La idea de reconstruir un día a través diferentes
personajes y acontecimientos es buena. Sin embargo, no ha acabado de despertar
mi interés. Para empezar, me parece que se alarga en exceso, con la mitad de las
páginas (alrededor de cien) hubiera sido suficiente, a veces es repetitivo.
Seguramente, el hecho de que esa jornada en la que se proclamó la II República
no despierte en mí, grandes pasiones, debe influir en el desapego hacia este
libro. En tercer lugar, estoy demasiado involucrada en la tarea de historiar
para que un libro de estas características me entusiasme.
He empezado por aquellos aspectos que no me
entusiasman del libro, sin embargo este libro periodístico que, seguramente es
más ameno que un libro convencional de historia, se lee bien, es ágil y ofrece
una visión poliédrica de una acontecimiento que hoy se ha mitificado en exceso
por diversas fuerzas políticas.
Estamos ante un libro que tiene algo de reportaje
periodístico, algo de ensayo, una pizca de relato novelado por su prosa, a
veces poética, y otra pizca de relato histórico. El resultado es bueno, aunque
a mi no me haya entusiasmado.