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

DIÁLOGO SIN PALABRAS...

RODNEY SMITH

Ella se acomodó entre los brazos del desconocido, buscó su sitio con movimientos prudentes y suaves, pudorosos pero seguros, como quien siente que con cada gesto expresa algo; estaba comenzando el gran diálogo, el mismo diálogo sin palabras que habían iniciado el primer hombre y la primera mujer, el mismo diálogo que continúan todas las parejas de enamorados cuando un hombre abraza a una mujer; ella buscaba su sitio en ese diálogo. A decir verdad, ni siquiera se movía, sino que simplemente dejaba que los dos cuerpos encontraran su lugar y su equilibrio en el espacio, guiados por las leyes de la atracción y la gravitación.

SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.

Y su banda sonora... BILLIE HOLIDAY &THE TEDDY WILSON ORCHESTRA, Love me or leave me...

Imagen y vídeo tomados de google.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Casanovas y Mesalinas… SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.

OLEG OPRISCO

Giacomo Girolamo Casanova (1725-1798) fue un famoso aventurero, escritor, diplomático y agente secreto italiano. Fue conocido en su época por sus conquistas amorosas, que en toda su vida fueron 132 según su más importante obra autobiográfica: Histoire de ma vie, en la que el autor describió con franqueza sus aventuras, sus viajes y sus innumerables encuentros galantes. Hizo un relato en el que las aventuras con diversas mujeres fueron mostradas con elegancia, lo que hizo de él, popularmente y a través del tiempo, el prototipo de amante y aventurero. Su apellido se convirtió en prototipo del amante. 

La palabra casanova significa, casi trescientos años después de su nacimiento, hombre que anda con varias mujeres a la vez, hombre que vive muchas aventuras amorosas, mujeriego, conquistador, tenorio, donjuán… 

Se me ocurre de entrada que no es lo mismo un hombre que anda con varias mujeres a la vez que un hombre que vive muchas aventuras amorosas. Dudo si este término es peyorativo en la actualidad. 

También se me ocurre que no hay un paralelo femenino a un casanova, porque a una mujer que anda con varios hombres a la vez o que vive muchas aventuras amorosas, jamás se le aplicaría ese término y sí, por ejemplo, el de mesalina, mujer fatal, cuando no directamente puta o zorra. Dudo menos que ese contenido peyorativo se haya reducido en la actualidad. 

En fin, os lanzo el guante para que opinéis si os apetece, en todo caso mi objetivo principal es reseñar una estupenda novela y a ello paso sin más dilaciones.


SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.

La literatura de Márai me gusta tanto que hace tiempo que he decidido leerla toda, por tanto esta obra, de la que siempre he leído elogios, era una de las que estaba en mi lista de prioridades.

La novela tiene 281 páginas y el título se refiere a Francesca, la mujer de la que Casanova se enamoró cuando tenía 15 años y que reencuentra, unos pocos años después, en Bolzano.

Sobre el autor ya hice una pequeña reseña en la primera novela que comenté y que podéis encontrar si buscáis en la etiqueta que lleva su nombre.

La historia de esta novela es sencilla como casi todas las de Márai, caracterizadas por la poca acción de sus novelas y las muchas reflexiones sobre temas diversos que realiza. El autor toma un personaje literario conocido, Giacomo Casanova, “el casanova” por definición, el eterno amante y destroza el imaginario colectivo que de él tenemos convirtiéndolo en un apátrida, despojado de su gloria, desterrado de su Venecia idílica, carente de hogar. Márai no habla del imaginario, sino del hombre, del hombre concreto, débil y que cae en el juego del amor del que él se cree maestro y dominador. Se trata, pues, de una interpretación del personaje desde la libre creación literaria.

Casanova huye de la prisión de Los Plomos en Venecia en compañía de un disoluto fraile, Balbi, a modo de desventurado compañero de andanzas y a su servicio. En su huida llegan a Bolzano y allí se entera de que Francesca, condesa de Parma, vive en esta ciudad. Casanova se batió en duelo con el conde de Parma cuando Francesca tenía tan solo 15 años, herido gravemente tuvo que marchar lejos de ella y el destino la vuelve a poner en su camino. El conde sabedor de los sentimientos de Francesca hacia Casanova intenta un juego peligroso para retenerla tras conocer el mensaje que ella envía a Casanova y que dice: Te debo ver (muy interesante el análisis que hace el conde de este brevísimo mensaje en las páginas 186 a 193). El diálogo final entre Giacomo y Francesca es una auténtica maravilla. Es ella, al final, a pesar de su apariencia de títere, quien toma las riendas de la historia, quien decide por los tres.

La simplicidad argumental contrasta con la complejidad psicológica de los personajes. En la novela el autor adopta el punto de vista del personaje, un aventurero, un caballero de Venecia que vive al día, que busca los recursos económicos siempre en función de sus necesidades del momento, marcadas  por la necesidad de conquista.

La novela se hace eco del mito de Casanova:

Las mujeres se alegraban de que se hubiese fugado. Como si una fuerza, hasta entonces encadenada, se hubiese desatado por el mundo; como si del mito y la leyenda, de los libros y los recuerdos, de los sueños y las emociones, de las profundidades ocultas –secretas y desconocidas, verdaderas y temibles- de la vida de los hombres y las mujeres, hubiese surgido alguien sin disfraz y sin peluca, sin polvos de tocador, tan desnudo como vuelve una víctima de su cita en la cámara de torturas (pp. 19-20).

Tiene hermosas descripciones sobre el amor:

Aquel amor maduró lentamente, como una fruta noble; necesitaba tiempo, varios cambios de estaciones, sol y lluvia olorosa, amaneceres en los que se pudiera pasear por el jardín cubierto de rocío, entre los majuelos en flor; necesitaba conversaciones en las que una palabra aclarase de repente los paisajes de un alma femenina tímida y tierna… (p. 94).

De la idiosincrasia de Giacomo Casanova según Márai:

Porque el mundo exigía orden y consentimiento, rendición a regañadientes, sumisión incondicional a las leyes divinas y humanas. Pero dentro   de él, de manera arraigada y terrible, ardía la llama de la resistencia; y eso no podían perdonárselo (p. 107).

Aunque en apariencia el tema central de la novela es el amor,  en realidad es el de la máscara que esconde la verdad íntima de los personajes: de Casanova y de Francesca. Y especialmente la máscara tras la que Casanova ha ocultado su verdadero ser para evitar precisamente caer en desgracia ante los poderosos de la tierra.



Seguiré leyendo a Márai. Esta novela es recomendable y está en la línea de su autor.


sábado, 31 de agosto de 2013

HOMBRES DE VERDAD... Y SAUL BELLOW, Herzog...

EDUARDO ÚRCULO



(...) comprendieron que un hombre de verdad es un fenómeno tan raro como una mujer de verdad. Un hombre que no necesita demostrar nada a los demás con palabras altisonantes ni con su espada, que no necesita cantar como un gallo, que no pide más ternura que la que él mismo es capaz de ofrecer, que no busca ni a una madre ni a una amiga en las mujeres, que no quiere refugiarse en los brazos del amor ni detrás de las faldas de las mujeres; un hombre que únicamente desea dar y recibir, sin prisas, sin ansiedad, porque ha entregado toda su vida, todas sus energías, todas las luces de su mente y todos los músculos de su cuerpo a la atracción de la vida misma: ese tipo de hombre es un fenómeno verdaderamente rarísimo.

SÁNDOR MÁRAI, La amante de Bolzano.


No es mi intención abrir debate sobre qué es un hombre de verdad, lo que no quiere decir que si alguien lo desea pueda ir por estos derroteros en su comentario. Sí diré que he seleccionado este fragmento porque estoy lo suficientemente de acuerdo con lo que dice como para que me haya llamado la atención y ahora inicie esta reseña.
La descripción de Márai sobre esta rara avis que es el hombre verdadero, me sirve como nexo de unión a la reseña puesto que, la traigo aquí, para hacer referencia a los personajes literarios y, en concreto, a Herzog.
¿Qué le pido a un personaje literario (y también al conjunto de la historia)? Le pido autenticidad. Le pido que me resulte creíble, que no quiere decir real,  la trama puede ser de ciencia-ficción pero tengo que entrar en ella y creérmela. 
¿Qué me ha pasado con Herzog? que no me ha resultado un hombre de verdad, lo he mirado siempre desde la extrañeza y la distancia, siempre desde fuera, no ha logrado atraerme como para entrar en su vida, empatizar con él e interiorizarlo, hacerlo mío. No me gusta usar las negritas ni subrayados de términos cuyo objetivo es señalarle al lector lo que considero ideas clave, sin embargo en este caso lo hago porque no quiero alargarme en exceso y es una manera, si se da el debate en los comentarios, de subrayar mi opinión.
Y sin más aclaraciones entró en la reseña...


SAUL BELLOW, Herzog.


Esta novela fue la primera propuesta de lectura conjunta que acepté. Estaba leyendo ya la novela de Joël Dicker y durante unos días anduve con las dos a la vez. Nunca leo dos novelas juntas porque me interfieren las historias y no me gusta. Sí hago compatible, sin ningún problema, la lectura de una novela con poesía o con ensayos.

La novela tiene 431 páginas y el título es el nombre del protagonista, Moses Herzog (en la fotografía hay un despojo marino encima de la tapa porque no había manera de que no se levantara).

Saul Bellow (1915-2005) es un escritor estadounidense de origen judío. Estudió en la Universidad de Northwestern y fue profesor de la de Chicago.
Bellow recibió numerosos premios entre los que destacó el Premio Pulitzer por El legado de Humboldt (1975) y tres meses más tarde le concedieron el Premio Nobel de Literatura (1976).




Herzog fue escrita en 1964 y algo del trasfondo de la época, de guerra fría, aparece por los resquicios de una historia que está totalmente centrada en su protagonista (parece que algunos críticos señalan que tiene elementos autobiográficos). 

Incesantemente, mantenía abierto hacia el mundo exterior un rincón de su mente. Oía los cantos de los gallos mañaneros. Su áspera llamada resultaba deliciosa. Al anochecer, (…) escuchaba los cantos de los tordos. Por la noche, se oía a una lechuza en el granero. Cuando excitado por una de sus cartas mentales, se paseaba (…) por el jardín, veía los rosales que se enroscaban por el tubo de desagüe o los pájaros que gorjeaban en la morera. Los días eran cálidos, y a última hora se ponían enrojecidos y polvorientos. (…) lo miraba todo con gran atención pero le parecía estar medio ciego (p. 10)

Moses Herzog se encuentra en un momento crítico de su vida, desde el punto de vista personal, sufre un segundo divorcio bastante agitado puesto que su mujer mantiene una relación sentimental con su mejor amigo. Pero no solo su vida personal se tambalea, ocurre lo mismo con su vida profesional y con su manera de entender la vida. En una actitud de huida hacia adelante escribe cartas mentales (que el autor las anuncia con letra cursiva) que nunca envía a nadie pero que nos muestran a una persona poliédrica pero, a la vez, confusa y derrotada al no saber cómo encarar todos los problemas que le sobrevienen con su divorcio.

 En toda comunidad hay una clase de gente profundamente peligrosa para los demás. Y no me refiero a los criminales. Para ellos tenemos castigos. Me refiero a los dirigentes, a los jefes. Porque, invariablemente, la gente más peligrosa es la que trata de tener el poder en sus manos. Y mientras, hirviendo de indignación, los biempensantes ciudadanos se retuercen el corazón porque nada pueden hacer para cambiar las cosas (p. 74)


 Por otro lado su relación con las mujeres participaba de esta crisis existencial que le impedía salir del caos de resentimiento que lo destruía. 

 El espejo de la máquina tragaperras le revelaba a Herzog lo pálido que estaba y, en general, su aire de mala salud. Contemplando su pobre aspecto, Herzog se sonreía de su propia vida, de Herzog la víctima, de Herzog el aspirante a amante (…) (p. 138). 

Aunque la novela gira en torno al protagonista, Bellow construyó una multitud de interesantes personajes secundarios que relajan, a veces con cierto humor, la angustia de Herzog. 

El estilo de Bellow es realista y sin trucos formales aunque sus personajes transitan entre lo heroico y lo esperpéntico y dibuja al hombre de ciudad perdido y confuso. 

 Empezaba a ver que su especial clase de miopía para las cosas de la vida, su falta de realismo y su aparente ingenuidad, le daban una cierta categoría (p. 201)

Sin embargo Bellow escribe desde una época y un momento que han desaparecido, escribía para una clase media cultivada y erudita que hoy es dudoso que exista. Es posible que sea esta escritura y estas historias tan ligadas a una época determinada y a un país como EUA lo que hace difícil empatizar con Herzog. El hecho de que sea un personaje que se mueve continuamente, que cae y se levanta, vuelve a caer y vuelve a levantarse, lo que me ha distanciado de él, dedicándome a observarlo como si fuera un bicho raro. También esa manera de escribir desde su condición de judío no acaba de convencerme. Por cierto, se posicionó en contra de Hanna Arendt cuando publicó Eichmann en Jerusalén, diciendo de ella que era una mujer vanidosa, rígida y dura, cuya comprensión de lo humano resulta limitadísima

Pese a los aspectos que no me han convencido, siempre encontraba algún fragmento que me retenía para seguir leyendo. 

 Y en mí hay terribles fuerzas, incluidas la capacidad de admiración o de elogiar, energías, incluida la de amar, que me han sido muy perjudiciales, y que han hecho de mí un idiota porque no he sabido dominarlas (p. 411)

Aunque no ha sido una novela que me haya enganchado, quizás el iniciarla con la lectura de otra no le ha favorecido, es una obra con virtudes que la hacen recomendable.

Imágenes, excepto la portada del libro, tomadas de google.

sábado, 27 de julio de 2013

AMOR Y DESTINO... SÁNDOR MÁRAI, La herencia de Eszter.

KATARZYNA WIDMANSKA

¿Quién no cae rendida ante las posibilidades del amor? Matizo, ¿quién puede resistirse a una pasión con posibilidades de amar? Aún sabiendo cuanto de mito tiene el amor, de absoluto, de creencia incluso, resulta difícil no anhelarlo y, si se presenta, actuar de forma racional y dejarlo pasar.

No rechazar nunca vivir la pasión que un amor despierta y trascenderlo para convertirlo en una vivencia requiere sus dosis de valor, sobre todo llegados a una edad y con compromisos que se convierten siempre en escollos para ello. Cada cual debe tomar sus decisiones y líbreme la prudencia de juzgar cualquier decisión posible. Sin embargo, apreciando como aprecio la pasión, el amor, y su dimensión más mundana, rechazo de forma visceral convertir un amor en la fuerza del destino que marca la vida de una persona para siempre jamás, me repele que un amor se convierta en la herencia de alguien y marque su vida sin posibilidad de huir de esa especie de condena divina.

Esta breve y concisa reflexión va acompañada de una imagen que reúne elementos de lo que entiendo por pasión, os dejo que lo adivinéis... Para los más observadores, o los que mejor me conocen, habrá un aspecto que será fácil de identificar, creo que nunca he hablado del otro, muy evidente en esta bellísima imagen.  Junto con la fuerza de la imagen, una música... Over the Rainbow with.

Y ahora sí, la novela que ha provocado esta introducción


SÀNDOR MÁRAI, La herencia de Eszter.

Un escritor del que aspiro a ir leyendo toda su obra. Aquí he reseñado El último encuentro y dos reseñas de La mujer justa.   

Se trata de una novela breve, 154 páginas, que gira en torno a una mujer, Eszter. Hay novelas que cuando lees el primer párrafo ya estás atrapada sin remedio hasta acabarla. He aquí ese inicio: 


 No puedo saber qué más tiene Dios previsto para mí. Sin embargo, antes de morir, quisiera poner por escrito el relato del día en que Lajos vino a verme para despojarme de todos mis bienes. Voy postergando la escritura de estas notas desde hace tres años; pero, ahora, tengo la sensación de que una voz, de la cual no me puedo defender, me está apremiando para que escriba la historia de aquel día y de todo lo demás que sé sobre Lajos (p. 7). 


Esta obra fue escrita en 1939, tres años antes que El último encuentro. Comparte con ella un reencuentro entre dos personas después de muchos años, veinte en este caso, y la búsqueda de la verdad que hay que encontrar en uno mismo. Comparte también el carácter trágico de la relación entre las dos personas, amistad en El último encuentro, amor en La herencia de Eszter. Y un tercer motivo importante en toda la obra de Márai, la fuerza del destino, la inevitabilidad de lo que ha de ocurrir. Un destino que no viene marcado exactamente por las creencias religiosas, aunque Dios es un referente en la novela, sino por fuerzas más imprecisas y que en este caso viene determinado por la personalidad de una de ellas, Lajos, (…) todo ha tenido que suceder así, [que] tuve que hacer lo que hice hace veinte años y [que] ahora tengo que hacer lo que estoy haciendo (p. 147). 

La vida está marcada por esa especie de inevitabilidad que llamamos destino y que Márai remarca a lo largo de sus obras: 


 Uno vive, construye y destruye su vida, trata de corregirla, de remediarla, poniéndole parches; y pasado un tiempo se da cuenta de que todo el conjunto, tal cual está, lleno de casualidades y de equivocaciones, ya no se puede cambiar más (p. 70 ). 


Márai tiene una gran capacidad para trazar con pocos rasgos la personalidad de sus personajes, incluso de los secundarios (Endre en el que hasta su bondad era pesada, tímida y torpe, Vilma, Eva…). Como señalaba en La mujer justa, Márai destaca por la acción lenta, casi inexistente, de sus novelas, pero crea un espacio, un mundo propio con gran facilidad. Pese a la lentitud de la acción sus novelas no aburren y se entra en esa esfera, que crea como si fuera una tela de araña, dejándote llevar por ella. 

Escribe con una prosa exacta, clara, precisa y depurada. Su lenguaje es rico y elegante y la lectura es fácil pero intensa por los múltiples matices que va desgranando cuando describe personajes y ambientes.

Muy recomendable esta pequeña joya de la literatura.


viernes, 16 de marzo de 2012

EXISTIR, CONOCER, SER Y SENTIR……….. LA MUJER JUSTA ( y 2)


La novela no examina la realidad, sino la existencia. Y la existencia no es lo que ya ha ocurrido, la existencia es el campo de las posibilidades humanas, todo lo que el hombre puede llegar a ser, todo aquello de lo que es capaz. (…) existir quiere decir: "ser-en-el-mundo".

El novelista no es ni un historiador ni un profeta: es un explorador de la existencia.
MILAN KUNDERA, El arte de la novela.

La mujer justa esta dividida en tres partes, tres monólogos de tres personajes. La primera parte está protagonizada por Marika, mujer de Peter, que cuenta a una amiga cómo descubrió que su marido amaba a otra mujer (Judit). Esta parte comprende las primeras 131 páginas. Marika es una mujer burguesa pero que no pertenece a las clases altas ni es rica. Más joven que su marido está enamorada de él y lucha por recuperar su amor cuando se entera de que ama a otra mujer. No entiende los motivos por los que Peter ama a Judit y cuando se convence de que nada puede hacer por evitar ese amor se retira y acepta el divorcio. Sufre por perder a quien ama pero su reflexión es la prueba de que puede superar el dolor que Peter le causa.



No se puede amar con segundas intenciones. No se puede amar con tanto crispamiento y delirio.
MARIKA, P. 34-35.
Usted quiere que yo le diga si se pueden aniquilar los sentimientos con la ayuda de la razón. La respuesta es un no rotundo. Pero, si le sirve de consuelo, puedo decirle que a veces, en los casos más afortunados, los sentimientos se pueden domar y mortificar.
MARIKA, P. 115.
(…) es cierto que no existe la persona justa y que las ilusiones se desvanecen, pero yo lo amo, y eso es distinto. Cuando uno ama a alguien siempre se le sobresalta el corazón al verlo o al oír algo sobre él. En resumen, creo que todo pasa, menos el amor.
MARIKA, P. 131


La segunda parte (hasta la página 264) es el monólogo de Peter, el vértice del triángulo, que se casó primero con Marika y después con Judith, separándose de ambas. Peter representa a la burguesía húngara y la manera de vivir de esta clase social, anclada en el miedo y los convencionalismos sociales. Cuando Peter se enamora de una joven criada de casa de sus padres, está dispuesto a romper con todo y casarse con ella, pero Judit le rechaza y tras un largo viaje vuelve a Budapest y se casa con Marika. Sin embargo su amor por Judit no ha desaparecido y cuando ésta da un paso hacia él, no lo duda. El desengaño que sufre le condicionará de por vida.


(…) no hay nada de lo que avergonzarse en la vida excepto de la cobardía, que hace que uno no sea capaz de dar sentimientos o no se atreva a aceptarlos.
PETER, P. 147
Sólo gracias a sus glándulas y su corazón, a su razón, sus instintos y su carácter, en resumen, a su energía moral y física, consigue una persona mantener la armonía, el equilibrio de una afortunada y maravillosa fórmula química cuyo efecto último es la belleza.
PETER, P. 177
El hambre de los sentidos puede ser tan desgarradora y cruel como la del estómago.
PETER, P. 189


La tercera parte (hasta la página 415) está protagonizada por Judit Áldozó, el único personaje del que se da el nombre completo a lo largo de toda la novela. Es una mujer trabajadora que nace y vive sus primeros años en la pobreza más extrema y que se adaptará al mundo de los ricos, a los que siempre servirá, hasta que logra integrarse en su mundo casándose con Peter. Su mirada es muy crítica con la burguesía y su monólogo tiene el trasfondo del duro asedio que sufrió Budapest durante la IIªGuerra Mundial. 

No los odiaba [a los ricos] por su dinero, sus palacios o sus piedras preciosas. No era una proletaria rebelde y menos aún una obrera con conciencia de clase, nada de eso… ¿Por qué no? Porque venía de tan abajo que sabía mucho más de lo que se parloteaba en aquellos discursos del principio. Sabía que en el fondo, abajo del todo, no ha habido ni habrá nunca justicia. Y aunque consigan corregir una injusticia, en su lugar colocarán una nueva.
JUDIT, P. 324
(…) un hombre solo está vivo mientras tiene un papel que desempeñar. Luego ya no vive, sólo existe.
JUDIT, P. 366
(…) cuando envejecemos (…) nuestros sentimientos se convierten en simples pensamientos.
JUDIT, P. 367

Todas las obras que ilustran esta entrada son de David Seidner y están tomadas de google.

viernes, 9 de marzo de 2012

EXISTIR, CONOCER, SER Y SENTIR……….. LA MUJER JUSTA (1)



Una tras otra, la novela ha descubierto por sus propios medios, por su propia lógica, los diferentes aspectos de la existencia (…)
La novela acompaña constante y fielmente al hombre desde el comienzo de la Edad Moderna. La pasión por conocer (…) se ha adueñado de ella para que escudriñe la vida concreta del hombre y la proteja contra el olvido del ser; para que mantenga el mundo de la vida bajo una iluminación perpetua.
MILAN KUNDERA, El arte de la novela.

La mujer justa de Sándor Márai da tanto de si que, por una vez, dividiré el comentario en dos partes. Esta primera es la presentación y visión general de la obra con tres fragmentos significativos de cada una de las partes en que está dividida y la segunda parte será una pequeña reflexión de cada uno de los monólogos y más fragmentos. No habrá recomendación final porque se deriva de mi comentario que es una obra que me ha entusiasmado y me ha hecho pensar y sentir.




SÁNDOR MÁRAI, La mujer justa.


Esta novela la compré porque, cuando leí El último encuentro, Sani me hizo un comentario en el que me recomendaba la lectura de La mujer justa. Como me fio mucho de su criterio la compré y la dejé a la espera de que me llamara a su lectura. Cuando me fui a Bélgica, la cogí sin dudarlo.
Le he añadido la chapa que últimamente me acompaña casi siempre y que se ha convertido en un símbolo contra los recortes en servicios sociales.


La novela, en edición de bolsillo, tiene 415 páginas con letra pequeña. El título se puede interpretar de diversas maneras, pero queda claro desde la página 49 que siempre “hay una mujer justa que vive en alguna parte”. La mujer justa es la “mujer verdadera”, aquella con la que eres uno, porque aunque ya no estés con ella, “el cuerpo nunca olvida, como el mar y la tierra no olvidan que una vez fueron uno” (p. 255). Partiendo de esa forma de entender el término, los tres personajes que protagonizan la novela se lo aplican a los otros, Marika a Judit, ésta a Marika, Peter a Marika, Judit a Peter…
Sándor Márai (1900-1989) fue novelista y periodista húngaro, nacido en el antiguo Imperio Austro-Húngaro que desapareció tras la Iª Guerra Mundial.
Descendiente de una familia acomodada de origen sajón, su infancia y su pubertad fueron algo conflictivas, ya que se escapó de casa varias veces y por ello fue ingresado en un internado religioso. Posteriormente se instaló en Leipzig para estudiar periodismo, carrera que abandonó. Durante su juventud viajó por Europa, sobre todo por Europa Central, y visitó París, la capital cultural de la época, donde convivió con algunos de los representantes más destacados de las vanguardias estéticas del momento.




En 1928 se instaló a vivir en Budapest y se posicionó de forma contundente contra el fascismo. Tras la IIª Guerra Mundial, cuando en Hungría se instaló un régimen comunista, Márai fue acusado de burgués y salió del país hacia Italia en 1948. Poco después emigró hacia EUA donde se eclipso hasta que la caída del comunismo en Hungría permitió que fuera redescubierto en su país y en el mundo entero.
Además de novelista, Márai escribió poesía, teatro y ensayo. Fue conocido también por sus colaboraciones periodísticas.
Se quitó la vida en San Diego, California, en 1989.


La novela es una sinfonía de tres voces, tres puntos de vista, tres maneras de sentir y de afrontar los sentimientos. A través de tres personajes se van dando las piezas de un inmenso puzzle en el que se describe el amor, la amistad, la soledad, los celos, la maternidad… Se trata de tres monólogos, en Budapest una mujer cuenta a una amiga como descubrió el adulterio de su marido. Por otro lado un hombre confiesa a un amigo como abandonó a su esposa por otra mujer, y una tercera mujer revela a su amante como se casó con un hombre adinerado para salir de su situación de pobreza. Las tres personas están relacionadas pero tienen una mirada diferente sobre acontecimientos, en algunos casos, comunes.
Los dos primeros monólogos de la novela fueron publicados en 1941 en Hungría, y el tercero, escrito durante el exilio italiano de Márai, fue añadido en la versión alemana de 1949.


La novela está muy bien escrita, con una gran riqueza de lenguaje, destaca por la claridad y precisión de su prosa realista. Practica un estilo elegante pero la tensión también esta presente en el desarrollo de la obra. La acción suele ser lenta y a veces casi inexistente, pero se crea un espacio, un aire propio, un mundo, que hace que a este escritor se le recuerde por ello.


FRAGMENTOS:
Y entonces te das cuenta de que ésta es la verdadera venganza, la única, la perfecta: ya no quieres saber nada de él, no le deseas nada malo ni nada bueno, ya no puede hacerte sufrir.
MARIKA, P. 128


Si tuviera una profesión que me permitiera dirigirme a la gente… ya sabes, si fuera un sacerdote, un artista, un escritor… les imploraría que se convirtiesen a la felicidad. Que olvidasen la soledad, que la hicieran desaparecer. A lo mejor no es sólo una utopía, ni una cuestión social. Quizá se trata de una educación distinta, de un despertar de las conciencias.
PETER, P. 141


¡(…)la cultura es cuando una persona… o un pueblo… se colma de una alegría inmensa!
JUDIT, P. 413



lunes, 27 de febrero de 2012

LA SOLEDAD DE LA EXISTENCIA



Hay momentos en que entro en soliloquios que me retuercen el alma. Me obstino en intentar comprender reacciones que me resultan dolorosas por su opacidad.
Cuando el dolor se va deshaciendo y solo aparecen los interrogantes muy de vez en cuando, un comentario, un fragmento de una novela, una escena de una película, un poema, un sueño, en definitiva, algo casual, deshace las sombras y todo aparece con una claridad meridiana.




“Muy pocos soportan la idea de que no hay remedio para la soledad de la existencia. La mayoría alimenta esperanzas, se agarra a lo que puede, busca refugio en las relaciones humanas, pero a sus intentos de fuga de la cárcel de la soledad no les pone verdadera pasión ni entrega, y entonces se refugia en mil ocupaciones falsas (…).
Y mientras se afanan en todas esas maniobras son plenamente conscientes de que no sirven de nada.
(…)
Por eso, en su tortura y su angustia, intentan por todos los medios mantener el orden. Cada momento de vigilia lo dedican a organizar su vida.
(…)
Y nos quedamos solos porque somos engreídos y no tenemos el valor de aceptar el regalo un poco intimidatorio del amor”.
SÁNDOR MÁRAI, La mujer justa.

Las imágenes son de Josep Santalari, a quien admiro mucho. Están tomadas de google.

viernes, 3 de septiembre de 2010

SÁNDOR MÁRAI, "El último encuentro".



SÁNDOR MÁRAI, “El último encuentro”

Este libro es mío, hacía casi diez años que lo había leído y HLO, en una de sus entradas, habló de él y me entró el “gusanillo” de volverlo a leer. He disfrutado mucho con su lectura y creo que estaba más predispuesta a absorberlo, más y mejor, que hace una década. El libro está con una campana que me hizo, hace mucho, mi padre. Esa campana está hecha con piezas que manejaba mi padre, obrero metalúrgico, en la fábrica en la que trabajaba.

Esta novela es breve, 188 páginas. El título responde al último encuentro que tienen dos amigos después de cuarenta y un años sin haberse visto.

El argumento se basa en esa última entrevista que tienen dos amigos que lo son desde niños, amistad interrumpida por una traición. Uno espera al otro para que le conteste dos preguntas que lleva haciéndose desde hace cuatro décadas. Es una trágica historia de amistad y de amor. Es una reflexión sobre la búsqueda de la verdad, una verdad que, como dice el autor, hay que empezar a buscarla dentro de cada uno. Hay preguntas que no se pueden formular con palabras.

FRAGMENTOS:

--Sobre la AMISTAD…

“La gente no desea nada con más fervor que una amistad desinteresada. La desea con fervor, aunque sin esperanza” (p. 40).

“Estaría bien saber (…) si de verdad existe la amistad. No me refiero al placer momentáneo que siente dos personas que se encuentran por causalidad, a la alegría que les embarga porque en un momento dado de su vida comparten las mismas ideas acerca de ciertas cuestiones, o porque comparten sus gustos y sus aficiones. Eso todavía no es amistad. A veces pienso que la amistad es la relación más intensa de la vida… y que por eso se presenta en tan pocas ocasiones. ¿Qué se esconde detrás de la amistad? ¿Simpatía? Se trata de una palabra hueca, pero consistente,, cuyo contenido no puede ser suficiente para que dos personas se mantengan unidas, incluso en las situaciones más adversas, ayudándose y apoyándose de por vida… ¿por pura simpatía? ¿O se trata quizás de otra cosa?... ¿Habrá tal vez cierto erotismo en el fondo de cada relación humana? (…) Naturalmente, la amistad es algo distinto (…) Al erotismo de la amistad no le hace falta el cuerpo… no le es atractivo, resulta incluso inútil. Sin embargo, no deja de ser erotismo. En el fondo de todo amor, de todo cariño, de toda relación humana late el erotismo. (…) La amistad, así lo creo (…), la amistad es la relación más noble que pueda haber entre los seres humanos. (…) el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos. No espera ningún galardón, no idealiza a la persona que ha escogido como amiga, ya que conoce sus defectos y la acepta así, con todas sus consecuencias (…) ¿Qué valor tiene una amistad si sólo amamos en la otra persona sus virtudes, su fidelidad, su firmeza?. (…)Y si uno entrega a alguien toda la confianza de su juventud, toda la disposición al sacrificio de su edad madura y finalmente le regala lo máximo que un ser humano puede dar a otro, si le regala toda su confianza ciega, sin condiciones, su confianza apasionada, y después se da cuenta de que el otro le es infiel y se comporta como un canalla, ¿tiene derecho a enfadarse, a exigir venganza? (…) no tenemos ningún derecho a exigir ni la verdad ni la fidelidad de aquel a quien un día aceptamos como amigo… (pp. 97-100).
No hay un proceso anímico más triste, más desesperado que cuando se enfría una amistad (p. 123). …no hay nada en el mundo que pueda compensar una amistad. Ni siquiera una pasión devoradora puede brindar tanta satisfacción como una amistad silenciosa y discreta, para los que tienen la suerte de haber sido tocados por su fuerza (p. 124).

--Sobre los que son “DISTINTOS” de temperamento y de ritmo vital…

“Son muy pocas las personas cuyas palabras concuerdan con su existencia. Cuando eso sucede, se produce una de las maravillas más raras de la vida. (…) Quizás no se pueda hacer nada más que esto en la vida: adaptar a la realidad, con inteligencia y con atención, esa otra realidad irrevocable, el carácter personal. Esto es lo único que podemos hacer. Y sin embargo, así tampoco seremos más sabios, ni estaremos más resguardados frente a las adversidades… (pp. 144-145).

“… el alma humana sólo puede ayudar a otra alma humana si no es distinta, si sus puntos de vista, sus convicciones y su realidad secreta son parecidos… (p. 153).

--Una mujer INDOMABLE… amada por dos hombres, uno igual y otro distinto a ella…

“K. era salvaje por dentro, indomable: todo lo que yo podía darle, la riqueza, el rango social, el mundo adonde la conducía no tenían ningún valor para ella en el fondo; y ella no quería entregar a cambio ni una mínima parte de su afán de independencia y de libertad, puesto que ése era el verdadero contenido de su ser y de su carácter… (…). K. estaba orgullosa de la calidad noble y salvaje de su corazón y de su alma, de esa herencia que era como un veneno. Era una persona soberana, totalmente independiente y emancipada en su fuero íntimo, y tú lo sabes muy bien; y éstas son cualidades muy raras hoy en día, tanto en mujeres como en hombres. (…) No se dejaba ofender, ni se dejaba atemorizar por ningún desafío; no toleraba las limitaciones, en ningún sentido. Sabía otra cosa más que pocas mujeres saben: era consciente de la responsabilidad que conllevaban sus propios valores humanos” (pp. 155-156).

--Algo peor que la MUERTE…

“Hay algo peor que la muerte, peor que el sufrimiento… y es cuando uno pierde el amor propio. (…) Hay algo que duele, hiere y quema de tal manera que ni siquiera la muerte puede extinguirlo: y es cuando una persona, o dos, hieren ese amor propio sin el cual ya no podemos vivir una vida digna” (p. 168).

RECOMENDACIÓN: Os recomiendo que la leáis y os dejéis llevar por la tensión que genera la búsqueda de los protagonistas en lo más recóndito de su interior... Y, claro, dejaros llevar también por esa magnífica reflexión sobre la amistad y el amor.