viernes, 24 de julio de 2015

CORMAC McCARTHY, Todos los hermosos caballos.


Desde que leí La carretera supe que McCarthy podía llegar a ser uno de mis autores favoritos, las lecturas posteriores han confirmado esta impresión.

Tenía la “Trilogía de la frontera” desde hacía tiempo pero no encontraba el momento de empezar su lectura. Resulta que leer a McCarthy me deja exhausta, coloca a sus protagonistas en situaciones de fuerte desgaste emocional, incluso al límite como en el caso de la novela que he mencionado al principio. Parece que con este escritor necesito acumular energía porque la voy gastando página a página y no siempre voy sobrada. Puede ser esa la razón por la que he dejado pasar casi dos años desde La oscuridad exterior, una obra en la que el autor introducía paisajes apocalípticos del Oeste americano, monstruosidades y temores que venían de la oscuridad exterior y que iban estallando en momentos determinados como luminarias que me dejaban sin aliento.

Con Suttree, McCarthy utiliza el río para escribir la metáfora de la vida, con su discurrir imprevisible. Sin llegar al límite de la desesperanza en que nos coloca La carretera, construye una situación angustiosa que solo salva la generosidad del personaje principal.


¿Y  con este primer volumen de la “Trilogía”? Mi sorpresa ha sido mayúscula porque he pasado gran parte de la novela esperando que las cosas se torcieran de manera irreparable y, aunque hay momentos de violencia extrema, no he tenido la sensación de soledad angustiosa y de presencia del mal radical como en las mencionadas novelas. McCarthy introduce en sus obras la existencia del mal radical, a la escala cotidiana de los márgenes de la sociedad del siglo XX (y añadiría XXI), márgenes que, como vemos cada día en los medios de comunicación, se van ampliando y abarcando a más población. Fue Hannah Arendt la que, tomando el concepto de Kant, le dotó de contenido, de tal manera que el mal radical seria el lugar de la dominación total, fundamento del totalitarismo y que en esta novela se encuentra especialmente en la cárcel mexicana de Saltillo.
Le siguieron por el pasillo. La sensación de una vida maligna dormitando en las jaulas oscuras que pasaban de largo (p. 204).
Algunos presos no figuraban siquiera en las listas, de tal manera que, aunque conservaran temporalmente la vida, estaban más vinculados al mundo de los muertos que de los vivos. Eran material superfluo, desechable, su destino era morir violentamente amenazados siempre por el terror de vivir como si ya hubieran muerto.



Todos los hermosos caballos (1992) fue premiada con el National Book Award y visibilizó a su autor como uno de los mejores autores norteamericanos.

La historia tiene como protagonista a un personaje espléndido, el adolescente de dieciséis años, John Grady Cole, que poco después de acabada la II Guerra Mundial (1949) decide, junto a su amigo Lacey Rawlins, marchar desde Texas a México para buscar una hacienda en la que trabajar como vaqueros. La aparición en el camino, que hacen a caballo, de otro adolescente que se les une, será el factor por el que penetrará los problemas y complicaciones. Partiendo de esta historia aparentemente sencilla McCarthy cuenta con su habitual estilo cortante, breve y conciso, una historia de amor a los caballos…
… y dijo que las almas de los caballos reflejan las almas de los hombres más fielmente de lo que los hombres suponen (…) (p. 128).
Lo que amaba en los caballos era lo que amaba en los hombres, la sangre y el calor de la sangre que los recorría. Toda su reverencia y todo su afecto y todas las tendencias de su vida se inclinaban hacia los ardientes de corazón, siempre sería así y nunca de otro modo (p. 10).
Una historia de libertad de dos adolescentes cabalgando…
Cabalgaron todo el día siguiente hacia el oeste a través de un paisaje de colinas. (…) Había tormentas al sur  y masas de nubarrones que se movían lentamente a lo largo del horizonte arrastrando bajo la lluvia sus largos y oscuros zarcillos. Aquella noche acamparon en un saliente de roca sobre las llanuras y contemplaron el relampagueo que por todo el horizonte provocaba una y otra vez desde la oscuridad sin costuras a las distantes cordilleras. Cuando cruzaban la llanura a la mañana siguiente encontraron agua estancada en las bajadas y abrevaron los caballos y ellos bebieron agua de lluvia de las rocas y subieron constantemente hacia la frescura de las montañas hasta que en el crepúsculo de aquel día vieron desde la cresta de las cordilleras el territorio del que les habían hablado (p. 107).
Una historia de amor con todos los ingredientes de pasión, erotismo, tragedia y transgresión.
De pie y temblando en el agua y no de frío porque no hacía ningún. No le hables. No la llames. Cuando se acercó, él le tendió la mano y ella la tomó. Era tan pálida en el lago que parecía estar ardiendo. Como luz fosforescente en un bosque tenebroso. Que ardía sin llama. Como la luna que ardía sin llama. Sus cabellos negros flotaban en el agua a su alrededor, caían y flotaban en el agua. Ella le rodeo el cuello con su otro brazo y miró hacia la luna en el oeste no le hables no la llames y entonces volvió el rostro hacia él. Más dulce por el hurto de tiempo y carne, más dulce por la traición (162).
Una historia de honradez, fidelidad, espiritualidad, coherencia, sufrimiento, imponderables, violencia y muerte. Cuando John Grady Cole vuelve de nuevo a Texas ha madurado, ¿es un adulto? Nunca da la impresión de que sea un adolescente, pero es indudable que su viaje al sur lo ha transformado definitivamente.
Un recurso literario muy habitual en las novelas de este autor es el silencio que parece apoderarse del relato de manera magistral y que se refleja a través del pensamiento:
Pensó que en la belleza del mundo se escondía un secreto. Pensó que el corazón del mundo latía a un coste terrible y que el dolor del mundo y su belleza se movían en una relación de equidad divergente y que en este temerario déficit podría exigirse en última instancia la sangre de multitudes por la visión de una única flor (p. 314).
El paisaje de frontera entre Texas y México está presente constantemente en la novela junto con los caballos en una propuesta, quizás, de retorno a la naturaleza frente a las transformaciones de la sociedad industrial. Una naturaleza salvaje, dura y agreste que nunca aparece idealizada y que es capaz de dotar de armonía, angustia o felicidad al ser humano cuando la escucha y la ve.

La lluvia había madurado todo el campo y la hierba de la cuneta era verde y luminosa por el agua retenida y las flores estaban abiertas por todo el campo. Aquella noche durmió a la intemperie, lejos de cualquier ciudad. No encendió ningún fuego. Yació escuchando al caballo comer la hierba de donde estaba atado y escuchando el viento en el vacío y contemplando cómo las estrellas formaban el arco del hemisferio y morían en la oscuridad en el confín del mundo y mientras yacía allí, la angustia de su corazón era como una estaca (p. 286).

36 comentarios:

  1. Hace poco que leí Suttree y por ahora quiero descansar de este autor. Quizás en invierno...
    Besos

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    1. Comprendo esta necesidad de descanso con este autor.

      Besos

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  2. Es uno de mis grandes pendientes; tengo La carretera en casa, pero confieso que no me atrevo a empezarlo porque me parece que es un libro muy duro. Algún día, más temprano que tarde, eso sí, cogeré valor para ir por él, y tendré este otro muy presente.

    Besos.

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    1. Es una obra muy interesante, pero Mc Carthy no hace concesiones y la lectura de sus obras requiere energía. Pero compensa.

      Besos!!

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  3. Por orden de preferencia, mi literatura es la estadounidense (después la europea). Pero este autor, no sé por qué, es mi asignatura pendiente. Leerte me ha animado y posiblemente en otoño le dedique un tiempo.

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    1. Creí que estabas desaparecido todo el verano. Tu texto del 18 de julio (vaya fecha que has elegido...) es muy intenso ¿Pero cómo es que no nos dejas decir ni mu? Ni siquiera balbucir.

      No sabría decir por qué tipo de literatura me decanto por su origen territorial, me decanto por autores/as determinados. Lo que sí tengo claro es que éste es de mis favoritos. Espero que te guste cuando te inicies en él.

      Que siga bien el verano.

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    2. Verás, U-T, un pequeño accidente de mi compañera en la calle, con intervención del Samur, que la traslada a urgencias hospitalarias, nos hace decidir quedarnos unos días más en Madrid, cerca de los escáneres (aunque todas las pruebas diagnósticas revelan que no hay daño craneal). Pero apenas abro Internet (procuro que mi vida se acerque estos días al aislamiento al que me iba a ir). Ese post del 18 (no me di cuenta de la fecha, la noche anterior terminé la 2ª lectura del libro de Maillard y me puse en marcha) lo subí pensando que no iba a estar para recomentar y, además, os supuse a todos balbucientes (como estaba yo).

      Me interesan mucho los “americans” desde Thomas Wolfe y su “El ángel que nos mira” hasta hoy, porque me parecen los maestros de las distintas vertientes del realismo, que tanto me interesa. Cormac McCarthy es uno de los poquísimos novelistas estadounidenses de los que no he leído nada y aparece en el canon de las novela de Harold Bloom (a quien siempre me gusta echar un vistazo). A los huesos lanzados por Bloom, tú le has añadido un poco de carne y tendones. Ya no tengo escapatoria.

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    3. Vaya, cuanto lo siento. Espero que todo quede en nada y podáis volver a ese aislamiento que supongo muy gratificante.

      NáN, tu estabas balbuciente pero escribiste muchoooo. La verdad es que poco podía añadir, estoy totalmente de acuerdo excepto, ya lo sabes, en que lo que ocurrió en el llamado Holocausto sea comparable, pese a que no reduzco la importancia de los asesinatos posteriores en masa, a nada de lo que ocurrió luego. Y no es solo por nº de muertos que también. Es un debate largo y en el que se trata de hilar muy fino. Lo de los teléfonos inteligentes me lleva de cabeza porque ya he empezado con el runrun de mandarlo al carajo y una de las razones es la que tú explicas, otra la reflexión de Byung-Chul Han.

      Pues mira, estamos empatados porque no he leído a Thomas Wolfe, ¿esa obra es la opción para empezar?

      Voy a ver eso del canon que no sé qué es.

      Abrazos y que siga el aislamiento felizmente.

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    4. Ya sé qué es, voy a hacerme con él, me interesa el planteamiento.

      Por cierto, he disfrutado mucho con los artículos sobre Böll de la revista Turia, yo había leído dos obras y voy a leer alguna más ahora.

      ¿Cuales eran tus "ochomiles"?

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  4. Después de leerte con atención, el último fragmento me ha hecho detenerme algo más, ayer por la noche, mientras escribía, y sin haberte leído, mencionaba el hecho de mirar a las estrellas, como si en ese acto de contemplarlas, la humanidad, desde que existe, haya estado preguntándose sobre cuestiones que no tienen respuesta. Un viaje de dos adolescentes cabalgando en caballos, hacia la vastedad del Oeste norteamericano. La presencia del silencio en este escenario trágico e idílico es una poderosa carta de presentación para este libro. Acepto.
    Un abrazo Laura.

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    1. Es un fragmento muy lírico ¿verdad? Mirar la luna, las estrellas... siempre ha sido inspirador, no solo para escribir.

      Espero que te guste si empiezas la trilogía.

      Abrazos!!

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  5. Amiga, no he leido nada de este hombre... Los textos que han seleccionados son magnificos, con muchisima fuerza

    Habra que anotarlo

    Un abrazo y feliz fin de semana

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    1. Es un autor muy interesante Ildefonso, aunque duro de leer por el contenido de los temas que trata.

      Abrazos y feliz semana.

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  6. La tengo en espera,me acabas de dar un empujoncito,hermoso,para que la cuele...
    ; )

    Buen fin de semana y un beso!

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    1. Espero que te guste.

      Abrazos y buena semana!!

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  7. Siempre me han atraído los caballos...
    para mí son mágicos... :))

    De éste sí tomo nota... ;)

    Besos, petons, muxus y disfruta de la bajada de las temperaturas!!!!

    :)

    PD: Te he vuelto a 'mangar' cositas de éste y otros lares... :P

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    1. Haleee, que te había saltadooooooo, mi querida X!!!!

      Me da que la bajada de temperaturas va a durar menos que un caramelo a la puerta de un colegio.

      A ver si te gusta.

      Esa imagen me encanta para ti, estás guapísima ;))

      Abrazos!!!

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  8. Sin duda leeré este libro!
    Nunca te agradecí éste fragmento bellísimo que me regalaste:

    La lluvia había madurado todo el campo y la hierba de la cuneta era verde y luminosa por el agua retenida y las flores estaban abiertas por todo el campo. Aquella noche durmió a la intemperie, lejos de cualquier ciudad. No encendió ningún fuego. Yació escuchando al caballo comer la hierba de donde estaba atado y escuchando el viento en el vacío y contemplando cómo las estrellas formaban el arco del hemisferio y morían en la oscuridad en el confín del mundo...
    Cormac McCarthy, Todos los hermosos caballos.

    alguna vez dormiste en el bosque? si no lo hiciste todavía estás a tiempo....se siente algo así:

    Dormir en el Bosque

    Creí que la tierra me recordaba,
    me recibió tan tierna, arreglándose
    las polleras oscuras, con los bolsillos
    llenos de semillas y de líquenes. Dormí
    como nunca, como una piedra
    en el lecho del río, nada
    sino mis pensamientos entre el fuego blanco
    de las estrellas y yo, y ellos flotaban
    livianos como polillas entre las ramas
    de los árboles perfectos. Toda la noche
    oí respirar a los pequeños reinos
    a mi alrededor, los insectos, y los pájaros
    que hacían su trabajo en la oscuridad. Toda la noche
    subí y bajé, como en el agua, forcejeando
    con una condena luminosa. Por la mañana
    me había desvanecido al menos una docena de veces
    en algo mejor.


    Mary Oliver

    Besos Laura y buen finde.

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    1. He dormido en el bosque sí, pero que preciosidad dicho por Mary Oliver. Me la guardo como tantas cosas tuyas.

      Besos y buena semana!!

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  9. Esta novela en concreto no lo sé, pero la prosa de McCarthy tiene pinta de ser de las que me gustan. Y creo que no es la primera vez que una reseña de este autor me llama la atención por eso.
    Feliz semana, un beso.

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    1. Es un novelista muy norteamericano: realismo, concisión y brevedad en las frases. A mi me encanta.

      Feliz semana y abrazos!!

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  10. Querida Laura,
    Compartimos pasión y veneración por el autor. Me ha gustado mucho la reseña comparativa que has hecho. Lo que nos regala aquí McCarthy es a ese maravilloso personaje que es John Grady Cole, su Suttree me gustaba con sus luces y sombras, no se me olvida ese gesto de Suttree de pie ofreciéndole pescado a la señora, Grady Cole nos ciega con sus luces qué personaje, ese niño- hombre como tú lo llamas que encarna a esos hombres y mujeres que viven con la pureza y la honestidad en el primer lugar de la escala de valores. La conversación con el juez es tan reveladora, es magnífica. Todo en el personaje lo es. Se ha convertido en uno de mis referentes. Te volverás a encontrar con él y volveremos a hablar de la grandeza de Grady Cole y de su creador. Un beso.

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    1. Totalmente de acuerdo, un personaje extraordinario Grady Cole. Más sorprendente si cabe porque estaba acostumbrada a un pesimismo mayor respecto al ser humano. Muy cierto, esa conversación con el juez es excepcional.

      Me parece que pronto pasaré al segundo libro con esas ganas de encontrarme de nuevo con Grady Cole, supongo que más mayor ¿no?

      Besos!!

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  11. Aún no he leído nada de él aunque supongo que lo haré en algún momento. Por ahora me conformaré con tus opiniones...
    Abrazo!

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    1. Gracias Zamarat, espero que si acabas leyendo a este autor, te guste.

      Abrazos!!

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  12. Si acaso más adelante sea el momento para enfrentarse a este autor tan bien recomendado. De momento intento aprender algo sobre la sociedad humana de tan difiil comprensión. Un beso.

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    1. Es una magnífica opción, Carlos.

      Un beso!!

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  13. Para mi es el mejor de la trilogía, pero creo que se vio en parte incluenciada mi opinión en que los leí seguidos. Hay que respirar ante este tipo de libros
    Besos

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    1. Estoy de acuerdo, no puedo leer seguido a McCarthy. De todas formas hay bastante unanimidad respecto a que este es el mejor de los tres.

      Besos!!

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  14. Maravilloso el duo de Nastalie Dessay y Michel Legrand....que luego se me olvida...
    Vi primero la película y posteriormente leí el libro. No lo hubiese hecho si no fuese de este autor y además por que la película tuvo muchos problemas een cuanto a su montaje final con muchísimas discusiones entre el director Billi Bob Thorton y la productora. Y eso me llevó a pensar que la novela tenía más miga que la película, reducida en metraje no contenía.
    La protagonizan Matt Damon y Penelope Cruz...aunque el que inquieta es el adolescente....la película comienza muy bien y se desliza hacia ciertos tópicos...fue un fracaso de taquilla monumental y no creo que mereciese tal trato...pero es la constatación de que es mucho más dificil de lo que parece llevar a Cormac al cine...a mi la novela me encanta... la película no está mal...pero claro tu ya has leido la novela.... Un fuerte abrazo Laura....se te aprecia...

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    1. Sí, es una bonita versión.

      No he visto la película y tras leer tu opinión, y alguna otra al respecto, no la veré. No suele salir bien ver película y leer novela, aunque justamente "La carretera" fue una excepción.

      Un gran abrazo Víctor, te echaba en falta.

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  15. Hmmm. No me ha convencido 'La carretera'. De ninguna forma. Y aun tengo 'Suttree' para leer. Tomo tus apuntes de esta obra como importantes, pero antes haré la experiencia del que poseo para inclinarme a leer éste.
    Un gran abrazo!

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    1. Me paso con el libro de Grossman con Yossi y contigo con La carretera, no es frecuente que no coincidamos, pero..... son cosas que pasan y vete a saber porqué. De todas formas, tras adentrarme en la obra de McCarthy, no es la mejor La carretera. Suttree es mejor opción y dicen que Meridiano de sangre, que no la he leído, es excepcional. Esta que comento es de lo mejorcito que he leído de él.

      Un gran abrazo!!

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    2. Me pasó, leñe, olvidé el acento.

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  16. It is good to have an end to journey toward; but it is the journey that matters, in the end
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