viernes, 24 de marzo de 2017

FRANZ KAFKA, La metamorfosis.

Relectura…

Me he propuesto releer a Kafka porque lo leí muy pronto y no tengo consciencia de la huella que me dejó. Como no podía ser de otra forma he comenzado con La metamorfosis.


Una historia fantástica e impensada…

…parece hacerse real al quedar integrada en una situación familiar de normalidad. Este es el primer mensaje desde mi punto de vista, el ser humano puede integrar cualquier cosa y seguir con su vida normal ¿o no fue lo que ocurrió durante el nazismo con el holocausto?, ¿o no es lo que ocurre ahora mismo con la guerra en Siria y las muertes de refugiados en nuestro pequeño mar Mediterráneo?
Gregor Samsa se despierta un día transformado en un raro insecto, tras el susto inicial todos los miembros de la familia rehacen su vida normalizada con la presencia del Samsa insecto recluido en su habitación.

Una historia de exclusión

El Samsa insecto sufrirá una exclusión familiar cada vez más radical, su deshumanización, ahora es un asqueroso insecto, ayuda a la familia a ir arrinconándolo deteriorando sus condiciones de vida (comida, higiene, habitación, afecto)  progresivamente. Ese deterioro y exclusión dan sentido a la necesidad de su muerte. El hijo o hermano ya no lo es y debe morir para que no moleste con su presencia en la casa la nueva vida que han. La muerte se percibe con total normalidad al deshumanizar al hijo escondido tras el insecto. Esos ecos también se convertirán en realidad dentro de muy pocos años en Europa. El libro fue escrito dos años antes de la Iª Guerra Mundial pero publicado en 1915, un contexto de matanza generalizada y admitida por la mayoría de la sociedad europea. Los y las pacifistas eran “bichos raros” que había que acallar como lo fue Jean Jaurès por desanimar la intención patriótica del sacrificio que se difundía desde todos los medios de comunicación para preparar, y hacer aceptable, la matanza. Igualmente el Samsa insecto debía morir, es forzoso librarnos de él, dice la hermana a los padres, hemos hecho cuanto era humanamente posible para cuidarle y tolerarle, y no creo que nadie pueda, por tanto, hacernos el más leve reproche (95).

La manera de escribir de Kafka

Kafka demostró que se podía escribir sobre temas diversos desde la ficción sin recurrir a la literatura psicológica tan de moda en Alemania por aquellos años.
Kafka muestra ya de manera clara en esta novela la muerte de la figura del narrador, en el lugar de éste hay un inmenso vacío y la angustia que esta muerte ha causado. La metamorfosis está escrita en tercera persona y en esta obra excepcionalmente se tiñe de afectuosa intimidad con el personaje de Samsa insecto. Sin embargo Kafka provoca un gran vacío cuando parece oportuno explicar los hechos capitales de la vida de Samsa.
Sin narrador, sin interpretaciones, con ausencias y vacíos, recorremos esta obra como si fuera un gran enigma que solo el lector/a puede dotar de sentido si puede (o quiere).
A La metamorfosis le acompañan en esta vieja edición de Alianza (la 13 edición) dos cuentos breves estupendos y que inciden en esta línea de desarrollar historias fantásticas que se integran en la normalidad: “Un artista del hambre” y “Un artista del trapecio”.

Buen inicio de esta relectura que acompañaré con una biografía que hace Pietro Citati, Kafka, que compré hace pocos días. 

viernes, 17 de marzo de 2017

LAURIE COLWIN, Felicidad familiar

Esta novela parece el negativo (o el positivo) de Preparación para la próxima vida, la última reseña. Busqué algo más relajado (menos exigente) tras la novela de Atticus Lish y me he encontrado con otra Nueva York, la de las clases acomodadas, la gente de orden, una familia judía (sin judaísmo) tipo clan, tipo bunker rígido con todos los papeles estereotipados repartidos previsiblemente.




¿De qué felicidad habla Colwin? [Aviso que hablaré de la trama de la novela]

Un espacio familiar elitista en el que no entra el mundo exterior, hasta tal punto que no sabemos en qué época nos encontramos, igual podían ser los años cincuenta que los ochenta en que fue publicada. Se trata de una familia de clase alta en que hombres y mujeres trabajan aunque los trabajos importantes son los de ellos (la mayoría abogados), la protagonista trabaja a tiempo parcial y nadie, ni ella misma, da mucha relevancia a su trabajo.
Polly ha sido educada para su papel de esposa perfecta y ella cree en ese estereotipo del “Ángel del Hogar” decimonónico, es tierna, sacrificada, atenta a todo el entorno familiar (especialmente a su hija e hijo y a su marido) y sumisa.
Polly sabía escuchar. Tenía talento para estimular al tímido y aplacar al arrogante y al hostil. Además, le encantaba preparar postres para chuparse los dedos. Nunca había dado a nadie el menor motivo para recelar. Su familia la adoraba, pero nadie se creía obligado a prestar mucha atención a una persona tan tenaz, recta, jovial y amable como ella (17).
Brilla como organizadora de cenas, cocina de forma excelente, es culta para animar las conversaciones, etc. Pero  nadie valora sus aptitudes porque se consideran “naturales”, por ello Polly no se siente amada, ni atendida y se encuentra de pronto enamorada de un pintor solitario que la complace (el sexo no aparece sino veladamente en la novela). Su amante, Lincoln, trata de convencerle de que su amor tiene espacio en su ordenada vida:
No es una aventura amorosa. Es una amistad romántica de nivel superior y no al margen de la ley moral (209).
Y la felicidad familiar salta por los aires ¿O no?

Polly parece que rompe con su modélica familia, entra en crisis, llora, se desespera… ¿no estamos ante una Madame Bovary del siglo XX? El adulterio la tortura pero el orden no se rompe, Polly es una rebelde sin rebeldía: contesta a su despótica madre, pone en orden a su marido, construye una amistad femenina, crítica al estirado de su hermano y su cuñada y poca cosa más.
Pero como estamos en el siglo XX (me refiero al año de publicación de la novela, 1982), no hay tragedia, Polly no muere como la Emma de Flaubert y encuentra la clave al hacer compatible su amor doméstico y su amor adúltero.

¿Una mala novela?

No, está bastante bien escrita y los personajes, especialmente Polly, están bien construidos, son entrañables aunque un tanto anticuados. Es una novela previsible, relajada, sin exigencias pero con una cierta elegancia estilística.

¿Literatura doméstica? Puede ser…

viernes, 10 de marzo de 2017

ATTICUS LISH, Preparación para la próxima vida.

Compré la novela por recomendación de un gran lector, porque me fío de las recomendaciones de algunas personas y él es una de ellas, hace mucho que no pasa por aquí, por eso no menciono su nombre. No sabía qué me iba a encontrar, fue una compra a ciegas como he dicho, podía haber esperado mucho tiempo en la estantería de libros pendientes por leer. Sin embargo, circunstancias que sería largo de explicar me condujeron a su lectura al poco tiempo de comprarlo.


¿Qué tipo de novela es? 

Una novela con personajes auténticos, creíbles, que muestran una sociedad estadounidense que nada tiene que ver con la que suele aparecer en los medios de comunicación y que sigue insistiendo en el American way of life como modelo de referencia para el resto del mundo. Una patraña como tantas otras difundida por discursos de dominación que se creen incluso sus propias víctimas, me refiero al voto de una parte de la clase trabajadora blanca norteamericana (o inglesa) que han votado a Donald Trump (o Brexit). 

Preparación para la próxima vida muestra el mundo de los y las inmigrantes sin papeles en EUA, especialmente procedentes de China, su protagonista femenina, Zou Lei, entró por Méjico (esa frontera que puede convertirse con el muro-trump en una línea de campos de refugiados interminable) procedente del oeste de China donde vive la étnia uigur de religión musulmana. Es una inmigrante ilegal que trabaja en empleos mal remunerados, explotada por compatriotas suyos y con el miedo a ser detenida, encarcelada y posteriormente deportada. 

La novela muestra algo de la realidad de los soldados que combatieron en la guerra de Irak, su protagonista masculino Brad Skinner dominado por la violencia bélica es incapaz de llevar una vida normalizada, dependiente de drogas, alcohol y autodominio precario. Y, por último, la clase trabajadora blanca precarizada y con unas circunstancias de vida que los sitúa en la marginalidad, viviendo en barrios de inmigración y sintiéndose superiores y víctimas de la población ilegal que trabaja por salarios inferiores a los suyos. Por otro lado esa clase trabajadora blanca tienen también su origen en la inmigración (en este caso irlandesa). 

El racismo, la violencia, el machismo, la delincuencia, la explotación, etc, invaden como una gran marea la ciudad más fashion de Estados Unidos, Nueva York. 

La trama 

Preparación para la próxima vida me recuerda sutilmente la obra de Cormac McCarthy, uno de mis escritores favoritos, por la mirada real de la sociedad norteamericana que comparten. Una literatura, por tanto, sin concesiones, dura, sucia… 

La trama gira alrededor de una sociedad desesperanzada que vive en el límite de la subsistencia material y emocional. La violencia es el pan de cada día, no solo por los excombatientes o por la delincuencia de los pobres (mucho mayor es la de guante blanco de los ricos, pero eso es harina de otro costal) sino porque en EUA hay muchas armas en las calles. Cada año mueren en EUA 35.000 personas por armas de fuego, 95 muertos diarios, 450 provocadas por la policía. Ninguna guerra en la que ha participado este país ha producido una sangría constante como esa. 

Pese a tanta violencia hay una historia de amor imposible entre los dos protagonistas, ambos se agarran a ese extraño amor para poder sentirse vivos. Zou Lei es la que pone más para que exista, es un personaje magnífico, una inconformista que lucha por una vida mejor en un país que le cierra las puertas pese a que la explota. 
Estaba en Nueva York por un motivo. No volverían a arrestarla nunca más. Iba a quedarse donde todos eran ilegales como ella, iba a perderse en la multitud y pasar desapercibida. Nada de vivir como una americana, le bastaba con estar libre y en la calle. Prefería aguantar los timos, la tuberculosis, el hacinamiento. Sabía cómo arreglárselas. En la calle, siempre estaba atenta por si veía policías de paisano. El periódico hablaba de deportaciones, detenciones secretas, maltrato a prisioneros (70-71). 
Y hay mucho más, el deporte, las grandes caminatas, los barrios, las viviendas de los inmigrantes, sus lugares de trabajo, la ropa insuficiente para protegerse del frío, las cárceles, el odio, un crimen… 

Todo un descubrimiento, una gran novela que tardaré en olvidar.

viernes, 3 de marzo de 2017

AMOS OZ, No digas Noche

Me gusta Amos Oz 

Me gusta su posición respecto al conflicto entre Palestina e Israel. Algunos dicen que es pacifista, lo es porque es contrario a la guerra, pero el autor marca distancias con los movimientos pacifistas europeos, dice él mismo que no se considera pacifista en el sentido sentimental de la palabra, ya que si hiciera falta lucharía por la vida y la libertad, por nada más. El pacifista europeo marca la guerra como el mal supremo, sin embargo para Oz, el mal supremo es la agresión. Estas afirmaciones las hace en su interesante obra Contra el fanatismo. También comparto con él sus palabras sobre que el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal (13). El fanatismo puede aparecer al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo. Inmediatamente aparece el traidor: es cualquiera que cambia (19). 



¿Me gusta su literatura? 

He leído, con esta que hoy comento, tres novelas suyas y la que más me ha gustado es la primera que leí Una historia de amor y oscuridad. En ella Amos Oz nos contaba de dónde venía y sugería hacia dónde iba, su relato autobiográfico era la historia de una parte de Europa. A lo largo de sus páginas aparecen interrogantes y pensamientos que se desanclan de los tópicos vetustos, reflexiones que se hacen más y más complejas cuando se vinculan con otras lecturas, posibilidades infinitas. Y como no podía dejar ese hilo, leí Judas. Me gustó también, quizás no tanto como Una historia de amor y oscuridad, pero en esta novela descubrí que Oz tiene una gran capacidad para crear personajes y espacios muy interesantes aunque la trama, a veces, pierda fuerza, esa fuerza tan presente en Una historia… En Judas, la casa de Atalia es un lugar especial, con un pequeño jardín con pozo, escalones de acceso a la casa inestables, habitaciones cerradas y muchos libros. Y luego está el personaje que se apodera del relato y alrededor del cual orbitan los demás personajes, una enigmática mujer en la cuarentena, Atalia. 

En No digas Noche, el espacio es Tel Keidar, una pequeña ciudad construida en medio del desierto del Neguev que Teo observa constantemente desde el balcón de su vivienda, el personaje es Teo. El desierto aparece como espacio de gran belleza pero, a la vez, amenazador y peligroso.



La novela gira alrededor de dos personajes, Teo y Noa, una pareja que nos cuenta en primera persona las peripecias personales de su vida cotidiana con lo que tenemos dos versiones del mismo hecho, de la misma velada o del mismo recuerdo o afecto. Es Teo el personaje que me parece mejor construido, con más personalidad, más maduro. Noa, quince años más joven, intenta asentar su personalidad en contraposición a Teo y eso le resta interés desde mi punto de vista. De hecho, ahí está la parte más interesante de esta novela, en ese diálogo inexistente que solo conoce el lector/a y que muestra los encuentros y desencuentros de la pareja. El otro punto clave de interés es ese personaje tan peculiar que es Teo, un hombre que ya ha cumplido los sesenta años, que combatió contra los ingleses durante el Protectorado y participó en las guerras contra los árabes. Por su compromiso con el nuevo Estado, ocupó diversos cargos en la administración de Israel pero decidió distanciarse, sin que sepamos exactamente los motivos (aunque proporciona algunas claves), marchándose a Latinoamérica donde conoce a Noa. 


Desde la distancia, veía todas las guerras, y la retórica que las rodeaba, como un círculo vicioso que derivaba de un entramado de autojustificación e histeria: patean salvajemente todo lo que está en su camino y, mientras patean, suplican piedad y exigen amor con autoritarismo. Como un manoseado ovillo de vocación, arrogancia y desesperación; así veía él su país desde la hamaca en que se mecía en un lejano pueblo de pescadores, en la costa del Pacífico (124). 

Pese al distanciamiento, Teo tiene contactos e influencias que Noa necesita para llevar a cabo un proyecto que parece nacer fracasado. Y aquí es donde me parece que la novela pierde fuerza, cuando se centra en el proyecto que Noa asume como algo personal. 

Respondiendo a la pregunta: Sí, me gusta su literatura 

Sobre todo porque Oz, con un estilo sencillo, directo y sincero, construye personajes interesantes, humanos, misteriosos y con personalidad que resultan cautivadores. Los espacios, interiores o, como en este caso, exteriores (el desierto) son también un foco de interés.