lunes, 18 de septiembre de 2017

JÓN KALMAN STEFÁNSSON, La tristeza de los ángeles.

El descanso se ha alargado más de lo que pensaba y vuelvo con cierto desánimo provocado por un verano complicado. Las circunstancias que me han envuelto han provocado que no sintiera ganas de este espacio que tanto me gusta.

Pese a todo, he leído.

Siempre he sabido que la lectura me salva, este verano lo he comprobado.

He tenido pocas ganas de escribir las reseñas de los libros, pero algo he escrito de cada uno, espero transmitiros ganar de leer.

¿El título era una premonición? 



Este segundo libro de la “Trilogía del muchacho” me ha interesado más que el primero (que me gustó bastante). Una parte importante del libro es el camino del Muchacho y Jens, el cartero, para entregar la correspondencia en la zona oeste de Islandia. Es casi primavera pero el frío, la nieve, las ventiscas y la dureza del final del invierno lo invaden todo. El camino es tan duro que se va creando un vínculo afectivo entre el Muchacho y Jens que no era previsible por el carácter del cartero.

Me he anotado algunos párrafos que he apuntado en la libreta resaltando la palabra clave y, casi, se ha formado un poema: 

Literatura, mar, libros, palabras, frío, reino de los cielos (de nuevo libros), silencio, mujeres, ser humano.

Algunos de estos párrafos: (…) la literatura no nos hace humildes sino sinceros, esa es su naturaleza y ahí radica su importancia (16). 
El océano respiraba con pesadez en alguna parte, ahí fuera, en la nevada que cubría el mundo y lo engullía todo. (…) por encima del temporal se oía con claridad la respiración del mar, la inhalación profunda de una bestia sin alma, cofre lleno de tesoros y tumba de miles de hombres (25)
Hay libros que son entretenidos pero que no remueven nada en las personas. Luego existen otros que te hacen dudar, que te dan esperanza, que amplían tu mundo y te enseñan lo que es el vértigo. Ciertos libros son esenciales, otros son un divertimento (26).
Los dos hombres están callados, el muchacho por timidez, Jens porque prefiere el silencio sobre todas las cosas, el silencio es un refugio, le da paz (193).

sábado, 8 de julio de 2017

BENJAMÍN PRADO, Ecuador. Poesía 1986-2001 y otros poemas.


 Ned Axthelm

Ya lo he dicho otras veces, no soy buena lectora de poesía. Leo intermitentemente y me cuesta mucho acabar los libros de poesía porque no puedo leer muchos poemas seguidos. Me agota la intensidad de los poemas, me sacia un solo verso, las emociones concentradas me fatigan. 
Lo que importa de un poema es en quién te convierte. 


No tengo criterio para elegir poesía, me guío por el instinto, por el me gusta o no me gusta sin saber por qué. Benjamín Prado me había gustado en algunos poemas encontrados en la red, así que decidí embarcarme en este libro hace unos meses. El libro se acomodó en mi mesilla de noche, algunas noches solo leía un poema porque el sueño me vencía, otras iba antes a reunirme con sus versos y leía tres o cuatro, muchas noches lo miraba con cierta desazón porque ni siquiera podía abrirlo, entonces me acordaba de esta afirmación de Paul Valéry: 
Un poema no se termina, solo se abandona. 
Estoy convencida de que a través de los poemas que nos gustan, nos mostramos impúdicamente, pero a mí me gustan también los poemas que me hacen pensar (nunca dejo mi ser racional abandonado). No puedo mostraros todos los poemas que he seleccionado, sería exponerme demasiado y mi pudor no me lo permite. Me quedo con estos versos y una imagen del Danubio (y aprovecho para deciros que este año sí dejaré el blog en descanso). 
Los ríos de las ciudades son extraños,
parecen dioses perdidos entre bares azules
y merenderos sucios 
y pequeñas terrazas de extrarradio.

Los ríos, como los trenes, 
llegan despacio al nombre de las ciudades.



miércoles, 28 de junio de 2017

IDA FINK, El viaje

Una novela breve, escrita con lenguaje claro y preciso, sin excesivas efusiones emocionales, auténtica.
El tema puede parecer a muchas personas reiterativo, yo no lo veo así, debería haber por lo menos seis millones de historias para poder decir pensar en la reiteración.



El viaje es una huida desesperada, atenazada por el miedo, por una amenaza que se percibe cercana, la Gestapo es la bestia más temida, sin embargo lo terrorífico de esta huida es que cualquier persona, polaca o alemana, se puede convertir en un denunciante, en un burlador, en un abusador. Por eso la sensación de peligro no cesa para dos jóvenes hermanas polacas que huyen de su ciudad por su condición de judías. La soledad, las dificultades incluso para disimular el acento, los modales, los conocimientos, cualquier error puede ser definitivo.

Esta historia nos habla del arraigado antisemitismo que existía en Europa, algo que se tiende a olvidar y que explica, en parte, los motivos por los que el Holocausto fue posible, las grandes matanzas de judíos no hubieran sido posible sin la colaboración de la población con los nazis.

Se otorgó un mes de espera; pasado el mes decidió dejar de esperar, despojarse del miedo a la policía, de que la encontraran, ese miedo primordial, dominante pero no único. Porque también había otros, más pequeños, y también ellos amenazaban peligrosamente, como, por ejemplo, el temor a que el desconocimiento de las costumbres campesinas, la ignorancia de diversos quehaceres despertara desconfianza y sospecha, delatara que no se era la que se decía ser (…) Podía, todo lo más, disimular, alejar la atención de muchas maneras y adquirir lo más pronto posible ese saber hasta entonces desconocido. Se había vuelto astuta y sagaz. Observaba, imitaba, encubría, se protegía detrás de la risa y las bromas (115). 

Una historia basada en los recuerdos de Ida Fink, en la memoria conservada en lo más profundo de su ser de ese viaje que le pudo costar la vida y del que sobrevivió para contarlo, para recrear el ambiente de esos años, de ese odio, de esa persecución a muerte. 

Muy recomendable su lectura.

domingo, 18 de junio de 2017

IMRE KERTÉSZ-PÉTER ESTERHÁZY, Una historia: dos relatos

Este es uno de esos libros que una compra porque no quiere perderse ni una sola palabra de un escritor por el que siente un profundo amor y una inmensa admiración. Ese amor se manifiesta en una profunda coincidencia en la manera de entender, sentir y ver la vida. Tal es la magnitud de dicho amor que salta barreras de género, de edad y de nacionalidad. Ese escritor es Imre Kertész. 


Es difícil, pese a ser interesante, que pueda recomendar estos dos relatos a alguien que no comparta ese sentimiento por Kertész o, quizás, por Péter Esterházy. No he leído a Esterházy aunque tengo su monumental obra, Armonía celestial, que espero leer algún día. Kertész escribió “Expediente” y Esterházy “Vida y Literatura” cuando se encontró en una situación parecida a la que Kertész describió en “Expediente”, así lo explica cuando dice: 
Resulta que al oír esa frase surgió en mi interior, como una visión sangrienta, maldita literatura, el texto de Imre Kertész (…) que eleva (o más bien empuja hacia arriba) una historia de aduana de este tipo, hasta alcanzar el grado de una interpretación de la vida (Esterházy, p. 71). 
En efecto, el texto de Kertész es excelente, hasta el punto de convertir la anécdota de un viaje frustrado a Viena (desde Budapest) en una muestra de la distopia socialista húngara, de cómo hace valer la autoridad el poder del que dispone con el único objetivo de que el individuo se sienta menos que nada, sujeto de la arbitrariedad y humillado. Todas las citas son de Kertész: 

1. 
A estas alturas, no creemos ya en nada; sordos y ciegos tanto a la verdad como a la mentira… (9). 
2. 
Me gusta viajar; a decir verdad, solo me gusta viajar. Siempre he sido un buen viajero y un mal llegador, (…). Me gusta estar de viaje, esto es, en ninguna parte (15). 
3. 
Empieza a adueñarse de mi esa sensación determinada que tan bien conozco a raíz de mis experiencias vitales (…). La sensación es de calma y de entrega. Es la misma disposición con que uno se encamina hacia su funesto destino, (…) nos hemos convertido en piezas de una estupidez mecánica que –a nuestro juicio- es del todo ajena a nosotros (…). (20-21). 
4. 
(…) el ciudadano atormentado desde hace décadas, adiestrado, lesionado en su conciencia, en su personalidad y en su sistema nerviosos y quizás hasta herido de muerte… que, de hecho, era más un prisionero que un ciudadano (32). 
5. 
Seis décadas de diversas pero siempre monótonas dictaduras y ahora esta dictadura restante todavía sin nombre me han destrozado la inmunidad que se alimentaba de paciencia, de paciencia gratuita (40). 
Kertész siempre me tiene preparadas sorpresas, esta vez ha sido la manera de denominar a quien tiene cierto micropoder y lo usa para humillar y amedrentar (o lo intenta), son esos hombres que pasan desapercibidos y que cuando las circunstancias les otorgan un poquito de poder se crecen y lo ejercen: son los hombres grises. Así los llamo yo y así resulta que los llama Kertész en este relato.

jueves, 8 de junio de 2017

WOLFGANG HILDESHEIMER, Tynset.

Leer Tynset ha sido para mí como subir a una montaña rusa, de pronto había fragmentos de esta extraña historia que me parecían una maravilla y los leía con ansia, como de pronto bajaba en caída libre en el aburrimiento y no acababa de entender de qué hablaba el protagonista. Siendo una novela breve (cerca de 200 páginas) se me ha hecho eterna, el momento no era bueno porque he tenido (y tengo) mucho trabajo y me ha invadido el nerviosismo y el mal dormir (como al protagonista). 



¿De qué trata Tynset

Trata de la narración en primera persona de un hombre mayor que no puede dormir, es una especie de monólogo que dura una noche de vigilia.
¿Dónde estoy entonces? ¿Dónde? Aquí, en ninguna parte. Ninguna parte, el único lugar donde puedo respirar, libre, desprendido de todo, sin que nada me importune más que el clima (47-48). 
El insomne vive en un caserón ubicado no se sabe dónde pero relativamente cerca de Noruega, de Tynset, la ciudad a la que quiere ir. Comparte el caserón con una criada muy religiosa y borracha, llamada Celestina, que una noche de melopea lo confunde con Dios (una de las escenas más divertidas de la novela). En el largo monólogo caben muchos recuerdos reales e inventados. 

Hay quien va mucho más lejos e interpreta que el caserón es un espacio psíquico y el paseo nocturno una alegoría de la conciencia culpable por la memoria colectiva respecto a la Shoah. Yo no he apreciado esta posible lectura, bien es cierto que la gran cantidad de historias que cuenta abre muchas posibilidades interpretativas.

¿Y qué simboliza Tynset? 

La ciudad noruega es el espacio de la huida, la única salida posible a la pesadilla de las noches insomnes. Cuando acaba la novela sabemos si esa posibilidad de fuga es factible o no, tendrán que descubrirlo leyendo la novela.
(…) Tynset no suena a mito, aunque Röros sí. Si no hubiera visto la fotografía, entonces, al ver este nombre, me habría imaginado una isla en cuya playa habría nacido de la espuma la amada de un dios, quien hace ya mucho tiempo que habría vuelto a convertirse en espuma, consumida en su ansia de inmortalidad (21).
¿Suben a la montaña o prefieren quedarse en tierra?

domingo, 28 de mayo de 2017

JÓN KALMAN STEFÁNSSON, Entre cielo y tierra

Sensaciones 

Esa sensación transmite la lectura de esta novela, que estamos entre el cielo y la tierra. Suele ser habitual en las novelas nórdicas que el clima, los aspectos geográficos, la naturaleza en definitiva, ocupen un lugar importante en la historia narrada. 

Alegría, felicidad y amor apasionado son la trinidad que nos hace humanos, da sentido a la vida y la hace más grande que la muerte, sin embargo, cuando arrecian los vientos polares, no abriga más que esta última (66)

Esta afirmación abre paso en el relato a una tormenta en el Mar de Hielo, de la zona de los fiordos occidentales de Islandia, espeluznante donde las haya que se extiende entre las páginas 66 y 71. 



¿De qué trata esta novela? 

Trata de un Muchacho (se trata de la primera novela de la “Trilogía del muchacho”), de un Lugar, de unas aldeas del oeste de Islandia y del mar. Trata de las dificultades para sobrevivir cuando un espacio bello pero inhóspito nos rodea. Y trata del alma humana, algo universal en Islandia o en Kenia. Un muchacho con una infancia marcada por la muerte y el mar, vive una nueva tragedia que le hace pensar en buscar la muerte y sin embargo se encuentra con la “trinidad profana”, que seguro que da mucho que hablar en las dos siguientes novelas. 

Y pese a las adversidades… 

La amistad: 
(…) es maravilloso contar con un amigo de verdad en este mundo, así no estás tan indefenso, puedes hablar con alguien y escucharle sin tener que protegerte el corazón. 

Los libros: 
(…) aquí las noches de invierno son largas, tienden la oscuridad entre las cumbres de las montañas y los niños se duermen, la calma es ensordecedora y tenemos tiempo de leer, para reflexionar (113). 

El tiempo (proustiano sin duda alguna): 
El tiempo es relativo y el reloj rara vez mide lo que sucede dentro de nosotros y que constituye la verdadera duración de la vida, por eso pueden concentrarse muchos días en unas pocas horas y a la inversa, el número de años es una medición inexacta del tiempo de vida del hombre (…) (75). 

El amor, el trabajo colaborativo en el mar, el café humeante, la charla al calor de la chimenea, la nieve… y tantas otras cosas que hacen esta novela inolvidable.

jueves, 18 de mayo de 2017

MIRCEA CARTARESCU, El ojo castaño de nuestro amor.

Hay libros que me gustan, otros que me gustan mucho, muy pocos me parecen extraordinarios e inolvidables, este es uno de ellos. Cuando tengo la suerte de encontrarme con uno de estos libros, conforme me acerco al final, voy más despacio para que no se acabe, sufro cada vez que miro que quedan menos hojas y se me va a terminar irremediablemente. Vale, sé que puedo releerlo, pero ya no es lo mismo, así que mi reacción habitual es comprarme otro libro del autor y guardarlo un tiempo, hasta que el recuerdo del ya leído se desvanezca. Entonces le tocará a Nostalgia volver a provocar el misterio de cautivarme completamente. 


I. 
Ya conocía a Cartarescu por la lectura de un relato arrasador e impresionante, El ruletista. Me impactó y no acabo de entender por qué he dejado pasar cuatro años para leer una nueva obra suya. 

II.
He dicho muchas veces que no me atraen los relatos, aunque admiro y he leído con fruición a autores de relatos como Cortázar o Borges. Bien, El ojo castaño de nuestro amor es el título de uno de los relatos que componen este libro. Son relatos con una línea de continuidad, todos en su conjunto van componiendo el paisaje biográfico del autor y su país de origen, Rumanía. 

III. 
He subrayado tanto en este libro que me da apuro tener que elegir alguno de los muchos fragmentos que me han gustado. Con estos relatos me ha sucedido eso tan peculiar de parecer que estoy ante alguien próximo que me conoce muy bien y al que entiendo igual de bien. Una especie de comunión lectora/autor. 

IV.
Me gusta mucho cómo escribe Cartarescu, su lirismo es sorprendente, por ejemplo cuando escribe sobre un paseo por el barrio antiguo de Constanta en el relato “Pontus Axeinos”. Cuando pienso en Constanta, siempre vienen a mi mente las callejuelas sinuosas, pastoreadas por mezquitas más sinuosas aún, ancianos turcos que fuman todavía sus narguiles en plena calle, agachados junto a paredes burdamente coloreadas (…) (50). 

V.
Me gusta mucho lo que cuenta, historias inseparables de sí mismo que son reflexiones memorables, como la que realiza en el relato “Europa tiene la forma de mi cerebro”, uno de mis favoritos. 
Ser europeo no significa para mi ser bueno (mejor que otros), sino ser complejo, ser un personaje complicado, lleno de contradicciones, pero capaz de reconocerlas y de conciliarlas. La gran tradición europea ha guiado toda mi vida, al igual que mi rebelión contra ella (140). 

VI.
“Los años robados” es el otro relato en el que he encontrado un camino de ida y vuelta entre la vida atrapada entre palabras y mi propia vida. 
Resulta increíble todo lo que tenemos que luchar para conseguir un poco de normalidad (74). 

VII.
Solo añadir que cada uno de los relatos es una pequeña maravilla, todos me han gustado sin excepción. El autor, un europeo aparentemente muy diferente a mí misma, está sin embargo más próximo que muchas de las personas que me rodean cada día aquí. 

VIII. 
Buscad este libro, leedlo sin prisas y disfrutad de este magnífico libro. Espero no levantar excesivas expectativas que puedan frustrarse pero el entusiasmo me ha podido.

lunes, 8 de mayo de 2017

PIERRE LEMAITRE, Recursos inhumanos

En muy poco tiempo he leído dos libros de este autor, la anterior, Nos vemos allá arriba, me gustó sin entusiasmo, tuve sensaciones contradictorias con aspectos interesantes y otros menos.


En esta novela confirmo los aspectos positivos de la anterior. Bien escrita, Pierre Lemaitre consigue montar una historia con un personaje central, el antaño director de recursos humanos (de ahí el juego irónico del título) Alain Delambre que ha perdido la esperanza de encontrar trabajo digno tras quedar en paro.

Otro aspecto positivo confirmado es lo bien contextualizada que está la historia, el autor pinta un fresco de la población francesa, especialmente parisina, en estos últimos años de crisis económica que ha afectado duramente a las clases trabajadoras y a la clase media. El universo del precariado está perfectamente descrito, la desesperación al no encontrar trabajo, el deterioro personal y familiar, etc.

Y el tercer aspecto es la buena caracterización de la psicología de los personajes que van acompañando y desfilando al lado de Alain Delambre, el auténtico protagonista de la novela:
La tensión es una especie de hilo que cada uno lleva dentro de sí y cuyo nivel de resistencia no se conoce en realidad. Cada uno tiene el suyo (207).
Añadiría un cuarto aspecto positivo, la intriga sobre cómo puede acabar una historia que acaba siendo delirante, sin olvidar la denuncia de los aspectos más brutales e inmorales del capitalismo actual.
Se habla mucho de los “valores” de la empresa. Ya no basta con trabajar, hay que “comprometerse”. Antes había que estar de acuerdo con la empresa, ahora hay que fusionarse con ella. Ser uno con ella (27).

Una novela de hoy mismo, un retrato en tiempo presente lleno de fuerza, de humor, de rabia, de denuncia de la inhumanidad que asola a millones de parados/as (en este caso de edad delicada: superados los 50 años).

viernes, 28 de abril de 2017

IVO ANDRIC, Un puente sobre el Drina.

El autor nació en 1892 en Bosnia, de familia croata, se declaró posteriormente serbio que para él era decir yugoslavo, país hoy desaparecido. Andric murió en Yugoslavia en 1975, había recibido el Premio Nobel en 1961. Su propia historia personal fue una fuente de inspiración para escribir esta novela.


¿De qué trata esta novela?
Un puente sobre el Drina trata de un puente, un rio (el Drina), una ciudad (Visegrad) y sus gentes.
(…) las gentes atravesaron innumerables veces el puente, de una orilla a otra. Los niños cruzaban corriendo, y las personas de más edad caminaban despacio, hablando o contemplando, desde todos los puntos, los horizontes completamente nuevos que el puente ofrecía (95).
Así describe el narrador la expectación que provocó la inauguración del puente en la segunda mitad del siglo XVI. Alrededor del puente se construye una crónica de una comunidad plural formada por personas de religiones diferentes (musulmanes, cristianos y judíos), bajo el poder político de distintos imperios (turco y austro-húngaro) y en transformación no exenta de conflictos.
La trama, tejida con mucha habilidad, es épica sin ensalzar héroes o mitos sino personas comunes y corrientes. El autor logra una fotografía de una sociedad, la de Visegrad, entre el siglo XVI y el inicio de la Iª Guerra Mundial en 1914. Van apareciendo hechos históricos sin desligarse de pequeñas historias individuales que nos permiten conocer la evolución de los habitantes de Visegrad al compás de los cambios políticos, económicos, religiosos, etc.

El puente como símbolo
Sin duda el protagonismo del puente tiene un profundo simbolismo, se construyó para facilitar la unión de las dos orillas y que el río no se convirtiera en barrera sino en factor de relación y de vida. Además el puente contiene la kapia, un ensanchamiento del puente donde los habitantes de Visegrad se reúnen, toman café, comen pipas de calabaza, hablan, ríen, beben, se enamoran… Pero también es ocupada por soldados, ejecutan, detienen y cierran el puente.
El humor, la tragedia, la épica, la mezquindad, las envidias, el amor, la amistad, los intereses económicos, la política, el nacionalismo, el racismo… circulan por el puente como el agua del río Drina.
El inicio de la Iª Guerra Mundial es relatado de manera excepcional, especialmente, en las páginas 447-448:
Las gentes se dividieron en perseguidos y perseguidores. La bestia hambrienta que vive dentro del hombre, y que no se atreve a aparecer en tanto no quedan eliminados los obstáculos que representan las buenas costumbres y las leyes, quedo en libertad. Los actos de violencia, el pillaje e incluso el asesinato (…) fueron autorizados con la condición de que se llevasen a cabo en nombre de intereses elevados y al amparo de una serie de palabras que representaban el orden (447).
Una excelente y recomendable novela por muchos motivos literarios y sociales.


martes, 18 de abril de 2017

SAM SHEPARD, Crónicas de motel


Estoy muy agradecida a Wineruda por el libro y la recomendación, dicho esto revelo en la segunda línea que me ha gustado, que ha sido una sorpresa muy agradable puesto que no había leído nada suyo.


1.
Me gusta su prosa seca, cortante, breve, concisa y precisa. Me parece que es muy norteamericana, al menos de la tradición de algunos escritores como Cormac McCarthy, uno de mis autores favoritos.

2.
Su estructura está formada por fragmentos (en general, breves), fotos y poemas, que forman una especie de puzle que va encajando a lo largo de la novela reconstruyendo una especie de autobiografía dispersa.

3.
El conjunto, prosa y poemas, componen una atmósfera de autenticidad en la que se inscriben retazos de la vida de un estadounidense: la carretera, el oeste, el desierto, los moteles, etc.

4.
La sensación es de inmersión en un mundo que conocemos, sobre todo, por el cine. Tiene lógica porque Shepard es un hombre de cine y estas Crónicas de motel fueron el punto de partida de Paris, Texas, una película extraordinaria.

5.
Yo diría que la novela tiene incluso música. Shepard fue amigo y colaborador de los Rolling, Patti Smith o Bob Dylan. Pero yo he escuchado a través de sus palabras a Nina Simone:
Yo solía llevarle cubitos a Nina Simone. Ella me trataba siempre de forma encantadora. Me llamaba “guapo”. Le llevaba toda una enorme bandeja de plástico gris llena de hielo para enfriar su Scoth.Ella se arrancaba su peluca rubia y la arrojaba al suelo. Debajo, su verdadero pelo era corto, como una oveja negra recién trasquilada. Se quitaba las pestañas y las pegaba en el espejo. Sus párpados eran gruesos y los llevaba pintados de azul (…).Solía terminar su actuación con “Jenny pirata”, la canción de Bertold Becht. Siempre cantaba esa canción con una grave voz penetrante y vengativa, como si ella misma hubiese escrito la letra. Su actuación apuntaba directamente a la garganta de su público de blancos. Luego apuntaba al corazón. Luego apuntaba a la cabeza. En aquellos tiempos estos disparos eran un balazo mortal (79).
6.

Os recomiendo esta pequeña gran novela.

sábado, 8 de abril de 2017

JOSÉ LUIS SAMPEDRO, Sala de espera.


DESCREENCIAS
(…) descreer correctamente es mucho más difícil que asumir creencias (…).Las descreencias, desmentidoras de los mensajes recibidos, son actos voluntarios y conscientes, en vez de las pasivas aceptaciones.(…)No es que yo aceptase del todo sus creencias [las de los anarquistas], pero sí abrieron tales brechas en las mías que de entonces datan muchas de mis principales descreencias sobre el orden social.
(Pág. 150-151, 153-154).
Hace mucho que me gusta Sampedro, he leído algunas de sus obras con auténtico placer. Ninguna de esas lecturas están reseñadas en este espacio porque las he leído antes de abrir este blog, solo hay una referencia de La sonrisa etrusca, mi novela favorita de él.
Cuando compré Sala de espera ya sabía que era obra póstuma que su compañera Olga Lucas decidió editar por ser textos, aunque breves, encontrados entre sus papeles y editados tal cual fueron encontrados. Nada añade a lo ya publicado, son textos que nos muestran una vez más la calidad humana de Sampedro.
La primera parte, titulada “Los Ríos”, describe los diez primeros años de infancia del propio Sampedro y de Lucas como dos ríos que confluyen hasta unirse. El mundo infantil y los juegos en la calle o en el colegio aparecen como un auténtico aprendizaje de las relaciones personales (29) muy valioso y que fundamentó su visión de la realidad:
(…) mi convicción de que cada persona se hace su propio mundo, o más de uno, acoplando como en un mosaico piezas y componentes recogidos (al azar o por preferencias a veces inexplicables) del magma ambiental que nos envuelve (64).
La segunda parte, ya desde sus últimos años de vida, recoge algunas reflexiones entre las que destaca la idea de que la barbarie precede la construcción de lo nuevo, que la vida construye destruyendo y destruye para construir (145).
El libro aporta fotografías de la infancia y de la vejez y la reproducción facsímil de sus libretas.

Un libro muy breve que resulta bello y enternecedor.

viernes, 31 de marzo de 2017

CHINUA ACHEBE, Todo se desmorona

Si no recuerdo mal, fue Paco Castillo quien habló de esta novela en su blog; ha tenido que esperar tiempo en mi estantería para que un día su historia me atrajera e iniciara su lectura.

Su autor
Chinua Achebe (1930-2013) es un nigeriano que se crió en la ciudad de Ogidi, uno de los primeros centros de evangelización anglicana del este de Nigeria, algo que es fundamental en esta novela. Esta obra ha vendido más de ocho millones de ejemplares en todo el mundo y está traducida a más de cincuenta lenguas. Achebe aporta en esta novela, la tradición oral igbo junto con el realismo europeo que le aporta su formación académica.
Okoye, que había hablado hasta entonces de una forma normal, dijo la siguiente media docena de frases en proverbios. Los igbo valoran muchísimo el arte de la conversación y los proverbios son el aceite de palma con el que se comen las palabras (24).
La novela

Achebe cuenta una historia que nos transporta al Alto Niger inmediatamente anterior a la colonización inglesa de la segunda mitad del siglo XIX. Un mundo perfectamente organizado a través de costumbres ancestrales, ritos, normas y costumbres que estructuran un mundo muy alejado de la idea de salvajismo y caos que los europeos transmitieron para justificar su evangelización, civilización y explotación.
El blanco es muy listo. Llegó silenciosa y pacíficamente con su religión. Nos reímos de su estupidez y le dejamos quedarse. Ahora ha convencido a nuestros hermanos y nuestro clan ya no puede actuar unido. Ha cortado las cosas que nos mantenían unidos y nos hemos desmoronado (176).
Okonkwo, el protagonista de Todo se desmorona, es un personaje complejo con múltiples motivaciones psicológicas (miedo, ambiciones, dudas, contradicciones, etc.) que no podemos entender sin el impacto de la colonización europea.
¿Qué hizo posible que un mundo estructurado como el que se describe en la novela se desmoronara tan fácilmente? La religión, la lucha de unas creencias (las europeas) contra otras (las africanas), tiene un gran protagonismo en la novela. Las normas, las leyes y la fuerza represiva no son elementos menores en el desmoronamiento de la cultura tradicional africana que aparece descrita en la novela.


Las tradiciones africanas

Una europea consciente y sabedora de la enorme tragedia de la colonización, corre el riesgo de idealizar las tradiciones africanas recogidas por Achebe. No he caído en esa “trampa” porque para mí las tradiciones no tienen prestigio por el hecho de serlo. Las africanas son tan crueles, fanáticas y machistas como lo son las europeas, algo que me aleja bastante de caer en el buenismo de hacer la vista gorda ante aspectos que me desagradan por igual en cualquier cultura.

Balance

Positivo.

Me parece una novela interesante por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Nos acerca a una literatura, la africana, relativamente desconocida e interesante como cualquier otra.

viernes, 24 de marzo de 2017

FRANZ KAFKA, La metamorfosis.

Relectura…

Me he propuesto releer a Kafka porque lo leí muy pronto y no tengo consciencia de la huella que me dejó. Como no podía ser de otra forma he comenzado con La metamorfosis.


Una historia fantástica e impensada…

…parece hacerse real al quedar integrada en una situación familiar de normalidad. Este es el primer mensaje desde mi punto de vista, el ser humano puede integrar cualquier cosa y seguir con su vida normal ¿o no fue lo que ocurrió durante el nazismo con el holocausto?, ¿o no es lo que ocurre ahora mismo con la guerra en Siria y las muertes de refugiados en nuestro pequeño mar Mediterráneo?
Gregor Samsa se despierta un día transformado en un raro insecto, tras el susto inicial todos los miembros de la familia rehacen su vida normalizada con la presencia del Samsa insecto recluido en su habitación.

Una historia de exclusión

El Samsa insecto sufrirá una exclusión familiar cada vez más radical, su deshumanización, ahora es un asqueroso insecto, ayuda a la familia a ir arrinconándolo deteriorando sus condiciones de vida (comida, higiene, habitación, afecto)  progresivamente. Ese deterioro y exclusión dan sentido a la necesidad de su muerte. El hijo o hermano ya no lo es y debe morir para que no moleste con su presencia en la casa la nueva vida que han. La muerte se percibe con total normalidad al deshumanizar al hijo escondido tras el insecto. Esos ecos también se convertirán en realidad dentro de muy pocos años en Europa. El libro fue escrito dos años antes de la Iª Guerra Mundial pero publicado en 1915, un contexto de matanza generalizada y admitida por la mayoría de la sociedad europea. Los y las pacifistas eran “bichos raros” que había que acallar como lo fue Jean Jaurès por desanimar la intención patriótica del sacrificio que se difundía desde todos los medios de comunicación para preparar, y hacer aceptable, la matanza. Igualmente el Samsa insecto debía morir, es forzoso librarnos de él, dice la hermana a los padres, hemos hecho cuanto era humanamente posible para cuidarle y tolerarle, y no creo que nadie pueda, por tanto, hacernos el más leve reproche (95).

La manera de escribir de Kafka

Kafka demostró que se podía escribir sobre temas diversos desde la ficción sin recurrir a la literatura psicológica tan de moda en Alemania por aquellos años.
Kafka muestra ya de manera clara en esta novela la muerte de la figura del narrador, en el lugar de éste hay un inmenso vacío y la angustia que esta muerte ha causado. La metamorfosis está escrita en tercera persona y en esta obra excepcionalmente se tiñe de afectuosa intimidad con el personaje de Samsa insecto. Sin embargo Kafka provoca un gran vacío cuando parece oportuno explicar los hechos capitales de la vida de Samsa.
Sin narrador, sin interpretaciones, con ausencias y vacíos, recorremos esta obra como si fuera un gran enigma que solo el lector/a puede dotar de sentido si puede (o quiere).
A La metamorfosis le acompañan en esta vieja edición de Alianza (la 13 edición) dos cuentos breves estupendos y que inciden en esta línea de desarrollar historias fantásticas que se integran en la normalidad: “Un artista del hambre” y “Un artista del trapecio”.

Buen inicio de esta relectura que acompañaré con una biografía que hace Pietro Citati, Kafka, que compré hace pocos días. 

viernes, 17 de marzo de 2017

LAURIE COLWIN, Felicidad familiar

Esta novela parece el negativo (o el positivo) de Preparación para la próxima vida, la última reseña. Busqué algo más relajado (menos exigente) tras la novela de Atticus Lish y me he encontrado con otra Nueva York, la de las clases acomodadas, la gente de orden, una familia judía (sin judaísmo) tipo clan, tipo bunker rígido con todos los papeles estereotipados repartidos previsiblemente.




¿De qué felicidad habla Colwin? [Aviso que hablaré de la trama de la novela]

Un espacio familiar elitista en el que no entra el mundo exterior, hasta tal punto que no sabemos en qué época nos encontramos, igual podían ser los años cincuenta que los ochenta en que fue publicada. Se trata de una familia de clase alta en que hombres y mujeres trabajan aunque los trabajos importantes son los de ellos (la mayoría abogados), la protagonista trabaja a tiempo parcial y nadie, ni ella misma, da mucha relevancia a su trabajo.
Polly ha sido educada para su papel de esposa perfecta y ella cree en ese estereotipo del “Ángel del Hogar” decimonónico, es tierna, sacrificada, atenta a todo el entorno familiar (especialmente a su hija e hijo y a su marido) y sumisa.
Polly sabía escuchar. Tenía talento para estimular al tímido y aplacar al arrogante y al hostil. Además, le encantaba preparar postres para chuparse los dedos. Nunca había dado a nadie el menor motivo para recelar. Su familia la adoraba, pero nadie se creía obligado a prestar mucha atención a una persona tan tenaz, recta, jovial y amable como ella (17).
Brilla como organizadora de cenas, cocina de forma excelente, es culta para animar las conversaciones, etc. Pero  nadie valora sus aptitudes porque se consideran “naturales”, por ello Polly no se siente amada, ni atendida y se encuentra de pronto enamorada de un pintor solitario que la complace (el sexo no aparece sino veladamente en la novela). Su amante, Lincoln, trata de convencerle de que su amor tiene espacio en su ordenada vida:
No es una aventura amorosa. Es una amistad romántica de nivel superior y no al margen de la ley moral (209).
Y la felicidad familiar salta por los aires ¿O no?

Polly parece que rompe con su modélica familia, entra en crisis, llora, se desespera… ¿no estamos ante una Madame Bovary del siglo XX? El adulterio la tortura pero el orden no se rompe, Polly es una rebelde sin rebeldía: contesta a su despótica madre, pone en orden a su marido, construye una amistad femenina, crítica al estirado de su hermano y su cuñada y poca cosa más.
Pero como estamos en el siglo XX (me refiero al año de publicación de la novela, 1982), no hay tragedia, Polly no muere como la Emma de Flaubert y encuentra la clave al hacer compatible su amor doméstico y su amor adúltero.

¿Una mala novela?

No, está bastante bien escrita y los personajes, especialmente Polly, están bien construidos, son entrañables aunque un tanto anticuados. Es una novela previsible, relajada, sin exigencias pero con una cierta elegancia estilística.

¿Literatura doméstica? Puede ser…

viernes, 10 de marzo de 2017

ATTICUS LISH, Preparación para la próxima vida.

Compré la novela por recomendación de un gran lector, porque me fío de las recomendaciones de algunas personas y él es una de ellas, hace mucho que no pasa por aquí, por eso no menciono su nombre. No sabía qué me iba a encontrar, fue una compra a ciegas como he dicho, podía haber esperado mucho tiempo en la estantería de libros pendientes por leer. Sin embargo, circunstancias que sería largo de explicar me condujeron a su lectura al poco tiempo de comprarlo.


¿Qué tipo de novela es? 

Una novela con personajes auténticos, creíbles, que muestran una sociedad estadounidense que nada tiene que ver con la que suele aparecer en los medios de comunicación y que sigue insistiendo en el American way of life como modelo de referencia para el resto del mundo. Una patraña como tantas otras difundida por discursos de dominación que se creen incluso sus propias víctimas, me refiero al voto de una parte de la clase trabajadora blanca norteamericana (o inglesa) que han votado a Donald Trump (o Brexit). 

Preparación para la próxima vida muestra el mundo de los y las inmigrantes sin papeles en EUA, especialmente procedentes de China, su protagonista femenina, Zou Lei, entró por Méjico (esa frontera que puede convertirse con el muro-trump en una línea de campos de refugiados interminable) procedente del oeste de China donde vive la étnia uigur de religión musulmana. Es una inmigrante ilegal que trabaja en empleos mal remunerados, explotada por compatriotas suyos y con el miedo a ser detenida, encarcelada y posteriormente deportada. 

La novela muestra algo de la realidad de los soldados que combatieron en la guerra de Irak, su protagonista masculino Brad Skinner dominado por la violencia bélica es incapaz de llevar una vida normalizada, dependiente de drogas, alcohol y autodominio precario. Y, por último, la clase trabajadora blanca precarizada y con unas circunstancias de vida que los sitúa en la marginalidad, viviendo en barrios de inmigración y sintiéndose superiores y víctimas de la población ilegal que trabaja por salarios inferiores a los suyos. Por otro lado esa clase trabajadora blanca tienen también su origen en la inmigración (en este caso irlandesa). 

El racismo, la violencia, el machismo, la delincuencia, la explotación, etc, invaden como una gran marea la ciudad más fashion de Estados Unidos, Nueva York. 

La trama 

Preparación para la próxima vida me recuerda sutilmente la obra de Cormac McCarthy, uno de mis escritores favoritos, por la mirada real de la sociedad norteamericana que comparten. Una literatura, por tanto, sin concesiones, dura, sucia… 

La trama gira alrededor de una sociedad desesperanzada que vive en el límite de la subsistencia material y emocional. La violencia es el pan de cada día, no solo por los excombatientes o por la delincuencia de los pobres (mucho mayor es la de guante blanco de los ricos, pero eso es harina de otro costal) sino porque en EUA hay muchas armas en las calles. Cada año mueren en EUA 35.000 personas por armas de fuego, 95 muertos diarios, 450 provocadas por la policía. Ninguna guerra en la que ha participado este país ha producido una sangría constante como esa. 

Pese a tanta violencia hay una historia de amor imposible entre los dos protagonistas, ambos se agarran a ese extraño amor para poder sentirse vivos. Zou Lei es la que pone más para que exista, es un personaje magnífico, una inconformista que lucha por una vida mejor en un país que le cierra las puertas pese a que la explota. 
Estaba en Nueva York por un motivo. No volverían a arrestarla nunca más. Iba a quedarse donde todos eran ilegales como ella, iba a perderse en la multitud y pasar desapercibida. Nada de vivir como una americana, le bastaba con estar libre y en la calle. Prefería aguantar los timos, la tuberculosis, el hacinamiento. Sabía cómo arreglárselas. En la calle, siempre estaba atenta por si veía policías de paisano. El periódico hablaba de deportaciones, detenciones secretas, maltrato a prisioneros (70-71). 
Y hay mucho más, el deporte, las grandes caminatas, los barrios, las viviendas de los inmigrantes, sus lugares de trabajo, la ropa insuficiente para protegerse del frío, las cárceles, el odio, un crimen… 

Todo un descubrimiento, una gran novela que tardaré en olvidar.

viernes, 3 de marzo de 2017

AMOS OZ, No digas Noche

Me gusta Amos Oz 

Me gusta su posición respecto al conflicto entre Palestina e Israel. Algunos dicen que es pacifista, lo es porque es contrario a la guerra, pero el autor marca distancias con los movimientos pacifistas europeos, dice él mismo que no se considera pacifista en el sentido sentimental de la palabra, ya que si hiciera falta lucharía por la vida y la libertad, por nada más. El pacifista europeo marca la guerra como el mal supremo, sin embargo para Oz, el mal supremo es la agresión. Estas afirmaciones las hace en su interesante obra Contra el fanatismo. También comparto con él sus palabras sobre que el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal (13). El fanatismo puede aparecer al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo. Inmediatamente aparece el traidor: es cualquiera que cambia (19). 



¿Me gusta su literatura? 

He leído, con esta que hoy comento, tres novelas suyas y la que más me ha gustado es la primera que leí Una historia de amor y oscuridad. En ella Amos Oz nos contaba de dónde venía y sugería hacia dónde iba, su relato autobiográfico era la historia de una parte de Europa. A lo largo de sus páginas aparecen interrogantes y pensamientos que se desanclan de los tópicos vetustos, reflexiones que se hacen más y más complejas cuando se vinculan con otras lecturas, posibilidades infinitas. Y como no podía dejar ese hilo, leí Judas. Me gustó también, quizás no tanto como Una historia de amor y oscuridad, pero en esta novela descubrí que Oz tiene una gran capacidad para crear personajes y espacios muy interesantes aunque la trama, a veces, pierda fuerza, esa fuerza tan presente en Una historia… En Judas, la casa de Atalia es un lugar especial, con un pequeño jardín con pozo, escalones de acceso a la casa inestables, habitaciones cerradas y muchos libros. Y luego está el personaje que se apodera del relato y alrededor del cual orbitan los demás personajes, una enigmática mujer en la cuarentena, Atalia. 

En No digas Noche, el espacio es Tel Keidar, una pequeña ciudad construida en medio del desierto del Neguev que Teo observa constantemente desde el balcón de su vivienda, el personaje es Teo. El desierto aparece como espacio de gran belleza pero, a la vez, amenazador y peligroso.



La novela gira alrededor de dos personajes, Teo y Noa, una pareja que nos cuenta en primera persona las peripecias personales de su vida cotidiana con lo que tenemos dos versiones del mismo hecho, de la misma velada o del mismo recuerdo o afecto. Es Teo el personaje que me parece mejor construido, con más personalidad, más maduro. Noa, quince años más joven, intenta asentar su personalidad en contraposición a Teo y eso le resta interés desde mi punto de vista. De hecho, ahí está la parte más interesante de esta novela, en ese diálogo inexistente que solo conoce el lector/a y que muestra los encuentros y desencuentros de la pareja. El otro punto clave de interés es ese personaje tan peculiar que es Teo, un hombre que ya ha cumplido los sesenta años, que combatió contra los ingleses durante el Protectorado y participó en las guerras contra los árabes. Por su compromiso con el nuevo Estado, ocupó diversos cargos en la administración de Israel pero decidió distanciarse, sin que sepamos exactamente los motivos (aunque proporciona algunas claves), marchándose a Latinoamérica donde conoce a Noa. 


Desde la distancia, veía todas las guerras, y la retórica que las rodeaba, como un círculo vicioso que derivaba de un entramado de autojustificación e histeria: patean salvajemente todo lo que está en su camino y, mientras patean, suplican piedad y exigen amor con autoritarismo. Como un manoseado ovillo de vocación, arrogancia y desesperación; así veía él su país desde la hamaca en que se mecía en un lejano pueblo de pescadores, en la costa del Pacífico (124). 

Pese al distanciamiento, Teo tiene contactos e influencias que Noa necesita para llevar a cabo un proyecto que parece nacer fracasado. Y aquí es donde me parece que la novela pierde fuerza, cuando se centra en el proyecto que Noa asume como algo personal. 

Respondiendo a la pregunta: Sí, me gusta su literatura 

Sobre todo porque Oz, con un estilo sencillo, directo y sincero, construye personajes interesantes, humanos, misteriosos y con personalidad que resultan cautivadores. Los espacios, interiores o, como en este caso, exteriores (el desierto) son también un foco de interés.

viernes, 17 de febrero de 2017

FERNANDO ARAMBURU, Patria

A veces una novela se hace omnipresente en el entorno virtual o real, si además llega a casa sin ser yo quien la compra, la tentación acaba siendo excesiva para resistirla. Sus 642 páginas no me animaban en exceso pero aprovechando la parte final de las vacaciones de navidad, me lance a la aventura.
He leído la novela en paralelo con una amiga, las primeras páginas (más de cien) no me entusiasmaron en exceso mientras que mi amiga confesaba estar enganchada. El motivo era que los personajes me parecían demasiado estereotipados y al servicio de lo que el autor  opina respecto a la violencia terrorista en el País Vasco de los últimos años, incluido el abandono de las armas actual.


Hay un capítulo, hacia el final de la novela, “Si a la brasa le da el viento” (549-554), en que un escritor explica su motivación para escribir una novela de las atrocidades cometidas por la banda terrorista. En dicha intervención señala que hay libros que van creciendo dentro de uno a lo largo de los años en espera de la ocasión oportuna de ser escritos. El escritor apunta a que su motivación para escribir sobre el tema era doble: la empatía que les profesaba a las víctimas del terrorismo y el rechazo que le suscitaba la violencia u otras agresiones dirigidas contra el Estado de Derecho. Además de otros aspectos, este escritor que bien pudiera ser el alter ego  de Aramburu dice escribir sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias. Si atendemos a estas explicaciones se entiende bastante bien qué es Patria.

¿Y qué es Patria?
Me parece que se trata de dar una visión del terrorismo de ETA, de las víctimas que causó y del trasfondo que dio legitimidad a los asesinatos de ETA en el País Vasco a través de la ficción. Siendo ficción ¿se le puede pedir objetividad? Me parece que no, es ficción y el autor tiene licencia para recrear una realidad desde su perspectiva de novelista. La novela gira en torno al asesinato del Txato, un pequeño empresario hecho a sí mismo que se niega a pagar el impuesto revolucionario a ETA en un pequeño pueblo cercano a San Sebastián. Precisamente que el entorno sea una localidad pequeña en la que todo el mundo se conoce da pie al autor para describir el agobiante ambiente de control social que impusieron los medios abertzales del entorno de ETA. Dos familias amigas se convierten de pronto en enemigas, la del Txato y la familia de un miembro de ETA por motivos políticos muy primarios puesto que ninguna de las dos familias estaba comprometida políticamente de forma evidente. Las dos familias sufren, las dos familias tienen algunas diferencias respecto a lo ocurrido y la trama se estructura alrededor de los personajes de estas familias.

Por último señalar que ETA nació en un seminario y, que yo recuerde, nunca un atentado tuvo como objetivo a un miembro del clero católico.  El cura de ese pequeño pueblo no sale nada bien parado.

La novela es simplista en ocasiones, sus personajes luchan por salir del maniqueísmo, no está mal escrita y estructura bien la trama, Aramburu escribe una trama para transmitir un mensaje político intentando que su historia la pueblen personas con sentimientos, contradicciones, problemas económicos o emocionales. Quizás quiere tocar muchas teclas y los más de cuarenta años de violencia en el País Vasco no son fáciles de plasmar ni en la ficción ni a través de otros géneros.

La realidad es que hoy hay una lucha abierta en el País Vasco sobre la construcción del relato de lo ocurrido durante los más de cuarenta años de violencia terrorista. Quienes se disputan el éxito del relato de lo sucedido pretenden que sea aceptado por la mayoría, repetido por los ajenos y tomado por cierto por quien nada tiene que ver con ellos. Para el historiador Antonio Rivera en la actualidad hay una amenaza de que se implante un relato inocuo sobre la violencia terrorista del último medio siglo. Cada brecha social (y esto lo aplica al País Vasco) suele ir acompañada de un relato que oculta la verdad de lo sucedido (la historia) para así restañar las heridas internas, reconciliar a determinadas élites y cuerpos sociales, y derivar hacia otro lado o hacia la nada las responsabilidades. Patria cumple su función en esta batalla por controlar el relato de lo sucedido.