Cuando alguien siente miedo de quien debería protegerle, su propio padre, y se desvincula de su lugar de origen porque lo identifica con su odiado progenitor, rompe con dos pilares del orden establecido que pueden provocar una liberación personal o el caos vital más desolador.
Una infancia en manos de un padre dominante y violento es letal, lo veo y lo detecto en mi trabajo, además soy nieta de uno de ellos.
Vivir mitificando, y mixtificando, la propia patria, distancia y crea resentimientos. Si existe un trasfondo violento, el entorno se vuelve irrespirable.
CARLOS ZANÓN Y WILLY URIBE EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO
Willy Uribe es un hombre encantador, sonriente y accesible. Aunque no llevaba una de sus habituales camisas hawaianas sino de cuadros (tal y como él mismo confesó que acostumbra a hacer), tuve el privilegio de estar en la presentación del libro que comento en este post y de escuchar a Carlos Zanón que sí llevaba su sempiterna chaqueta negra. La presentación fue interesante, breve y divertida, acompañada de vino y mejillones en la librería “Negra y Criminal” en la Barceloneta.
BARCELONA, LIBRERÍA NEGRA Y CRIMINAL
WILLY URIBE, Sé que mi padre decía. Esta novela (2008), reeditada ahora por Los libros del lince, la compré por recomendación de la librería “Negra y Criminal”.
La novela tiene 186 páginas y está encima de mi portátil, compañero de trabajo y de ocio. Además Uribe me escribió una bonita dedicatoria que todavía hace más apreciada esta novela.
El título hace referencia al desprecio que el padre sentía hacia el protagonista de la novela, Ismael, y lo iba diciendo en público sobre él: “Sé lo que mi padre decía en el bar de Luis: Si a mi hijo le dais un pico y le decís que cave, llega hasta Australia. Pero como no vayáis con él, se quedará allí, con el pico en las manos y cara de tonto” (p. 104).
Willy Uribe (Bilbao, 1965) escribe desde muy joven. Su primer libro de relatos fue publicado en 1986. Estudió fotografía y en 1990 editó una revista de surf que fracasó con tan solo dos números. Los noventa los pasó en las nubes como fotógrafo aéreo. A comienzos de dos mil compagina la fotografía y la escritura con su afición al surf y viaja por todo el mundo como reportero independiente para revistas especializadas. A partir de 2008 centra su trabajo en la escritura.
Sé que mi padre decía fue Premio Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón, se trata de una novela negra ya que el trasfondo político, social e incluso urbano (Bilbao), ocupan un lugar protagonista en la novela. El autor dijo en la presentación que había algunos aspectos autobiográficos.
La novela gira en torno a un chantaje aparentemente sencillo que se ira complicando por el lastre que Ismael arrastra debido a la influencia negativa de su padre y la misteriosa muerte de su madre. El trasfondo político se colará en la novela a través de la intervención en el chantaje de un pistolero durmiente de ETA. La reconversión industrial que sufrió Bilbao en los años 80 tendrá también un lugar en la novela. Todos estos componentes irán tensionando la trama con elevadas dosis de violencia.
Uribe escribe muy bien, describe el paisaje urbano con nitidez y complejidad, define bien a sus personajes y recrea con habilidad un mundo condicionado por la violencia armada. Un mundo de sospechas, silencios, desconfianza, señas de identidad y purismo nacionalista. Él mismo afirma como referentes de su literatura:
“En novela negra me veo más cerca de Jim Thompson, pero mis referentes son distintos. Faulkner, Maugham, Conrad, Hemingway o Pinilla, por ejemplo. Cortázar y Vargas Llosa también, aunque nada tenga que ver con ellos. Como nada tengo que ver con Cela y Sender y me parecen escritores muy sólidos”.
“Sabía bien de dónde provenían todos mis problemas; no tenía propiedades, ni ahorros, ni trabajo. La benevolencia que aplicaba a todos mis actos, incluso a la hora de juzgarme a mí mismo, era la causa. Y tan solo un motivo. Nada que ver con el vacío de la Legión, el tiempo que me había fumado y los muchos años que mi voluntad llevaba dormida. Me iba mal porque era una buena persona, así de sencillo. Y si lograba transformarme en un canalla, las cosas comenzarían a ir mejor. Estaba equivocado, por supuesto, pero convencido de ello” (p. 36).
RECOMENDACIÓN: os recomiendo su lectura pausada, escribe novela negra de calidad pero puede gustar a quienes no son seguidores de este género. Seguiré leyendo la obra de Uribe.
Este post es el resultado de una coincidencia entre Aristos Veyrud y Laura Uve que nos llevó a elaborar este texto conjunto. Por mi parte había leído un interesante artículo de Lluís Duch y Albert Chillón, “La agonía de la posmodernidad” (El País, 25-02-2012) y cuando estaba pensando en elaborar algo sobre el tema, Aristos me comentó que estaba asistiendo a un Seminario sobre Arte Postmoderno. La sorpresa de la coincidencia nos llevó a entablar un diálogo que resultó un tanto peculiar porque se produjo entre dos continentes, América y Europa, y desde dos países, Costa Rica y España.
Intentaremos en este texto sintetizar el diálogo sostenido y que se inició con esta pregunta:
Aristos Veyrud: Laura, ¿Qué hay antes de la Postmodernidad? Laura Uve: La Modernidad.
Ésta se caracteriza por el desarrollo de ideologías emancipadoras que la
habían inspirado desde la Ilustración: la narrativa ilustrada de la
emancipación de la ignorancia y la servidumbre a través de la educación y la
Razón; la narrativa liberal-burguesa que prometía la emancipación de la pobreza
gracias al mercado libre; y la narrativa socialista (mayoritariamente marxista)
de la emancipación de las mayorías mediante la socialización de los
recursos. A estas narrativas, que se inician en el siglo XVIII, podríamos
añadir el milenario relato cristiano de la emancipación redentora que es muy
anterior en el tiempo.
Laura Uve: Me pregunto, Aristos, ¿qué se entiende por modernidad en el arte?
Aristos Veyrud: El modernismo surge como respuesta a la crisis del realismo, que consideraba la existencia de un mundo externo reflejado, como imagen exacta, en el pensamiento. Uno de los síntomas de las limitaciones del realismo fue la irrupción de la fotografía que vino a reemplazar por medios mecánicos la representación pictórica. Este hecho inauguró el periodo modernista con nuevas expresiones dentro del arte de la pintura con estilos como el cubismo, el dadaísmo y el surrealismo que casi inmediatamente legitimarían el abstraccionismo, base del conceptualismo y el abandono del proceso estético como puerta al “arte conceptual”, uno de los puntales de la postmodernidad.
Laura Uve: Quizás debieras
aclarar, antes de seguir adelante, qué se entiende por arte… Aristos Veyrud: Amiga Laura, destacaría, en mi opinión, que el arte como producción humana es una herramienta que materializa parte de las abstracciones humanas en formas plásticas con el fin de dominar lo desconocido, lo enigmático o lo que está en proceso de conocimiento. Allí donde la ciencia o el conocimiento inmediato no dan respuestas, el arte entra a sustentar, a modelar de forma verbal, o en cualquiera de las formas estéticas, lo que las sociedades necesitan para su dominio del mundo. Por ejemplo, una nana o un arrullo no tienen nada de científico para hacer dormir a un bebé o a un amante, pero se basa en un conocimiento milenario de un ejercicio humano de donde también han surgido melodías universales y que funciona mejor que el sedante más sofisticado jamás inventado. Precisamente esta gama de posibilidades humanas de actuar y proceder no verbales son la matriz donde toda la estética se gesta, incluyendo el periodo postmodernista, que se inaugura con la exposición de un orinal por el artista Duchamp derivándose un nuevo uso de las dinámicas que legitiman el arte desde la paradoja del abandono del proceso estético.
Aristos Veyrud: Laura, desde una perspectiva social, ¿qué define la Postmodernidad? Laura Uve: El rasgo más distintivo de la Postmodernidad es la caída de las grandes
narrativas de la modernidad a partir de los años sesenta del siglo XX. La
religión se convirtió en un asunto de elección personal en un Occidente laico y
con libertad sexual. El relato ilustrado quedó desprestigiado por los totalitarismos
generados en Europa (en el periodo de entreguerras) y por el dominio de una
Razón instrumental que engullía múltiples vertientes de la vida pública y
privada. El relato liberal fue cuestionado por la desigualdad en la
distribución de la riqueza a nivel mundial y el expolio medioambiental. Por
último el relato socialista acabó en una terrible distopía que se reveló con la
caída de los regímenes socialistas encabezados por la URSS. La postmodernidad trajo consigo un nuevo espíritu, individualista y hedonista,
con promiscuidad de estilos, el culto a la consumación del ahora y la
relatividad de las verdades.
Aristos Veyrud: Laura ¿Qué le ves de positivo a la postmodernidad?
Laura Uve: Lo más positivo sería la extensión de las libertades y derechos; el
crecimiento de las clases medias y el acceso de las subalternas al confort y el
consumo; la heterodoxia y el relativismo; y la relajación de los tabúes y
dogmas, así como la atmósfera de tolerancia y pluralidad asociada a la vida
urbana. Estas ventajas de la postmodernidad venían auspiciadas por el Estado de
Bienestar y un progreso aparentemente infinito.
Aristos Veyrud: ¿Y de negativo?
Laura Uve: Lo más negativo sería la anulación del espíritu crítico, la ignorancia de
las consecuencias negativas del exceso de crecimiento, el desarrollo de la
ética del tener (frente a la del ser) con un consumismo basado en la creación
de necesidades superfluas y la sustitución de ideologías que lo abarcaban todo
por movimientos dispersos (feminismo, ecologismo, nacionalismo…) que no pueden
afrontar la globalización de la tecnocracia burocratizada. Me llama la atención
la irresponsabilidad de la ciudadanía y la miopía de unas generaciones que se
han creído propietarias de un presente eterno y que han hipotecado el porvenir
de las futuras…. Pero pasemos a hablar del arte postmoderno, ¿cuáles son sus
rasgos distintivos?
Aristos Veyrud: El arte postmoderno para mí, es la angustia de una parte del espíritu por asir cuanto antes cualquier forma de expresión que permita flotar aunque sea mínimamente en ese océano vertiginoso del “todo vale” y que a la vez no vale nada, como diría el poeta en su paradoja peripatética y filosofal “Si el todo no vale nada el resto vale menos” ja ja ja.
Laura Uve: Aristos, ¿qué es lo que consideras más positivo y más negativo del arte
postmoderno?
Aristos Veyrud: Lo más positivo es que lleva al máximo una capacidad de cuestionamiento de todo lo que pretende consolidarse y legitimarse al punto que solo puede sustentarse sobre el nihilismo puro o los desechos de todo lo que logra desintegrar.
Lo negativo es que puede constituirse en el pretexto más válido, en una trampa de inmovilidad de acción de respuesta física y de pensamiento, de valoración vital e histórica y de esperanza que da paso a la sinrazón del totalitarismo militar, económico y mediático. En un universo donde “todo vale”, será la fuerza, bajo el pretexto que sea, la que tratará de imponerse validada por ese “todo está permitido”, como coronar a un incitatus como senador y cónsul, lanzar bombas atómicas sobre civiles desarmados o condenar a millones de seres a las peores condiciones incluyendo el mismo planeta.
Laura Uve: Aristos, para ir concluyendo, y enlazando con este planteamiento que
consideras negativo, me parece que la postmodernidad empieza a hacer aguas a
partir de la década de los noventa cuando Occidente se ve amenazado por una
globalización que desplaza a ambas orillas del Pacífico los grandes centros de
control y riqueza. El delirio de la opulencia ha llevado a Occidente a una
grave crisis económica, ideológica y política, de la que no sabe cómo salir.
Por otro lado, la modernidad capitalista sigue aquí, más desregulada, soberbia
y digitalizada que nunca. ¿Consideras que el arte postmoderno también entra en
crisis por estos años?
Aristos Veyrud: Bien, con mucho entusiasmo noto que hay un resurgir por el gusto de expresiones locales con el ánimo de constituirse en piezas de comunicación colectiva y mundial, por ejemplo la experimentación de los jóvenes compositores, artistas y poetas en el continente americano. Igualmente es esperanzador todas las rigurosas investigaciones que se llevan a cabo de las tradiciones artísticas y culturales que logran un nuevo lenguaje en todos los ámbitos estéticos. Es sumamente maravilloso, que ese “todo vale” se está convirtiendo en medio y herramienta para hacer brillar expresiones de afirmación estética y de estima que potencian identidad y valoración humana, redención de entusiasmo, esperanza, solidaridad y amor por la tierra, ante un modelo caduco que solo ofrece pobreza, desprecio e infravaloración de todos los seres y sus sociedades.
El arte, como una más de las facultades humanas, se supedita a una valoración y utilización moral. Tenemos claros ejemplos durante toda la historia de su utilización para fines específicamente ideológicos, religiosos, políticos y de mercadeo. Uno de los principales reclamos a una parte del arte postmoderno es su vacuidad, ausencia de espíritu o, la más de las veces, a su simple servicio de jeroglífico para interpretaciones y tertulias ilustradas de pedantes al servicio de despilfarradores adinerados. A un periodo de la historia de la humanidad donde el ser humano llega a tener un valor de mercancía con su respectivo ciclo de utilidad, vencimiento y desecho (basura) le corresponde una justificación estética, o ausencia de esta, pero al tiempo se da el proceso crítico y de valoración contraria o diferente, a estas alturas ya hemos aprendido a diferenciar, seleccionar y escoger ja ja ja, podríamos decir que ya estamos bastante mayorcitos…o para expresarlo en términos estrictamente dionisíacos tal vez ya estemos a las puertas de poder “superar el ideal ascético mediante el ideal estético”, todo lo contrario a como hasta ahora nos ha sucedido.
La pregunta final que nos hacemos ambos es si hay alternativa a la crisis de la posmodernidad…
Laura Uve: Desde la Utopía que es mi seña de identidad en el mundo virtual pienso que solo
la reflexión lúcida desde la recuperación de ideales de emancipación puestos al
día basados en la ética de la justicia social y la libertad, podemos afrontar
la grave situación actual. Dependerá de nuestra creatividad, de nuestra
inteligencia y capacidad de actuar que podamos “mirar” el mundo de otra manera
y pensar, y sentir, el futuro con parámetros nuevos y justos para la mayoría de
la población mundial. Apelo, pues, a valores como la FILANTROPÍA y la
FRATERNIDAD para caminar “entre lo posible y lo imposible” hacia la UTOPÍA.
Aristos Veyrud: Tenemos que tenerla, de lo contrario estaremos recibiendo la respuesta necesaria del universo: nuestra merecida aniquilación, y todo como si nada, hay espacio y tiempo suficiente en todo el universo para volver a intentarlo o no, ja ja ja, parece que ante la bastedad de lo infinito no somos tan importantes como lo hemos creído…o al menos somos más importantes que el más insignificante capricho de cualquier potentado multimillonario capaz de destruir gran parte del planeta con sus habitantes con tal de obtener el último modelo de un jet o cualquier otra baratija. El arte al final nos pone esa carga de responsabilidad y cuota de consciencia.
No hemos encontrado mejor manera de acabar este diálogo que proponeros que disfrutéis, después de tan arduo (esperamos que no árido) tema, con música… El cinturón de Orión porque sus estrellas, brillantes y visibles desde ambos hemisferios, hacen que esta constelación sea reconocida universalmente.
Todas las fotografías de Laura Uve (Londres, Berlín, Bilbao, Barcelona) excepto el orinal de Duchamp que está tomado de google.
“Belleza, la última victoria posible del hombre que ya no tiene esperanza”.
MILAN KUNDERA
Posiblemente Kundera tiene razón. La búsqueda de la belleza, como objetivo primordial de la vida, puede ocultar una huida de la realidad, un rechazo de las dificultades, de los conflictos, de las contradicciones, del sufrimiento y de la angustia que conlleva la vida. Pero la vida es también lo contrario, es placer, compenetración, afinidad, encaje, risa y caricias.
La belleza puede acabar siendo, como dice Baudelaire, sueño de piedra, seno mudo, alma de nieve, indiferencia de sensaciones y sentimientos…
Yo soy bella, ¡oh mortales! , como un sueño de piedra.
Mi seno -donde el hombre se desangra y expira-
mudo, infinito amor al poeta le inspira,
coronada de rosas lo mismo que de yedra.
Campea en el azul -esfinge impenetrable-:
bajo alburas de cisne llevo un alma de nieve;
odio los movimientos que las líneas remueve;
lo mismo ignoro el llanto que la risa inefable.
ZADIE SMITH, Sobre la belleza.
No recuerdo porqué compré esta novela pero hace tiempo que la tengo, por lo menos cuatro o cinco años.
La novela está en mi mesa acompañada de despojos, que el mar erosiona con su continuo oleaje, y que tanto me gusta coger mientras paseo descalza por la orilla.
La obra tiene 476 páginas e incluye una nota de la autora (págs. 475-476). El título está relacionado con un poema escrito por uno de los personajes de la novela, Claire Malcolm, y que se titula Sobre la Belleza:
No, no podríamos hacer la lista
de los pecados que ellos no pueden perdonarnos.
Los bellos no están exentos de la herida.
Siempre está empezando a nevar.
De los pecados que ellos no pueden perdonarnos
el habla es bella inutilidad.
Siempre está empezando a nevar.
Los bellos lo saben.
(…)
En la novela se hace referencia a diversos tipos de música y a algunas canciones. De la banda sonora de esta obra he elegido Pride (In the Name of Love) de U2
Zadie Smith (Londres, 1975), nació y creció en el barrio multicultural y de clase obrera de Brent. Su madre, modelo jamaicana, emigró al Reino Unido en 1969 y se casó con un fotógrafo inglés. De niña se aficionó a la danza y de adolescente se interesó por convertirse en actriz. Mientras estudiaba actuaba como cantante de jazz y quería ser periodista, pero finalmente se decantó por la literatura.
Tras formarse en colegios e institutos públicos, estudió filología en la Universidad de Cambridge.
Su primera novela Dientes Blancos (1997) fue un gran éxito internacional y le concedieron numerosos galardones. La segunda novela, El cazador de autógrafos (2002), fue también un éxito aunque no fue tan bien acogida por la crítica. Sobre la belleza, su tercera novela (2005), recibió el premio Orange y fue finalista del Booker.
La autora recrea, en clave del siglo XXI, una de sus novelas favoritas, Regreso a Howards End de E. M. Forster, que destaca por la precisión de su prosa y la agudeza del estudio psicológico de sus principales personajes. Forster indagó sobre la capacidad del ser humano para establecer relaciones armónicas entre su vida interior y el medio exterior, así como por reflexionar en torno a la posibilidad de salvación personal en una sociedad sumida en una profunda crisis.
Sobre la belleza, tiene una trama basada en el choque entre dos familias, una liberal y progresista (la de Howard, nueva conexión con la novela de Forster) y la otra ultraconservadora y reaccionaria (la de Monty). Howard y Monty son profesores universitarios especialistas en Rembrandt con una compleja situación familiar que provocara el desarrollo de una historia muy ágil, de ritmo vertiginoso en ocasiones y que profundiza en el perfil psicológico de sus personajes.
La autora analiza, desde una mirada irónica, brillante y lúcida a la familia de Howard (blanco, de origen humilde e inglés) formada por su mujer, Kiki, una activista afroamericana y sus tres hijos, Jerome, de 20 años, Zora de 19 y Levi de 14. Tras treinta años de matrimonio una aventura amorosa de Howard pone en peligro la estabilidad familiar.
Aunque no trata con tanta atención a la familia de Monty, la familia de éste es el referente necesario para que se produzca el choque de actitudes e ideologías antagónicas tan característico de Regreso a Howards End de E. M. Forster.
La relación entre ambas familias es un muestrario sobre las filias y fobias de la especie humana: choques generacionales, amores contrariados, amistades imposibles, rebeldía juvenil, identidades raciales, diferencias ideológicas y de clase, etc.
Aunque me costó cerca de cien páginas interesarme por la novela, la historia va creciendo en interés y resulta en algunos pasajes, por su fina ironía, incluso divertida.
Solo destacaré un largo fragmento sobre Hampstead Heath(p. 299) en Londres:
“En el norte de Londres, un extenso parque poblado de robles, sauces y castaños, tejos y sicomoros, álamos y abedules, que abarca el punto más alto de la ciudad y se prolonga más allá, que está plantado con tanto arte que no parece plantado, que no es campo pero tampoco más jardín que Yellowstone, que tiene un verde para cada posible gradación de la luz, que se pinta de carmines y ámbares en otoño y de amarillo canario en la ostentosa primavera; con ásperos arbustos que ocultan a la pareja adolescente y al que fuma un canuto, con robustos robles que amparan el beso furtivo, con prados recortados para los juegos de pelota estivales, con montículos para remontar cometas, estanques para los hippies, una piscina helada para ancianos intrépidos, con llamas díscolas para niños díscolos y, para los turistas, una casa solariega de blanca fachada, apta para un primer plano hollywoodiense, con su salón de té, aunque se recomienda comer fuera lo que se compre dentro, sintiendo la hierba en la planta de los pies, sentado bajo el magnolio, entre campanillas blancas con ribete rosa. ¡Hampstead Heath! ¡Gloria de Londres! Donde Keats paseaba y Jarman follaba, donde Orwell oxigenaba sus pulmones delicados y Constable nunca dejaba de encontrar algo sagrado”.
RECOMENDACIÓN: considerada una de las voces más destacadas de la narrativa inglesa actual, recomiendo su lectura con entusiasmo medio. Leeré El cazador de autógrafos que está en espera en mi biblioteca…, espero no tardar cuatro o cinco años.
Todas las fotografías son de Laura Uve, excepto la de la autora y la de Hampstead que están tomadas de google. Las dos esculturas están en la entrada del Teatro Olímpico de Palladio en Vicenza (Italia).
La memoria carece de utilidad para aquellos a quienes honra, pero sirve de mucho a quien se sirve de ella. Con ella me construyo, y con ella me consuelo.
LAURENT BINET, HHhH
Estoy leyendo la estupenda novela de donde procede esta cita y que hace referencia a la Alemania nazi. Cuando vas leyendo sus páginas, un estremecimiento te va recorriendo el espinazo hasta morderte el ánimo y te percatas de que, hoy en día, la banalización del Mal, como decía Hanna Arendt, nos roza a todos.
Las fotos, de Laura Uve, corresponden al monumento levantado en el cementerio de Zaragoza y dedicado a honrar a quienes fueron asesinados por defender un sistema político democrático o un proyecto de revolución social, todos ellos vencidos por un proyecto reaccionario y totalitario basado en el poder de una minoría, la falta de derechos y libertades y la represión sistemática.
Este libro es un regalo de su autor, por ese motivo está en un lugar apreciado de mi biblioteca. Me gusta leer a bloggers que tienen libros publicados y mostré interés por comprar el suyo, Luis, amablemente, me respondió que me lo regalaba y así fue como llegó a mis manos.
El libro tiene 110 páginas y el título lo explica el propio autor cuando afirma que los Svokdos son “composiciones líricas breves de tema habitualmente amoroso caracterizadas por su sincretismo conceptual”. Luis proporciona a sus svokdos un pasado primitivo en las zonas nórdicas y unas características formales que resultan ser una ficción literaria que yo me tragué con mi despiste habitual y, a costa de lo cual, reí largamente cuando me lo explicó.
Sobre el autor os remito a su blog, recomendado en el lateral del mío.
En su blog De cenizas, Luis complementa sus textos, poemas y svokdos con unas espléndidas fotografías y, a veces, con música. En el libro no existe a penas esa “compañía” pero sus poemas valen por sí mismos. El libro tiene cinco bloques de poemas: Tempus fugit; Tizas de colores; Amores, desamores y otras ficciones; Eros, otras flores y otros juegos; Svokdos.
No soy una gran conocedora de la poesía pero siempre que comento algún libro de este género intento hacerlo con lucidez, claridad, sinceridad, objetividad, humildad y procurando aplicar el bagaje cultural y literario que poseo. Mi lectura de la obra de Luis San Andrés se guía, pues, por las impresiones que me proporciona tanto desde el punto formal como por su contenido.
Respecto a la forma considero que el autor elige aquella que considera más apropiada para expresar la esencia del mensaje e intención del poema, no le condiciona la rima y la métrica pero tiene un ritmo adecuado cuando se lee. Creo que no me equivoco al decir que el enfoque de sus poemas está centrado en el amor y las emociones, recurre a elementos mitológicos (Eros) y literarios (como el Tempus fugit, el tiempo vuela, o huye, el tiempo es inaprensible). Sus poemas son muy sugerentes y despiertan significados internos además de los explícitamente externos. En general las imágenes que utiliza, en ocasiones muy efectivas, son acordes al sentido de los poemas.
Los poemas de Luis son deliciosos, de lenguaje sencillo y asequible, y transmiten un universo amplio de estados de ánimo y de sentimientos.
He leído su obra con la cabeza y los he apreciado con el corazón, pese a ello he intentado ser objetiva y sincera en mi valoración. He seleccionado algunos de los que más me han gustado… por ejemplo este verso de un poema de “Amores, desamores y otras ficciones”:
Diríase que es un beso
De la tierra……………al cielo.
Así, sin más pretextos,
sin más protocolo,
tal como se ama.
También de “Amores…”, este poema:
Y el cielo, en su ira,
decretó el olvido;
no hubo primavera,
ni flores,
ni vida.
De “Eros, otras flores y otros juegos”:
No tenía nombre el aire, no se llamaba.
Rozó tan levemente como se besa,
el pétalo frío tu cálido seno,
y, herido de ti, a la deriva,
cruzó la piel y el sexo
para morir su dicha
entre mis labios
y un beso.
De Svokdos, dos poemas:
Sangra el cielo,
¿O son mis ojos
cuando te recuerdo?
y…
Rotas, las redes
atrapan las miradas.
RECOMENDACIÓN: disfrutad de la lectura de sus poemas, dejaos llevar por su cadencia y su ritmo pausado………. En su blog, mirad sus hermosas fotografías.
Cuando este verano fui a Santiago tenía gran interés en conocer la
Ciudad de la Cultura de Eisenman. Me había impresionado y emocionado su Monumento al Holocausto, en Berlín,
cuando lo visité un frío invierno de hace tres años.
La visita al monte Gaiás, donde se
localiza su obra inacabada (se han construido cuatro de los seis edificios
proyectados), me sorprendió. El motivo más importante por ver su concepción de
la arquitectura.
Afirmaba Eisenman que:
“Con
la Ciudad de la Cultura que construyo en Santiago he tratado de crear un
palimpsesto, un edificio cuyo impacto no sea visual. Un lugar que funcione a
capas, como una cartografía de la topografía del lugar, de la ciudad medieval y
de la ampliación moderna. Me encargaron un gran edificio y estamos excavando un
territorio”.
La práctica profesional y teórica de Eisenman ha alcanzado un
status paradigmático dentro de la llamada Deconstrucción.
Utiliza métodos de diseño generativos, que conciben el proyecto
sin recurrir a conocimientos acumulados o a la experiencia técnica o cultural
de la disciplina.
Desarrolla una arquitectura de la ausencia, sin sujeto, sin
historia, sin lugar, sin significado, entendidos tradicionalmente.
Procura una práctica
crítica, cuyo fin es ocupar una posición de resistencia dentro del “Zeitgeist”(espíritu
del tiempo), sin renunciar a él como espacio operativo, manteniendo siempre el control
crítico del proyecto.
Es un arquitecto de la experimentación, que mediante sus estudios de
manipulación formal e interioridad de la arquitectura, pretende crear
sensaciones que trasciendan la mera percepción audiovisual.
Es un arquitecto que sin obedecer, ni oponerse a los órdenes naturales
dominantes -funcionales, estructurales, estéticos, simbólicos- no abandona la
posibilidad del conocimiento y la investigación, entendiendo así la
Arquitectura como una construcción “puramente artificial”. Los edificios de Eisenman son ejemplos de una
arquitectura ensayo misteriosa y excitante que se debate permanentemente en el
abstracto y etéreo mundo de las ideas.
En sus últimas obras Eisenman utiliza modelos geométricos
complejos tomados de otras disciplinas que superpone a esquemas tomados de
condicionantes del lugar a trabajar, generando nuevos efectos espaciales que
desdibujan los sistemas y esquemas tradicionales y logran una nueva coherencia
funcional y estética. Actualmente las investigaciones de Eisenman se basan en
la eliminación del intersticio como presencia y la validación del espacio que
trasciende la necesidad del contenedor formal, es decir, que parte del vacío
como elemento esencial.
La segunda sorpresa, por
desgracia, no tiene que ver con la obra de Eisenman sino con el monumento a la
incoherencia en que se ha convertido por el despilfarro producido en su
planteamiento y construcción.
La idea fue de Manuel Fraga y
de la Xunta de Galicia. Se iban a levantar seis edificios en una extensión de
60.000 m2, la obra costaría 108 millones de €. Cuando yo la visité este verano,
iban invertidos 400 millones de €, se han construido solo cuatro edificios y se
ha ocupado una extensión de 148.000 m2.
¿A quien se le ocurrió
construir una biblioteca más grande que la Biblioteca Nacional de Berlín para
albergar libros en gallego o sobre Galicia?
¿A quién un Palacio de la
Ópera con capacidad para montar tres óperas en un mismo día?
Podría seguir explicando
incoherencias o motivos de despilfarro insensato pero no me alargo más. Que las
ansias de grandeza de los políticos no oscurezca la belleza de la obra de
Eisenman.
Todas las
fotografías son de Laura Uve.
Extraido
de http://arquite251.tripod.com/Eisenman.html
Bajaba por La Rambla camino del teatro, cuando me llamó la atención, por la multitud de gente parada, que la calle del Carme estaba cerrada y los antidisturbios (Mossos d’Esquadra) ocupándola con la fuerza de su presencia…………. Resulta que estaban desalojando a unos okupas con todos los medios y gestos que les permite la ley…
¿Ese antidisturbios con todos sus pertrechos, con las piernas abiertas y las manos remetidas en el pecho… transmite orden y seguridad?
Quizás fuera una señal de lo que estaba por venir.
Incendis es una obra del canadiense de origen libanés, Wajdi Mouawad, llevada también al cine por Denis Villeneuve. La historia de Incendis gira alrededor de una mujer, Nawal, que muere en Canadá tras estar cinco años en silencio. Cuando sus hijos gemelos, Jeanne y Simón, van a la lectura del testamento, se encuentran con un enigma que han de resolver volviendo a su país de origen para encontrar a su padre, que no está muerto como creían los hijos, y a un desconocido hermano. A partir de aquí se inicia un auténtico descenso a los infiernos. La obra cuenta una bellísima y poética historia de amor, una profunda amistad entre dos mujeres, la delicadeza del amor maternal y, en paralelo, la violencia que genera una guerra civil, el horror que puede instalarse en la propia familia y cómo de un acto de amor puede surgir un verdugo y de un acto de violencia puede surgir una familia que quiere estar junta y buscar sus orígenes.
Incendis es una apuesta decidida por la importancia de la cultura y por aprender a pensar por una misma, por la dignidad del ser humano, por la red tejida entre mujeres en favor de otro modo de resolver los conflictos.
Quizás por todo ello su director Oriol Broggi sitúa esta obra al mismo nivel que el teatro clásico griego. Un clima de gran tragedia y un argumento épico lo acercan a Sófocles, pero también a Edipo Rey o a Macbeth.
Sus actores, simplemente espectaculares…, especialmente Xavier Boada, Clara Segura y Julio Manrique. Lloré. Lloré angustiada por el contenido de la obra y arrebatada por la actuación de estos magníficos actores.
Cuando salí del teatro (la obra empezó a las 20, 30 h y acabó a las 24 h), llovía levemente……. Yo sólo veía el rojo de la sangre que teatralmente había corrido en esa historia trágica…
Menos mal que la luna, bellísima, me consoló y me acogió con su brillo y ese azul que me enamora…
Todas las fotografías son de Laura Uve. Agradezco a Jordicine su recomendación de esta obra, que a mi vez os recomiendo.
El deseo de conciliar la aventura erótica con el idilio es la esencia misma del hedonismo –y la razón por la cual el ideal hedonista es inaccesible para el hombre.
La obra es del costarricense Rolando Cubero, que he descubierto por casualidad, tomada de google. El fragmento es de MILAN KUNDERA, El arte de la novela.